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29 de enero de 2015

Sexo sucio


(Anónimo)  Era la segunda vez que estaba con un señor de bigote muy abundante en su casa. A pesar de que en aquel tiempo me llamaban la atención los chavos de mi edad, este señor se veía muy bien, tenía muy buen cuerpo, muy musculoso y una sonrisa atractiva, pero lo mejor era que se especializaba en el sexo oral, se la metía toda hasta la garganta y aguantaba mucho, la primera vez que nos vimos me estuvo mamando la verga por largo tiempo, cuando estaba a punto de venirme se detenía y luego comenzaba otra vez, hasta que no pude contenerme más y eyacule en su boca. Pero en esta segunda ocasión ocurrió algo distinto, yo traía unas cervezas encima, me comenzó a hacer sexo oral y yo lo estaba disfrutando, pero de pronto ya no aguantaba las ganas de ir a orinar, me quité y me dirigí a su baño. El señor de bigote salió tras de mí, me siguió hasta el baño, se acercó y me dijo: “no lo hagas ahí, mejor orínate en mi boca, yo me trago tus miados”. La propuesta me desconcertó y sin pensarlo le dije que no, sentí que no podría orinar si tenía la verga en su boca. Él agregó “orínate en mi boca, para que te sientas más machín…”. Aun así no lo hice, pero seguí visitándolo.

En esa época yo era primerizo en eso de las relaciones sexuales, comencé tarde al salir de la universidad y mejor dicho, tenía poco de haber iniciado en las relaciones homosexuales, así que más bien era conservador, y había ciertas cosas que no sabía. Había descubierto los grupos de chat por internet, no había FB ni las otras redes sociales para encuentros de hoy día. En uno de esos foros conocí a un chavo, dijo llamarse Emmanuel, a veces me lo encontraba conectado en alguna de las salas y chateábamos siempre en alguna sala creada como privada. De alguna manera me dio confianza y a unas semanas de platicar decidimos conocernos. Él también había egresado recientemente de la universidad, era bajito de estatura y gordito, era un oso muy lindo con mucha barba. Poco después de conocernos por el chat, un día platicamos y quedamos de vernos en el centro de la ciudad, eran alrededor de las 12 del medio día, el clima era fresco y comenzaba a caer la lluvia lo espere frente al lugar que acordamos.

Él llegó y me saludó, creo que su rostro reflejaba que yo le había gustado mucho, me dio un abrazo y me pregunto que si planeaba algo y le dije que no, que no tenía nada en mente, me dijo que fuéramos al cine y aunque era temprano acepte, llegamos al cine y la verdad no recuerdo ni qué película miramos, ya que eso fue lo de menos, a esa hora éramos los únicos en la sala del cine después de un rato de mirar la película él puso su mano en mi pierna y yo un poco nervioso pase mi mano por detrás de él. Emmanuel se quitó su chamarra y la puso sobre mis piernas, desabrocho mi cinturón, bajó el zipper de mi pantalón y comenzó a sobar mi verga que ya estaba parada y escurriendo liquido preseminal. Eso pareció gustarle a Emmanuel ya que sacaba su mano y chupaba sus dedos llenos de mis primeros líquidos, eso era nuevo para mí y me calentó mucho más, entonces se agachó un poco y comenzó a chuparme la verga, la adrenalina me puso al mil y disfrute muchísimo esa rica mamada.

Le dije que fuéramos a otro lugar y fuimos a su casa, solo que al llegar ¡oh sorpresa! su familia ya estaba ahí, y sería imposible hacer algo, pero Emmanuel recordó que detrás de su casa había un predio baldío con una choza vieja y solitaria. Fuimos hacia allá y me dijo que tratara de no hacer mucho ruido. El entro primero y yo detrás siguiéndolo, inmediatamente bajo mi pantalón hasta los tobillos, se puso de rodillas y se puso a mamar toda mi verga de nuevo, disfrutando centímetro a centímetro. Después de eso se puso de pie, me dijo que le mamara el culo, se volteó, se bajó el pantalón y yo me encargue de bajar su bóxer, abrí su nalgas y se asomó un culo muy velludo con unas nalgas blancas y redonditas, un delicia, de alguna forma la clandestinidad agregaba emoción al encuentro y no me disgustó la idea de mamarle su culo, era delicioso y él gemía cada vez que mi lengua entraba entre sus nalgas y tocaba su hoyo caliente, pocas veces había experimentado dar un beso negro como después supe que se decía pero me gustaba y escuchar que Emmanuel lo disfrutara me excitaba más y más ... Después de un rato de mamar deliciosamente su culo, me dijo que ya no aguantaba que quería que ya lo cogiera pero que tuviera cuidado y me dio un tubito con algo que parecía ser lubricante, pero ninguno de los dos llevaba condón, él me dijo que lo hiciéramos así, y sin pensarlo más lo unte en mi verga y un poco en su culo, puse mi cabeza en la entrada de su culo y el poco a poco comenzó a aventar el culo hacia atrás para que mi verga se abriera paso.

