PAGINAS

25 de enero de 2013

Dos strippers


Hace tiempo y de las primeras veces que fui a un antro gay me gustó el show stripper que presentaban. Primero subió a la pista un tipo, musculoso sin ser exagerado, velludo, de barba, ¿sería el mismo oso del gimnasio? No lo sé, este llevaba puesto un antifaz y la iluminación era poca, pero el parecido era mucho, o quizás era mi imaginación. Habíamos pocos en el antro ese día, había quien anunciaba a los strippers e invitaba al público para que interactuara. Normalmente bailan dos pistas, una música movida y en la segunda pista que es más lenta es cuando se desvisten. El del sonido animaba a que lo tocáramos cuando se acercaba, entonces fue hacia mi, no podía saber si era el mismo pero su cuerpo velludo sobre músculos los hacía ver mas marcados a la sombra de la semioscuridad. Se puso de espaldas a mi, se agachó y de un movimiento rápido se desprendió de los pantalones con velcro, quedando frente a mi sus nalgas velludas cubiertas con una tanga, el del sonido me dijo que lo agarrara, así pude tocar sus nalgas duras tapizadas de un vello fino, fue algo rápido, él volteó a verme y en ese momento se alejó de mi, hacia el centro de la pista donde terminó su número, no se acercó a nadie más, dejándome con la duda de si era el mismo oso que había conocido en el gimnasio.
Al terminar su número comenzó a levantar su ropa y se dio cuenta que sus pantalones de velcro negro habían quedado junto a mi cuando se los quitó y regresó hacia mi por ellos, se agachó a tomarlos y al levantarse me miró fijamente a través del antifaz, me puse nervioso pero le sostuve la mirada, entonces se sonrió y me saludo de mano sin decirme nada, se dio la media vuelta y se retiró entre aplausos.
El siguiente stripper lo anunciaron como “Kuman”, era un tipo alto, no tenia vello corporal pero tenía un cuerpo musculoso, su piel era muy morena, como el tipo de los hombres de la costa, casi mulato, pero más alto y su pelo era lacio. Sus movimientos eran rápidos, interactuaba mas con los que estábamos en el antro. Su piel morena le hacía resaltar más los músculos, más que a un cuerpo de piel clara. De hecho en las competencias de fisicoculturismo todos los hombres se rasuran el cuerpo y se pintan con bronceados que los haga tener un tono oscuro en la piel, lo cual aumenta el contraste de los músculos del cuerpo, eso hacen todos los competidores. Pero Kuman era moreno natural, un mulato, se fue quitando la camisa dejando ver sus músculos abdominales y me llamó la atención que en su pecho llevara colgando una cruz mediana, a la poca luz de la pista y el tono de su piel resaltaba y resultaba poco común en un stripper en aquel tiempo. Su piel oscura resaltaba la dureza de los músculos con cada movimiento de baile, era un cuerpo muy trabajado de gimnasio, lo sabía y provocaba a los que estábamos viéndolo bailar. Entonces vino la segunda canción, a pesar de los años recuerdo que la canción con la cual quedó completamente desnudo era Angel, de John Secada, algo poco común en un stripper que normalmente elige canciones rítmicas, pero esta balada le quedaba muy bien y los movimientos se volvieron más lentos, parecía mas una rutina de fisicoculturismo pero a él le quedaba bien por su cuerpo. Terminó su número y se retiró.
De ahí pude darme cuenta que la piel morena también puede ser muy sensual, y comencé a fijarme en los hombres de piel morena, hasta ese momento me habían atraído los hombres de piel clara y con vello corporal, pero el stripper que acababa de ver tenía una piel que parecía aterciopelada, un cuerpo sin vellos pero que resaltaba cada músculo de su cuerpo, y a juzgar por lo que se veía dentro de la tanga bastante bien dotado, con unas nalgas firmes y redondas, duras y morenas. Así que comencé a buscar películas porno donde apareciera algún actor negro.
Lo otro que me llamó la atención era el uso de una cruz, si bien es normal usar algún símbolo religioso como una cruz o un escapulario, es curioso como muchos lo usan aún teniendo sexo, lo he visto en muchos lugares y circunstancias y en películas porno.
Estaba en esos pensamientos cuando alguien llegó y se sentó a mi lado sin decirme nada, al voltear a ver era el primer stripper, ya vestido, con una gorra, y ahí pude ver que si era el oso del gym, me saludó con una amplia sonrisa, me dijo si me acordaba de él, le dije que por supuesto, le pedí una cerveza que apenas probó y estuvimos platicando un rato, me dijo que aunque hacía ese trabajo, no le gustaba mezclarse con “las jotitas”, ya que seguía siendo entrenador en otros gimnasios y no quería que lo reconocieran. Me pidió fuera discreto, le dije que no habría problema y después de un rato el moreno salió vestido, buscó con la mirada al oso y le hizo una seña, este me dijo que tenía que irse a otro antro cerca de ahí donde también hacía un show. “A lo mejor nos volvemos a ver otro día”, me dijo, me dio un abrazo y se fue. Dos tipos de hombres muy diferentes como strippers pasaron esa noche, ambos muy masculinos, se fueron juntos, quizás solo eran compañeros de trabajo, quizá eran algo más, y si así fuera, lo que no harían juntos, dos tipos de hombre con un físico opuesto pero muy varoniles, mi imaginación comenzó a dar vueltas. Esa noche la piel morena comenzó a atraerme…

