PAGINAS

5 de septiembre de 2021

Carta a Juan Manuel

Carta a Juan Manuel

 

“Adiós amigo, mi mejor amigo, las cosas que ya no tuvimos tiempo de platicar ya nunca más las platicaremos, pero en el encanto pensaré en esas cosas y entonces también pensaré en ti, amigo, mi mejor amigo, adiós…”

De la película “Sueño en otro idioma”

 

Hace muchos años que no te escribo, desde que estábamos en el cuarto que rentábamos que nos servía de refugio donde nos escondíamos del mundo para estar juntos. Éramos jóvenes, yo más, pero además yo era muy idiota en eso que llaman conocer la vida y no sabía que la primavera duraba sólo un minuto. Nos encontramos por casualidad, en ese tiempo yo no creía que las relaciones entre dos hombres tuvieran futuro, no creía en el amor entre dos hombres, sólo me importaba el sexo, tener encuentros ocasionales con hombres de los que ni siquiera me preocupaba por conocer su nombre para después regresar a mi casa donde vivía como hijo de familia, un hijo sobre el cual se habían puesto demasiadas expectativas, lo común en una familia heterosexual, casarse, darle nietos a mis padres. Y era algo en lo que yo también creía, por lo que con otros hombres sólo me importaba tener sexo.

 

Pero te fui conociendo, y sin darme cuenta me fui involucrando emocionalmente contigo. Después de la primera vez que nos vimos me diste el número de teléfono de tu trabajo. Fue hace mucho tiempo, como si hubiera sido en otra vida, una en donde los celulares no estaban aún generalizados. Recuerdo que después de varios días te llamé, aún recuerdo tu voz y cómo cambió tu tono cuando te dije que era yo, había alegría en tu voz. Luego seguimos saliendo, y sin darnos cuenta creamos un vínculo emocional que fue pasando del gusto físico al cariño, y a otra cosa que me sigue dando miedo decir, de amor. Sé que no fui la mejor de las parejas contigo, pero aún tenía mucho que aprender de la vida, tenía mucho que aprender para darme cuenta de cómo son las cosas y entender la complejidad de las relaciones humanas, y me porté mal muchas veces contigo, pero carajo, de joven piensas que tienes todo el tiempo por delante, y que tendrás más oportunidades de hacer mejor las cosas, sólo que no hubo tiempo, no hubo tiempo para todo lo que yo quería cambiar, para todo lo que tenía que corregir, y no hubo tiempo para pedirte perdón…

 

Fueron seis años que estuvimos como pareja, con todos los problemas e imposibilidades por nuestras propias circunstancias, tú estabas casado, lo que teníamos era una relación sin futuro, pero con todo y eso nos las arreglamos para tener una relación de pareja. Era una relación donde sólo estábamos nosotros dos solos, no había nadie más, no había amigos, nunca fuimos a algún bar, a algún antro, nunca hubo necesidad de nada más, de nadie más, no necesitábamos validación de nadie, sólo hubiésemos deseado que las circunstancias fueran distintas y poder tener más tiempo para estar juntos. Pero ya no hubo tiempo, un día no te ví en el lugar donde solíamos encontrarnos, no estabas. No pensé que pasara algo malo, a veces nos pasaba, hasta que un par de días después un conocido común me fue a buscar a mi trabajo y con voz temblorosa me dijo lo que había pasado. No lo entendí, no pude entenderlo, éramos jóvenes, teníamos tanto tiempo por delante, y sin embargo ya no había tiempo para ambos. Fue un mes de Septiembre cuando dejaste éste mundo. No sé si presentías lo que iba a pasar, porque hablabas mucho de que cuando murieras querías que te cremaran, me decías: “estoy acostumbrado a andar de pata de perro, no voy a aguantar estar enterrado, quiero que me cremen y que mis cenizas vuelen para que pueda yo andar por donde quiera”.

 

Quiero pensar que lograste ser libre, pero tu ausencia me hizo un vacío en mí, tenía tantas cosas aún que decirte, y ya nunca te las podría decir, quería gritar, quería verte una vez más, pero ya no podía. Y lloré, y entendí que cuando uno llora así es por los remordimientos y las cosas inconclusas que deja uno ya sin poder decir jamás. Y pasaba que de repente me parecía verte por la calle caminando, a veces veía a alguien de espaldas y te veía a ti caminando, luego lo alcanzaba y veía que era cualquiera. No, no eras tú, pero te veía a menudo en algunas personas, en las calles que caminábamos juntos, en los lugares donde nos veíamos, eran instantes fugaces en que creía verte, instantes donde se removía en mí sentimientos que cuando estábamos juntos no los hacía conscientes. Creo que me di cuenta que te amaba hasta que ya  no estuviste conmigo. Y entonces lamenté mucho no haber podido hecho más, pero ya era tarde, y sólo tenía un sentimiento de culpa muy pesado. Recuerdo que, cuando te ví en el féretro, tu rostro era distinto al que yo había conocido, entonces te dije “perdóname”.

