A pesar de que me considero afortunado en el amor, porque tengo una gran
pareja, siempre me he sentido con mucho coraje con la vida, pues a la menor
contrariedad sacaba toda la ira que tenía acumulada y a veces hacia cosas muy
violentas, perdía la razón y aunque no le pegaba físicamente a nadie, decía
cosas muy hirientes. Últimamente he modificado eso en mi persona, como ya lo
mencione antes por mi pareja, que ha sido muy paciente conmigo. Me doy cuenta
que muy pocos en el medio homosexual logran tener una pareja estable y no
pretendo saber la razón, cada pareja es distinta, pero sé muy bien que en
nuestro caso, los años que llevamos juntos son producto del esfuerzo que ambos
hemos hecho para mantenernos unidos y poder sortear las dificultades que
podrían habernos separado. Pero esa gran ira que aún tengo acumulada y que
tanto trabajo me ha costado eliminar, se debe a mis condiciones de vida. A
continuación les compartiré una carta que pienso enviar a un familiar, creo que
entenderán a qué me refiero después de leerla...
“¿Quién se hará cargo de los viejos? Siempre me acostumbré a verlos tan
fuertes y firmes ante cualquier adversidad que no me di cuenta de que el paso
del tiempo los iba envejeciendo, ahora están vencidos y necesitan de nosotros
hermano, sé que tu hiciste tu vida lejos de ellos, lejos de mi, no tanto por
ti, sino por estar lejos de mí, de ellos… no es necesario que me digas nada, yo
lo sé, desde muy jóvenes y como mi hermano mayor lo supiste, te diste cuenta de
muchas cosas que no pasaban conmigo, no tuve novias en la edad en la que tú ya
te habías comprometido, siempre me cuestionabas por qué no tenía novias y qué
pensaba hacer de mi vida, muchas veces me sentí tentado a decirte lo que yo
era, pero ver tus reacciones hacia los “pinches putos” me hacían callar. Luego
te casaste y cuando tu esposa estaba próxima al nacimiento de tu hijo te fuiste
de la casa, te independizaste, eras el orgullo de los viejos, recuerdo su
emoción cuando nació su primer nieto, con cuanto gusto lo cargaban cuando lo
trajiste a la casa para que lo conocieran, pero no dejaste que yo lo cargara…
Es curioso, ¿sabes que entre la gente como nosotros los tíos somos muy
queridos? Si, los tíos solemos volcarnos en cariño hacia los sobrinos como si
fueran los hijos que nunca podremos tener, pero algunos no confían en nosotros
como tú, siempre evitaste que tu hijo y los que vinieron después convivieran
conmigo, siempre los alejaste, siempre me vieron como un extraño…
No tienes que mentirme, sé por qué lo hiciste, por tus ideas acerca de
la gente como yo, unos pervertidos que podían dar un mal ejemplo a tu
primogénito, un varón al que criaste con más firmeza que cariño, querías evitar
a toda costa que pudiera tener mi mala influencia y lo lograste, así que yo
también me retiré de ti y de ellos… Me quedé aquí con los viejos, de alguna
manera me sentía seguro, después que les diste su primer nieto me dejaron en
paz, o quizá sería porque tú ya no estabas cuestionándome que también ellos dejaron
de hacerlo y sólo se acostumbraron a verme sin preguntarme ya nada, creo que
llegaron a saber lo que yo era sin decirlo con todas las letras que tu me
dijiste una noche que llegaste borracho después de ver a tu novia, ¿ya lo
olvidaste? Me dijiste que yo no tenía novia porque era un pinche puto, me lo
gritaste, yo no te dije nada, pero tenía la cara roja de vergüenza, eras mi
hermano mayor y no podía cuestionarte, siempre te respete a pesar de que tu
jamás me respetaste a mi, estoy seguro que los viejos te escucharon pero nunca
me dijeron nada, y el tiempo fue pasando, todos nos fuimos haciendo viejos,
ellos más.
Con la distancia y el tiempo de por medio entre nosotros de alguna forma
aprendiste a tolerarme, a verme como un mal necesario y a ver que después de
todo podía servir para algo en la vida, por lo menos para acompañar a los
viejos, y ahora que te busqué para hablar contigo quiero decirte que no se
trata de mí ni de ti, ahora es por los viejos, desde que el viejo se cayó de
las escaleras ha estado en cama, los médicos dicen que no tiene nada, pero a él
le da miedo levantarse de la cama y cuando lo he levantado para caminar las
piernas le tiemblan, y sus manos se aferran a mi brazo, ya no puede caminar
solo, y la viejita no puede hacer mucho, sólo le hace compañía pero ya no puede
hacer más, es un trabajo duro para mí solo y también tengo que trabajar, es
necesario que nos ayudes, no por mí sino por ellos, por los viejos, ¿quién se
hará cargo de los viejos?
