La noche es el espacio donde se suelen revelar las cosas que a plena luz
se ocultan, lo que a la luz del día es de una forma, en la noche suele ser
diferente, algunas veces para mal, otras para bien. Esa noche en particular
apenas comenzaba, pero yo ya estaba muy sorprendido, aun no lo sabía, pero
todavía iban a pasar más cosas que me sorprenderían aún más. Frente a mi estaba
una persona a la cual yo no le atribuía la más mínima sensibilidad, siempre
había sido para mí una de las personas más nefastas que había conocido en mi
vida, un patán. Se trataba del tipo más burlón de mi época de estudiante,
siempre me había caído mal desde la primaria y a lo largo de toda la secundaria
fue una de las personas que más odie, en el pueblo hay pocas opciones para ir a
la escuela y tuve que estar hasta la secundaria en la misma escuela con él,
aguantándolo. Hace poco, mi prima, que siempre fue muy popular por ser bonita,
había planeado hacer una reunión de ex alumnos, sobra decir que a mí eso
siempre me pareció algo ridículo, no me imaginaba teniendo trato con gente que
para mí había muerto cientos de años atrás, desde que terminé la secundaria y
salí del pueblo para continuar estudiando dejé a todos mis compañeros atrás, no
volví a tener contacto con ellos, mis recuerdos de aquella época no eran
precisamente agradables y yo no tenía el más mínimo interés en ver a esa gente
de la adolescencia, así que cuando mi prima me dijo lo que planeaba hacer, solo
para quitármela de encima le dije que si iría, sin realmente planear ir a su
dichosa reunión, total lo más seguro es que en esa fecha yo no estuviera en el
pueblo.
Hoy en día vivo en la ciudad y solo de vez en cuando voy al pueblo para
revisar si todo está bien en la casa de mi familia, la casa de mi niñez y
juventud donde crecí y donde ya nadie vive ahí, uno a uno todos mis familiares
se fueron yendo, algunos del pueblo, otros de la vida, y la casa quedó sola,
las voces y las risas de quienes alguna vez vivimos ahí se apagaron, hoy luce
abandonada, perdida entre las construcciones de dos o más pisos que se levantan
alrededor, en mudo silencio de la vida que tuvo en el pasado. Cuando voy a
visitarla para ver que esté bien solo estoy unas pocas horas, a veces me quedo
una noche, pero generalmente me regreso el mismo día que voy, hace mucho que
cortaron la luz y todo está lleno del polvo de los años . Pues bien, esa tarde
decidí ir al pueblo, tenía unos libros que había olvidado y quise ir por ellos.
De pronto, ya en casa, alguien llegó, era mi prima que iba por mí para
la reunión de ex alumnos, lo había olvidado por completo y ése era el día, ya
era inevitable, no me podía esconder, tuve que ir con ella a la dichosa
reunión, recordé escenas de películas que trataban el tema y me sentí muy
ridículo, recordé por ejemplo que algunas de esas películas tratan de cómo los
nerds desean presentarse en dichas reuniones como personas triunfadoras y
restregarle a las chicas que antes los rechazaron que ahora son exitosos y
ellas son unas viejas gordas que no tienen ninguna oportunidad con ellos o las
chicas antes feas desean ir ahora que actualmente parecen modelos, llegar a
presumir su belleza, en fin nada de eso ocurrió. En mi caso nunca fui ni el más
feo ni el más guapo, ni el más burro ni el más inteligente, fui un estudiante
promedio y no deseaba demostrar nada, más bien pensaba que ahora éramos
personas muy distintas y que quizá ni tenía caso volver a vernos más, algunos
de esos ex compañeros ya ni me hablaban, ni recordaba que había sido lo que nos
había distanciado. Aun así, me propuse disfrutar en lo posible de esa reunión,
me pareció algo muy tranquilo y me sorprendió mucho la sencillez de muchos ex
compañeros, había olvidado la sinceridad de la gente de los pueblos y eso fue
refrescante, la mayoría fueron muy amables conmigo, así que todo estaba
bien ¿Qué de malo podría ocurrir?
