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7 de mayo de 2013

Las dos marchas del orgullo del 2012


El año pasado y por primera vez en la historia de las marchas, hubo dos marchas, la primera el 2 de Junio, la oficial, la más concurrida, la más ruidosa, la más publicitada. La segunda el 30 de Junio, la histórica, llevada a cabo un día antes de las elecciones, una marcha escasamente publicitada, con menos gente, pero con mucho entusiasmo.
En el suplemento de esta semana de Letra S hay una pregunta que hacen al sobrino de Harvey Milk (activista conocido en México a raíz de la película que protagonizó Sean Penn) sobre el hecho de que en el año 2012 hayan habido dos Marchas en la Ciudad de México:
“Pienso en lo que mi tío haría y él diría: que las dos marchas sean exitosas. El orgullo no es cuestión de los líderes ni de los que ellos reúnen para organizar el evento. El orgullo es para los que miran, los que participan y los que marchan. Y más importantes son los que vienen, que no son gays, pero que han llegado hasta allí y ven el evento por primera vez, quienes pertenecen a una minoría, alguien que no se siente aceptado.”
Aunque hemos ido a muchas marchas, siempre había sido como espectadores, pero el 2 de Junio fue la primera vez que marchamos, solos. También fuimos a la segunda marcha del 30 de Junio por diversos motivos. Fue una convocatoria bastante limitada, muchos espacios donde la primera marcha había sido ampliamente publicitada en esta ocasión no le dedicaron ni siquiera una mención. Sin embargo la marcha se llevó a cabo, desangelada por la ausencia de carros alegóricos y de música, rodeada por el marco de la ley seca. Al inicio no eran más de 200 personas en el ángel de la Independencia, poco a poco fueron llegando, espontáneos, sin contingentes definidos, mezclados unos con otros. La marcha que inició como un movimiento político hoy en día ha dejado de ser político, es ahora un evento comercial y publicitario donde el toque lo dan los carros alegóricos de todos los antros que la promocionan y que la convocan. ¿Quien llevará el mejor carro, quien llevara al mayor contingente, quien hará más ruido, quien llevará más gente, cual antro será el más lleno?. Los homosexuales vistos solo como un gran mercado de consumidores sin valores ni ideología.
Una marcha por definición es política y se expresa a través de consignas. Si preguntamos cuál fue la consigna de la primer marcha casi nadie la podría contestar. Lo cierto es que fue una consigna vacía, metida con calzador. La segunda marcha tenía una consigna con más fuerza, haciendo referencia a un estado laico incluyente. La marcha provoca críticas en el sentido que es más un carnaval sin ideas, pero creo que la marcha en sí misma es un festejo de la visibilidad donde por un momento se comparte una libertad, y esa libertad es la mejor de las ideas donde todas las expresiones tienen cabida.
En 2012 fue la primera vez que fuimos parte de la marcha, de la visibilidad. Para quienes lo hicimos con el torso desnudo fue una sensación diferente el sentir el sol, el viento y el fresco de la tarde en las calles donde normalmente el calor del medio día nos sofoca bajo un saco y corbata. Encontramos viejos amigo y conocimos nuevos, conocimos caras nuevas, expresiones diferentes de lo que somos.
Pero más allá de las convocatorias promocionales y de los carros alegóricos patrocinados por los antros nocturnos, la gente sigue saliendo a mostrarse, a marchar, como se vio en la segunda marcha, la gente participa, se muestra de forma independiente. Sin convocatorias “oficiales”, la mayoría de la gente, sin pertenecer a un contingente específico, va a la marcha, muchos armando un propio contingente, la mayoría de forma espontánea, algunos creando sus propios disfraces. Porque dentro de la diversidad tenemos algo en común, la pertenencia a una minoría que por un momento busca hacerse sentir mayoría, en una búsqueda de la identidad donde todos cabemos.
 

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