Esa noche ocurría algo raro, había salido con mis compañeros de clase de
la Universidad a un antro y se nos había unido un joven llamado Oscar que era
pretendiente de una de mis compañeras. Desde el comienzo me buscaba mucho para
platicar y eso le molestaba a mi compañera Laura, se le notaba en la mirada,
era muy evidente que ese joven tenía cierta atracción hacia mí, pero yo fingía
no darme cuenta y solo seguí bailando, bebiendo y disfrutando con mis demás
amigos, pero en el transcurso de la noche todos comenzaron a irse a sus casas,
cuando me di cuenta ya solo quedábamos Oscar, Laura y yo. También yo tenía
cierta atracción hacia Oscar, era muy varonil, de muy buen aspecto, era
delgado, de brazos fuertes y tenía un bigotito que lo hacía ver muy atractivo,
me parecía curioso que aunque pretendía a Laura, que era una chica muy guapa,
todavía se acercaba mucho a mi persona y me decía cosas al oído, a veces no
entendía lo que me decía porque la música estaba muy alta y en una ocasión
hasta su bigote rozo mi oreja, eso me excito mucho y me estremeció. Sin
embargo, hasta ese momento jamás me propuso nada sexual, pero su forma de
verme, de tocarme y el interés en lo que yo decía parecía otra cosa. Cuando nos
quedamos solo los tres, les dije que tenía que irme, eran las tres de la mañana
y estaba seguro que Laura no se había ido antes sólo porque veía lo que pasaba
entre nosotros, todo el tiempo nos había estado observando, sentía su mirada de
desagrado hacia mí. Cuando les dije que ya me iba, nos salimos del antro y nos
dirigimos a los taxis, pero en el camino la mamá de Laura le marco al celular,
la regaño y le dijo que ya tenía que volver a su casa, entonces cuando paramos
el taxi, Oscar dijo que ese taxi era para Laura, nos despedimos de ella y se
fue, viendo como nosotros nos quedábamos.
En cuanto ella se fue, Oscar me invito a su casa con el pretexto de
tomar la última chela, yo con curiosidad acepte ir, él vivía con su familia en
un edificio y en la azotea del último piso se podía estar tomando, fuimos hasta
allá, con un paquete de cervezas, hablamos de muchas cosas y estuvimos muy a
gusto, de pronto él me dijo que tenía frio y me abrazo, también lo abrace y
gire mi cabeza para ver si alguien nos observaba, cuando volví mi rostro, el me
dio un beso y yo lo acepte, incluso lo disfrute, me dijo que desde que me había
conocido esa noche le atraje mucho, yo no sabía que decirle, aun no procesaba
por completo lo que estaba pasando, pero me gustaba. Entonces me dijo que le
gustaría tener sexo conmigo, le dije que no podía hacerlo, primero porque aún
no había estado con nadie de mi mismo sexo, a pesar de mis 26 años, y que no
podía hacerlo, él me dijo que si yo quería podía penetrarlo a él, pero que
primero quería ver cómo era mi herramienta, cuando tímidamente se la mostré se
le pego y me dio la mamada de mi vida, jamás me habían dado tanto placer, tenía
la boca más experta que yo hubiese conocido, nunca más nadie me la mamo de la
misma forma, no aguanté mucho y me vine en su boca, lo cual me gusto bastante.
No acepte penetrarlo, aunque me mostro su culito, le dije que sería para otra
ocasión y me despedí de él.