8 de enero de 2013

El padre Antonio


Cuando conocí a Carlos (un rostro ajeno al que yo amaba), conté que él vivía en “un departamento que rentaban entre cuatro personas pero solamente dos vivían de fijo ahí. Los otros dos ocupaban el departamento de medio tiempo y principalmente para sus ligues o cuando se les hacía tarde y no podían llegar a sus casas”. Una de esas personas era un tipo un poco mas bajo de estatura que yo, un poco gordito, pelo lacio, con barba cerrada, y muy velludo, por lo menos es lo que apreciaba yo de sus brazos. Me llamaba la atención su forma de vestir, pantalones amplios, oscuros, de vestir, nunca mezclilla, y camisas tipo guayaberas, cerradas hasta el cuello. A pesar de que tenía barba, no me era atractivo, sus facciones eran redondas y a mi me han gustado siempre los hombres con facciones recias, creo que un hombre de facciones redondas pierde masculinidad, él se llamaba Antonio. Digamos que era un osito muy tierno.
Cuando estaba con Carlos a veces llegaba y se metía a su cuarto, saludaba amablemente y no se metía con lo que hacíamos, aunque todos sabíamos lo que pasaba, todos eramos homosexuales ahí y todos íbamos ahí a coger. Antonio algunas veces estaba con también con algún fulano que llevaba, hacía lo que todos hacíamos, cogía también con el amante en turno, cada quien respetaba su privacidad y solo lo sabíamos por los ruidos y gemidos naturales de cada acostón. Siempre fue muy discreto, hasta que un día Carlos me dijo que Antonio era padre, sacerdote, de los que ofician misa. La iglesia donde atendía quedaba cerca del departamento y la casa donde vivía quedaba muy lejos, así que la mayor parte del tiempo entre semana se iba a dormir ahí. Nunca supe como lo habían conocido, lo que si supe además es que tenía un hijo, no me enteré que fue de la madre, pero vivía en su casa y lo estaba criando con sus padres y él se hacía pasar como su tío.
En alguna ocasión que fui a buscar a Carlos al departamento no lo encontré, pero estaba el padre Antonio, como ya nos conocíamos me hizo pasar y estuvimos platicando, ahí vi que su plática era agradable. En alguna ocasión que lo vi ya no llevaba barba, al preguntarle me dijo que se la quitó porque un tipo lo estaba acosando y le había dicho que le gustaba mucho por su barba, así que se la había cortado y se la había entregado en un sobre. Con el tiempo me fue hablando mas y cuando decidí no volver a ver más a Carlos, el padre Antonio me dio su teléfono y me dijo que podíamos seguir hablándonos y viéndonos, que quería conservar mi amistad y así fue. Para no coincidir con Carlos pasaba a visitarlo a su iglesia, era una sensación extraña verlo con la sotana y oficiando misa y al mismo tiempo saber que era homosexual, haberlo visto llevar fulanos al departamento, tener sexo con ellos y también saber que tenía un hijo. Con él podía yo hablar abiertamente, de alguna manera en mi juventud lo veía como un sacerdote al cual podía confiarle cosas. Ambos vivíamos en ciudades diferentes, a veces le hablaba por teléfono y era yo el que hablaba, como si estuviera en confesión, del otro lado del teléfono solo escuchaba jadeos sutiles. Muchas veces me pidió vernos, me invitaba a quedarme a su casa, pero mi trabajo no me dejaba mucho tiempo, además de que el padre Antonio aunque tenía barba no me atraía sexualmente. Creo que no a todos les queda la barba y no toda persona con vello facial me es atractiva sexualmente.
Por ese tiempo conocí a un hombre casado en mi ciudad, nos hicimos pareja, y de alguna manera el padre Antonio era el único amigo que tenía en ese tiempo, y fuimos a visitarlo, lo vimos en su iglesia y nos invitó a su casa. Platicó con él, como sacerdote. Fue hasta tiempo después que me dijo lo que habían platicado. El padre Antonio le había dicho que me dejara porque él era casado y no podía ofrecerme nada.
Un día no supe más del padre Antonio, perdí su teléfono, no volví más a su iglesia y él ya nunca me buscó. Con el tiempo y deduciendo cosas creo que yo le gustaba de más al padre Antonio y que de alguna forma el manipuló las cosas. Supe que Carlos era un chichifo por el padre Antonio. Creo que hizo lo que pudo para que yo dejara a las personas con las cuales me relacionaba. Incluso en alguna ocasión me dijo que Carlos tenía VIH, aunque 20 años después que me encontré a Carlos este seguía ahí, diferente a quién yo había amado pero no se veía como una persona que tenga 20 años viviendo con VIH. También lo hizo con el hombre casado con el cual estaba yo cuando fuimos a verlo, trató de persuadirlo de que me dejara. Y estoy seguro que cuando hablábamos por teléfono se masturbaba.
Ese fue mi primer encuentro con un sacerdote, y ahí se rompieron mis creencias religiosas, aunque nunca haya habido ningún encuentro sexual. Lo que vi de él en sus dos facetas, como homosexual común y como sacerdote era un choque. Años después, muchos años después conocería a otro sacerdote con el cual si hubo sexo, pero no supe de pronto que era sacerdote, eso fue descubierto por accidente, pero eso es otra historia. Volviendo al padre Antonio, hace algunos años supe que había muerto hacía tiempo. No conozco las causas de su muerte, era un hombre joven, no quise preguntar más de él.