14 de febrero de 2013

El amor, cuando no muere, mata


Aunque me duela el alma
Como te duele a ti
Lo cierto es que no puedo enamorarme de ti
(Joaquín Sabina)
¿Qué es el amor? No sé de alguien que sepa definirlo, ríos de tinta han corrido tratando de explicarlo, es un elemento que está presente en la vida diaria, se expresa en todas las artes y en todas las etapas de la vida del hombre. Cada quien lo vive de diferente manera, para cada quien es diferente, y esa suma de experiencias individuales nos va acercando a lo que es el amor.
Juan y Manuel llevaban seis años como pareja. Juan era casado, tenía cuatro hijos, al final de su relación las cosas se habían agotado, Juan no podía dar mas de su tiempo a su pareja quien era soltero y sin mas compromiso. Manuel decía que no le pedía dejar a su mujer ni a sus hijos, solo le pedía pasar con él al menos una noche al mes, el compartir una sola noche, el dormir juntos pasando una noche como cualquier pareja, pero Juan no podía hacerlo, así que después de un tiempo platicaron y dieron por terminada su relación para quedar solo como amigos.
Sin embargo, Juan pensaba que solo se estaban dando un tiempo pero en esos meses Manuel conoció a otra persona y comenzaron a salir. Juan se dio cuenta tiempo después y supo que no podía haber vuelta atrás. Poco a poco comenzó a pensar en la relación que habían llevado durante seis años y de pronto todo se le vino encima, sintió que había perdido todo, y comenzó a lanzarse por una pendiente hacia un fondo del cual nunca habría de salir con vida.
Se siguieron viendo como amigos, pero Juan ya era otro, se le vino encima el peso de los años de un golpe, se volvió descuidado con su persona y también comenzó a salir con otras personas, con varias, y con ninguna encontró consuelo, solo una satisfacción momentánea. Ya no podía recuperar a Manuel, él ya había iniciado una relación en la cual su nuevo compañero estaba dándole el tiempo y la atención que Juan nunca le había dado. De vez en cuando salían a comer juntos, se echaban unos tragos, platicaban como iba la vida de cada uno, luego se despedían y Juan se sentía más solo que nunca y volvía a su carrera hacia el fondo.
Hizo muchas cosas que nunca antes había pensado en hacer, confesó a sus hijos su preferencia sexual, vivió el rechazo de su familia, se volvió un apestado para ellos, de un golpe dejó de ser el padre respetado, durmió donde le agarraba la noche, bajó de peso, aunque conservaba su trabajo y procuraba hacerlo lo mejor que podía. Cuando platicó con Manuel este le reprochó como era que en seis años que habían estado viéndose nunca le haya regalado una sola noche cuando ahora cada semana faltaba a su casa para quedarse con otros a los que ni siquiera amaba, y Juan solo contestaba: “es que me faltaron huevos…”
La amistad continuó pero Manuel ya no podía regresar con él, la nueva persona con la cual salía ya era su pareja y comenzaban a hacer una nueva vida juntos, Manuel decidió usar su crédito de Infonavit para comprar un pequeño departamento de interés social donde ambos podrían vivir juntos y pasar no solo una noche, sino una vida juntos. Seguía saliendo a comer ocasionalmente con Juan y le daba mucha tristeza verlo como se iba acabando cada vez más, pero no podía hacer ya nada, ahora estaba iniciando una nueva relación, una nueva vida. A veces se sentía culpable de lo que le pasaba a Juan, pero este le decía “mira, no es tu culpa, todo esto ha sido mi decisión”.