Al siguiente día, Laura ya me había contactado a mi celular, me había
enviado un mensaje de texto para averiguar si me había quedado con su
pretendiente, pero solo me limite a decirle que me fui a mi casa después de
ella, lo cual seguramente no creyó. Después me contacto Oscar y me dijo que no
me preocupara por ella, que solo no le contara de nosotros. Me quede pensando…
¿había un nosotros? A esas edades, creo que todos estamos en un estado de
ensoñación y de alguna forma me gusto escuchar eso de él. Esa misma tarde nos
volvimos a ver y me llevo a su casa, sus padres habían salido a una fiesta, me
dijo que no se llevaba bien con ellos y evitaba esos compromisos sociales, solo
estaba con su hermano pequeñito, el cual mando a ver tv en el cuarto de sus
padres, mientras yo le puse una buena cogida en el suyo. Después de esa primera
vez, comencé a verlo más seguido para eso. Tener sexo con él se me hizo una
adicción, lo hacíamos casi a diario en cualquier lugar que se pudiera. Mientras
tanto, en la universidad ya no sabía cómo ocultar ante Laura que me veía con
Oscar, ella se distancio de mí y en una ocasión mientras platicaba con otra
compañera, la otra le preguntaba cómo iba con Oscar, entonces ella le respondió
mirándome, “me lo gano un putote, ahora anda con él, resulto ser puto también”.
Como era de esperarse, debido a mi poca o nula experiencia, me enamore
de Oscar ya que durante un tiempo las cosas parecían algo perfecto, nos veíamos
casi a diario y disfrutábamos mucho lo que teníamos, nunca hablamos de ser una
pareja, pero era como si lo fuéramos, cuando nos veíamos no solo teníamos sexo,
también íbamos al cine o hacíamos otras actividades, pero de pronto, después de
un tiempo ya no estaba para mi, ya no contestaba mis mensajes y comencé a
ponerme muy ansioso, pues dejo de buscarme, me decidí a espiarlo y descubrí que
andaba con otro chavo, eso me entristeció mucho, pero seguí tratando de verlo,
aunque era obvio que él tenía mucha experiencia haciendo eso y ya me había sustituido
por alguien más, yo aún me negaba a aceptarlo.
Me parecía que todo había acabado muy rápido, pero yo no estaba
dispuesto a que todo terminara tan fácilmente. Creo que uno siempre se clava
mucho con la primer persona con la que se tiene sexo, así que un día fui a
buscarlo al departamento donde vivía, yo no conocía a sus padres, siempre que
fui con Oscar ellos no estaban porque trabajaban durante el día. Me recibió su
mamá, era una mujer de unos cuarenta y tantos, muy guapa, le dije que era amigo
de su hijo y que estaba buscándolo porque ya tenía mucho tiempo que no nos
veíamos y no tenía su número, me invito a pasar y me presento al papá de Oscar,
que también tenía el mismo nombre que él, cuando vi al Sr. me pareció
tremendamente guapo, era un hombre de unos 40 años, de muy buen cuerpo, piel
morena y de rasgos muy varoniles de cabello abundante y muy negro con un
pequeño mechón plateado a un costado de su cabeza, entonces comprendí por qué
razón Oscar era tan atractivo. La mamá y el pequeño hermano de Oscar se fueron
y me dejaron con su papá, él me dijo que su hijo no tardaría, que lo esperara y
me invito a sentarme a su lado mientras veíamos el foot ball. Me ofreció un
refresco y se levantó del sillón donde estaba sentado para ir al refrigerador y
pude ver sus enormes nalgas, era obvio que hacía mucho ejercicio. De pronto
olvide a Oscar y me concentre en su papá, era el señor más atractivo que jamás
había visto. Como a mí también me gustaba el foot ball, me asegure de
demostrárselo al señor y terminamos haciéndonos buenos amigos esa tarde, me
dijo que sabía que a Oscar no le gustaba el foot ball, pero que si yo quería me
invitaba a jugar un partido que tenía con sus amigos para el siguiente sábado,
acepte con mucho gusto. No busqué ya a Oscar, era como si comenzara a borrarse
de mi cabeza, ahora quien estaba en mi mente era su papá, con esa figura y ese
enorme y delicioso trasero. Esa tarde, cuando me despedí del Sr., le pedí que
no le dijera a Oscar que lo había ido a buscar, el Sr. sólo me respondió con
una sonrisa y me dio un apretón de manos. Tiempo después Oscar se fue a
estudiar a los Estados Unidos y ya nunca volvió.