Así poco a poco la cabeza de mi verga entró y despacio fui empujando el tronco de mi miembro, él me decía entre gemidos que lo hiciera despacio y después de unos minutos Emanuel comenzó a moverse  y me decía cómo quería que me moviera, me dijo que se la sacara un poco y luego se la metiera toda, luego que la sacara toda y se la metiera de golpe, así lo hice y la excitación nos arrastró por completo, en una de esas que le había sacado mi verga él se volteó y me la mamó sin que yo pudiera reaccionar, solo me dejé llevar por el cambio de sensación de su ano a su boca húmeda, luego se volvió a dar vuelta, tomó mi verga con su mano y la dirigió a su culo. Yo reinicié el mete y saca y él gozaba y gemía como un loco... Lo cogía cada vez más rápido, sentía mi verga entrando en su culo caliente, las respiraciones de ambos muy agitadas y no tardaría mucho en acabar, Emmanuel con sus manos tomo sus peludas y blancas nalgas y las abría para que mi verga entrara más hondo... Yo seguía perforando su culo, él me apretaba la verga y cuando se la sacaba por completo se volteaba a mamármela, había una revoltura de fluidos, no sé qué tan batidos estábamos pero la penetración cada vez era más fácil, mi verga entraba con más facilidad en su ano, él gemía fuerte cada que su culo recibía toda mi verga, lo estuve bombeando un poco más hasta que le dije que ya me iba a venir, que ya no aguantaba... él sacó con su mano mi verga y se volteó a mamármela, cuando sintió que estaba por eyacular se sacó la verga de la boca y yo termine con un orgasmo riquísimo que causó que le llenara la cara de semen que él disfrutaba con los ojos cerrados. Emmanuel pasaba mi verga por su cara y en ocasiones chupaba mi verga para no desperdiciar ni una gota de semen.

Después de un rato él se limpió y me limpio por completo, salimos del lugar baldío y me encamino a tomar un taxi, me dio un abrazo y me dijo que había sido una deliciosa cogida, que nos teníamos que volver a ver. Llegué a mi casa a bañarme, no podía creer lo que habíamos hecho, era una mezcla entre placer, culpa y asco, placer de algo prohibido, no convencional. No sabía si volverlo a ver o no, aún veía al señor de bigote que me hacía un buen sexo oral y un día lo visité. Llevaba un six de cervezas, él no tomaba, se cuidaba por el gimnasio, platicamos un rato, yo quería preguntarle de lo que me había pasado con Emmanuel, pero no sabía cómo abordarlo, me tomé las cervezas y luego me desabroché el pantalón, él me comenzó a mamar la verga y entonces hice el intento de orinar en su boca, al principio no podía, el señor se dio cuenta lo que quería hacer, no dijo nada pero cambió el ritmo con el cual me la estaba mamando, sentí más libertad en mi verga y entonces pude orinar en su boca. Al terminar todo platicamos y le dije lo que había pasado con Emmanuel, sabía que él tenía más experiencia y me dijo que me iba a encontrar cosas que podrían parecer extrañas, pero que la decisión de hacerlas era mía. Seguí viendo a Emmanuel y duramos varios meses cogiendo hasta que él tuvo que ir a hacer trámites a otra ciudad para su título y allá conoció a una persona con la que estableció una relación, entonces puse punto final a esa historia. Ese fue mi inicio en el sexo y lo disfrute mucho, he tenido otras experiencias pero las contaré en otra ocasión…

22 de enero de 2015

Seis meses

"No sé si fue que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya
ni un grano de sentir"
Silvio Rodríguez

