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21 de mayo de 2014

La vida en tres, mi historia


Mis recuerdos de la infancia me causaban dolor y siempre evitaba hablar de eso, hasta hace poco que comencé a resignificar las cosas en mi mente, creo que nunca le había contado a nadie todo lo que viví en mis primeros años. Mis parejas siempre eran hombres mayores que yo, a ellos si les he contado de mí aunque no todo y han sido los que me han hecho saber que la vida es bella y aunque nuestras relaciones tuvieron que terminar, yo los recuerdo con mucho aprecio, porque cumplieron en mi vida una función muy importante.
Pues bien, les decía que mi infancia fue difícil, no recuerdo a mi madre, solo sé que a la edad de cinco años mi papá la corrió de la casa después de muchas discusiones, no me quiso llevar con ella y mi papá tampoco quería tenerme, mis dos hermanos mayores que yo, también eran muy crueles conmigo, no sé cómo sobreviví. Siempre sentí que mi papa solo quería a mis hermanos, recuerdo que una vez por la mañana, apenas había despertado y seguía en la cama, escuche que mi papá les decía a mis hermanos: "cállense, no hablen fuerte, que no despierte este hijo de la chingada, sino ya no podré comprarles zapatos nuevos", yo solo tenía nueve años. La vida es cruel, alguien me dijo eso alguna vez, pero estoy seguro que no sabía nada de mi vida, no creo que haya pasado por lo mismo que yo, recuerdo que tenía que vender mi mercancía en el mercado para poder comprarme zapatos y lo que pudiera, a duras penas termine la primaria. Mi papá solo medio me daba la comida y un lugar para dormir, para todo lo demás tenía que encargarme yo.
Cuando salí de la primaria, me fui de la casa y nadie me busco ni me extraño. Fui a vivir a casa de una señora que al parecer se conmovió de mi, ella tenía un puesto de frutas y verduras y por primera vez me fue bien, pues ahí tenía más que en mi casa, sus dos hijos mayores que yo me recibieron con agrado, una muchacha que nunca estaba y su hijo Felipe, nunca supe que edades tenían, pero calculo tenían más de veinte años. Con Felipe, tuve sexo por primera vez, él era un joven muy trabajador, siempre estaba ayudando a su mamá, yo me enamore de él, me gustaban mucho sus brazos fuertes y siempre estábamos bromeando, yo no demostraba mucho mis sentimientos, pero disfrutaba mucho que me abrazara en los juegos. Un día por la noche mientras me bañaba, Felipe se metió al baño y sin mediar palabra me hizo suyo, era muy cariñoso conmigo, lo sé porque cuando me tocaba no era brusco, a partir de ahí lo hicimos muchas veces, pero nunca hablamos sobre eso, él siempre fue muy masculino y nunca saco ese tema, pero en cambio me daba muchas cosas, ropa, dinero, zapatos.
Pero todo lo bueno termina, cuando finalice la secundaria, a mis 16 años Felipe se casó y ya no hubo lugar para mí en su casa, así que seguí trabajando con ellos pero vivía en un cuarto yo solo, ya no volví a tener sexo con él. Durante un tiempo no estudie y solo me dedicaba en mis ratos libres a ir al cine, a leer libros y a visitar museos y fue ahí donde conocí a un profesor, el tenía unos 35 años o más no recuerdo, pero con él me fui a vivir y me mantuvo mientras yo estudiaba en la preparatoria donde trabajaba, recuerdo que en cierta ocasión fueron a dar unas pláticas sobre prevención del abuso sexual, él estaba presente y solo me observaba, yo creo que temía dijera algo en contra de él, pero yo no haría eso, me sentía muy agradecido con él y me gustaba tener sexo, me parecía muy atractivo. Después de esa experiencia, estaba más contento que de costumbre conmigo y me hizo varios regalos costosos, lo cual reforzaba más lo que yo
sentía por él. Cuando termine la preparatoria, me animo a seguir estudiando la universidad, pero me dijo que ya no podía seguir conmigo, tenía que regresar con su familia a otro estado y ya no podía llevarme con él.
De pronto me encontré yo solo de nuevo, así que tenía que buscar trabajo, el profesor me malacostumbro, durante casi tres años no hice nada de trabajo, así que a chingarle y comencé a trabajar en un almacén, pero no ganaba mucho y solo alcanzaba para la renta y comida. Así que un día, mientras observaba unos pantalones en un escaparate, un señor se acercó hasta mí y me pregunto cuales me gustaban, le dije que eran muy caros para mi bolsillo, pero él me dijo espera un poco y se metió a la tienda, cuando salió me dio una bolsa con los pantalones y eran de mi talla, pero no tarde en entender lo que ocurría, así que comenzamos una amistad, esta vida me estaba gustando, era relativamente fácil pasárselo bien, siendo cariñoso y la verdad los hombres que llegaban a mi vida, eran mucho mayores que yo, pero muy atractivos a mis ojos. Otra vez, el fue la beca para mi licenciatura, todavía lo veo de vez en cuando, pero ya no me desea, ahora trae otro joven.
Cuando termine la licenciatura, por fin tenia solvencia y podía hacer lo que yo quisiera, ahora era adulto, pero me di cuenta que la verdad siempre había hecho lo que había querido desde que salí de mi casa, era libre y mis amores me habían cuidado y dado lo que necesitaba en esas etapas en que somos vulnerables, nunca pensé que se aprovecharan de mí, o que solo me usaran, de hecho creo que fui yo quien los uso, pero aun así yo también fui bueno con ellos, les di placer y los hice felices, me adoraban. Fue después de finalizar la universidad y estar ya trabajando, cuando conocí a Orlando y a Oscar, ellos eran muy amigos, casi hermanos, se querían mucho, pero no eran pareja, lo habían sido alguna vez, pero no siguieron como tales, ahora tenían una muy buena amistad. Cuando llegue a su vida, se ponían celosos, cada uno me quería para sí mismo, pero yo los uní, nos convertimos en algo así como un trío, no es fácil de explicar una

relación de este tipo a quienes no la han vivido, pero  con ellos he vivido los últimos cinco años, los amo y sé que ellos sienten lo mismo por mí y no puedo concebir la vida sin ellos, vivimos muy felices los tres y al cerrar la puerta nos amamos salvajemente. Pues bien, esa es mi triste historia, con dejos de dulzura, la vida no ha sido fácil para mí, no sé lo que vaya a pasar mañana, pero siempre ha sido así, el presente es lo que siempre he vivido, el pasado no quiero recordarlo y el futuro es una palabra que hace mucho no está ya en mi vocabulario, no hay esperanza, solo está el hoy, y por el hoy vivo...

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