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18 de diciembre de 2012

Diciembre me gustó pa que te vayas


Diciembre, días para reflexionar, para hacer un balance, recordar a las personas que se han ido, las que han llegado, las que siempre han estado ahí, días para ver el camino andado, ver lo que se ha hecho, lo que no se ha logrado, las metas pendientes, los cambios que serán necesarios, los proyectos, hacia donde mirar. Lo que se ha perdido, lo que se ha ganado.

El fin de año es una fecha de calendario que marca el fin y el inicio de algo. Es un circulo de apertura y cierre donde cada persona marca el ritmo y el significado de cada fecha, en una evolución y cambio de la vida personal; las fechas y las celebraciones permiten definir la identidad individual y colectiva, cada uno de nosotros tenemos fechas colectivas, fechas que compartimos con todos, pero también tenemos fechas personales, interiores, aquellas que nos reservamos a nosotros mismos. Una memoria colectiva, y una memoria personal, en construcción de una realidad.

Nunca me ha gustado salir a antros en estas fechas, siempre he preferido estar en casa, con todos los que ahora son mi familia. Pero una vez no fue así. Hace muchos años, cuando aún vivía con mis padres y recién comenzaba a conocer “el ambiente”, conocí a un tipo, se llamaba Benjamín, en aquel tiempo me pareció interesante, usaba barba de candado, de piel morena y de ojos verdes, una rara combinación pero muy llamativa. Tenía poco tiempo de haberlo conocido y me insistió para pasar el fin de año en el DF con una pareja que eran amigos suyos. Después supe que uno de ellos había tenido que ver con él, por eso lo conocía. Yo no quería estar fuera de mi casa en esa fecha, por convicción propia, pero en mi inexperiencia y pendejez de la edad pensé que si no accedía él se enojaría y podría no volver a verlo. Acepté ir con él, la pareja nos recibió bien, tenían un departamento de dos recamaras y nos dieron la de visitas. Pasamos la tarde, llegó la noche, yo tenía un sentimiento de culpa porque no había avisado en mi casa que no iría, así que más tarde tuve que llamar por teléfono e intente justificarme torpemente ante la mirada divertida de Benjamín. Después de cenar fuimos a un antro, uno de tres pisos, en esa fecha estaba llenísimo. Yo traté de pasarla bien, pero lo que veía no me agradaba, la gente estaba muy prendida esa noche, pero parecía que entre más euforia había en el ambiente más falso era, como si al reír ruidosamente se ocultara lo que realmente tenían en su interior: soledad.

Benjamín iba a lo que iba, a divertirse, con o sin mi. Siempre me gusto bailar, pero no sabía,  intente bailar con él pero me dijo que era yo muy pendejo para bailar salsa, le pedí me enseñara pero optó por bailar con otros, dejándome a mi también, solo. Más tarde regresamos al departamento de sus amigos y nos quedamos juntos en la recamara. Por lo menos tendríamos relaciones esa noche, él se puso de espaldas, separado de mi. Yo lo abracé y puse mi miembro erecto entre sus nalgas, él pareció acceder e intentó introducir mi verga en sus nalgas. Antes que pasara eso, tomé un condón y me separe para colocármelo. El tomó mi verga y al sentir el condón me lo quitó y me dijo que así no, que si quería cogerlo ahora tendría que ser sin condón. Yo no accedí, él se dio la vuelta, se enredó con una cobija y se puso a dormir. 

Ahí me quedé yo solo, sin haber estado con mi familia, sin haber bailado, sin haber tenido sexo. No pude dormir, apenas aclaró el día me levanté, toqué la puerta de la pareja, salió uno de ellos, y al verme entendió lo que había pasado y cómo me sentía. Me dijo que Benjamín era así pero que ellos no podían decirme nada, que tenía yo que conocerlo por mi mismo. Me abrieron la puerta del departamento y salí para iniciar mi regreso a casa. En casa no me dijeron nada, lo cual agradecí, moralmente me sentía muy mal, sentía lo que era la soledad del homosexual, solo en medio de la gente de ambiente, solo al lado de la persona de la cual uno se enamoraba, conocí lo hueco que puede estar alguien por dentro. Ese año fue especialmente malo para mi. Durante mucho tiempo Diciembre no significaba algo especial para mi, más bien era yo una estadística más de las personas que durante este mes entran en depresión, algo que se acentúa más entre los gays, el sentimiento de soledad que siempre va a acompañar al homosexual. 

Aún vi a Benjamín algunas veces, insistió en tener sexo sin condón pero me negué. Traté de alejarme de él y así lo hice. Meses después conocí a una persona muy especial con la cual llevé una relación de pareja. Esta vez era una buena persona, de buen corazón, ahora ponía yo más atención a los sentimientos que al físico. Benjamín aún me buscó algunas veces hasta que un buen día desapareció. No quise saber más, no valía la pena.

Por: Martín Soloman

12 de diciembre de 2012

La fiesta a la Guadalupana


Amanecí con una cruda terrible, anoche fue 11 de Diciembre y en muchos barrios acostumbrar hacer la celebración de la Guadalupana desde una noche antes. Me invitaron a una celebración en una colonia donde tienen una imagen de la Virgen en una esquina y donde cada 11 de Diciembre la celebran. Cerraron las calles que convergen, pusieron sillas, yo llegue ya tarde, serian las 9 de la noche y estaban unos mariachis, familias compartiendo ponches, tamales, el altar adornado con flores.
Todo transcurría normal hasta que alguien pidió una canción de Juan Gabriel. De inmediato el solista adoptó el estilo de Juanga y comenzó a imitarlo, como todas las imitaciones que le hacen, exagerando el amaneramiento, la voz, ante la risa de todos. Así cantó algunas canciones mientras interactuaba con los parroquianos:
 
-          Las mujeres, griten como si estuvieran viendo a Luis Miguel, los hombres, como si estuvieran viendo a …Ricky Martin!
-          A ver, todos, las manos arriba, ya saben que el que no lo haga es porque quiere un beso!
-          Las mujeres, ¡griten como si vieran a su marido… pero con otro!
 
Si, es cierto que los heterosexuales con unos tragos encima cambian, todos estaban festejando las joterías del mariachi, algunos comentarios que escuché fueron:
 
-          “Y eso que está la Virgen, porque estos luego se les andan subiendo a los hombres y los andan queriendo besar, ahorita nomas lo dicen”
-          “El sábado pasado en una boda el que imitaba a Juan Gabriel se llevó la fiesta, era igualito”
-          “No, yo no tomo, bueno, esta bien, pero que sea una para dama ”
-          “compadre, usted tiene mas nalgas que los mariachis, esos no tienen nada de nalgas, usted si”- decía un tipo bastante alcoholizado a otro.
 
Todo termino como a eso de las 10 de la noche, no sin antes presentar  a los integrantes del mariachi:
 
-          En la trompeta, mijo tón
-          En el violín: mijo tin
-          En el bajo: mijo tote
-          En (no sé qué instrumento): mijo tolín,
-          En ….mijo tito,
-          En ….mijo tolon,
-          En ….mijo tolote
 
Al tiempo que tocaban el marichi loco con coreografia de caderas. Después solo quedaron los mas borrachos, yo me fui, pensando en cómo las mariconerías estaban de moda entre los heterosexuales y cómo más de uno con los suficientes tragos encima salía a relucir su lado oculto.
Me quedo un rato más, me ofrecían tequila puro, sin nada de refresco, me gusta tomar, pero siempre acostumbro diluir el alcohol, así que me retire a dormir. Hoy amanecí con una cruda terrible…