El tiempo nos puede jugar malas pasadas, el tiempo es relativo para todos, a veces se quiere pase rápido, otras que transcurra muy lento, lo cierto es que no hay tiempo que no se cumpla, y el tiempo termina por alcanzarnos a todos. Sin embargo, para la mayoría de los homosexuales, cuando llegamos a la madurez como adultos estamos menos desgastados que los hombres heterosexuales, pues si permanecimos solteros no tuvimos que batallar con la responsabilidad de criar hijos; aun así no falta aquel hermano o hermana listo que trata de que nosotros asumamos la responsabilidad de criar un sobrino, pero bueno, eso sería tema de otra historia. Lo que me interesa resaltar es que si corrimos con suerte y no tuvimos una gran responsabilidad, llegamos a los 40 años y todavía no estamos tan desgastados físicamente. Pues bien, ese es mi caso y aunque no me veo totalmente joven, de lejos si doy el gatazo. El día de mi cumpleaños número 40 era un día como otros, nada especial, regresaba del trabajo por la tarde, me subí al pesero y pronto me di cuenta que unos ojos muy negros se clavaron en mi persona. Esos ojazos pertenecían a un joven moreno de unos 20 años, al menos eso le calcule, mientras avanzaba yo por el pasillo del bus no dejaba de mirarme, yo me inquiete, pensé que él era muy joven para que yo le atrajera, además no tenía el aspecto de las jotitas tan habituales hoy en día. Más bien se veía como un joven heterosexual recién salido de su trabajo, quizá de albañil o en algún otro oficio, se veía muy chacalito. Me senté en un asiento paralelo al de él, pues me intrigó.

Usualmente a mí no me gustan los hombres tan jóvenes, los prefiero mayorcitos, de unos 30 años o más, hombres que ya sepan lo que quieren, incluso a veces acepto de unos 28 años pero de 20 como que nomás no me laten. Aun así ese día que estaba cumpliendo mis cuarenta años y que comenzaba a sentirme viejo, en cierto modo me halagaba que alguien joven me encontrara atractivo, así que decidí ver que ocurría. ¿De verdad yo le gustaría?. Mientras el pesero avanzaba por la ciudad, y personas subían y bajaban y otros pasajeros se sentaban junto a mi o junto a él, llego un punto en el que el bus se iba vaciando, pero el chacalito y yo seguíamos, por momentos nos lanzábamos miradas. Finalmente, cuando solo quedábamos unos cuantos, el chacalito se pasó a mi asiento y sin ningún preámbulo, me dijo “¿tu casa o la mía?”. No sabía que responderle, pero cuando se pasó a mi asiento pude disfrutar el panorama, el chacalito de cerquita se veía mucho mejor, un cuerpo delgado con un culito bien paradito y una espalda en V y unos brazos muy bien formados, un vello muy fino que apenas nacía adornaba su cuerpo. Carajo, eso sí me excito. Solo pude balbucear “en tu casa...” Nos bajamos juntos, donde él vivía no estaba muy lejos de mi colonia.

Mientras caminábamos a su casa trate de conocerlo un poco, efectivamente tenía 20 años, era albañil, pero por el momento no tenía trabajo así que trabajaba de limpiaparabrisas en un crucero muy céntrico de la ciudad, me sorprendió su sinceridad, yo estaba acostumbrado a tratar con jotas muy orgullosas que ni por asomo dejaban ver que tenían un origen humilde, por lo general cuando se presentaban alardeaban de buenos trabajos y de una buena posición económica, siempre hablaban de marcas de ropa, viajes, perfumes caros, tarjetas de crédito y autos, pero este joven no negaba su origen ni lo que era, tampoco parecía avergonzado, lo dijo de forma natural. En algún momento me puse a pensar que debía tener cuidado con él, porque acababa de conocerle y no sabía cuáles podían ser sus verdaderas intenciones, íbamos a su casa, era su territorio.

Momentos antes me dijo que tuvo un mal día y que solo había ganado 80 pesos, pero que a veces si le iba muy bien. Entramos a donde vivía, era un barrio pobre, su casa eran solo dos cuartos con un baño y unos pocos muebles, tenía hecho un desorden, pero me dijo que esa casa era suya, que su abuelo se la había heredado. Me dijo que se daría un baño, que si podía esperarlo, que yo me veía muy limpio. Se desnudó frente a mí, su cuerpo era muy hermoso, joven y bien formado.