Juan se fue volcando al alcohol, su familia lo rechazaba, llegó a dormir en parques públicos, dejó de tener interés por la vida. Cuando se veían para comer juntos, Juan le decía a Manuel: “cuando me muera quiero que me cremen, a mí siempre me ha gustado andar de pata de perro, si me entierran no voy a aguantar estar enterrado ahí para siempre, yo quiero ser libre después de muerto y andar por todos lados…”
Se vieron para comer y echarse unos tragos como lo hacían ocasionalmente, ese día el tiempo que pasaban juntos se prolongó más hasta el atardecer, ya comenzaba a caer la noche cuando Manuel tenía que irse a su casa. La noche comenzaba a caer, pero en la amplia avenida donde Juan se bajó del coche se veía todo oscuro, los arboles que cubrían la avenida de lado a lado oscurecían toda la calle, se veía como si fuera media noche y comenzó a soplar un viento frío que movía las hojas de los árboles comenzando a hacer un ruido como cuando va a llover, el frío entró por el coche y Juan salió a la calle y se perdió en la oscuridad.
Esa fue la última vez que se vieron. A la siguiente vez que habían quedado de acuerdo para verse Juan no llegó. Al día siguiente un amigo común llegó hasta el trabajo de Manuel, llevaba los ojos rojos y sin más le dijo que fuera al hospital, que Juan estaba grave, había tenido un derrame cerebral y no reaccionaba al tratamiento. No podía ser cierto, salieron juntos al hospital, la tarde anterior lo habían encontrado tirado en la calle, la gente había llamado a la cruz roja y lo habían internado. Su familia estaba ahí, no pudo pasar a verlo más que en la puerta del cuarto donde estaba con oxigeno.
Dos días después falleció sin que recobrara nunca la conciencia. Fue al sepelio, la esposa lo vio, sabía quien era, se habían visto antes en otras circunstancias, su hija mayor estaba ahí, ambas lo dejaron acercarse al féretro y ahí lo vió por última vez, su frente lucía unas arrugas de sufrimiento, pero ya descansaba. Le dio las gracias a la esposa por haberle permitido estar ahí y a su hija solo le dijo: “su papá los quiso mucho a ustedes”, ella solo asintió con lágrimas en los ojos. Su última voluntad fue cumplida, su cuerpo fue incinerado. Tampoco volvió a ver nunca al amigo común. Pero también ahí cambió todo el concepto que Manuel tenía sobre la vida.
Aunque ya no eran pareja y solo se veían de vez en cuando para comer, de pronto Manuel tuvo un vació en su vida, sentía que algo le faltaba, por las calles donde pasaba casi tenía la certeza de que iba a verlo ahí, donde solía estar, pero no había ya nadie. Al pasar por la calle de pronto parecía que él estaba ahí, hasta que al acercarse se daba cuenta que era otra persona. Lloró muchas noches, sintió impotencia, arrepentimiento, lo que más le dolía era saber que podía haber hecho más por él pero nunca lo hizo, y ahora Juan ya estaba muerto, ya nunca podría verlo, ya no podía hablar con él, solo le quedaba tragarse sus palabras y sus pensamientos. Y ahí fue cuando prometió que, después de la pareja que tenía ahora, y si esa relación llegaba a terminar, entonces nunca jamás habría de enamorarse de nadie. Como dice Joaquín Sabina:
“porque el amor, cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren”