Acababa de tener ese pensamiento, cuando llego él.
Efraín, era la persona más desagradable de mi época de estudiante, era
muy burlón, y recuerdo claramente como me gritaba cuando me lo llegaba a
encontrar en la calle. A mí me decían el potrillo, pero este desgraciado me
decía “el Putrillo”, “Potranquita”, etc., tenía una facilidad enorme para poner
apodos y se apoyaba en su padre quien era un comerciante en el pueblo y
parecían tener bastante dinero, así que su familia disfrutaba de la mejor fama,
eran muy presumidos y siempre tenían una actitud burlona para con las demás
personas del pueblo, eran personas que no eran agradables para nada. Nunca
tuvimos buena relación, durante un tiempo fue novio de mi prima, pero yo jamás
me les acercaba cuando estaban juntos, él solo sabía decir estupideces y yo no
lo soportaba, no le veía nada que me agradara, solo me parecía un pendejo de rancho
con buena posición que no tenía nada más en la cabeza y me parecía que nunca
había cambiado. Con el paso del tiempo supe que se casó con una de las viejas
más orgullosas del pueblo y al parecer vivían muy bien, era algo que a mí me
importaba muy poco, puesto que mi familia se fue a vivir a la ciudad y ya
íbamos muy pocas veces al pueblo.
Generalmente cuando yo iba (que no era muy seguido), lo encontraba casi
siempre acompañado de otros rancheros en sus caballos y aunque yo trataba de
evitarlo, de que no me viera cuando llegaba, parecía que tenía un radar con el
cual me interceptaba de inmediato y se acercaba a decirme pendejadas, yo le
respondía mal y con el tiempo mejor lo ignore y así fue nuestra relación por
años, si es que eso se podría decir fuera una relación. Una vez trate de tener
una plática racional con él, pero no respondió bien, no entendía que era lo que
pasaba con él pues ya era un hombre adulto, ya no era un adolescente, lo cual
me hacía pensar que tenía algo personal contra mí, pero no entendía que era,
solo percibía sus burlas y su actitud hostil. El tema que más le gustaba tratar
cuando me veía era mi aparente homosexualidad, casi toda la gente del pueblo se
casa antes de los veinte años y yo ya tenía treinta y tantos, no me veían con
ninguna mujer, aunque por mi aspecto creo que yo no me veía afeminado, los
rumores acerca de mi pululaban en el pueblo, en cierta ocasión escuche a una
mujer chismosa vecina cercana decir algo al platicar con otras “ya saben lo que
dicen, hombre maduro…” no me importaban tanto esas cosas, pues mi vida
transcurría en la ciudad y allá las cosas eran distintas. Varias veces se me
acerco Efraín en su caballo y bromeando decía que me iba a cuidar, que yo era
su noviecita de la ciudad y no podía dejar que una chica tan bonita anduviera
sola.
Pero esa noche, Efraín no era la misma persona que siempre había
conocido, la risa burlona que siempre estaba dibujada en su rostro ahora
reflejaba una calma que antes no le había visto, incluso tenía una expresión
muy agradable, al principio de la conversación yo le mostré cierta hostilidad,
pero él no se molestó y siguió platicando como si nada, conmigo y con otros que
estaban ahí, me di cuenta al platicar que ambos coincidíamos en nuestras ideas
políticas y así mi concepto de él como persona comenzó a cambiar, también note
que él estaba viéndome de otra forma, comenzó a hablarme con respeto, algo que
antes nunca había hecho, seguimos tomando cervezas y eso nos relajó aún más,
pero de pronto pensé que no podía dejarme impresionar por el nuevo Efraín que
estaba frente a mí, hasta se me ocurrió que debía preguntarle por qué razón
siempre pretendía molestarme cuando me encontraba por la calle, pero había
otras personas ahí que no quería escucharan eso, así que lo deje para otro
momento, seguimos hablando de muchas cosas aparentemente triviales, de libros,
de películas y de temas muy variados que no creía que él manejara, los demás en
dicha reunión comenzaron a irse, incluso parecía que ni siquiera estaban ahí
desde antes, casi toda la reunión habíamos estado platicando solo nosotros dos.
