El año pasado y por
primera vez en la historia de las marchas, hubo dos marchas, la primera el 2 de
Junio, la oficial, la más concurrida, la más ruidosa, la más publicitada. La
segunda el 30 de Junio, la histórica, llevada a cabo un día antes de las
elecciones, una marcha escasamente publicitada, con menos gente, pero con mucho
entusiasmo.
En el suplemento de
esta semana de Letra S hay una pregunta que hacen al sobrino de Harvey Milk
(activista conocido en México a raíz de la película que protagonizó Sean Penn)
sobre el hecho de que en el año 2012 hayan habido dos Marchas en la Ciudad de
México:
“Pienso en lo que mi
tío haría y él diría: que las dos marchas sean exitosas. El orgullo no es
cuestión de los líderes ni de los que ellos reúnen para organizar el evento. El
orgullo es para los que miran, los que participan y los que marchan. Y más
importantes son los que vienen, que no son gays, pero que han llegado hasta
allí y ven el evento por primera vez, quienes pertenecen a una minoría, alguien
que no se siente aceptado.”
Aunque hemos ido a
muchas marchas, siempre había sido como espectadores, pero el 2 de Junio fue la
primera vez que marchamos, solos. También fuimos a la segunda marcha del 30 de
Junio por diversos motivos. Fue una convocatoria bastante limitada, muchos
espacios donde la primera marcha había sido ampliamente publicitada en esta
ocasión no le dedicaron ni siquiera una mención. Sin embargo la marcha se llevó
a cabo, desangelada por la ausencia de carros alegóricos y de música, rodeada
por el marco de la ley seca. Al inicio no eran más de 200 personas en el ángel
de la Independencia, poco a poco fueron llegando, espontáneos, sin contingentes
definidos, mezclados unos con otros. La marcha que inició como un movimiento
político hoy en día ha dejado de ser político, es ahora un evento comercial y
publicitario donde el toque lo dan los carros alegóricos de todos los antros
que la promocionan y que la convocan. ¿Quien llevará el mejor carro, quien
llevara al mayor contingente, quien hará más ruido, quien llevará más gente,
cual antro será el más lleno?. Los homosexuales vistos solo como un gran
mercado de consumidores sin valores ni ideología.
En 2012 fue la primera
vez que fuimos parte de la marcha, de la visibilidad. Para quienes lo hicimos
con el torso desnudo fue una sensación diferente el sentir el sol, el viento y
el fresco de la tarde en las calles donde normalmente el calor del medio día
nos sofoca bajo un saco y corbata. Encontramos viejos amigo y conocimos nuevos,
conocimos caras nuevas, expresiones diferentes de lo que somos.
Pero más allá de las
convocatorias promocionales y de los carros alegóricos patrocinados por los
antros nocturnos, la gente sigue saliendo a mostrarse, a marchar, como se vio
en la segunda marcha, la gente participa, se muestra de forma independiente.
Sin convocatorias “oficiales”, la mayoría de la gente, sin pertenecer a un
contingente específico, va a la marcha, muchos armando un propio contingente, la
mayoría de forma espontánea, algunos creando sus propios disfraces. Porque
dentro de la diversidad tenemos algo en común, la pertenencia a una minoría que
por un momento busca hacerse sentir mayoría, en una búsqueda de la identidad
donde todos cabemos.
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