La vida actual sea buena o mala siempre es el resultado de las múltiples
decisiones que tomamos día a día, la mayor parte de las veces sin pensar en las
consecuencias de nuestros actos. Cuando me casé juro que lo hice porque estaba
enamorado. Al poco tiempo nació mi hijo, todo iba bien, mi familia y la de mi
esposa se llevaban bien, tenía un trabajo estable y podría decirse que tenía el
prototipo de una familia ideal. Pero, algo pasó en el camino. Dicen que la
curiosidad mató al gato. La inquietud llegó a mí por parte de un compañero de
trabajo. Fue durante una borrachera al término de un convivio en su casa que
empezó todo. No recuerdo cual era el motivo del convivio, la verdad es que en
ese tiempo mis compañeros buscaban cualquier pretexto para reunirse y tomar,
éramos de edades parecidas. Ese día estábamos en su departamento ya tomados,
cuando de pronto y sin motivo puso su mano en mi bragueta, yo me sorprendí, le
quité la mano y todos se rieron. La sensación de tener la mano de otro hombre
en mi bragueta era nueva para mí en aquel momento, sentí una mezcla de placer
muy profundo, junto con un sentimiento de culpa y repulsión. Eso se repitió
varias veces, nadie le daba importancia, supe que mi compañero era muy bromista
cuando estaba tomado y a todos les había hecho esa broma, pero no había pasado
de ahí, nunca se le supo de alguna relación homosexual y todo se reducía al
relajo del momento. Pero algo en mí se había despertado.
Poco tiempo después, cuando iba camino a casa con otro compañero pasamos
por un cine porno que yo ni sabía que existía, pero mi compañero me dijo “mira,
el cine de los putos”, me le quedé viendo curioso y me dijo “a ese cine van
puros weyes que les gusta la verga”. No dije más y seguimos caminando. Pasaron
unos días y cuando volví a pasar por el cine recordé lo que me dijo mi
compañero, la entrada se veía bastante disimulada, a veces veía a uno que otro
que entraba o salía del establecimiento, los veía como a cualquiera de a pie,
no había nada que pareciera delatarlos que fueran homosexuales o que fueran
afeminados como la televisión los representaba. Y un día no pude resistir más
la curiosidad y entré ahí. No sé desde cuando soy así, pero esto es algo que no
conocía, al inicio intenté alejarme de todo eso que me parecía aberrante pero
al mismo tiempo muy placentero, pero algo en mí siempre era más fuerte que toda
mi intención, y esa nueva forma de tener placer me absorbió por completo. A
partir de entonces mi vida se fragmentó y nada volvió a ser igual, porque ese
fue el inicio de todos mis problemas actuales.
En el cine todo era ocasional, aprendí el juego de miradas y señas en la
oscuridad, pero solo iba por un rato de desahogo. Entonces fue que lo conocí a
él. Al principio no le preste mucha atención, solo me interesaba obtener algo
de placer, aunque quisiera decir que cuando lo conocí lo vi diferente, único,
especial, que sentí algo por él, pero no fue así. La pasábamos bien en un breve
momento y luego me salía del cine. Me lo comencé a encontrar más seguido y
comenzamos a platicar. Desde un inicio le dije que era casado y que lo primero
era mi familia, fui honesto con él, y aun así me aceptó. Nunca hicimos planes a
futuro, solamente pasábamos un buen rato juntos, lo conocí en Diciembre hace ya
siete años. Conforme paso el tiempo me fui involucrando más con él, y la
situación se complicó cada vez más porque él se enamoró de mí… y yo de él, aun
sabiendo que lo nuestro no podía ser. Ambos dejamos de ir al cine, y comenzamos
a vernos exclusivamente. Ahora él es una pieza muy importante en el
rompecabezas de mi vida, pues a partir de que lo conocí lleno un vacío que me
hacía sentir incompleto.
Diciembre es un mes de alegrías y de nostalgias. Las calles se iluminan,
todos hablan de esperanza, de alegría, de ilusiones, sin saber que muchos de
esos sueños pueden no realizarse nunca. En el trabajo a veces en estos días nos
permiten salir más temprano para estar con la familia, pero yo llego tarde a
casa. Le he dicho a mi mujer que es un día de trabajo normal, que el nuevo jefe
no daba la tarde a sus empleados como otros años, que estaba saliendo a la hora
normal. Lo cierto es que si nos dieron la tarde, hicimos horario corrido y salí
lo más rápido que pude para estar con él, nos hemos estado viendo
frecuentemente, a veces solo un rato, a veces más tiempo, es difícil llevar una
doble vida.
