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26 de julio de 2012

Lobo con piel de oveja

Hay una canción de Marisela, Lobo, que en una parte dice “porque eres un lobo, un lobo que siempre ha vestido piel de oveja”. En una fiesta de cumpleaños uno de los invitados ya bastante pasado de copas se puso a hacer performance con las canciones de un disco que parecía tomado del musical “Mentiras” y expresó su desencanto hacia su amante en turno con esa canción diciéndole “porque eres pasivo, pasivo que siempre ha vestido piel de activo”.  ¿Por qué el desencanto?. Porque lo que al homosexual le atrae es la figura del Macho.
El macho es, ante todo, un hombre cerrado en si mismo, que no es capaz de expresar un sentimiento de afecto, que no debe mostrar debilidades, que no se quiebra, que no se “raja”. Dice Octavio Paz “el macho es un ser hermético, encerrado en si mismo, capaz de guardarse y guardar lo que se confía”. ¿Por qué atrae tanto una persona así? Porque el homosexual que ha salido del closet se ha abierto, se ha “rajado”, ha expresado ante todos su orientación sexual y expresa sus sentimientos, y en esa medida se vuelve vulnerable. “El ideal de la hombría consiste en no rajarse nunca”
En la sociedad mexicana “El homosexualismo masculino es considerado con cierta indulgencia, por lo que toca al agente activo. El pasivo, al contrario, es un ser degradado y abyecto” porque se ha abierto, es penetrado. El macho en cambio, nunca se abre, es la parte activa de la relación. Y debe ser siempre activo, ahí radica su atractivo. La utopía de todo homosexual es estar con un hombre “verdadero”, el que nunca será pasivo. Y buscan al más macho, si es casado mejor, porque lo prohibido siempre atrae. Entre más lejos del alcance físico esté es mejor, entre menos muestre sentimientos mejor, entre menos contacto tenga es mas macho. Frases como “yo no beso”, “yo no abrazo”, son las que hacen más prohibitivo al macho y son las más atrayentes en vez de aquel que se entrega a la relación completa de manera abierta, que ya no tiene nada que guardar, que se ha abierto.
Cuando el macho como activo va más allá y comienza a ser también pasivo entonces cae del estatus en que ha estado porque se ha “abierto”, ha sido penetrado y entonces ha traicionado su esencia, ha sido degradado al nivel de todos los homosexuales comunes. Y quien haya hecho caer al macho como pasivo se encarga de alardear que “ese ya no es hombre”, “a ese ya me lo cogí”.
Cuando el homosexual asume además un comportamiento femenino y juega a ser mujer, pasa a una categoría inferior, porque la constitución física de la mujer es estar abierta, “su inferioridad es constitucional y radica en su sexo, en su rajada, herida que jamás cicatrizará”. Es entonces alguien de poco fiar, en contraposición al macho el cual no se raja.
Así como el macho es el extremo del ideal masculino, el otro extremo es caer en que tod@s los homosexuales son mujeres. El fin de semana pasado me invitaron a un “SPA” para homosexuales ubicado en provincia y me llamó la atención como los baños estaban divididos con dos cartelones “Activas” y “Pasivas”. Aunque el activo no se “abre” lo etiquetan también a la condición de mujer, tod@s quienes van al Spa son iguales, ¿por qué?. Porque de acuerdo con estos letreros, al final aunque activ@s, el estar en un lugar exclusivo para homosexuales hace que este se haya abierto en su preferencia homosexual, haya salido del closet y ha rajado lo que es. Tod@s son mujeres ahí. Pero como escribió Octavio Paz, “la feminidad nunca es un fin en si mismo, como lo es la hombría”.