Esta tarde, mientras avanzaba en el trasporte público hacia mi casa,
pasé por una zona de la carretera donde había una construcción en ruinas, aún
quedan los vestigios de lo que en sus días fue una palapa de palma con bonitos
jardines, aunque ahora todo está cubierto de maleza. Al observar ese lugar, de
pronto llegaron a mi mente los recuerdos de mi pasado en ese lugar, de una
época en la que me sentía muy mal, pues se habían dado muchos cambios en mi
vida, estaba saliendo de la niñez para encontrarme viviendo en casa de los
abuelos, donde había de iniciar mi adolescencia. Ellos me trataban bien, dentro
de sus posibilidades, pero me habían cambiado de escuela y no conocía a nadie
en el pueblo. Muchas veces me sentí raro, tenía 14 años y no tenía ningún amigo
ni cerca de mi casa ni en la escuela secundaria a la que iba, solo tenía a mi
primo Aníbal de 13 años, que era un verdadero bruto y no me agradaba mucho su
compañía, sin embargo él sí que tenía amigos pues era muy popular, yo por mi
parte era lo opuesto, nadie se me acercaba ni para preguntarme la hora, en el
salón de clases, era una especie de rarito, cerebrito y lelo. A eso súmenle que
no me gustaba el futbol, que si me gustaba leer y que prefería encerrarme en
casa a leer todo lo que cayera en mis manos con tal de matar el aburrimiento,
mientras los demás jóvenes de mi edad salían a divertirse con el balón o yendo
a nadar a algún balneario o ya de perdida al río del pueblo.
No me gustaba ver televisión, así que fue en esa época que desarrolle la
afición por leer revistas, de esas de los puestos de periódicos. Eran los
noventas del siglo pasado y en los puestos de revistas abundaban varios
títulos: Sensacional de Traileros, El Libro Vaquero, Joyas de la Literatura y
un sinfín de títulos que traían historias muy sexosas, pero lo mejor eran las
portadas con ilustraciones con una fuerte carga erótica, aún no descubría como
masturbarme, pero ya estaba cerca, en algunas cosas estaba rezagado todavía. Me
dedique a visitar las casas de mis familiares todos los días por la tarde, el
tesoro que yo buscaba no era su compañía, sino la caja de cartón donde
guardaban sus revistas para leerlas, llegaba a una casa y me llevaba la caja de
revistas a su sala y toda la tarde leía las más nuevas y repasaba las que más
me habían gustado, los dibujos de los hombres eran muy eróticos, traileros,
vaqueros, albañiles, hombres borrachos sin camisa, etc., un verdadero placer.
Tenía bien clara mi orientación sexual, sabía que el objeto de mi deseo
eran algunos hombres, pero no todos como equivocadamente interpretan los
heterosexuales de nosotros, aun así tenía claro que debía ser cauteloso, los
maestros evitaban el tema de la sexualidad, nadie de ellos se atrevía a tratar
el tema de la homosexualidad aun cuando en ocasiones era algo muy evidente,
pero eso no evitaba que sucedieran ciertos casos entre los alumnos, recuerdo
muy bien que en otro grupo había un chico muy obvio llamado Fernando, que tenía
todos los modales de una chica, así que otro de sus compañeros que era todo un desmadre
llamado Pascual, corría a todos los de su grupo cuando estaban en el taller y
se encerraba con Fernando, solo se escuchaban los gritos de este último, pero
nunca tuve la certeza si Pascual lo penetraba o que hacían, pero cuando al
parecer Pascual quedaba satisfecho, dejaba salir a Fernando todo despeinado y
acomodándose la ropa por la arrastriza que al parecer le había puesto. Todos
reíamos al ver eso, pero no se hablaba nada de ellos, era como si fuera algo
vetado pero normal al mismo tiempo, ¿dónde estaban los maestros cuando eso
ocurría? No lo sé, pero nunca intervinieron.
De mis familiares acostumbraba visitar con más frecuencia la casa de una
tía política, esposa de un tío muy querido por mí, según se sabía ella había
sido prostituta y al parecer si tenía las características de una mujer de ese
tipo, otros familiares la criticaban y no convivían con ella, pero a mí me
gustaba visitarlos en su casa, ella siempre parecía recibirme con gusto y era
muy hospitalaria conmigo, siempre me invitaba de comer y en ocasiones hasta me
daba un vaso de cerveza, ella era la madre de mi primo Aníbal. El primo era un
chico al que le daban toda la libertad del mundo, él fumaba y tomaba con sus
amigos y casi no estaba en su casa, así que cuando yo llegaba a visitarlo, ya
no estaba y realmente ni quería verlo, yo iba a su casa por leer revistas.
