Cada persona tiene un
olor corporal diferente, en principio puede ser la loción que usan, la cual
puede despertar diferentes emociones, desde la atracción hasta el rechazo. A lo
largo del tiempo se recuerda a una persona por su olor, cada quien usa también
una cierta fragancia, que cuando se asocia a la parte visual de la persona
puede potenciar la atracción y después la excitación.
Algunos gustan por
usar lociones afrutadas, dulzonas, empalagosas, y encima se vacían el frasco de
perfume…Personalmente prefiero una persona que huela a hombre, sin que caiga en
el exceso de lo sucio, el olor puede decir mucho de alguien, de lo que hace, de
cómo es, con el tiempo se aprende a reconocer a una persona también por su olor
característico, único, peculiar.
Estampas
desagradables:
Una, cierta vez fui con
un tipo al hotel, buen cuerpo, musculoso, entrón. Todo iba bien en el hotel,
hasta que se quitó los tenis y los calcetines y quiso que me lo cogiera patas
al hombro, el hedor de patas era insoportable, más en esa posición. Una sola vez bastó para
que, a pesar de su apariencia varonil, no volviera yo a verlo.
Dos, en una cantina, estando
yo solo cierta vez un tipo que tenía buen lejos, me mandó una cerveza con el
mesero, lo clásico, lo vi, me pareció agradable, bigote recortado
cuidadosamente, su ropa se veía perfectamente arreglada, pulcro, se acercó a mi
mesa y se sentó. Al poco me llegó el olor de su loción, a frutas, muy dulce,
nada que ver con su imagen varonil, al cabo de un tiempo y aunque no acostumbro
fumar, preferí pedir un cigarro al mesero, lo que le desagrado al tipo, yo
continué fumando hasta que opto por
irse, por suerte.
No cabe duda de que el
olor corporal juega un papel muy importante, si no te gusta el olor de una
persona, tiendes a rechazarla.
“Al reprimir el
sentido del olfato, el hombre ha reprimido su sexualidad”, dejó escrito Freud. No estoy en contra de quienes usan loción,
pero creo que la elección debe ser cuidadosa, porque lo mismo puede elevar la
libido que terminar con ella. Cuando conocí a mi pareja, la primera vez no hubo
mucho tiempo porque yo llevaba prisa. Sin embargo me gustó visualmente, era
casi de mi misma edad, le guste, intercambiamos algunas frases. Recuerdo que me
gustó su tono de voz, su color de piel morena, su rostro de facciones
definidas, su seriedad, usaba bigote y barba de candado muy recortados. Había
poco tiempo por lo que acordamos vernos la semana siguiente, un sábado, en un
parque. Durante la semana procuraba recordar como era, había sido poco tiempo
el que lo había visto, los detalles se perdían en mi memoria a pesar que me
había gustado muchísimo, recordaba una y otra vez hasta que llegó ese día con
la incertidumbre de saber si se había animado a llegar. Yo llegue primero y
espere poco tiempo, al cabo de un rato vi su cuerpo a lo lejos acercándose, con
esa forma de caminar que hoy conozco tan bien, como quien camina sin prisa. Una
sola vez nos habíamos visto y ahora nuevamente estábamos frente a frente,
reconociéndonos, ahora con tiempo, dudando al hablar, pero poco a poco tomando
confianza. Era mas agradable de lo que yo recordaba, y después de un rato de
platicar para conocernos mejor, decidimos buscar un hotel. En el camino
compramos una botella de licor y unos refrescos. Al estar solos en el coche
recuerdo que comencé a percibir un aroma agradable, olía a maderas, pero no era
una loción, era un olor muy ligero pero reconocible, como de la madera cuando
es cortada y desprende un aroma a madera nueva.
Al llegar al hotel
platicamos con más confianza, una de las cosas de las que me enteré es que era
casado, tenía dos hijos, uno entrando a la adolescencia, el otro aún era niño.
