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20 de mayo de 2015

Por un hombre casado


Gracias por recibirme a esta hora, si, ya sé, me veo de la chingada, es menos peor de lo que parece, ¿qué cómo pasó esto? Verás, ya sabes que me gusta andar de cabrón. ¡Ah, los casados!, ¿sabes? siempre he tenido mis acostones con weyes que son casados. Alguna vez lo comentaba con un amigo sicólogo y me dijo que era porque yo traía algo en la cabeza, que inconscientemente buscaba algo en ellos y que por eso los buscaba, pero te juro que no es así, cuando conozco a alguien no le pregunto si es casado para meterme con ellos, eso me lo dicen después de varios encuentros, no es que sea lo primero que me haga interesarme en la persona, simplemente después resulta que son casados, así pasa a veces, ¿no?. Bueno, pues el caso es que una vez me habló el cabrón con el que me estaba viendo…

-          Hola, ¿Cómo estás?
-          Bien, ¿y tú?
-          Bien, ¿qué haciendo?
Hasta ahí era una conversación simple por celular, él bato me marcaba de vez en cuando, tenía poco de conocerlo, cuando de pronto escuché una voz de mujer muy enojada que le decía:
-          ¿Con quién estás hablando?
-          Con nadie
-          ¿Otra vez estás hablando con tus amigos?
-          No, es un compañero de trabajo…
-          ¡Trae acá ese celular! ¡ya te dije que…
La llamada se cortó en ese punto. No sabía que mi amigo era casado. Tenía poco de conocerlo, no supe que era casado sino hasta ese momento, me quedé de a seis.

A mi “amigo”, cuyo nombre prefiero omitir, lo conocí en un lugar de ligue al que van homosexuales, él estaba ahí, nos vimos, nos gustamos, comenzamos a platicar de cualquier cosa y de ahí salimos hacia un hotel cercano. Digo, cuando conoces a alguien en este medio no preguntas su curriculum, solo es lo más básico, que te gusta hacer, me gustas, te gusto, ¿vamos?. Así son las cosas, tú sabes. Sí después de ese primer encuentro hay química en la cama entonces quizá nos veamos una siguiente vez, si a alguno de los dos no le gustó la cogida entonces el otro preguntará si nos podemos volver a ver, y mentimos. No me digas que tú no lo has hecho, le dices que sí, que te gustó un chingo cómo lo hizo en la cama y cuando te pregunta por tu número de teléfono le das un número falso, a veces solo cambio un par de dígitos, porque vuelven a preguntar por el número para ver si es cierto. Es cuando jugamos a engañarnos, yo juego a que los engaño, ellos juegan a que me creen. Con este amigo que te cuento hubo química en el acostón, nos gustamos y ya luego intercambiamos teléfonos. Él me dijo que tenía un trabajo muy absorbente y que a veces su teléfono lo contestaban otras personas, que si alguna vez al llamarle le contestaba alguien diferente preguntara por el Ingeniero fulano de tal y solo dejara recado. No se me hizo raro, pero yo no soy de los que acostumbran estar llamado a cada rato al wey con el que me ando acostando.

La neta es que si me gustó como era, tanto en lo físico como en la forma de coger, digo, puede que suene medio guarro cómo lo digo, pero pues estamos en confianza con lo que te cuento, y la neta es que no soy nada romántico, imagínate, así como me ves, gordito y medio naco pues muy chulo me iba a ver andando de cursi. El caso es que siempre me han llamado la atención los batos que se ven así, machines, que no se les nota, ya sabes, nunca me han llamado la atención los que tienen apariencia de niños, o que son galancitos, arregladitos, oliendo a perfume, de esos que piden bebidas raras de colores, a mí me gustan otros, más machines pues, tú me entiendes. Y por alguna rara circunstancia resulta que los batos que me gustan son casados. Ya me había acostumbrado a eso, a salir con casados.

¿Sabes? Uno siempre tiene la idea de que la esposa es una pobre mujer víctima del wey que se anda cogiendo a su marido, por lo menos me han tocado situaciones así, pero también el cabrón del marido, si sabe lo que le gusta pues para qué se casa, y si ya se casó para que anda de cabrón con otro wey. Si la esposa se llega a dar cuenta llora, reclama, se vuelve la víctima del engaño, y además resulta que el marido no tiene la culpa, sino el wey que lo sonsacó y que lo hizo probar el sexo con otro hombre, porque su marido no era así. Puros cuentos, los casados que he conocido ya eran así desde antes de casarse, solo se casaron para taparle el ojo al macho, pero ya les gustaba meterse a la cama con otro hombre. Cuando se meten en esos pedos les digo que a mí ni me digan nada porque yo no los fui a buscar a su casa, me los encontré en algún lugar de ligue donde solo van homosexuales, más bien ellos se fueron a meter a un lugar donde no van heteros a ligar gays, al menos eso se supone.

