(Anónimo) Mi corazón latía con fuerza, y un escalofrió recorrió mi cuerpo desde la
cabeza a los pies, yo solo quería huir de ese lugar, solo unos momentos antes
habíamos sido descubiertos en plena acción teniendo sexo. Yo estaba
completamente penetrado por el dueño de la veterinaria dentro de su negocio y
por obvias razones no habíamos escuchado cuando un cliente, después de estar
tocando, había entrado para encontrarse con la sorpresa de que nosotros
estábamos dentro cogiendo. Después de ese momento ya no volví más a ese lugar,
temía que me reconocieran y tanto el veterinario como yo podíamos perder mucho.
Nunca más volví a ese lugar.
No sé en qué momento comencé a sentir atracción hacia los hombres, y no
es que me atraigan todos los hombres, yo tengo gustos muy específicos. Como a
los 14 años me masturbe por primera vez y con un primo mayor que yo, pero no
nos tocamos, solo lo hicimos en su casa viéndonos el uno al otro. Según mi
primo trataba de enseñarme como se hacía y una plática sobre el tema derivo en
que nos masturbáramos. Yo siempre he tenido y tengo novias, así que durante
mucho tiempo me consideré heterosexual, pero en algún momento descubrí mi
atracción por los hombres maduros, con gran diferencia de edad, y ahí fui descubriendo
más mi verdadera sexualidad.
Todo empezó cuando fui al veterinario fui con mi papa a que inyectaran a
un perro que teníamos que estaba enfermo. Fue ahí donde conocí al hombre que me
inicio en el sexo homosexual. Cuando lo vi por primera vez me atrajo muchísimo,
era un hombre maduro de unos 50 años pero con un cuerpo fornido con una pancita
que me gustó mucho. Tenía unos brazotes muy musculosos y tan solo al verlo y
tenerlo cerca me causaba una erección. Días después regresé para comprar
croquetas, él era muy atento conmigo, y me comenzó a hacer plática, que si yo
ya tenía novia, y cosas así, yo le seguía la plática por curiosidad y porque me
llamaba la atención su físico, y un día, con el pretexto de mostrarme fotos de
su participación en el culturismo me pasó a un cuarto que tenía en la veterinaria.
Esa primera vez que nos vimos me permitió tocarle sus brazos y me dijo que cuando quisiera podía ir
a platicar de nuevo. Yo estaba a punto de cumplir 18 años.
Durante días pensé mucho en volver a ver de nuevo a ese señor, yo era
tímido y no tenía muchos amigos y por fin encontré el pretexto para verlo de
nuevo, aunque me quedaba más lejos, iría a comprar las croquetas para el perro
hasta su negocio. Fue así como regresaba a verlo, con el tema del
fisicoculturismo y un día él comenzó a posar para mí, en ese cuarto con las
jaulas de los perros viendo me posaba el cabrón, se quitaba la ropa y se
quedaba en bañador, hasta se le paraba la verga pero él como si nada, se
agarraba la verga para acomodársela y eso me calentaba, ver que se acariciaba
la verga y se la ponía de lado mientras posaba, me dijo que era normal que se
erectara, porque a mí también se me paraba y me dijo que me la podía jalar si
quería, y nos al jalábamos juntos hasta que una vez que estaba yo bien caliente
me dijo que me sentara en él, yo acepté y me fui sentando en su verga, la tenía
curveada para un lado, cabeza chica y tronco grande, me gustó lo que sentí,
tenerlo adentro, comenzamos a fornicar con los perros como testigos detrás de
las jaulas, y sin capucha, siempre me decía que llevara condón pero nunca
traíamos, y me gustaba que se viniera en mí.
Durante casi un año nos vimos casi cada semana, y aunque yo tenía sexo
con mi novia, me gustaba más tenerlo con el señor casado. Yo siempre andaba
bien pinche caliente, nunca me afectó el tener sexo con el señor a la hora de
cogerme a mi novia, al contrario andaba más pinche caliente y ella feliz, pero
por dentro a veces no sabía cómo interpretar eso que me paso, a veces me
calentaba mucho pensar en cómo me bombeaba el señor y me la tenía que jalar y
después me daba chingo de vergüenza y coraje porque no estaba bien pensar eso.
