Todo inicio cuando entre a la universidad, por primera vez estaba lejos
de casa en otra ciudad, no conocía a nadie y me sentía solo al inicio del
curso. Todos mis compañeros eran mayores que yo, solo había un chavo de mi edad
con el que comencé a platicar, nos caímos bien y a partir de ahí nos hicimos
muy unidos, recuerdo que siempre me acompañaba a mi cuarto donde vivía, él era
originario de ese lugar y al parecer quería protegerme, diario pasaba por mí
para irnos a la escuela, salíamos juntos
en el refrigerio, nos hicimos muy buenos amigos. A medio año nos mandaron a
hacer unas prácticas a Acapulco, era la primera vez que iría a ese puerto, él
tenía su familia allá y me dijo que podía irme con él, fue la primera vez que
conocí el mar, él siempre me cuidaba, me daba recomendaciones de cómo entrar al
mar. Ese día me llevo a la casa de sus familiares, era sencilla, no tenían
muchas comodidades, me presentó con su
familia como un compañero de la escuela, me recibieron bien, platicamos de
cosas de la escuela y yo les contaba de mi lugar de origen, se hizo noche y sus
familiares nos dieron una cama para los dos. Por la noche yo no podía dormir y
le dije “no tengo sueño, tengo calor”, él me dijo “destápate y duérmete”. Al
ver que no podía dormir me dijo “quieres que te arrullen, ¿verdad?” , le
conteste que sí, él puso su mano en mi pecho y yo le baje la mano a la cintura
y un poco más abajo, comenzó a acariciarme de una forma que me excito, me di
media vuelta y sentí su aliento, él acercó más a mí y empezó a besarme, fue el
primer beso que sentía de un hombre, me gusto y seguí el juego, pasando los
minutos los dos estábamos calientes, pero solo nos masturbamos y nos quedamos
dormidos. Al día siguiente al despertar
me dijo “hay que darnos un baño para irnos a la práctica”. No hubo comentarios
de lo que pasó la noche anterior, así pasaron tres días y era lo mismo,
regresamos a la ciudad donde asistíamos a la universidad y pasamos a visitar a
unos familiares de él, quienes nos invitaron a quedarnos esa noche, otra vez
sucedió lo mismo, solo nos masturbamos.
En la escuela seguíamos igual, creo que teníamos una amistad pura, no
pasaba más, llegaron las vacaciones y todos nos fuimos a nuestros lugares de
origen. Al reiniciar el ciclo escolar él ya no regreso, me sentí solo sin su
compañía, pero recordaba que él era cristiano y sabía que en el fondo él tenía un problema de conciencia porque creía
que esa relación conmigo estaba mal. Yo seguí en la escuela, extrañándolo en
cada día, no tenía con quien irme a mi cuarto después de clases, y aunque ya
había hecho otros amigos con ninguno tenía la confianza que había alcanzado con
él. Pasó el tiempo y al cabo de unos meses él me buscó, yo había cambiado de
lugar donde vivía, por comodidad me fui a vivir con una pareja de hombres gay,
tenían edades dispares y ante los demás se presentaban como tío y sobrino,
aunque todos sabían que eran homosexuales. Cómo llegué a vivir ahí es otra
historia. Ambos trabajaban durante el día y regresaban ya noche a la casa, yo
me quedaba solo durante el día, llegaba después de clases y me dedicaba a
estudiar o hacer los trabajos de la escuela. Él supo donde vivía y un día fue a
buscarme, me sorprendí cuando abrí la puerta y era él, no esperaba verlo de
nuevo. Me dijo que lo suyo no era la escuela, no quiso dar más explicaciones,
me preguntó cómo estaba yo, lo pensé un momento y luego le dije que iba bien, pero
que lo extrañaba mucho. Él me miró a los ojos y solo me abrazó en silencio,
quedamos así un rato hasta que me dijo que tenía que irse y que otro día
volvería a verme. Así fue, hubo más ocasiones en que me fue a buscar hasta ahí,
así nos vimos varias veces durante las cuales nos abrazábamos y nos
excitábamos, pero nunca llegamos a nada más
que caricias y todo terminaba en una masturbación, nunca quise
presionarlo, su religión pesaba mucho en él y varias veces me dijo que eso que
hacíamos estaba mal, que Dios no lo veía bien, pero me seguía yendo a buscar.
