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16 de abril de 2014

La primera vez

(Relato enviado por Wolfang Van)
La noche quedó atrás, y con ella se va nuestra vivencia,  aquella que por unas cuantas horas, por unos cuantos momentos nos toca vivir, el proceso de la vida que nos atrae nuevas experiencias y va definiendo nuestras preferencias. El solo revivirlas hace que mi cuerpo se erice y anhele tenerlas de nuevo, ¿Será porque fue la primera vez?, ¿ Será porque deseo revivir esas emociones que llenaron mi cuerpo de endorfinas y golpearon con fuerza mi cabeza? ¿Será que la vivencia de sentimientos encontrados?. Miles de sustancias recorriendo locamente mi cuerpo, sensación sublime que se encuentra,  EN LAPRIMERA VEZ.
Yo vivía en la clásica familia citadina, llena de hermanos y de padres estrictos y religiosos los cuáles me inculcaron que todo lo referente al sexo era malo, incluso llegue a pensar a mis escasos 12 años que debería de tener un demonio adentro, porque no vencía esas  locas ganas  de masturbarme diariamente, aunque fuera con la cartelera del cine, la cual dejaba ver entre sus escasas fotos una que otra de una mujer medio desnuda, imágenes que les brindaba la faena de ese día.
Por azares del destino mi padre se quedó sin trabajo y  obligado por la necesidad conseguí emplearme en una tienda de abarrotes, cerca de mi domicilio,  el cual me facilitaba estudiar por las mañanas y laborar en ella por las tardes de tres de la tarde a diez de la noche, es así como conocí a Raymundo, el sobrino del dueño de la tienda, el cual cubría el turno matutino, él ya tenía 15 años me llevaba 3 y tenía una novia llamada Malena, yo me hice novio de una muchacha que vivía enfrente la cual se llamaba Alicia, y era prácticamente una langosta….
Un día en días de vacaciones,  los dueños se fueron al cine y nos dejaron solos a Raymundo y a mí cuidando de la tienda; como era costumbre cerramos de 1 a 3 para comer y compramos unos pollos, al preguntarle a Raymundo,  qué  refresco quería me dijo que un Delawere Punch, los cuales se encontraban hasta atrás de la hielera vertical, a lo cual a mis doce años me costaba trabajo alcanzarlos, para lo cual tuve que casi meterme para hacerme de uno; momento que Raymundo aprovechándose que tenía las nalgas prácticamente en el aire cerró parte de la puerta para encerrarme y dejarme indefenso, y me empezó a restregar su miembro en mis nalgas, un verdadero BIG BANG de emociones surcaron mi cuerpo. Enojo, ira, deseo, placer, desesperación, incertidumbre, estrés, rechazo y una enorme sensación de que no parará de hacerlo. Yo de dientes para fuera lo insultaba, le decía que parara,  pero por dentro,  por dentro de mí el deseo era que continuara haciéndolo, y mucho más cuando su miembro empezó a sentirse duro, más tieso y grande, que al pasar por las raja de mis nalgas sentía un placer extremo.  Así continuó el deleitándose con mis nalgas como cinco minutos,  los cuales a mí me parecieron toda una eternidad, por tan emocionante experiencia, el amenazó – Te voy a dejar salir pero tu tranquilo-, no pasa nada-,    -es juego no te preocupes-,- es aquí nomas entre compas para pasar el rato-
 Al hallarme libre me pare frente a él y lo miré fijamente reprochando su acción, inmediatamente me abrazó y me besó, empezó a restregarme de nuevo la verga ahora junto a la mía las cuales estaban a su  máximo esplendor, yo hacía como que lo rechazaba pero el por la diferencia de edades era mucho más fuerte y no me dejaba, solo me susurraba al oído – tranquilo- , -no pasa nada- -verás que la vamos a pasar muy bien- a lo cual solo le suspiré un OK.