Cuando salió del baño, se acercó hasta mí y me tomo de la mano, me llevo al siguiente cuarto y me dio un beso, mientras sus manos recorrían mi cuerpo, yo quise preguntar algo más, pero me callo con otro beso, comenzó a desnudarme y cuando se arrodillo para quitarme el pantalón, mi pene ya estaba erecto, lo tomo con sus labios y comenzó a mamar suavemente con maestría. A continuación nos tiramos en la cama y tuvimos el sexo más placentero que yo no había disfrutado en mucho tiempo. Después del sexo le invite a cenar y el acepto con gusto, fuimos a los tacos, y después nos despedimos, quedando vernos de nuevo el siguiente lunes.

El tiempo fue pasando, nos hemos visto ya durante cuatro meses sin establecer ningún compromiso, pero creo que yo me estoy enamorando de él, su forma de ser me atrae mucho, sin pretensiones, sin superficialidades, sus problemas son reales, no imaginarios como el de mis amigos cuya mayor preocupación es su corte de pelo ó el cómo combinar su ropa, vive con el día a día y aun así es capaz de mantener una sonrisa en su rostro, su juventud ha dejado de ser un problema para mí pues aunque es joven no es estúpido como si lo son muchos a esa edad, quizá se deba a que ha tenido una vida difícil que lo ha obligado a madurar y desde hace mucho ha tenido que valerse por sí solo. Tiene un porte muy varonil y hay algo más, es inter y posee una gran herramienta de unos 18 o 20 cm que descubrí desde la primera vez, pero eso no es todo, es un buen chico, honrado y sincero, no pretende hacerse pasar por quien no es, aunque no tiene más que la secundaria posee una aguda inteligencia que me asombra. A veces no puedo ocultarle que estoy loco por él, y le pregunto insistentemente si siente algo por mí, él solo me observa y con sus hermosos ojos negros me mira fijamente y sólo me dice que yo le gusto mucho, que a veces sueña que está conmigo teniendo sexo, pero nunca menciona la palabra amor. Luego me recuerda con firmeza que desde el inicio me dijo que generalmente él, cuando tiene una relación con alguien, su interés en esa persona solo dura unos seis meses, que no busca una relación de largo plazo y que después de ese tiempo ya no siente nada y debe dejar a la persona para buscar alguien más. Cuando me lo dijo la primera vez no me importó, a mí tampoco me interesaba una relación duradera con alguien de escasos 20 años, pero con el paso del tiempo me fui enamorando de él sin darme cuenta, y ahora que me lo dice solo callo y en silencio me paso las noches temiendo que se cumplan los seis meses.

Durante este tiempo me he acostumbrado a su persona, nos vemos con frecuencia y me he dado cuenta que no había conocido a nadie como él, se ha convertido en mi razón de vivir, es quien arranca de mi cara, antes inexpresiva, las mejores sonrisas, antes de él mi vida era gris y aburrida, ahora me levanto con más ánimo y me he vuelto terriblemente romántico. Solo sé que cuando el tiempo llegue y él se canse de mi voy a sufrir mucho. Creo que se da cuenta que me tiene en sus manos, yo estoy dispuesto a hacer lo que sea por él y aun así nunca me saca ventaja, lo cual contribuye a que yo me sienta aún más interesado en su persona, a veces el rechazo de alguien solo acrecienta el interés en esa persona, y aunque sé lo que va a pasar aún me pregunto en silencio, ¿seguirá interesado en mi cuando se cumplan los 6 meses? Muy pronto conoceré la respuesta a esa pregunta, el tiempo se acerca, y no hay plazo que no se cumpla...