Cuando su madre me veía sacar la caja de revistas que tenía en su casa solo me
observaba sonriendo, recuerdo que yo me iba a sentar bajo un árbol enorme que
tenían en su patio, tenía unas enormes raíces y ahí entre los huecos que se
hacían me sentaba, junto a mí se acurrucaba una perrita de ellos y mientras la
acariciaba, me dedicaba a leer la nueva revista que habían adquirido, yo no me
daba cuenta, pero siempre trataba con respeto todo lo que leía, tomaba con mi
mano izquierda la revista y con mi mano derecha le iba pasando a las paginas,
sin maltratarlas.
En cierta ocasión mi tía, se llevó una silla junto a mí y se reía como
estúpida, por el gran cuidado que le daba a lo que leía, supongo que lo hacía
porque ya estaba borracha, pues mientras yo leía, ella tomaba su cerveza de la
tarde, a mí no me importaba, yo estaba a gusto y solo por momentos breves
platicaba con ella. Pero ese día ella me hizo una invitación, “Choche”, así me
decía, “vamos a caerle a tu tío en la movida, vente vamos”. No sabía de qué se
trataba, pero sonaba interesante, la verdad es que esa tía era todo un show,
destilaba mucha sensualidad, vestía siempre minivestidos y enseñaba mucho con
sus escotes, nos subimos a su bochito y salimos en chinga, al parecer estaba
celosa, recientemente mi tío había puesto una cantina y había llevado muchachas
de la costa para amenizar el ambiente en su nuevo negocio, una palapa que
estaba a unos kilómetros del pueblo, el lugar que mencione al principio.
Cuando llegamos, me dijo “tu das la vuelta por atrás y me dices lo que
veas cuando entres por el otro lado, mientras yo entrare por el frente”. Así lo
hicimos, y cuando di la vuelta por atrás, descubrí que mi tío estaba bien
abrochado por un hombre desconocido, lo tenía contra la pared detrás de unas
plantas, cuando me acerque a pesar de que si me dio pena, le tuve que decir que
mi tía estaba buscándolo, que yo había llegado con ella, al escucharme y verme,
se soltaron y subieron los pantalones y después de recibir regaños por estar
ahí, mi tío reacciono y se metió en chinga a buscar a su vieja que ya se la
estaba haciendo de pedo a otra vieja adentro a puros gritos y groserías, había
un cuarto adonde las chicas atendían a los clientes y mi tía pensaba que la
vieja más buenota estaba ahí con mi tío, pero ¡oh sorpresa! cuando esa mujer
abrió la puerta estaba con otro tipo, entonces mi tío apareció por otro lado y
ella lo abrazo y se disculpó, él me miro y me cerro un ojo en señal de que no
dijera nada de lo que había visto.
Las cosas no podían estar más candentes, me encantaba la vida que tenían
ellos, a simple vista parecía muy excitante. Esa noche cuando regrese a mi
casa, tenía en mi mente la imagen clarísima de cómo mi tío estaba siendo
penetrado entre sus nalgas blancas, también mire cuando el otro señor le saco
la verga del culo y la vi babeante, sentía un calorcito recorrer mi cuerpo y
entonces comencé a juguetear con mi verga en la intimidad de mi cuarto, comencé
a frotarla con salivita y de pronto alcance el clímax y me vine abundantemente,
esa fue mi primera vez, pero pronto se convirtió en una actividad diaria y lo
hacía casi a cada rato, pero lo más importante fue que de esa forma mi
mentalidad comenzó a cambiar, empecé a ver las cosas de una forma distinta, mis
pensamientos a veces infantiles comenzaron a ser diferentes. Muchas veces fui a
la cantina y observe cosas que me ponían más caliente que leer las revistas,
varias veces vi a mi tío en situaciones similares a la primera vez con otros
hombres, me gustaba observarlo sin que se diera cuenta, o por lo menos parecía
que no se daba cuenta que yo lo veía.
Nunca use esa información para chantajear a mi tío, él me agradaba más
que su esposa y yo pensaba que por su estilo de vida ambos debían aguantar sus
infidelidades, yo también le sabia a ella muchas aventuras con señores, así que
me mantuve callado. De hecho eso me servía mucho, mi tío siempre se portaba
bien conmigo y me llevaban de viaje cuando salían de vacaciones y también me
hacían obsequios. La tía en cambio cuando la visitaba en su casa me permitía
tomar micheladas y también me compartió otras revistas más sexosas que solo
leían ellos como adultos, tenían dibujos más explícitos, no recuerdo esos
títulos, pero estaba muy complacido con eso. Estoy seguro que ella se daba
cuenta de mi homosexualidad, siempre había sido de moral relajada y muy hábil
para distinguir esas cosas, aunque al parecer no se daba cuenta de su propio
marido o no lo quería ver o quizá eso no le interesaba y solo buscaba que no se
involucrara con otras mujeres. Fue por esa época que comencé a comprender el
mundo, mi vida en casa tampoco había sido muy fácil y había vivido muchas cosas
difíciles, también había leído ya
bastante y ahora podía hacer juicios de la realidad que una persona
común a esa edad todavía no puede hacer, al menos eso pensaba yo en esa época,
me creía muy maduro, así que lo primero que intente fue cambiar mi realidad en
la escuela.