El hecho de vivir con una pareja de gays tenía su inconveniente, ellos
como dueños de la casa me acosaban siempre queriendo que los penetrara, era su
forma de cobrarme el favor de hospedarme, pero a mí no me gustaban, eran ya
personas maduras, en aquel tiempo yo tenía 17 años y ellos tenían 60 años uno y
el otro 42 años, yo deseaba personas jóvenes de mi edad. A ellos los visitaban
hombres jóvenes que solo iban a cogerlos por dinero o para que les invitaran un
trago, luego supe que era un rumor a voces que esa era la casa de los putos, y
hasta a mí me incluían, lo supe cuando una compañera de la escuela me dijo un
día: “tú vives en casa de los putos ¿verdad?”, a lo que le respondí “no sé si sean o no, yo solo les pago renta
del cuarto donde vivo y ya, la vida de ellos a mí no me importa”, y no di más
explicaciones.
Después de pasar un año viviendo
ahí, mi excompañero y amigo fue a visitarme un día que había salido temprano de
clases, era medio día, estaba yo solo y lo invite a pasar a mi cuarto, para mi
sorpresa él aceptó de inmediato, al parecer tenía ganas de hacer algo más, al
estar dentro me dijo:” te necesito, te extraño mucho…” y me besó, nos tiramos
en la cama y empezamos a besarnos con frenesí, poco a poco nos fuimos quitando
la ropa hasta quedar completamente desnudos, me tomo la verga y acercó sus
labios, con timidez introdujo mi verga en su boca, y comenzó a darme unas ricas
mamadas, lo que nunca antes había hecho, me quedé sorprendido y me dijo “te
quiero, nunca he sido penetrado…”, yo entendí lo que quería, era lo que yo
también había estado deseando desde que estuvimos en Acapulco, supe que esta
vez él quería todo, mi excitación aumentó.
Se acostó boca abajo y me dijo “haz lo que quieras, soy tuyo, no puedo
estar sin ti, deje de estudiar porque no soportaba que tuvieras novia, ahora
quiero ser tuyo”, yo tenía la verga bien parada y sin más pensarlo tomé un
condón de los que tenían en la casa y le penetré, él gritó de dolor pero seguía
parando la colita, lo penetré con todas las ganas que me había estado
aguantando, creo que me dejé llevar por las sensaciones, olvidé que me había
dicho que era su primera vez, hasta que note que había sangre en el condón,
entonces dejé de penetrarlo, no quería lastimarlo, él solo mordía la almohada,
una lágrima rodaba por su mejilla, y nos quedamos así hasta que me dijo: “ya me voy , otro día
vengo a verte…”. Pero ya no volvió nunca, esa fue la primera y única vez que lo
penetré, no volví a verlo, hasta que al cabo de tres años lo volví a encontrar,
me dio gusto verlo, él me saludó con cortesía pero distante, me dijo que había
hecho una carrera técnica y que estaba casado, su esposa estaba esperando a su
primer hijo, no me preguntó nada de mí, fue un saludo sencillo, nos despedimos
con tristeza en la mirada, lo último que me dijo fue “que Dios te acompañe”.
Solo me quedó el recuerdo de esos besos y de ser el primero en su vida que lo
había penetrado, después de eso ya no quise buscarlo, lo que pasó es algo que
quedó en el pasado, los recuerdos permanecen en mi memoria, aunque últimamente
y con los tramites que estoy haciendo me he encontrado a muchos de mis
compañeros de antaño y su recuerdo ha vuelto con fuerza, he intentado buscarlo
pero hasta la fecha nadie me ha sabido dar razón de él, del hombre que amé en
mi juventud, Pablo, donde sea que estés...

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