 

Semanas atrás, meses atrás habíamos hablado del callejón sin salida al que había llegado nuestra relación por el hecho de que eras casado, yo te presionaba porque después de tantos años quería más de ti, más tiempo juntos, y tú no podías. Me sentía culpable contigo por la forma como te traté, inmadura, caprichosa, pero me dijiste que no era mi culpa, porque “en el corazón no se manda”, y que también a ti te “habían faltado huevos” para tomar una decisión. Y después de tu muerte no quise entablar ya una relación, si bien me relacioné con otras personas, no volví a sentir lo mismo que sentí por ti, pude llevar una relación por un tiempo pero fracasó, conocí el mundo homosexual y me sumergí en él, pero un día conocí al hombre con quien ahora estoy. Nunca busqué una relación, nunca fue mi idea el tener una pareja y jugar a ser felices para siempre, pero las cosas simplemente se fueron dando a través de mucho tiempo.

 

Comenzamos como dos personas que se gustan para un encuentro ocasional, al que siguió otro, y otro más. Luego nos fuimos haciendo amigos y poco a poco nos fuimos conociendo como personas, como seres humanos, con bondades y muchos defectos, y fue difícil al inicio, porque éramos diferentes, en formas de pensar, en formas de ser, sinceramente nunca creí que pudiéramos llegar a algo, discutíamos mucho porque al no pretender que podía haber un futuro no nos importó mostrarnos tal cual éramos, con todos nuestros defectos, con todas nuestras manías, con todo lo que es desagradable en cada uno de nosotros y que cuando se son novios se oculta, se disimula, pero aquí no hubo eso, nos mostramos descarnados, digamos que nos conocimos en lo peor de cada uno. ¿Y sabes qué? con el tiempo supe que tenías razón, que en el corazón no se manda, ahora después de muchos años lo entiendo, porque me terminé enamorando de él y él de mí, y debo decirte que es una buena persona, y también entiendo que para defender lo que quieres hay que tener valor, hay que tener huevos como decías.

 

Con él tengo confianza para hablar de todo, y le he hablado de ti, no hay celos, sabe lo importante que fuiste en mi vida como la primer pareja que tuve y me ha preguntado algunas cosas de cómo fue esa parte de mi vida, y le he contado. Y es como si tú también lo conocieras. A menudo te sueño, y sucede que en mis sueño tú estás vivo y sólo has estado ausente por mucho tiempo y simplemente me dejaste de buscar, hasta que te encuentro de nuevo. Y cuando te veo me lleno de alegría y al mismo tiempo te pregunto dónde estuviste todos estos años, porque me dijeron que habías muerto, pero no es cierto porque aquí estás, ¿dónde has estado?. Tú me sonríes y encoges los hombros, no me dices nada y luego despierto. Hace poco te soñé pero ésta vez fue diferente, porque platicamos brevemente, en mi sueño tú conoces al hombre con quien hoy estoy y me dices “por fin encontraste a alguien para que esté contigo”, te digo que si y te veo sonreír con una mirada de aprobación y agregas “está bien que estés con él, te quiere”, yo trato de decirte muchas cosas pero al mismo tiempo sé que no hay nada que decir porque tú sabes todo lo que está pasando y entonces despierto, me quedo con una sensación agradable al saber que estás de acuerdo con la persona con quien hoy estoy.

 

Por eso hoy quiero también despedirme de ti como el hombre que amé en ese tiempo. Siempre vas a ser parte de la vida que he tenido, pero hoy quiero despedirme y decirte que no quiero cometer los errores que cometí contigo, hoy quiero hacer mejor las cosas, sé que seguiré cometiendo errores pero quiero poder reconocerlos y repararlos, porque no sé cuánto tiempo tenga aún, y lo que tenga quiero que sea bueno. Con él tengo sentimientos que hace mucho no tenía para con alguien, no fue algo que haya buscado, sólo se fue dando y fue creciendo con los años, hoy vivimos juntos de la forma que nosotros no pudimos vivir, cada noche dormimos juntos y nos abrazamos, a veces tengo pesadillas, mis demonios me atormentan pero él me abraza y me calmo y todo pasa. Sé que nos seguiremos viendo en algún sueño, pero ya será diferente, por eso hoy me despido de ti, de esa parte inicial de mi vida, de esa parte final de tu vida, una vida que hoy va a seguir adelante, con alguien que sé que conoces en mis sueños, porque la vida es sueño.

“Adiós amigo, mi mejor amigo, las cosas que ya no tuvimos tiempo de platicar ya nunca más las platicaremos, pero en el encanto pensaré en esas cosas y entonces también pensaré en ti, amigo, mi mejor amigo, adiós…”

 

Por: Martín Soloman