Entonces Efraín me dijo que ya se iba, que si quería me podía dar un
aventón hasta mi casa, ya que él pasaría por ahí, realmente mi casa no estaba
tan lejos, acepte y nos salimos, no
estábamos muy borrachos, bueno yo me sentía bien y me daba cuenta que él debía
aguantar mucho porque no se le notaba casi nada que estuviese borracho, la
verdad es que yo estaba disfrutando su compañía y todavía no quería separarme
de él. Eran como las diez de la noche de ese sábado, mientras avanzábamos hacia
mi casa me dijo que si nos tomábamos por ultimo un six en mi casa y yo acepte
gustoso. Entramos a mi casa y nos quedamos en la sala, busqué unas velas y
continuamos platicando, comencé a observar su rostro y lo que alcanzaba a ver
de su cuerpo y me gustaba, nunca antes lo había visto de ese modo, supongo que
lo desagradable que era para mí como persona me impedía ver su atractivo físico
y antes de que yo tomara la iniciativa para preguntarle el porqué de su
hostilidad hacia mí, él comenzó a tratar el tema, de pronto se puso serio y me
dijo que sabía que yo no lo quería nada, que eso que estaba pasando jamás se le
hubiera ocurrido que pasaría y entonces me dijo que sabía quién era yo, sabía
cuáles eran mis gustos, eso que dijo me quitó la borrachera, le pregunte a que
se refería y me respondió “tú sabes, al sexo” y antes de que pudiera
reaccionar, se me acerco, me bajo el cierre del pantalón y metió mano en mi
entrepierna, provocandome una fuerte erección que calmo con sus labios, me dijo
que yo siempre le había gustado mucho, pero que se daba cuenta de cuánto yo lo
odiaba, y que cuando éramos jóvenes torpemente pensó que si se hacía novio de
mi prima podría acercarse a mí, lo cual nunca pasó...
Esa noche fue de revelaciones, me entere que todo lo que hacía cuando me
encontraba era porque estaba interesado en mí, aunque se daba cuenta que sus
burlas nos alejaban más, no podía evitarlo, ni el mismo entendía qué pasaba en
su persona que lo hacía actuar así, de alguna manera entendía que esa era la
única forma de comportarse que él debía tener y solo se apegaba a eso, su papá
siempre le había exigido que fuera fuerte y él como hijo mayor debía seguir el
modelo que su papá le había mostrado. Me dijo que siempre me había admirado
porque le parecía que yo era muy inteligente, interesante y guapo, que sufrió
mucho cuando yo me había ido del pueblo, que pasaron muchos años hasta que por
fin me volvió a ver, así que por eso siempre estaba pendiente de cuando volvía,
alguien le había comentado que yo regresaba los sábados y decidió tomar por
costumbre ir a tomar la chela los sábados por la tarde a la tienda que estaba
cerca de mi casa, para poder verme si es que iba. Yo no sabía que decir, no
podía creer lo que estaba pasando, la persona que estaba en ese momento conmigo
era tan distinta al Efraín que yo conocía, que no podía creerlo. Esa noche
cayeron muchas cosas, cayó la imagen que tenía de él, cayeron muchos secretos
guardados a lo largo de los años, y cayeron las ropas, quedamos desnudos en
cuerpo y como personas, fue inevitable que nos fundiéramos durante ese momento
en el que los opuestos de pronto encuentran un punto de unión.
