¿Cuál es el colmo de una pasiva? Que siempre busca quien la trate con la
punta de la verga y termine siendo tratada con la punta de la zapatilla.
Dicen que en política, la forma es fondo. Pero en el medio homosexual
esto es más cierto. El uso del lenguaje refiere la forma en que los
homosexuales se ven a sí mismos, en como construyen sus identidades y como se
relacionan con los demás.
Entre los heterosexuales, por ejemplo, el albur es muy utilizado como un
juego de palabras donde el fondo es una relación homosexual donde la finalidad es
“cogerse” verbalmente al otro, sodomizarlo, y el que pierde es el que ya no
tiene forma de contestar al otro y acepta ser el pasivo. Así, entre los
mexicanos, la homosexualidad está permitida siempre y cuando quien la practique
sea el sujeto activo. El que es el pasivo es sujeto de burlas y escarnio, se
vuelve “puto”.
Pero entre los homosexuales, ¿Cómo aplica el juego del albur? Si hay
activos y pasivos y, a diferencia de los heterosexuales donde nadie quiere
perder el juego del albur porque
resultaría “cogido” verbalmente, aquí hay uno que quiere coger y otro que
quiere ser cogido, entonces, ¿Cuál es el chiste? ¿o acaso los homosexuales no
se alburean?. Funciona igual que entre los heterosexuales, porque la cuestión
no es quien es el pasivo, sino quien es LA PASIVA, así, en sentido femenino. Lo
condenable en los homosexuales no es quien es pasivo, sino quien adopta la
condición de mujer en contra de su voluntad.
Quienes son más selectivos en la clasificación de los homosexuales son
los mismos homosexuales, y quienes tienen los adjetivos más agudos. Y cuando se
le llama al homosexual en términos femeninos se busca despojarlo de su
condición biológica de varón para mostrarlo como una mujer feminizada, y de ahí
ridiculizarla. La pasiva, la loca, la jota, ellaaa, etc. Y no es cualquier
mujer, es una mujer que ya no merece ningún respeto, como entre los
heterosexuales las mujeres que han perdido el respeto son las prostitutas, así
entre los homosexuales, la jota es una puta, es un hombre que le da a su culo
el mismo uso de una prostituta, que asedia a los hombres activos, que se ofrece
a cualquiera, que se la pasa en cuartos oscuros y se mete con cualquiera sin
importar nada, que se ha degradado, que se ha perdido el respeto a sí mismo, y
por lo tanto nadie más lo tiene por qué respetar.
La jota no solo es la puta, es la persona que no es digna de confianza,
porque así como abre su culo para cualquiera, ha abierto su intimidad, no tiene
nada que guardar para sí, es como un recipiente abierto incapaz de guardar
algo, un sentimiento, un secreto, un valor, es solo un agujero abierto que ya
no contiene nada como persona y sobre él caen las burlas y escarnios de todos
los demás.
El homosexual activo es la antítesis de la jota, es el macho, es el
chacal, es el que nunca va a abrir su intimidad al otro, es el que nunca va a
ser pasivo, es una rara especia que solo va a coger, a meter su verga en
cualquier hoyo, que tampoco se enamora de otro hombre, que solo se desahoga
sexualmente en otro hombre, mas no emocionalmente. Y cuida esa imagen. Y los
mismos homosexuales refuerzan esa imagen, y buscan algo que no existe, el
hombre en un estado químicamente puro.
La jota solo puede ser respetada cuando se despoja totalmente de su
condición de varón para transmutarse en una mujer. Los travestis son vistos
entonces como mujeres y respetados en ese instante en que dejan de ser ellos
para transformarse en una mujer, y entonces bajo esa figura femenina, el
travesti se burla de los hombres, se burla de los machos, quizás porque sabe
que no existen, que finalmente son una máscara más, y que hasta el más macho se
ha sentado en una verga y ha sido pasivo, aunque nadie lo sepa y se haya
esforzado por ocultarlo. El travesti se burla del casado, del homosexual de
closet, del macho, y nadie se molesta, al contrario, lo celebran, sus chistes
causan risa y aplausos. Porque no los dice una jota sin valor, los dice quien
ha asumido una condición de mujer desde la cual puede fustigar a todos.
Hace tiempo fui a un conocido Spa en provincia para homosexuales, me
llamó la atención como los baños, en un lugar donde solo van hombres gays,
tuvieran un letrero para diferenciar: “Activas” y “Pasivas”. Así, en femenino,
algo que no viene absolutamente al caso y que juega con las palabras para
feminizar a todos los que van ahí, un lugar que bajo una apariencia jocosa se
burla de quienes van ahí, en un concepto donde todos son jotas. Ya no importa
el rol sino la condición de mujer que los dueños del spa adjudican a todos
quienes van a su negocio, es cuando el homosexual es visto y comercializado sólo
como un objeto vacío, no como una persona.
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