"A las jotas no les gusta de por si el futbol"…Esa fue la
respuesta que recibí en una discusión sobre futbol, que tuve con un imbécil. Yo
estaba a punto de cumplir mis tres décadas de vida y la verdad es que si
detestaba el futbol, me parecía patético el ver a las personas cuando hacían su
drama de cuando su equipo favorito anotaba un gol y peor aún eran los mundiales
con toda la fanaticada. Me molestaba bastante el que me hicieran esa estúpida
pregunta ¿y tú a que equipo le vas? recuerdo que muchas veces conteste
groseramente. Pero mi vida dio un cambio inesperado y mi opinión sobre ese tema
tuvo que cambiar o por lo menos me ayudo a ser más equilibrado.
Pues bien, acababa de llegar a vivir a una nueva ciudad y obtuve un
mejor empleo, estaba feliz, así que cuando me presente el primer día estaba de
buen ánimo y cuando supe con quien
estaría en la oficina recibí una buena y una mala noticia. La buena era que la
otra persona con la que estaría trabajando seria mi jefe inmediato y el hombre
era un sueño, tenía un cuerpo increíble, muy atlético y un trasero enorme y muy
bien formado y parecía ser muy dinámico y agradable. La mala noticia fue, que
él era fanático del futbol y sabía todo sobre eso, jugaba el futbol y
pertenecía a un equipo de futbol, así que su tema de conversación siempre
giraba en torno a eso. Y por si fuera poco el primer día que nos conocimos me
dijo "excelente, eres la persona que necesitaba para este trabajo y yo
siempre espero que llenes dos requisitos, el primero ya lo cubriste porque
sabes hacer bien lo que se espera de ti en la chamba y el siguiente es que seas
fanático del futbol o por lo menos te guste, ¿porque si te gusta verdad?".
¿Y qué creen que contesté? Pues que si me gustaba el futbol, quisiera haber
visto mi cara cuando dije eso. Lo bueno que alguien más me hablo en ese momento
y gire mi rostro y mi nuevo jefe no tuvo la oportunidad de ver mi cara de
contrariedad.
Llegando a casa me puse a investigar todo sobre futbol, incluso poco
después hasta salí a practicarlo y ahora disfruto de hacer algo de deporte, que
la verdad ya lo necesitaba, pues tenía mucho sobrepeso. Cuando mi jefe y yo
comenzamos a trabajar en la oficina nos acoplamos muy bien y cuando me
comentaba algo sobre el futbol yo ya estaba preparado con respuestas, pues
había hecho muy bien mi tarea y memorice muchas cosas, pero con el tiempo comencé
a encontrarle sabor al deporte, descubrí que ahora los nombres de los jugadores
tenían significado para mí por su aspecto físico y también disfrute de eso que
se siente de ser parte de la masa, de esa aprobación que te dan cuando eres
parte de ellos, de los que dicen "estar unidos por el futbol", la
publicidad sí que es manipuladora. Pero lo mejor de todo esto, fue que
desarrolle una amistad muy buena con mi jefe.
Descubrí que a pesar de que dijo haber estado interesado solo en el
futbol, detrás de ese aparente fanatismo, se encontraba una persona muy
agradable, muy sensible y un tanto vulnerable. A sus 35 años había
experimentado perdidas muy fuertes, su matrimonio no había funcionado porque
aparentemente él no podía tener hijos y ahora estaba divorciado. Era
prácticamente el único que tenía como responsabilidad a su madre anciana, sus
demás hermanos no lo apoyaban en el cuidado de ella, lo cual lo limitaba mucho
para poder dedicarse a él en otros aspectos, aparte del trabajo y del futbol.
Poco a poco nuestra amistad fue creciendo y comenzamos a compartir
momentos fuera del trabajo, yo le sugerí que aunque seguramente amaba mucho a
su madre, también había momentos en los que alguien más podía atenderla y
económicamente podía darse ese pequeño lujo. Así tendría tiempo para hacer más
cosas. Finalmente llegó el momento más triste, su madre falleció y todos los
amigos que aparentemente tenia desaparecieron, nadie se presentó al funeral,
todo el mundo puso excusas y solo fueron unos pocos a apoyarlo, pero de la
oficina solo estuve yo con él. Eso lo decepciono mucho, dejo de ir a los
partidos de futbol, ya no busco más a la gente que decían ser sus amigos y su
carácter cambio tanto que no parecía ser la misma persona.
Aunque nunca le había dicho mi orientación, en la intuía, así que un día
mientras mirábamos una película, me pregunto por qué alguien como yo que
aparentemente era un buen partido, no tenía esposa o por lo menos una novia.
Creí que era el momento de decirle, pero con cierto temor de que me rechazara,
así que le conté que yo era homosexual, pero que era muy respetuoso y que nunca
haría algo por afectar esa amistad que tenía con él. Me respondió que ya intuía
algo así y me miro mucho tiempo a la cara, le pregunte si se sentía incómodo
conmigo ahora que ya sabía mi orientación. Me dijo "ven, quiero que me
abraces, necesito que me abraces, yo te aprecio mucho, eres la única persona
que me ha apoyado todo este tiempo, para mi eres alguien muy valioso y tu
homosexualidad no es un problema para mí". Esa noche nos besamos e hicimos
el amor, no lo podía creer, pero esa noche disfrute su delicioso cuerpo.
Después de esta noche tan deliciosa que me regalo mi jefe, amo el futbol.
Así que en este mundial... Soy un fanático más. ¡Viva México cabrones!


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