 

8 de febrero de 2013

El casado, lo prohibido como objeto de atracción

No sé por qué pero siempre me han seguido los casados. Alguna vez platicando con un amigo me dijo que yo tenía un problema de identidad y que buscaba una imagen paterna que solo la encontraba con un hombre casado, pero la verdad es que yo no los he buscado por el hecho de que sean casados. Siempre los he encontrado en un lugar de ambiente donde todos son homosexuales, mas bien los curiosos son ellos, queriendo conocer lo que hay del otro lado del espejo. Nos hemos gustado, hemos fajado, hemos cogido, y sin saber nada de ellos, como sucede “normalmente” entre homosexuales donde primero se coge y después se pregunta el nombre y demás. El noviazgo de manita sudada solo sucede cuando ya se ha cogido. Y hasta la segunda o tercer vez después de estarnos acostando es cuando se comienza a conocer a la otra persona, y es ahí cuando resulta que son casados, así que no es algo que yo haya preguntado de inicio, como si fuera un requisito, solo ha sucedido así.
Tampoco sé por qué pero siempre han pensado de mi que soy casado, y hay muchos a los que les gusta meterse con un hombre casado, quizá porque el casado no se le ve que es gay, tiene un comportamiento masculino por cuidar una reputación social, mientras que el homosexual que ha salido del closet no tiene mayor empacho en jotear, total, todo mundo sabe que es gay y cuando comienzan a jugarle bromas puede optar por seguir la corriente y comenzar a jotear, porque al hacerlo se hace el gracioso y eso siempre resulta, digamos, chistoso. Pero el casado no, hay muchos que van a lugares clandestinos donde hay sexo rápido y van a desahogarse sin que se asuman como parte del mundo homosexual, y el saberse ajenos los hace verse diferentes, hombres, que les hacen el favor a los que van a buscar una verga.
Claro que también hay casados que son pasivos, y hay otros que también van a bailar alegremente y a soltarse el chongo, pero esos han perdido ese halo de lo prohibido que tanto llama la atención a un homosexual. Y cuando han perdido eso se ven, también, chistosos. Pero los que no se asumen de esa forma van a buscar sexo como chacales, como hombres que no se asumen como homosexuales y se antojan inalcanzables.
Y dentro de los que me han tocado que piensan que soy casado comienza el morbo por lo prohibido, por conocer algo mas del casado, por saber como vive, como coge, porque el casado ha estado solo con mujeres, y el homosexual que los busca quiere sentir lo que siente esa mujer al estar con un hombre, sin que necesariamente se sienta mujer, es un hombre, pero quiere estar con otro que si es hombre porque es capaz de cogerese a una mujer, algo que el gay no va a hacer.
Me ha tocado el que se acerca y lo primero que me pregunta es: “¿eres casado?”. Les he dicho que si y luego comienzan a hacer más preguntas:
-          ¿y tu anillo de casado?
-          No lo traigo, me lo quito cuando vengo aquí
-          Ah, ¿y tienes hijos?
-          Si
-          ¿y cuantos tienes?
-          ¿y como te coges a tu vieja?
-          ¿y cuanto llevas de casado?
-          ¿y cada cuanto la coges?
-          ¿y por que vienes aquí?
-          ¿y saliendo de aquí la vas a ir a coger?
Y así por el estilo, algunas veces me da risa, otras me fastidian, supongo depende del humor que lleve, pero resulta curioso, son gays que buscan a un casado para tener sexo, luego me bajan el zipper, me sacan la verga y se hincan a mamar mientras siguen diciendo cosas como:
-          Dime como te la coges mientras te la mamo, eso me calienta…
-          ¿todo esto le metes a tu vieja? ¿y no le duele?
-          ¿y ella te la mama? ¿así como yo?
-          Etc, etc
Personalmente no me gusta hablar cuando se trata de tener sexo, a menos que ya haya mucha confianza con la otra persona, pero creo que esos lugares no son para tener una charla de café, y es por las mismas razones que no me gusta el cibersexo, me parece aburrido, prefiero ver una película porno. Pero a los que andan cazando un casado es algo que les excita, el saber que están mamando una verga que se ha metido antes en una vagina, y buscan mamarla hasta hacerla eyacular, tragando todo el semen sin sacar nunca el miembro de su boca, quizá porque disfrutan de una verga que ha eyaculado para tener hijos, digo esto porque una de las cosas mas raras que me dijeron después de haber eyaculado es un tipo que me hizo venirme en su boca: “me acabo de comer a tus hijos”, mientras saboreaba las últimas gotas de semen de mi verga…
 