Con el señor era riquísimo, a veces se deslechaba en mi cara y aunque no
me gustaba mucho el sabor, si me gustaba como me los disparaba en la cara, y
eso me hacía estar excitado por horas, y pues en otras ocasiones los mecos me
los echaba allá abajo. Estuvo muy rico el comienzo con ese señor, a veces traía
el culo lleno de mecos y para no sentirme mal me cogía a mi novia. Aunque debo
aclarar que aunque si tuve sexo con él sin protección, la relación que he
tenido con mis novias ha sido distinta, con ellas siempre he usado condón y no
he hecho las marranadas que si hice con ese señor. Durante mucho tiempo me
atormente con pensamientos de que lo que hacía con el señor estaba muy mal y me
sentía apenado y con coraje hacia mí mismo, pero aun así no podía evitar dejar
de ver a mi señor favorito. Seguí viéndolo hasta que ocurrió lo que les conté
al principio de este relato.
Con mi novia también me gustaba cogérmela, pero era más rutinario, las
mismas posiciones y ya, faltaba pasión, no le gustaba coger mucho y no le
gustaba el sexo oral, era más conservadora y no le gustaba participar mucho, me
dejaba todo a mi, y poco a poco fui perdiendo el interés en ella hasta que
terminamos. He tenido otras novias, pero
solo he tenido relaciones con dos hombres que me han gustado mucho, el primero
ya les conté. El segundo lo conocí a los 22 años y solo nos vimos pocos meses.
En esa época entre a un gimnasio cerca de casa de un amigo en un barrio popular
y el encargado era un señor de unos 55 años, casado y con buen cuerpo, era
velludo y comenzaba a encanecer, estaba mamado. Como iba yo a horas que no iba
mucha gente, él estaba cerca de mí todo el tiempo, me ponía las rutinas y me
agarraba los brazos y cintura y me decía que me iba a poner mamado. Me gustaba
que me tocara discretamente los músculos y que me diera palmadas animándome a
no fallar en el gym y durante ese tiempo vi muchas mejoras en mi cuerpo. Cerraba
el gym a las 10 de la noche, yo me quedaba ahí y dizque le seguía pero la
verdad es que me quedaba para estar con él solos y comenzamos a coger, fue así
como comprobé que los hombres maduros son mi debilidad.
Al principio solo le
hacía sexo oral y se venía en mi boca, siempre me decía: “a la otra te traes
condones para cojerte rico”, y nomás eyaculaba en mi boca pero después fui y
tampoco traía condón y ni pedo me dijo “tal parece que quieres que te coja así,
a pelo”. Y era delicioso que me cojiera así, varias veces pasó, siempre me
decía que llevara pero siempre olvidaba llevar, o tal vez no quería llevar. Me
llenaba de leche el culo y después yo a él y nos quedábamos dormidos en el
suelo del gym. Este señor también me llevó a su casa, y ahí supe que me gustaba
que los señores me cogieran en la cama de sus esposas, una vez hasta lo hicimos en la cama de uno de
sus hijos, fue algo muy morboso, y en la cama de su esposa también era algo prohibido pero delicioso. Me gustaba
sentir su pecho canoso en mi cara, con este señor puerqueabamos delicioso, me
llenaba de mecos la cara y luego me los quitaba a lengüetazos y besos, él tenía
bigote, y me daba unos besotes llenos de sus mecos.
Pero ya no pudimos vernos más porque mi familia se mudó y ya no pude
ir a ese gimnasio más. Actualmente tengo
novia y disfruto el sexo con ella, pero algo me falta, me gustaría conocer un
maduro como los dos que han dejado un recuerdo indeleble en mi memoria. Creo
que he tenido mucho mejor sexo con los señores maduros y casados para no tener
tantas broncas, soy inter, más pasivo, pero me ha tocado ser más pasivo, si hay
algún señor moreno, maduro, machín, casado y entrón, pues que rico, yo me dejo
coger…

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