Descubrí que podía ser muy divertido con mi sarcasmo y a partir de
entonces en la escuela comencé a hacer bromas a mis demás compañeros y a ser
más juguetón, al principio se sorprendían de mi, pero con el tiempo las chicas
hasta me comenzaron a ver guapo, incluso hasta varias de ellas hacían que otros
compañeros me sujetaran mientras ellas me daban un beso. Yo estaba complacido,
de pronto me hice popular y me comenzaron a incluir en sus actividades
recreativas. La vida cambio para mí, de ser un personaje opacado y hasta
repudiado de pronto me convertí en uno de los chicos más populares y asediados
de la escuela secundaria donde asistía. El tiempo paso, y al ir madurando creo
que desarrolle un buen sentido común, así que deje de convivir con mi primo y
sus padres, sabía que algo malo podía ocurrirme si me seguía juntando con
ellos, me dedique a mis estudios de preparatoria y deje de leer esas revistas
que tanto me gustaban.
Cuando ya tenía 18 años ocurrió algo terrible, asesinaron a mi primo
Aníbal, las circunstancias no eran muy claras, pero le habían disparado un
escopetazo en el estómago, decían que había suplicado que no lo mataran, lo
encontraron muerto en la cocina de sus vecinos, decían que lo habían
descubierto robando y que por eso lo habían matado, varios hombres de esa
familia habían huido, no se sabía quién había sido el que le disparo. Nadie fue
a la cárcel, pero con el tiempo esa familia poco a poco desapareció, no fue
porque alguien hubiese vengado a mi primo, más bien creo que fueron los
remordimientos y el temor, lo que afectó severamente la salud de esas personas.
Me entere que la señora y su esposo se separaron y que ambos cada quien por su
lado desarrollaron diabetes y murieron muy rápidamente. El hombre que decían
había disparado contra mi primo, murió también unos años después cuando uno de
sus enemigos lo golpeo tan severamente que falleció en el hospital. Después se
supo que mi primo Anibal andaba con la señora y que iba a su casa a tener sexo
con ella, al parecer el esposo sabia de eso pero no hacía nada, entonces un familiar
de ellos, el hombre de muy mala fama antes mencionado, dicen que lo espero un
día por la noche cuando sabía que iría a ver a la mujer y lo mato de la forma
más cruel en que se puede matar a un joven inexperto de tan solo 19 años,
porque de esa edad murió mi primo. Fue una tragedia que impacto mucho a la
familia.
Unos años después mi tío también murió, lo atropellaron a bordo de la
carretera, unos hombres que iban borrachos en su auto pasaron sobre él mientras
caminaba con su esposa, sorprendentemente a ella no le ocurrió nada, ni
siquiera un rasguño tuvo, por esa razón se especuló mucho sobre esa muerte,
pues decían que había sido su propia esposa la que había planeado todo, porque
esos hombres después se supo que eran sus amigos y nunca recibieron ningún
castigo. Ya estaba yo muy al margen de ellos, pero si me parecía probable que
ella hiciera eso, durante el tiempo que la conocí me di cuenta que era una
persona muy narcisista, ambiciosa, sin escrúpulos y capaz de hacer mucho daño a
su propia familia, pero nunca se comprobó que ella hubiese tenido algo que ver,
aún así fue la más beneficiada, se quedó con lo que tenía mi tío, tierras,
negocios y la casa, con el tiempo ella también fue a dar a la cárcel, pues
dicen que se involucró con un hombre que se dedicaba a actividades delictivas
y finalmente ella está cumpliendo una
condena en la cárcel por varios cargos, creo que uno es de secuestro. Pero fue
así como esa familia término. Sin embargo reconozco que la compañía que tuve de
ellos me permitió construirme en una época de mi vida en la que me sentía muy
solo. Con ello se cerró esa parte de mi vida, mi adolescencia había terminado
de golpe junto con la familia de mi tío, había entrado en la etapa de adulto y
había de comenzar a tomar decisiones sobre mí mismo y lo que sería en adelante.
El camino por delante aún era largo, pero ahora estaba más preparado, había madurado.
Viendo en retrospectiva mi época de adolescente, me considero afortunado
porque la pude terminar con éxito, a pesar de muchas influencias que pudieron
haberme llevado por caminos que hubieran afectado mi integridad. La vida
siempre sigue y hoy por hoy tengo nuevos retos, lo vivido es hoy como un sueño,
pero ahora tengo la compañía de un hombre que me ha ayudado a madurar más y a
tomar mejores decisiones, ya no me siento solo, ahora lo tengo a él y juntos
podemos enfrentar los nuevos retos que presenta ante nosotros la vida.
Por: Tigrillo Serch

