PAGINAS

1 de febrero de 2013

El Precio del closet, o cómo perder un trabajo

Iniciaba el mes de Enero de un año cualquiera, Martín había estado sin trabajo desde hacía varios meses, como todos los que se quedan sin trabajo había querido iniciar un pequeño negocio, algo que le permitiera mantenerse, algo sin grandes pretensiones. Caminando por la calle cierto día pasó por un sitio donde leían la bola de cristal, sin mucho que perder  preguntó cómo le iría en el año, la respuesta no fue muy halagadora, “Enero, un mes malo, muy malo, Febrero, un mes también malo…” la perspectiva no era muy buena.
A pesar de que tenía clara su preferencia sexual y que actuaba en consecuencia, se consideraba de closet, un lugar cómodo donde no había que dar explicaciones de su vida privada. Durante el tiempo que estuvo en su anterior trabajo había tenido un hijo, las cosas no había funcionado con la señora y no habían podido llegar a algo más, así que se separaron y la señora se quedó con el hijo, al cual él veía poco. Las cosas con ella había terminado realmente mal y ella lo odiaba, jamás habían podido tener ya un acercamiento y hubiera hecho todo para acabarlo.
 Sin embargo eso le había permitido cambiar la percepción que pudieran haber tenido de él en su trabajo, como dice el dicho “soltero maduro, puto seguro”, así que a su edad el tener un hijo aún sin un matrimonio era algo que lo legitimaba socialmente. No fue sino hasta que tuvo un hijo cuando sus antigüos compañeros del trabajo lo aceptaron en su círculo de amistades, lo cual hasta antes de ese evento resultaba difícil ya que la plática entre sus compañeros por la edad caía siempre, inevitablemente, en el tema de los hijos. Que si la escuela, que si la desvelada por la enfermedad, que si los juguetes de navidad, que si la última película infantil, que si la fiesta de cumpleaños del amiguito, etc. Y él ahí, sin nada que decir, pero una vez que tuvo un hijo todo fue diferente y comenzó a participar en esas platicas, de cambiar pañales, de dar biberón, etc, todas esas platicas que los heteros hacen, y eso reforzó el closet en el que vivía.
La frase de cómo le iba ir en esos meses no era halagadora, pero no se desanimó y a los pocos días encontró una oferta de trabajo, no era buena pero por lo menos era algo. Hizo su solicitud y comenzaron a correr los tramites, el estudio socioeconómico, la entrevista y finalmente le dijeron que era aceptado en el trabajo. Eso le dio mucho gusto, y pensó en que quién le había leído la bola de cristal era pura charlatanería. Y comenzó a reunir los papeles que le pedían, la hoja rosa del IMSS, etc, hasta que le pidieron algo.
Siempre había contado ante todos los heteros una historia alrededor de su vida, porque consideraba que era muy complicado explicar y luego que entendieran como era posible que no viviera con la mujer con la cual había tenido un hijo, y más aún el por qué no veía a su hijo, y si su relación con esa mujer había fracasado como era posible que no hubiera conseguido otra mujer, casarse y tener una familia, después de varios años de seguir soltero, así que lo más cómodo y fácil era seguir dentro del closet e inventar que si vivía con ella pero en unión libre, y esa misma historia la había repetido en la entrevista y en la solicitud de empleo.
Todo iba bien hasta que en la empresa en la cual entraría a trabajar le pidieron la copia del acta de nacimiento de la madre de su hijo con la cual supuestamente vivía, de acuerdo a lo que había inventado, pero ahí no terminaba todo, también le pedían fotografías de ella y su firma en los formatos de seguro y de ingreso. ¿Y ahora de donde iba a sacar todo eso? Podía decir que había mentido y en ese momento aceptar que era un mentiroso sin ética y poco confiable para el trabajo.
Así que tuvo que pagar el precio de estar en el closet y tuvo que decir que había recibido otra propuesta mejor y que declinaba la propuesta de trabajo. Ese día se dirigió a un bar y se emborrachó hasta que sus amigos fueron por él. Ese día supo que Enero era un mes realmente malo, tal y como se lo habían dicho en la lectura de la bola de cristal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios:


Gracias por comentar