Pero pues la calentura es cabrona, ¿o no? Y más cabrón el que se la aguante, la calentura y la otra, con albur, ¿no? A este bato lo conocí así como te digo, supe que era casado hasta esa llamada, después de eso me volvió a llamar para vernos, lo pensé un poco pero como te digo, la calentura es cabrona y este bato me latía un chingo, era un señor blanquito, de pelo en pecho, con la típica pancita del casado, bigotito a lo Pedro Infante, y era muy bueno en la cama, se entregaba de todo a todo, cuando lo hacía le cambiaba hasta la mirada, no te miento, se lo ponían los ojos medio vidriosos, mirada de lujuría, y la mamaba hasta acabársela toda. Y cuando lo cogía, de no mames, no sé por qué pero el culo de un casado se siente diferente, a lo mejor porque no se los cogen tan seguido, no sé, pero es muy rico eso, deberías probarlo.

Bueno, a los pocos días me volvió a hablar, le pregunté que si era casado, me dijo que no, que quien había contestado era su prima, pero cabrón, una prima no reclama así, no tendría por qué, le dije que a mi no me hacía wey, que esa era su vieja, le dije que ya no me hablara porque su vieja se lo iba a madrear, y el bato nomás se reía, así chanceábamos y mientras pues nos seguíamos viendo, cogiendo bien rico.

El caso es que anoche que salí de la chamba iba como siempre, tranquilo, eran como las 7 de la noche y salí con una compañera, apenas habíamos caminado como media cuadra cuando de la nada me salieron dos chavos, no llegaban a los 18 años los mocosos, se nos quedaron viendo y uno de ellos gritó “¡ése es fulano! ¡agárrenlo!”, mi compañera gritó, todo pasó muy rápido, pensé que era un asalto y se vinieron encima de mí, eran unos chamacos flacos, yo estoy gordito, pensé que podría hacerles frente y defenderme a golpes, pero entonces sentí un chingadazo fuerte en la espalda, un tercer wey me llegó por atrás y me había puesto un madrazo con un cinturón por el lado de la hebilla, ahí ya no supe cómo reaccionar, luego sentí un chingadazo en la cara, por eso traigo el ojo cerrado, solo me dejé caer al piso y me hice concha, cuidando que no me madrearan la cara o el estómago. Nomás sentía los hebillazos del cinturón y las patadas sobre de mí, pensé que iba a valer madres, mi compañera había salido corriendo y no le hicieron caso, todo era sobre de mí, los brazos se me estaban entumiendo por apretarlos a mi cuerpo y nomás sentía el pinche ardor, hasta que salieron otros compañeros que quedaban de la chamba y les gritaron, entonces me dejaron, pero antes de irse uno de ellos me gritó: “¡esto es para que se te quite andar de puto!”. Y se fueron.


Me ayudaron a levantarme, no me robaron nada, mi mochila que llevo al trabajo estaba ahí con todo, nomás iban sobre de mí, era una madriza por encargo. No quise ir a mi casa, le pedí a uno de mis compañeros que me trajera para acá, ¿tienes alcohol? No wey, no es para curarme, es para echarme unos tragos, no sé qué siento, ya no sé si es miedo, coraje, sorpresa. Ya le quité el chip a mi celular y lo rompí, no quiero volver a ver a ese wey, no me gustan los pendejos que no tienen huevos para calmar a sus viejas, ¿Qué cómo sé que es su vieja? Pues verás, siempre que conozco a un wey doy un nombre falso, cuando el chamaco que gritó “¡ese es fulano!” dijo el nombre que yo le había dado al bato con el que salía, este debió haber grabado así mi nombre en su celular, la esposa seguro revisó su celular, los mensajes, me localizó, y lo demás ya con una lana. Entendí el mensaje, pero quien chingados iba a pensar que su vieja iba a tener más huevos que el wey, si pudiera decirle algo le diría que yo no fui a sonsacar a su viejo, él fue quien siempre me buscaba, yo nomas le hacía lo que a él le gustaba y que ella nomás no puede darle, y que de todos modos, si no soy yo, ya encontrará quién le haga el favor, pásame un vaso, hoy me voy a embriagar, mañana será otro día…





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