Amanece, no sé qué hora es pero el cuarto del hotel donde nos quedamos
está oscuro, aún no suena la alarma, intento dormir un poco más pero ya no
tengo sueño. Me levanto, corro las cortinas de la ventana y el día se ve
nublado, estuvo lloviendo toda la noche, será un día frío, ayer fue un día
soleado, el clima hoy no es tan bueno como esperábamos. Un baño nos despeja por
completo y revisamos lo que hay que llevar a la marcha: arneses, correas,
gorra, cámara fotográfica, batería de respaldo. Vuelvo a asomarme por la
ventana, el cielo está muy nublado, no creo que haga falta bloqueador. Nos
ponemos las botas, el pantalón de mezclilla, una playera ligera que luego nos
quitaremos y salimos para tomar un desayuno ligero ya que el baño siempre es un
problema en las marchas. Vemos la gente en las calles abrigados, con chamarras,
y nosotros con una playera ligera.
Tomamos un taxi, el hotel donde estamos está en el centro histórico, al
pasar por Bellas Artes hay policías en las calles, le pregunto al taxista la
razón y dice que ya son permanentes, y que los de Ayotzinapa están en Bellas
Artes, también dice que ya no dejan que ninguna manifestación llegue al Zócalo,
y añade “al rato habrá un desfile”. Es el primer comentario de lo que para los
demás es la marcha, y tiene razón. Un día antes un amigo nos contaba que no
podía faltar a la marcha como no lo ha hecho desde la primera que se hizo y en
la que él estuvo presente. Con el tiempo han cambiado, hay una curiosa mezcla
de marcha, protesta, pero también de festividad, de carnaval, de desfile. Un
día antes nos enteramos que la Corte de Justicia de Estados Unidos había
declarado constitucional el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo
EU, una semana antes lo había hecho la Suprema corte de Justicia de la Nación,
de tal forma que había razones para celebrar estos avances.
Al regresar al Ángel ya hay más gente, no se puede pasar, avanzamos poco
a poco y vemos a las diferentes expresiones de la diversidad, vaqueros, osos,
leathers, trans, lesbianas, etc. La marcha sale tarde, el sol ha comenzado a
salir, después de todo parece que será un buen día. En el transcurso de la
marcha vemos a muchos curiosos que presencian el desfile, familias, por lo
menos a nosotros no nos tocó ver muestras de rechazo, si de curiosidad y
también de apoyo. Decidimos quedarnos un poco en el camellón central de
Reforma, de repente una camioneta pasa pitando, volteamos a ver y en ese
momento de la camioneta comienzan a ofrecer botellas de agua para los de la
marcha, otros vehículos se solidarizaban, algunos tomaban fotos furtivamente,
quizá por las noticias del día anterior pero hay una sensación de convivencia
pacífica, alguna señora que va con el marido le pregunta si se puede tomar una
foto con nosotros, le dice que sí y él mismo se la toma con su celular.
No faltan las consignas, algunas muy ingeniosas, otras muy fuertes en el
sentido de la reflexión. Una niña porta una cartulina que dice “A mí sí me
educaron, por eso te respeto”. Una señora va marchando con una cartulina en
alto: “Soy la abuela de una hermosa niña a la que amo ¡y es gay!”. Fueron miles
quienes marcharon, me parece que esta fue la marcha más numerosa de todas las
que hemos estado, una de las más entusiastas y más festivas, motivos para
celebrar había.
Alguien se me acerca con un pizarrón y me pide que exprese lo que para
mí es ser gay en una sola palabra y que la escriba en el pizarrón para una
foto. Escribo “orgullo”. Leo después algunas críticas: “¿te sientes orgulloso
de ser gay?”. En realidad quiero expresar otra cosa, estoy orgulloso de ser
quien soy, de que aun viviendo en un núcleo familiar y una sociedad homofóbica
haya tenido la fuerza para ser quien yo he decidido ser, para vivir mi vida
como homosexual y ser una persona productiva y comprometida con quienes quiero,
de tener la capacidad de crear, y de amar a otro hombre, y poderlo mostrar con
orgullo. De eso es de lo que estoy orgulloso.
Por: Martín Soloman
Felicidades por compartir tu experiencia
ResponderEliminarSaludos
Ramón
Gracias Ramón, un abrazo fuerte!
ResponderEliminarEspero algún día asistir, y poder salr del clóset y sentir ese mismo orgullo! Gracias!!
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