Relato Anónimo:
Una vez más estábamos en el hotel donde siempre nos veíamos a escondidas, comenzábamos a abrazarnos, yo le preguntaba por qué era así todo y él me dijo:"A ti te amo, a él solo lo quiero, pero tengo toda una vida con él y no puedo dejarlo" esas palabras resonaron en mi cabeza durante largo rato, me lastimaban, me hacían sentir solo un pasatiempo, me sentía usado, mi dignidad estaba por los suelos, sabía que tenía que terminar aquello, pero de nuevo se acercaba hasta mí y me permitía tocar su suave piel, su delicioso cuerpo, sus dulces besos me hacían estremecer, seguiría con él un poco más, después pensaría en terminarlo, por ahora no podría negarme a esa invitación al deseo, su hermosa espalda solo era el principio y conducía a un rincón que me producía los más increíbles orgasmos, una vez más me fundía con él y me perdí. Ya no supe más de mi esa noche.
Una vez más estábamos en el hotel donde siempre nos veíamos a escondidas, comenzábamos a abrazarnos, yo le preguntaba por qué era así todo y él me dijo:"A ti te amo, a él solo lo quiero, pero tengo toda una vida con él y no puedo dejarlo" esas palabras resonaron en mi cabeza durante largo rato, me lastimaban, me hacían sentir solo un pasatiempo, me sentía usado, mi dignidad estaba por los suelos, sabía que tenía que terminar aquello, pero de nuevo se acercaba hasta mí y me permitía tocar su suave piel, su delicioso cuerpo, sus dulces besos me hacían estremecer, seguiría con él un poco más, después pensaría en terminarlo, por ahora no podría negarme a esa invitación al deseo, su hermosa espalda solo era el principio y conducía a un rincón que me producía los más increíbles orgasmos, una vez más me fundía con él y me perdí. Ya no supe más de mi esa noche.
Al otro día, ya en la
facultad, estaba en primera fila esperándolo, mis ojos estaban fijos en la
puerta y cada vez que alguien entraba esperaba con atención que fuera él, mis
compañeros entraban y a mí no me importaba, finalmente el Profesor Díaz llego y
la clase inicio, yo estaba embelesado con su belleza, a sus cuarenta y tres años,
se veía muy atractivo, otras personas también lo notaban, tenía un cuerpo
atlético, un poco pasado de peso, un rostro varonil con vello facial y una voz
que cuando se dirigía a mí, se me hacía un nudo en la garganta, todo eso era
suficiente para mí, él era el hombre, el hombre que yo había deseado siempre.
De vez en cuando me enviaba miradas furtivas, que supongo eran para ponerme
alerta, pero yo solo estaba en un estado de ensoñación, en el cual solo él y yo
éramos los protagonistas.
En eso estaba cuando
de pronto, vi su rostro dirigiéndose hacia mí y diciendo algo, solo pude
balbucear, "me puede repetir la pregunta" y de nuevo pregunto
"Sr. Rosales, podría darnos una definición de identidad", busque en
mi mente y no encontraba nada, solo veía su rostro hermoso y no pude contestar.
Luisa, una compañera, entonces salió en mi auxilio y dio la definición
solicitada, ella era una chica interesada en mí y siempre me estaba enviando
miradas, yo le gustaba, siendo yo un joven de veintitrés años, lo más probable
fuera que con ella si tuviera éxito, pero yo no estaba interesado en ella, mi
atención estaba en él, en ese momento me sonroje, algunos sonrieron y yo solo
baje mi rostro apenado.
Más tarde, en el
pasillo, lo vi platicando con el Prof. Anzures,
era su pareja de años. Después me dijo que planeaban sus vacaciones de
fin de año, que irían a Cancún. No sé si se daba cuenta, pero sentí una envidia
terrible, como me gustaría estar solo con él varios días, él y yo solo nos
veíamos a escondidas, siempre cuidándonos de su pareja y de la gente de la
facultad. Ya sospechaba que lo nuestro no era ningún secreto, a veces me
llegaban rumores de que le habían visto con un alumno de la facultad, pero yo
no hacía caso de eso y hablaba de otra cosa. Nunca tome clase con el Prof.
Anzures, se murmuraba que vivían juntos y que ya tenían muchos años.
Un día el Prof.
Anzures y yo nos encontramos en el largo pasillo de la facultad, él siempre me
observaba, no supe que hacer, era incomodo, yo salía con su pareja y se
murmuraba de eso en la facultad, estaba seguro que él también lo sabía, cuando
nos encontramos en el pasillo él se detuvo frente a mí y me llamo por mi
nombre, me pregunto si podía hablar conmigo, yo solo le dije que no tenía
tiempo, él me dijo que no quería que yo saliera lastimado, que lo mejor que
podía hacer era alejarme porque si no sufriría, quizá tanto como él y se alejó.
Ya nunca volvió a verme, ni a decirme nada.
Por lo pronto su
pareja, me escribía mensajes al celular en donde me decía cuanto me amaba, que
si yo lo dejaba, no podría estar sin mí, que era su leoncito, que no había
nadie como yo, que lo nuestro era eterno, que si yo lo dejaba podría seguir
viviendo, pero que no podría disfrutar de esta vida. Yo me sentía halagado, me
sentía único y siempre estaba pendiente de él, cada vez que me enviaba mensajes
yo le contestaba, porque no quería se molestara conmigo. Sentía que lo amaba.
Yo sabía cuáles eran
sus debilidades y lo peor, sabia con qué personas se le iban los ojos, pues
existía en la facultad un detestable chico muy atractivo, que le provocaba y si
yo le daba rienda suelta a mis más oscuros pensamientos, podía imaginarlo en el
mismo hotel donde nos veíamos, con ese chico, más atractivo que yo si lo era, y
a mi amor le gustaba, lo sé. Yo siempre
lo pensé, que ese chico era una jotita, cursaba su primer semestre en la
facultad y al parecer no tenía ni dieciocho años, muy bien formado, pero con un
look un tanto andrógino.
Cierto fin de semana,
en el día que acostumbrábamos vernos me cancelo y me dijo que tenía que
realizar unos trámites y no nos vimos. El siguiente lunes, en ese pasquín tan
terrible, tan famoso en nuestro estado por sus notas amarillistas, apareció la
noticia en portada "Profesor de la Facultad de Psicología dando clases
privadas a uno de sus pupilos" La nota hablaba de un atractivo profesor y
de uno de sus alumnos, que los involucrados salían del hotel, cuando eran
sorprendidos por los padres del joven menor de edad, acompañados de la policía,
y que los tortolos ya tenían mucho tiempo saliendo juntos.
Después de eso, mi
profesor favorito, desapareció y no dio explicación alguna. Me sentí mal, pero al otro día cuando llegue a la
clase en su lugar llego un nuevo Profesor, más joven, mejor formado y con un
trasero fantástico, de pronto me sentí bien y en ese primer día de clase con el
nuevo profesor, participe mucho, lo cual llamo su atención y me comenzó a
lanzar miradas de aprobación.
Una nueva historia comenzó, con quien sería mi Profesor favorito.