14 de enero de 2015

La primera y única vez

Todo inicio cuando entre a la universidad, por primera vez estaba lejos de casa en otra ciudad, no conocía a nadie y me sentía solo al inicio del curso. Todos mis compañeros eran mayores que yo, solo había un chavo de mi edad con el que comencé a platicar, nos caímos bien y a partir de ahí nos hicimos muy unidos, recuerdo que siempre me acompañaba a mi cuarto donde vivía, él era originario de ese lugar y al parecer quería protegerme, diario pasaba por mí para irnos a la escuela, salíamos  juntos en el refrigerio, nos hicimos muy buenos amigos. A medio año nos mandaron a hacer unas prácticas a Acapulco, era la primera vez que iría a ese puerto, él tenía su familia allá y me dijo que podía irme con él, fue la primera vez que conocí el mar, él siempre me cuidaba, me daba recomendaciones de cómo entrar al mar. Ese día me llevo a la casa de sus familiares, era sencilla, no tenían muchas comodidades,  me presentó con su familia como un compañero de la escuela, me recibieron bien, platicamos de cosas de la escuela y yo les contaba de mi lugar de origen, se hizo noche y sus familiares nos dieron una cama para los dos. Por la noche yo no podía dormir y le dije “no tengo sueño, tengo calor”, él me dijo “destápate y duérmete”. Al ver que no podía dormir me dijo “quieres que te arrullen, ¿verdad?” , le conteste que sí, él puso su mano en mi pecho y yo le baje la mano a la cintura y un poco más abajo, comenzó a acariciarme de una forma que me excito, me di media vuelta y sentí su aliento, él acercó más a mí y empezó a besarme, fue el primer beso que sentía de un hombre, me gusto y seguí el juego, pasando los minutos los dos estábamos calientes, pero solo nos masturbamos y nos quedamos dormidos.  Al día siguiente al despertar me dijo “hay que darnos un baño para irnos a la práctica”. No hubo comentarios de lo que pasó la noche anterior, así pasaron tres días y era lo mismo, regresamos a la ciudad donde asistíamos a la universidad y pasamos a visitar a unos familiares de él, quienes nos invitaron a quedarnos esa noche, otra vez sucedió lo mismo, solo nos masturbamos.

En la escuela seguíamos igual, creo que teníamos una amistad pura, no pasaba más, llegaron las vacaciones y todos nos fuimos a nuestros lugares de origen. Al reiniciar el ciclo escolar él ya no regreso, me sentí solo sin su compañía, pero recordaba que él era cristiano y sabía que en el fondo él tenía un problema de conciencia porque creía que esa relación conmigo estaba mal. Yo seguí en la escuela, extrañándolo en cada día, no tenía con quien irme a mi cuarto después de clases, y aunque ya había hecho otros amigos con ninguno tenía la confianza que había alcanzado con él. Pasó el tiempo y al cabo de unos meses él me buscó, yo había cambiado de lugar donde vivía, por comodidad me fui a vivir con una pareja de hombres gay, tenían edades dispares y ante los demás se presentaban como tío y sobrino, aunque todos sabían que eran homosexuales. Cómo llegué a vivir ahí es otra historia. Ambos trabajaban durante el día y regresaban ya noche a la casa, yo me quedaba solo durante el día, llegaba después de clases y me dedicaba a estudiar o hacer los trabajos de la escuela. Él supo donde vivía y un día fue a buscarme, me sorprendí cuando abrí la puerta y era él, no esperaba verlo de nuevo. Me dijo que lo suyo no era la escuela, no quiso dar más explicaciones, me preguntó cómo estaba yo, lo pensé un momento y luego le dije que iba bien, pero que lo extrañaba mucho. Él me miró a los ojos y solo me abrazó en silencio, quedamos así un rato hasta que me dijo que tenía que irse y que otro día volvería a verme. Así fue, hubo más ocasiones en que me fue a buscar hasta ahí, así nos vimos varias veces durante las cuales nos abrazábamos y nos excitábamos, pero nunca llegamos a nada más  que caricias y todo terminaba en una masturbación, nunca quise presionarlo, su religión pesaba mucho en él y varias veces me dijo que eso que hacíamos estaba mal, que Dios no lo veía bien, pero me seguía yendo a buscar.

El hecho de vivir con una pareja de gays tenía su inconveniente, ellos como dueños de la casa me acosaban siempre queriendo que los penetrara, era su forma de cobrarme el favor de hospedarme, pero a mí no me gustaban, eran ya personas maduras, en aquel tiempo yo tenía 17 años y ellos tenían 60 años uno y el otro 42 años, yo deseaba personas jóvenes de mi edad. A ellos los visitaban hombres jóvenes que solo iban a cogerlos por dinero o para que les invitaran un trago, luego supe que era un rumor a voces que esa era la casa de los putos, y hasta a mí me incluían, lo supe cuando una compañera de la escuela me dijo un día: “tú vives en casa de los putos ¿verdad?”, a lo que le respondí  “no sé si sean o no, yo solo les pago renta del cuarto donde vivo y ya, la vida de ellos a mí no me importa”, y no di más explicaciones.