Salí y ya me estaba esperando, cerca de mi trabajo donde hemos convenido
vernos, en el estacionamiento de un súper, subí a su coche y nos fuimos a un
hotel de paso que encontramos y donde no les importa quienes entran, solo
pagamos y durante un breve espacio de tiempo estamos juntos. Al entrar al
cuarto me abrazó con fuerza, nos besamos y nos fuimos desnudando, es un hombre
joven, no se ve que le gusten los hombres, le gusta ir al gimnasio, tiene un
cuerpo cuidado, es muy detallista, nos fuimos a la cama y nos amamos con
locura, hasta que sonó el celular, era mi mujer que me encargaba pasar a
comprar algo que se le había olvidado para la cena, no sé cómo le hace pero
tiene la costumbre de llamarme siempre que estoy con él, es algo que le
disgusta mucho a él, pero no me lo dice,
aunque lo veo en su cara. Volvimos a reanudar lo que estábamos haciendo,
pero ese tipo de llamadas me confunden, tarde tiempo en volver a tomar el ritmo
del sexo, sacando de mi cabeza pensamientos de mi casa para concentrarme sólo
en él, en su cuerpo, en sus caricias y sus labios que recorrían mi sexo. Cuando
terminamos él llevaba una botella de vino que abrió y brindamos, porque esto
que teníamos durara mucho tiempo, lo abracé y le dije que así sería, que lo
amaba, que él me hacía feliz, pero para mis adentros yo pensaba que la
situación en mi casa ya es muy difícil de sostener, pues también mi mujer me
pide este más tiempo con ella y mi hijo, él está muy pequeño y me necesita, los
días festivos que vienen tendré que pasarlos con ellos y no sé qué hare con quien
ahora es el hombre de mi vida.
A veces contesto mal y mi mujer me reclama diciendo que siempre estoy de
mal humor, yo le digo que es por el trabajo, que el nuevo jefe nos presiona
mucho, que debo trabajar más tiempo, tiempo que tomo para estar con él, en
estos pequeños encuentros sin los cuales no podría sobrellevar mi vida. Le
pregunté la hora y él me dio una cajita con un moño, dijo que era mi regalo, lo
abrí y era un reloj, yo no llevaba nada para él y pareció no importarle, pero
sé que en el fondo lo desilusioné, él siempre es muy detallista y yo no, cuando
estoy con el siempre pasa algo que me hace sentir culpable, algo que me
recuerda que no le estoy dando todo lo que él necesita de mí. Salimos del
motel, me deja en el estacionamiento del súper donde paso a comprar lo que mi
mujer me encargó, llegué tarde a casa, ya estaban mis papás, me disculpé
diciendo que había mucho tráfico y mucha gente en el súper, ella me vio el
reloj y me preguntó cómo lo obtuve, le dije que había sido en el intercambio de
regalos en el trabajo, pero es obvio que ella se da cuenta que un reloj no es
algo que se dé en un intercambio de regalos del trabajo, aun así no dijo nada y
volvió a la cocina, mi hijo estaba con mi madre, es su adoración, y yo lo
quiero mucho, nunca pensé que la paternidad era así, pero cuando él nació y lo
ví por primera vez todo cambió, aún recuerdo cuando lo tomé con miedo entre mis
brazos, parecía tan frágil, tenía miedo de cargarlo, y cuando me miró por
primera vez y con sus pequeños deditos tomó mi dedo y ya no me soltó, ese
primer momento quedó en mi para siempre y ya no pude desprenderme de él.
Durante la cena yo estaba presente físicamente, pero mi pensamiento
estaba en otro lado, estaba en el hotel donde horas antes había compartido los
momentos más hermosos al lado del hombre que amo, sé que él estaba en esos
momentos solo en su casa, mientras yo estaba rodeado de mi familia, y aunque
aquí todo es risas, yo me siento incompleto, fragmentado, no sé cuánto tiempo
más pueda vivir esta doble vida, él me ha estado presionando últimamente para
que estemos más tiempo juntos, sé que me ama, y yo lo amo, pero esta mi
familia, mi mujer, mi hijo, no puedo dejarlos, ellos no tienen la culpa de esta
doble vida que llevo, además él supo desde el inicio cuál era mi situación,
sabía que yo tenía un compromiso y que no podía cambiarlo, y aunque al inicio
estuvo de acuerdo, con el paso del tiempo me ha estado presionando cada vez
más. Dicen que estos días son de reflexión, pero yo solo me la paso pensando en
cómo voy a resolver esto, lo extraño, pienso en él, en cómo sería una vida con
el hombre que deseo, con el hombre que amo, en esto pienso hasta que mi mujer
me jala del brazo y me dice que escuche
lo que mi madre me está preguntando, ando distraído y debo volver a mi
realidad inmediata, en mi casa con mi familia y le pido a mi madre que me
vuelva a repetir la pregunta, ella sonríe a mi mujer y me pregunta: “¿y para
cuando llega el nuevo hermanito?” yo volteo a ver a mi mujer sin entender y
entonces ella me dice: “¡estoy embarazada!”.
Ups! Me pasa lo mismo! Desde que encontré el placer estando con hombres me he distanciado mucho de mi esposa! Entiendo la situación, ojalá pronto podamos encontrar solución a estos problemas de la doble vida!
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