1 de febrero de 2013

El Precio del closet, o cómo perder un trabajo

Iniciaba el mes de Enero de un año cualquiera, Martín había estado sin trabajo desde hacía varios meses, como todos los que se quedan sin trabajo había querido iniciar un pequeño negocio, algo que le permitiera mantenerse, algo sin grandes pretensiones. Caminando por la calle cierto día pasó por un sitio donde leían la bola de cristal, sin mucho que perder  preguntó cómo le iría en el año, la respuesta no fue muy halagadora, “Enero, un mes malo, muy malo, Febrero, un mes también malo…” la perspectiva no era muy buena.
A pesar de que tenía clara su preferencia sexual y que actuaba en consecuencia, se consideraba de closet, un lugar cómodo donde no había que dar explicaciones de su vida privada. Durante el tiempo que estuvo en su anterior trabajo había tenido un hijo, las cosas no había funcionado con la señora y no habían podido llegar a algo más, así que se separaron y la señora se quedó con el hijo, al cual él veía poco. Las cosas con ella había terminado realmente mal y ella lo odiaba, jamás habían podido tener ya un acercamiento y hubiera hecho todo para acabarlo.
 Sin embargo eso le había permitido cambiar la percepción que pudieran haber tenido de él en su trabajo, como dice el dicho “soltero maduro, puto seguro”, así que a su edad el tener un hijo aún sin un matrimonio era algo que lo legitimaba socialmente. No fue sino hasta que tuvo un hijo cuando sus antigüos compañeros del trabajo lo aceptaron en su círculo de amistades, lo cual hasta antes de ese evento resultaba difícil ya que la plática entre sus compañeros por la edad caía siempre, inevitablemente, en el tema de los hijos. Que si la escuela, que si la desvelada por la enfermedad, que si los juguetes de navidad, que si la última película infantil, que si la fiesta de cumpleaños del amiguito, etc. Y él ahí, sin nada que decir, pero una vez que tuvo un hijo todo fue diferente y comenzó a participar en esas platicas, de cambiar pañales, de dar biberón, etc, todas esas platicas que los heteros hacen, y eso reforzó el closet en el que vivía.
La frase de cómo le iba ir en esos meses no era halagadora, pero no se desanimó y a los pocos días encontró una oferta de trabajo, no era buena pero por lo menos era algo. Hizo su solicitud y comenzaron a correr los tramites, el estudio socioeconómico, la entrevista y finalmente le dijeron que era aceptado en el trabajo. Eso le dio mucho gusto, y pensó en que quién le había leído la bola de cristal era pura charlatanería. Y comenzó a reunir los papeles que le pedían, la hoja rosa del IMSS, etc, hasta que le pidieron algo.
Siempre había contado ante todos los heteros una historia alrededor de su vida, porque consideraba que era muy complicado explicar y luego que entendieran como era posible que no viviera con la mujer con la cual había tenido un hijo, y más aún el por qué no veía a su hijo, y si su relación con esa mujer había fracasado como era posible que no hubiera conseguido otra mujer, casarse y tener una familia, después de varios años de seguir soltero, así que lo más cómodo y fácil era seguir dentro del closet e inventar que si vivía con ella pero en unión libre, y esa misma historia la había repetido en la entrevista y en la solicitud de empleo.
Todo iba bien hasta que en la empresa en la cual entraría a trabajar le pidieron la copia del acta de nacimiento de la madre de su hijo con la cual supuestamente vivía, de acuerdo a lo que había inventado, pero ahí no terminaba todo, también le pedían fotografías de ella y su firma en los formatos de seguro y de ingreso. ¿Y ahora de donde iba a sacar todo eso? Podía decir que había mentido y en ese momento aceptar que era un mentiroso sin ética y poco confiable para el trabajo.
Así que tuvo que pagar el precio de estar en el closet y tuvo que decir que había recibido otra propuesta mejor y que declinaba la propuesta de trabajo. Ese día se dirigió a un bar y se emborrachó hasta que sus amigos fueron por él. Ese día supo que Enero era un mes realmente malo, tal y como se lo habían dicho en la lectura de la bola de cristal.