Después de pasar un año  viviendo ahí, mi excompañero y amigo fue a visitarme un día que había salido temprano de clases, era medio día, estaba yo solo y lo invite a pasar a mi cuarto, para mi sorpresa él aceptó de inmediato, al parecer tenía ganas de hacer algo más, al estar dentro me dijo:” te necesito, te extraño mucho…” y me besó, nos tiramos en la cama y empezamos a besarnos con frenesí, poco a poco nos fuimos quitando la ropa hasta quedar completamente desnudos, me tomo la verga y acercó sus labios, con timidez introdujo mi verga en su boca, y comenzó a darme unas ricas mamadas, lo que nunca antes había hecho, me quedé sorprendido y me dijo “te quiero, nunca he sido penetrado…”, yo entendí lo que quería, era lo que yo también había estado deseando desde que estuvimos en Acapulco, supe que esta vez él quería todo, mi excitación aumentó.
 

Se acostó boca abajo y me dijo “haz lo que quieras, soy tuyo, no puedo estar sin ti, deje de estudiar porque no soportaba que tuvieras novia, ahora quiero ser tuyo”, yo tenía la verga bien parada y sin más pensarlo tomé un condón de los que tenían en la casa y le penetré, él gritó de dolor pero seguía parando la colita, lo penetré con todas las ganas que me había estado aguantando, creo que me dejé llevar por las sensaciones, olvidé que me había dicho que era su primera vez, hasta que note que había sangre en el condón, entonces dejé de penetrarlo, no quería lastimarlo, él solo mordía la almohada, una lágrima rodaba por su mejilla, y nos quedamos así  hasta que me dijo: “ya me voy , otro día vengo a verte…”. Pero ya no volvió nunca, esa fue la primera y única vez que lo penetré, no volví a verlo, hasta que al cabo de tres años lo volví a encontrar, me dio gusto verlo, él me saludó con cortesía pero distante, me dijo que había hecho una carrera técnica y que estaba casado, su esposa estaba esperando a su primer hijo, no me preguntó nada de mí, fue un saludo sencillo, nos despedimos con tristeza en la mirada, lo último que me dijo fue “que Dios te acompañe”. Solo me quedó el recuerdo de esos besos y de ser el primero en su vida que lo había penetrado, después de eso ya no quise buscarlo, lo que pasó es algo que quedó en el pasado, los recuerdos permanecen en mi memoria, aunque últimamente y con los tramites que estoy haciendo me he encontrado a muchos de mis compañeros de antaño y su recuerdo ha vuelto con fuerza, he intentado buscarlo pero hasta la fecha nadie me ha sabido dar razón de él, del hombre que amé en mi juventud, Pablo, donde sea que estés...

7 de enero de 2015

Mi cuñado y yo (anónimo)

(Hisotria anónima)


Hace tiempo conté en el blog mi primera experiencia,  esta vez trataré de contar algo de mi historia, es mi día de descanso y me puse a escribirla. Hace muchos años estudiaba yo una carrera corta como auxiliar de contabilidad, ahí conocí a un profesor de la misma materia, de alguna forma supo de mis gustos por otros hombres y me invitó varias veces a su departamento, no puedo decir que era yo nuevo en esto, inicié mi vida sexual desde muy joven. Cuando terminé la carrera tenía 19 años, conseguí mi primer trabajo fuera de mi ciudad, en un despacho de contadores públicos como auxiliar. Al poco tiempo me habló por teléfono mi hermana diciéndome que había una buena opción de trabajo en mi ciudad de origen, Guanajuato, me convenía ya que dejaría de gastar en renta, comidas, pasajes, estaría en mi casa, y regresé a trabajar a mi ciudad. Entré a trabajar en la oficina de una fábrica, con el paso de los días conocía a los trabajadores de ahí pero ninguno me llamaba la atención, hasta que un día que estaba trabajando tocaron la puerta, abrí y era un chico de mi edad, simpático, bien parecido, me preguntó por mi jefe, le dije que no estaba, que volviera en la tarde, tenía una bella sonrisa y me gustó mucho, pero él se dio vuelta y se fue. Los siguientes días solo lo miraba de lejos, él no parecía fijarse en mi, yo lo veía guapo, simpático, pero no pasó nada. Un buen día llevó a su hermano menor a trabajar también ahí, pero su hermano era diferente, nada que ver, de hecho me caía mal, pero lo tenía que ver porque estábamos en el mismo trabajo. Tiempo después de eso él se fue de la fábrica, había encontrado otro trabajo mejor pagado, tenía una familia que mantener. Yo no quise preguntarle nunca a su hermano por él.