Los días pasaron y llego el tan esperado sábado, cuando vi al Sr. Oscar,
no pude evitar tener una erección, llevaba un short que le quedaba muy ajustado
a sus nalgas y piernas musculosas, jugamos un buen rato y demostré que sabía
jugar muy bien, lo cual me garantizó que me invitaran a sus siguientes
partidos. A pesar de la diferencia de edades me recibieron muy bien y me
invitaron a tomar la chela con sus amigos, eran puros señores de unos cuarenta
y tantos, entre los cuales destacaba el Sr. Oscar por ese cuerpazo, al final me
dijo que me daría un aventón a mi casa y yo muy contento acepté. Durante el
camino la conversación se complicó un poco, el Sr. Oscar me dijo que ahora que
me conocía mejor, no entendía por qué yo era amigo de su hijo, éramos muy
distintos, esa pregunta me puso en aprietos, pero de alguna manera la sortee,
él observaba mis reacciones a sus preguntas. Incluso me dijo que yo era más
parecido a él que su propio hijo, yo estudiaba la misma carrera que el Sr. y
Oscar parecía no interesarse en nada, entendí que su relación padre-hijo no era
buena. De alguna manera, el hecho que el Sr. Oscar me dijera que éramos
parecidos me gustaba, sentía que yo le agradaba y eso era mucho para mí, me
gustaba estar a su lado, aunque jamás pudiera tener algo con él. Así seguí
yendo a jugar cada sábado con él y sus amigos.
Cierto día al regresar del foot ball en su coche, se detuvo cerca de un
gimnasio al que me dijo que iba y me pidió que lo acompañara, porque quería
darse un baño antes de llegar a su casa, que yo también podía hacerlo si
quería. Entramos al gimnasio y había poca gente, me comento que ese lugar le
pertenecía a un amigo de él y que no había problema en que yo entrara también.
Nos dirigimos a las regaderas y lo que había fantaseado durante varios días se
cumplió en ese momento, se desnudó ante mí con toda naturalidad y me invito a
hacerlo también para que ambos nos quitáramos el mal olor, sin dejar de platicar
me siguió preguntando más cosas de mi. De pronto me pidió que le tallara la
espalda, y yo me acerque y se la comencé a tallar, él me seguía platicando
mientras yo tenía una erección, en cierto momento acerqué mi pene a sus nalgas
y lo rocé. Él dejó de hablarme y se volteó mirándome de frente, se veía serio,
quizá enojado, su respiración era agitada, yo me había propasado, el deseo me
había ganado, esperaba un golpe en cualquier momento… y de pronto, él cayó de
rodillas y sin decir nada me mamó la verga, no lo esperaba, el señor sabía lo
que hacía, luego se incorporó y me dio la espalda para ofrecerme su delicioso
culo, con esas enormes nalgas, lo cual yo disfrute como nunca.
Esta vez las cosas eran diferentes, estaba ante un hombre maduro que
sabía lo que quería, sin decir que era homosexual, bisexual o lo que fuera,
solo me dijo que cada vez que nos viéramos podíamos repetir lo mismo, que me
iba a inscribir en ese gimnasio y que por supuesto también debía seguir yendo a
los partidos de futbol con sus amigos. Desde entonces he dejado de salir con
compañeros de mi edad, me parecen muy inmaduros, buscando solo la diversión del
momento, saltando de una persona a otra, divirtiéndose en el antro de moda y
probando nuevas experiencias. Yo prefiero alguien ya experimentado, que no
tiene prisa en saber cómo disfrutar, que tiene una plática más interesante, y
un cuerpo madurado por la experiencia, porque a partir de entonces el Sr Oscar
y yo somos los mejores amigos del mundo, aunque ya han pasado diez años de eso…
Pronto me casare con una hermosa chica, adivinen quien será mi padrino de
bodas…
Por: Tigrillo Serch

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