(Anónimo)
Estaba en la Central de Autobuses, eran las 9 pm y estaba preocupándome,
había quedado de verme con él a las 7 y no llegaba, estaba en una ciudad que no
conocía, comencé a angustiarme, las dudas aparecieron en mi mente, ¿me engañó?
¿no vendrá? Pero sí antes de llegar me había dado indicaciones en el camino
mientras yo llegaba, no podía engañarme, seguramente venia en camino, yo solo
tenía que esperar. Mientras esperaba, veía sus fotografías en mi celular, me
había enviado muchas en esos dos meses transcurridos, después de que me
contactó por vez primera en el Facebook. Yo siempre he sido renuente a conocer
alguien por FB, pero cuando me envió solicitud de amistad me gustaron sus
fotos, se veía muy varonil, gustaba vestir de vaquero, tenía buen porte, una
barba ligeramente crecida, mirada profunda, y cuando me abordó por inbox me
hizo sentir en confianza, me pareció una persona sincera, con buenas
intenciones, encontramos muchas cosas en común, poco a poco se fue ganando mi
confianza y pronto intercambiamos whatsapp. El sólo repasar los recuerdos de
los últimos dos meses en mi mente, me hacía sentir muy bien, ya llegaría. De
pronto una voz grave y muy agradable pronunció mi nombre. Alce mi rostro y vi a
un hombre muy guapo frente a mí, era mi vaquero, salte al instante y nos dimos
un fuerte abrazo.
Me explico el porqué de su contratiempo y nos fuimos a cenar, entonces
me contó que él vivía en un pueblo a dos horas de distancia de esa ciudad en la
que quedamos de vernos y solo venía los fines de semana, hasta entonces lo supe.
Me explicó que unos amigos de esa ciudad nos habían invitado a quedarnos en su
casa, yo acepte porqué parecía tener una buena amistad con ellos, fue lo que me
explicó. Llegamos a la casa de Jonás y Roberto, sus amigos, ellos fueron muy
amables y nos recibieron muy bien. Me comentaron que conocían muy bien a mi
vaquero pues llevaban como cinco años de conocerlo. Él no me había dicho eso,
así que preferí no preguntar nada sobre él, esperaría a que el me dijera sobre
ellos, Jonás en especial, se me hacía un poco metiche. No sé bien como se dio
la situación, pero de pronto llegaron más personas a casa de Jonás y Roberto,
otro joven me dijo que siempre se reunían los sábados, todos me trataron bien,
pero yo me sentía un poco raro cuando se enteraban que estaba ahí por invitación
del vaquero, porque cuando se enteraban de eso hacían un gesto como de sorpresa
acompañado de una mueca de “¿en serio?”.
Sabía que algo pasaba, pero preferí esperar antes de preguntar a mi
vaquero.
De pronto alguien dijo, “vamos al antro” y fui con todos los amigos, sin
embargo mi vaquero comenzó a dejarme solo, era muy popular y platicaba con
otros y yo procuraba platicar con los demás, y no pude evitar sentirme algo
rechazado y fuera de lugar. Cuando llegamos al antro, se presentó un show de
travestis, hicieron su número y en especial había una travesti muy atractiva,
de pronto al final del show ella se bajó del escenario y se fue directo con mi
vaquero, dándole un beso en la boca y el correspondió, yéndose con ella. En ese
momento comprendí por qué sus amigos se sorprendían que me hubiese presentado
como su pareja. Yo me quedé impresionado, pero oculte mi sorpresa, todos sus
amigos me voltearon a ver, uno de ellos me comento que él siempre era así, que
no me molestara, pero que ya estaba conociéndolo como realmente era. El vaquero
se embriago y cada vez hacia cosas más ridículas, de pronto comenzó a jotear,
yo nunca pensé que era capaz de ser así, pero no le decía nada, el parecía no
estar acompañado de mi, así que muy dentro decidí que en cuanto amaneciera,
tomaría mis cosas y huiría, pues esa persona de la cual me había enamorado por
FB, ya no era esa que se presentaba frente a mí. La imagen que me había formado
del vaquero se había roto y solo me quedaban pedazos de una figura que había yo
construido en mi de forma virtual, estrellándome con un terca realidad.
Más tarde, se me acerco el vaquero, me abrazó y me dijo que tenía que
irse, le había surgido un compromiso y no podía dejar de cumplirlo, yo estaba
muy molesto, pero me daba cuenta que estaba muy ebrio y estaba viendo cosas de él
que yo no sabía, así que le dije que estaba bien que después hablaríamos. Fue
entonces cuando Jonás se acercó hasta mí y comenzamos a platicar, me pregunto
si estaba bien, le dije que francamente si estaba molesto, me preocupaba a
dónde iba yo a ir al salir del antro, solo quería que amaneciera pronto para
regresar a mi casa con mi soledad en los hombros. Jonás me dijo que la
invitación de quedarme en su casa seguía en pie, que ahora él hacia la
invitación directa. Le agradecí su hospitalidad, no tenía más opción ya que al
parecer el vaquero estaría ocupado y yo estaba solo. Comencé a conversar con
Jonás y descubrí que era una persona muy culta y muy interesante. Resulto que
ambos ejercíamos la misma profesión y que teníamos muchas cosas en común,
después de haber tenido un evento muy desagradable con el Vaquero, su amigo
Jonás había salvado la noche.
Sin embargo me seguía sintiendo incómodo, había platicado mucho con
Jonás y su pareja nos observaba, le pregunte cómo era su relación con Roberto.
Él llamó a Roberto y le dijo la pregunta que acababa de hacerle. Roberto solo
sonrió y comento que ellos ya no eran pareja, que compartían la misma casa,
pero que ya no había una relación de pareja entre ellos desde hacía mucho,
afortunadamente habían comprendido que después de vivir muchos años juntos y de
ya no compartir la cama, todavía podían ser excelente amigos, y así vivían
desde hacía ya varios años. Roberto al igual que Jonás, me ofrecieron una
disculpa por el Vaquero, me dijeron que aunque era una persona nefasta en
algunos aspectos, todavía podía ser un buen amigo, siempre y cuando estuviera
sin beber. Que ellos habían obtenido algo bueno de él esa noche. ¿Sabes qué es?
– me preguntaron- pero no sabía la respuesta y solo los observe. Eres tú, dijo
Jonás, nos damos cuenta que eres una persona sincera y ahora queremos brindarte
nuestra amistad, ¿la aceptas? Sin dudarlo dije que sí. Solo pensé en que me
estaban dando apoyo en ese momento, si no hubiéramos salido con ellos esa
noche, el Vaquero me hubiese dejado a mi suerte. Por mi
parte solo puedo decirles que esa noche, perdí un amor, pero conocí unos amigos
que valoro mucho.
Tiempo después perdí de vista al vaquero, un buen día desapareció de la
ciudad, su perfil quedó sin actividad, al principio publicaban en su muro pero
él no respondió más, hasta que su perfil quedo olvidado. Su whatsapp quedó
desactivado, su línea apagada. Nadie supo decirme que había pasado con él,
incluso sus amigos Jonás y Roberto solo me dijeron que un buen día el vaquero
dejó de ir a la ciudad. Yo no lo extrañé, pero siempre me pregunto qué fue de
él. Algunos dicen que se fue de mojado al otro lado, otros que le pasó algo,
solo su perfil sigue ahí, inactivo, mostrando una mirada profunda, que ahora no
sé si es de tristeza, como único vestigio de lo que un día fue. Mi vaquero
ahora vive donde habita el olvido.
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