Pasaron los días y cierta vez había un baile, se presentaba Marco Antonio Solís, a mi me gustaba mucho y fui, para sorpresa mía me encontré al hermano que había entrado a trabajar. Este me caía mal, pero no pude evadirlo, me vio y me preguntó con quién iba, le dije que iba solo, él me dijo que también iba solo y me dijo que estaba bien y agregó “sirve que cuando termine el baile nos vamos juntos”. Le dije que estaba bien y cada uno se puso a bailar por su lado con las chicas que andaban ahí. Terminó el baile, nos buscamos y nos fuimos juntos, yo llegué a donde vivía, de hecho vivía con mi hermana, pero al llegar la puerta estaba cerrada y ni siquiera con la llave podía abrir, tenía el seguro puesto por dentro, él me dijo que fuera al cuarto donde él vivía, ahí supe que vivía solo, su hermano vivía con su esposa y estaba aparte, era muy noche y yo accedí, solo tenía una cama, me dormí con él pero no pasó nada. Por esos días mi hermana se quedó sin trabajo y cuando menos lo esperaba también se fue a trabajar a la fábrica donde yo trabajaba, pero ella de enfermera. Así fueron pasando los días hasta que el hermano menor y yo nos hicimos amigos, íbamos a comer juntos, los domingos a veces íbamos a dar una vuelta al centro. Un día sucedió que cuando llegué a casa de mi hermana otra vez estaba cerrada la puerta por dentro, esperé un rato pero no me abría y fui a buscar a mi nuevo amigo a su cuarto, me recibió bien, nos quedamos en su cama, ya eran como las 12 de la noche y yo no podía dormir y creo que él tampoco porque daba vueltas, pasó como una hora y de pronto sentí cómo él se había pegado a mi detrás de mí, y sentí en mi trasero como tenía su pene erecto, yo no me moví y tampoco él, así estuvimos hasta que yo me moví pegando más mi cuerpo al suyo, él me fue tocando poco a poco, me comenzó a toar el trasero y yo le agarré el pene, pero tenía nervios y creo que él también… siguió tocándome y me bajó los calzoncillos, yo le tomé el pene hacia mi trasero y tuvimos sexo así.

Pasó el tiempo teniendo ambos relaciones, pasaron como 5 años, él era muy lindo conmigo, le gustaba tener seguido relaciones conmigo. Durante ese tiempo nos habíamos vuelto muy amigos él, mi hermana y yo, los fines de semana a veces la pasábamos juntos, y sin darme cuenta se hizo buen amigo de mi hermana. Un día me enteré que él ya era novio de mi hermana, pero no podía decir nada, no había nada que hacer y nunca le reclamé nada, solo recuerdo que fue un día martes cuando me dijo “¿a qué hora saldrás hoy de trabajar?” en esos días andaba con mucho trabajo y le dije que saldría ya tarde, como a las 10 pm, me dijo: “ah, entonces te espero para que vayamos a cenar”. Llegó esa hora, fuimos a cenar y entonces me dijo que era novio de mi hermana y me dijo que me pedía permiso para andar con ella. Yo me quedé con la boca abierta porque yo sabía que mi hermana era novia de un Ingeniero con el que había estado saliendo y que se habían estado viendo, por eso en ocasiones ponía seguro a la puerta de la casa, era cuando estaban juntos, y de hecho yo sabía que ellos tenían planes de casarse porque el Ingeniero ya le había dado un anillo de compromiso. Le dije que no podía ser novio de mi hermana porque ella se iba a casar con un Ingeniero, me levanté y me fui a la casa. Durante el camino iba pensando muchas cosas, no podía yo decir nada de lo nuestro, no sabía lo que había yo sido para él porque también le gustaban las mujeres, y yo no podía decirle nada a mi hermana. Cuando llegué a donde vivíamos con mi hermana hablé con ella y le pregunté que si se iba a casar con el Ingeniero me dijo que no, que no quería al Ingeniero y que no se iba a casar ya con él, que al que quería era a mi amigo y que era a él a quien amaba… yo no supe qué decir, mi cabeza estaba dando vueltas a mil por hora. Al día siguiente volví a ver a mi amigo en el trabajo pero no quería ni verle la cara por lo que estaba pasando, yo me enojé con él, dejé de hablarle, a mi hermana no le dije nada porque no quería lastimarla.