Eso me desanimó, ya había tenido antes una pareja que era casado y la cosa no
había terminado nada bien, pero ahora apenas nos estábamos conociendo, quizás
todo terminaría ahí ese mismo día, después del primer momento. En todo caso
había que aprovechar la tarde. Nos
acercamos con timidez y nos dimos un primer beso. Y ahí pude percibir nuevamente
ese olor que me había agradado, su aliento tenía ese olor a madera nueva, a
madera de pino, de cedro recién cortada. Nos abrazamos, recorrí con mis manos
su cuerpo macizo, y cada que aprendía cada parte de su cuerpo podía percibir su
aroma, saliendo de cada uno de sus poros, lo que agradó bastante, avanzando más
y más.
Abrimos la botella y
brindamos por ese momento, al poco tiempo las ropas fueron cayendo, y entonces
vino el momento de preguntarnos algo que hasta antes de eso no había yo
reparado, cuando era lo primero que preguntaba a un hombre cuando lo conocía,
para poner las cosas claras y evitar malos entendidos:
-
¿Qué eres,
activo ó pasivo?
-
Soy activo,
¿y tu?
-
También
soy activo- dije con decepción - ¿Y ahora que hacemos, espadazos?
Después de una pausa,
un momento de bajón de la calentura y después de pensarlo, me dijo:
-
Pues vamos
una y una, ¿Cómo ves?
Esta vez me toco
pensarlo muy detenidamente a mi. Era muy varonil, yo no había sido pasivo
antes, y no tenía ganas de serlo, así que podría simplemente salir de ahí, podía
no hacer nada con él, podía solo acceder al cachondeo, quizás masturbarnos
mutuamente, pero la atracción que sentía se iba incrementando con el olor a
madera nueva que despedía su cuerpo, así que decidí correr el riesgo y aceptar
su propuesta.
-
¿y como le
hacemos, quién va primero?
-
Pues lo
dejamos a la suerte, ¿Qué tal un volado?
Cuando todo pasó ya
estaba oscureciendo. No habíamos comido, estábamos tomados, pero contentos, lo
que había pasado había sido nuevo, diferente, y también muy grato. Recostados
uno junto al otro nos platicamos más cosas, supe que era profesor, pero también
que era carpintero, por eso tenía ese olor que aprendí a reconocer en él, al
cortar la madera se desprendía un polvo muy fino que quedaba impregnado en la
piel, después de mucho tiempo de trabajar la madera el aroma se iba integrando
a su cuerpo. Nos seguimos viendo más veces, pero cada vez que estábamos juntos
lo olfateaba, su olor se volvió parte de nuestros encuentros, y parte de un
sentimiento del cual tuve miedo sentir, porque él era casado. Ese día salimos
del hotel y cada quién se fue hacia su casa, intercambiamos mails, íbamos medio
ebrios, y al despedirnos me dio su nombre, y a su nombre lo asocié con ese olor
a cedro recién aserrado, cada que pensaba en él, en su nombre, en su cuerpo, en
todo lo demás, me llegaba también su olor corporal, lo aspiraba y ahí fue
cuando me encontré suspirando por él, por todo él.
Porque te quiero a ti
porque te quiero,aunque estas lejos
yo te siento a flor de piel.
Porque te quiero a ti
porque te quiero,se hace mas corto
el camino aquel.
Tu nombre me sabe a hierba
de la que nace en el
vallea golpes de sol y de agua
El relato de nuestras vidas me hizo recordar tosas esas cosas buenas que hemos pasado juntos durante ya once años.
ResponderEliminarY asi fue realmente como nos conocimos y sentimos esa atraccion de ambos, nuestros aromas nos dieron la oprtunidad de conocernos y llegar a vivir como hemos hecho hasta hoy. Ojala y otras pareja cuenten su historia, o una parte de ella, saludos a todo los que lo leyeron.
SIN DUDA EL OLFATO ES EL SENTIDO MAS SENSIBLE Y EROTICO KE TENEMOS MAS KE LA VISTA Y EL TACTO
ResponderEliminar