Así fue que siguió besándome, agarrando y apretando firmemente mis nalgas, descendiendo lentamente por mi cuello,  explorándome sin prisas, me liberó de mi camisa,  se concentró en mis pezones  y con su mano agarro mi pene, uffff que delicia sentí, que mar tan vertiginoso, ¡tiempo detente¡.  Fue descendiendo más abajo me bajo los pantalones y la truza agarró con  suavidad mi pene y lo engullo con su boca, Dios, esa sensación me llevo ida y regreso a la luna y no dejaba de sobarme mis nalgas,  me dijo ¡ahora te toca a ti!… ¿Qué?,  ¿Yo??,  ¿Cómo??? , me dijo –No pasa nada , ve,  yo lo hice y no pasa nada y bien que te gustó verdad?, no tan  convencido empecé a  bajar mi boca por su cuello, a agarrar ese trozo de carne punzante, que electrocuto mis sentidos al tocarlo, al apretarlo, al acariciar sus bolas, sus nalgas, todo un deleite sensorial. Fui bajando lentamente mi cabeza imitando su trabajo, al tener enfrente de mi ese falo hinchado y ver que segregaba  liquido transparente,  el cual escurría inundando su cabeza, lo limpié y empecé a pasarlo por mis labios, a pasarle mi lengua para probarlo, para saber que sentía a mi corta edad mamar una verga, La cual fui introduciendo lentamente a mi boca; sintiendo con mi lengua los pliegues de su cabecita el palpitar de su tronco, saboreándolo sin limitaciones. El forzando mi cabeza me lo metió de una hasta mi garganta, lo cual provocó que me ahogará, que me sintiera usado, pero contento porque lo hiciera; Seguí con mi trabajo, el me levanto, volvió a besarme y metió su pene entre mi entrepierna, debajo de mis huevos, yo casi desfallecía con ese placer que él me brindaba, luego quiso girarme para ponerme de espaldas , lo cual me negué y el tratando de convencerme, me decía que no me preocupara, que todo saldría bien, que no tenía nada que temer, que él lo haría primero. Así  se volteó y me dejó abiertas ese par de nalgas lampiñas, suaves, lisas y tersas a disposición de mi excitado miembro, agarró mi verga y la froto en su agujero contrayéndolo por repetidas ocasiones, provocando una gran explosión en mi ser, y al ver que estaba por terminar me separó suavemente y me dijo  -espérate-, -todavía no te vengas-, ¡viene la mejor parte!...... Así me volteo y empezó a lamerme el culo con su húmeda lengua, yo sentía mil sensaciones por todo mis ser, me estremecía, mi cuerpo temblaba, al tener completamente húmedo mi culo, empezó a frotar la cabeza de su pene por él, nuevas sensaciones, nuevos sentimientos .¡Dios!, ¿qué me está pasando?,  ¿Por qué siento este enorme placer?, ¿Por qué es malo?.  Esto tan placentero no puede estar condenado, ¡¡ jamás!!!,  de ninguna forma,…. -Al sentir tanta excitación y a la quinta rozada de su pene en mi culo no pude contenerme y derrame mi leche salpicando la hielera, cómplice de aquel seductor, mis calzones y mis piernas chorreadas,  al percatarse agarro mi pene, se volteó y empezó a frotárselo de nueva cuenta en su negro orificio deseoso de ser penetrado, terminó salpicando todo el suelo con su semen, agarramos servilletas del mostrador y limpiamos nuestros fluidos recién derramados, al mismo tiempo él me dijo – Esto queda entre nosotros dos-
Esa fue mi primera vez, mis primeras sensaciones de adolecente, la primera vez que exploraban todo mi cuerpo,  por fin me sentía simplemente FELIZ…
No sabía yo que sorpresa me deparaba la vida en 15 días posteriores, que caminos nos ponen en la vida, en el hallaría mi verdadera identidad….. PROXIMO RELATO….

Wolfang Van

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