Pasó el tiempo, no sé cuánto, pero un día mi amigo se fue a trabajar a Estados Unidos, dijo que allá iba a ganar más, al mes y medio se fue mi hermana a buscarlo allá y se juntaron. Poco después me dieron la noticia de que mi hermana estaba embarazada, eso fue otro golpe para mi, pero yo lo que quería era la felicidad de mi hermana y no dije nada. Al cabo de un tiempo nació una nena. Mi hermana regresó a Guanajuato con la niña para que la conociéramos, tenía la idea de regresar a Estado Unidos pero ya estando aquí la niña se enfermó y ya no pudo irse, se quedó a vivir aquí y él se quedó a trabajar en el otro lado para mantener a mi hermana y a su niña. Ya no vivíamos juntos pero yo iba mucho a verla, porque yo ya me había encariñado con la niña, mi sobrina, era muy linda y muy inteligente, por eso mi amor por la niña era muy grande, no por él o porque fuera la hija de mi hermana, sino porque me había ganado el corazón. Al cabo de dos años él regresó a México para estar con mi hermana y su hija, cuando volvió yo no quería ni verlo a él, procuraba siempre evitarlo, pero un día cuando me iba a trabajar él me esperó y me atajó y me dijo que quería hablar conmigo y yo le dije enojado “¿qué quieres?”, me dijo que lo disculpara por lo que había hecho pero que él lo hizo porque estaba muy enamorado de mi hermana y que el amor de su vida era su hija pero que tampoco quería perderme y que lo entendiera por favor, que tampoco me había olvidado, que se acordaba mucho de mi y yo le dije “¿y mi hermana qué’” y me dijo que por favor lo entendiera pero que no quería perdernos a nadie y pues yo no le creí, y tardamos hablando y cuando me dí cuenta ya era muy tarde para que fuera a trabajar, él se fue para su casa donde vivía con mi hermana. Pasaron los días y solo platicábamos como lo que éramos, como cuñados. Al cabo de un tiempo él me volvió a buscar para tener relaciones, iba a buscarme a donde yo vivía y un día accedí y caí otra vez, tuvimos relaciones pero ya no era lo mismo. Al otro día me encontré con mi hermana y no podía verla a la cara, me dolía la cara de vergüenza al verla a ella y a la niña, ella me quería tanto y me seguía mucho, todos la queríamos, pero él me siguió buscando para tener relaciones pero para mi ya no era lo mismo porque no las disfrutaba, el momento de tener sexo solo era eso y al terminar cada quien se iba por su lado. 

Esa situación me perturbaba mucho y un día me agarró la locura y decidí venirme a Estados Unidos y alejarme de ellos por la felicidad de mi hermana, solo mantenemos comunicación por teléfono, siempre les llamo y les digo que los quiero mucho, pero un día que hablé y que no estaba mi hermana él me preguntó que cuando regresaba, yo le dije que para qué y entonces él me empezó a decir que nunca se ha olvidado de las noches que pasábamos juntos y hasta me recordó cada vez y cómo habíamos hecho el amor y se acordaba hasta de la primera vez que tuvimos relaciones, cada detalle lo recordaba y yo me quedé con la boca abierta pensando que se le había olvidado todo pero no, y hasta me recordó cuando yo me llevaba su pene a la boca y que nunca había olvidado las noches que pasé con él. Pero ya han pasado años desde entonces, yo ahora vivo en Estados Unidos, he pensado que eso que pasó ya es parte del pasado, pero veo que no.


Ahora yo no sé qué hacer, pienso que quiero regresar a México, quiero ver a mis papás que ya están grandes, a mi hermana, pero otras veces ya no quiero regresar. Sé que si regreso él me va a buscar porque sabe que yo también lo quise y fue algo bonito en mi vida, pero no sé en que vaya a parar todo esto. Imagínense, él es mi cuñado, él vive con mi hermana y tienen una única hija a la que adoran, ahora ella ya tiene 15 años y yo no sé qué hacer, si vuelvo o no, porque sé que yo aún siento algo por él y sé que él también siente algo por mí pero está de por medio mi hermana y su hija. Mi vida es un caos y no sé qué hacer, la verdad no sé qué hacer… solo espero sus opiniones. También sé que no soy un buen escritor para redactar mi vida, quisiera que alguien me dijera qué hacer, si es que debo volver con mi familia o ya no…