Para ti que hace años dejaste de convivir con ellos te es más fácil
pensar que para eso estoy yo, sé que cuando te enteraste que el viejo había
agarrado cama por primera vez agradeciste que yo no me hubiera casado nunca,
porque ahora podría cuidarlos yo sin que tu distrajeras tu tiempo, pero ahora
te lo digo, ya es necesario que también te hagas cargo, porque aunque yo viva
aquí tú has recibido más de ellos que yo, recuerda que ellos fueron quienes te
ayudaron a comprar tu casa y que cuando tus hijos estaban chicos muchas veces
ellos te ayudaron con sus gastos, sobre todo del mayor que fue muy enfermizo de
niño, así que de una u otra manera es necesario que también veas por ellos en
estos momentos, la responsabilidad de cuidarlos es de ambos como hijos, no sé
cuánto tiempo pueda durar esta situación, lo que sí te digo es que sólo puede
empeorar, y que solo hay un desenlace posible, pero no sabemos cuánto tiempo
pueda llevar…
¿Qué cómo estoy? pues bien, es curioso, a pesar de que somos hermanos
hace muchos años que no platicamos entre nosotros, y no es porque no haya
querido, sino porque desde que te casaste e hiciste tu vida aparte yo también
decidí hacer la mía por mi lado, hay mucho de mí que no conoces, y lo que sabes
es por lo que los viejos te contaron de mí, creo que si bien al inicio aceptaron
que no pudiéramos llevarnos como hermanos, al final eso les ha causado
tristeza, no me lo dicen a mí pero los he llegado a escuchar, ¿sabes? hablan
mucho de las cosas que pasaron hace muchos años, de cosas que yo ya había
olvidado, hablan de cosas que nos pasaron a ti y a mi de niños, cosas que sé
que tú también ya olvidaste, quizá yo sepa más de ti que tú de mi, creo que
simplemente te dejé de importar como hermano por lo que yo era, sí, no me
pongas a tu familia de excusa, ambos ya también estamos viejos y no creo que
tenga caso que nos digamos mentiras disfrazadas de frases amables, ya no tiene
caso,
¿Ves a los viejos? En poco tiempo nosotros mismos seremos ellos, la vida
pasa muy rápido y cuando nos damos cuenta se ha ido, el tiempo que queda para
corregir los errores siempre es insuficiente, y ahora ya es muy tarde para
entendernos… como te dije, no es por mí, es por los viejos, a ellos les
gustaría verte en el tiempo que aún les quede, el viejo aunque está en cama
está lúcido, pero ella la veo cada vez más extraviada, por eso es que también
tú debes hacerte de cargo de ellos, y no me digas que tienes más
responsabilidades que yo porque tienes hijos, sé que tus hijos están haciendo
su vida y que ya no están contigo, sé que ellos no te quieren por la forma como
los educaste, les inculcaste miedo y tan pronto pudieron irse de tu lado lo
hicieron, y sé que tu esposa hace mucho que ya no hace vida conyugal contigo,
pero todo eso lo has ocultado para mostrar a los viejos que eres mejor que yo,
que tú si fuiste capaz de formar una familia, que no fuiste alguien “seco”,
estéril, y que tu paso por el mundo valió la pena… pero déjame decirte algo, no
voy a estar aquí cuando los viejos se hayan ido, no creas que me pienso quedar
con la casa, yo también hice mi vida, una que no conoces, no porque la haya
ocultado, sino porque nunca quisiste saber más de mí, por ello te digo que no
voy a estar aquí después de ellos, ¿qué haré? Irme de aquí, dejar atrás los
recuerdos, y afrontar el tiempo que me quede de la mejor manera, porque,
hermano, el tiempo ha pasado también por nosotros, a pesar que te pintes el
pelo y que te veas fuerte y tengas relaciones extramaritales, sé que tomas por
lo menos unas tres pastillas al día para los padecimientos que ya tienes… y no
me digas que no puedes ceder parte de tu tiempo para cuidar a los viejos, y si
sólo te alejas como creo que finalmente lo harás, te pregunto, ¿quién se hará
cargo de los viejos? y esta vez no me refiero a ellos, esta vez me refiero a
ti, a mí. ¿Se harán cargo tus hijos de ti, cuando estés más viejo y ya no
puedas valerte por ti mismo? o ¿harán lo mismo que tú le estás haciendo a tus
propios padres? ”
Por: Tigrillo Serch
Woww triste realidad nuestros hermanos piensan que por que somos solteros es nuestra responsabilidad hacernos cargo de nuestros padres pero no es así todos somos hijos y es la mismo responsabilidad de todos me gusto y me hizo pensar muchas cosas que también estoy viviendo
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