Ahora podía ver la clase de persona que Efraín era, no podía estar
mintiendo, todo lo que había pasado entre nosotros esa noche había sido real,
hasta habíamos tenido sexo, ahora veía su rostro y me gustaba su expresión,
tenía un cuerpo muy bien trabajado, de hombre, justo como a mí me gustaba, el
sexo había sido increíble. Aún me costaba creer que un hombre como él, siempre
hubiese sentido por mí, eso que acababa de decirme, habían pasado veinte años
desde que habíamos terminado la secundaria, tiempo en el que yo había estado
muy aliviado de no verlo más. Pensé que lo mejor era rechazarlo, pero de manera
discreta, aunque realmente no sabía qué hacer. Si bien me gustaba y me gustaría
seguirlo viendo, y era interesante todo lo que representaba, también estaba
consciente que en el pueblo lo que recién empezaba entre nosotros no podía ser,
era algo que simplemente no podía ocurrir, y ambos teníamos una vida ya hecha,
yo en la ciudad y él con su esposa, en el pueblo. Me pidió nos siguiéramos
viendo o que por lo menos quedásemos como amigos, debo admitir que todo lo que
había escuchado de él en esa noche me había asustado, así que le dije que tenía
que irme al otro día temprano, le di mi número de teléfono y le dije que nos
comunicaríamos por ese medio, hasta que fuera el momento indicado para vernos.
Él se fue a su casa, al salir me dio un abrazo fuerte, prolongado, un abrazo
que sabía sólo se da a quien no quiere uno dejar ir, pero ambos teníamos vidas
hechas.
Volví a la ciudad, seguí adelante con mi vida, de vez en cuando
platicaba con Efraín por mensajes o por llamadas esporádicas, él trabajaba con
su papá quien ya era una persona mayor y parecía estar preparándolo para que se
hiciera cargo del negocio, lo cual lo ataba cada vez más a su pueblo, un lugar
al que yo tenía claro que nunca iba a regresar. De alguna manera yo tenía más
experiencia en éste sentido de la vida, siempre había vivido mi sexualidad y
sabía cuando algo no tenía futuro, y aunque Efraín me había gustado mucho,
sabía que simplemente no podía haber un futuro en el cual estuviéramos juntos.
Cuando hablábamos él me preguntaba siempre cuándo volvería yo al pueblo, pero
yo lo evadía, y por un tiempo dejé de ir a la casa del pueblo. Tiempo después, durante
varios días que se hicieron semanas no supe de él, de pronto dejó de enviarme
mensajes y de llamarme, yo no lo busqué, pensé que olvidarnos uno del otro era
lo mejor que podíamos hacer, eso me dio la confianza para regresar a visitar la
casa del pueblo.
Ese sábado al volver el pueblo se veía diferente, aunque era de día
parecía que todas las casas eran más oscuras, las calles tenían más polvo, el
calor era más seco. Pasé por la tienda donde vendían cervezas y no vi a Efraín
como otras veces, llegué a casa y me puse a hacer mi rutina de revisar todo,
ver que los cerrojos estuvieran bien, a cubrir los muebles, medio limpiar el
piso, cuando tocaron la puerta, pero no era Efraín, era mi prima, nos saludamos
y se dispuso a platicarme las novedades del pueblo como siempre lo hacía, era
algo que no me interesaba pero ella siempre lo hacía, cada vez me costaba más
trabajo identificar a la gente de la cual me hablaba, hasta que me habló de
Efraín, me dijo que había sido el protagonista de un escándalo en el pueblo,
que su mujer lo había encontrado en la cama con otro hombre y que su papá le
había dado una golpiza y que lo había corrido de su casa, hacía algunas semanas
de eso y que desde entonces nadie lo había vuelto a ver, yo me quedé frío,
traté de preguntarle lo más que supiera de él pero no supo decirme nada. Cuando
se fue y me quedé solo me quedé pensando muchas cosas, lo que él tuvo que haber
pasado yo no lo viví, para mí las cosas siempre habían sido diferentes, no tuve
la necesidad de casarme para aparentar, ¿A dónde pudo haber ido? ¿Qué había
sido de él?
Tomé el teléfono celular y le marqué, no sabía si seguía conservando su
número, no sabía si me iba a contestar, pero sentí que debía buscarlo. El
teléfono comenzó a llamar y entonces él me contestó: “tardaste mucho en
llamarme…”
Por: Tigrillo Serch
Pero lo demas que ...eso es lo mas intrrrsante..que paso con ellos..
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