Efraín (confesiones de una noche)
Efraín (2a parte)
En la crianza que la mayoría tenemos las personas adultas siempre nos
enseñan que si nos preparamos, si tomamos precauciones, si planeamos, tendremos
menos problemas en todos los proyectos que tengamos en la vida y que esta será
más fácil y feliz para nosotros, pero lo cierto es que la vida es todo menos
eso, nunca se sabe en qué va a terminar cierto camino que hayamos tomado, la
vida es impredecible y muy complicada, nos da de puñetazos a cada rato, incluso
hay a quienes los tiene tan destrozados que no les ha dado ni un momento de
tregua y viven en condiciones lastimosas y sin embargo, por otro lado hay unas
personas tan estúpidamente cuidadas que siempre han tenido todo y no saben nada
de penurias, pues siempre han tenido a alguien que los rescata hasta de sus
propios errores, pero todo puede cambiar en cualquier momento, a ellos les
sugiero que se preparen porque el golpe les llegará cuando menos lo esperen.
Esa tarde cuando regrese a casa,
encontré a mi abuela en el patio y al verme dijo: “Efraín, tu hermano
Luis ya murió, me vinieron a avisar”, le agradecí a mi abuela y entre a la
casa. Después de mucho tiempo de no escuchar el nombre de Tío Luis, me trajo muchos
recuerdos, en realidad él había muerto muchos años atrás, pero para mi abuela
que padece Alzhéimer, el tiempo es percibido de una forma muy distinta, las
personas que han muerto, mueren una y otra vez e incluso de pronto viven y son
capaces de hacer muchas cosas, mi abuela está muy extraviada y es
extraordinaria la forma en la que ahora percibe el mundo, a veces a mí, que ya
vivo con ella, me confunde con mi padre, del cual herede el nombre. Sin
embargo, pensar en el tío Luis de nuevo, me hizo recordar tantas cosas que me
marcaron en la vida, por ejemplo mi primera vez, sí, la primera vez que tuve sexo, tenía solo
15 años cuando mi tío me llevo a un putero, mi padre le había dado
instrucciones de que me llevara con la puta más bonita del tugurio, pero lo que
yo quería no me lo podía proporcionar esa mujer, aun así cumplí el mandato de
mi padre y tuve sexo con ella, no era lo mío, pero tenía la capacidad de
penetrar lo que fuera, estaba en mi mejor momento sexual, recuerdo que me
masturbaba a diario como seis o más veces, aunque lo que me atraía más eran los
hombres, aun así me esforzaba por qué no se dieran cuenta de mis verdaderos
deseos y por eso lo hice.
El Tío Luis, era para mí como un dios del sexo, era un hombre muy
masculino, de rasgos faciales fuertes, con barba cerrada y bigote, muy
atractivo para todo mundo no solo para las mujeres, era bastante seductor y
siempre sabía que decir, era de esos hombres de rancho alto, moreno, de cuerpo
fuerte, de brazos musculosos, siempre andaba con la camisa desabotonada a la
mitad, mostrando un pecho fuerte y peludo y con pantalones de mezclilla muy
ajustados a sus fuertes piernas y trasero, rematando con un enorme bulto en la
entrepierna, incluso siendo yo muy jovencito me sentía atraído por su fuerte y
atractiva imagen y estaba enterado que muchas viejas del pueblo solteras y
casadas ya habían estado por lo menos una vez con él, además tenía fama de ser
bueno para los golpes y de ser valiente, mi papá lo respetaba mucho, y me
animaba a seguir su ejemplo, yo me sentía pequeñito a su lado, y creo que más
aun sabiendo que jamás podría igualar sus hazañas porque tenía bien claro que
yo era homosexual. Parecía que Tío Luis,
tenía por delante un brillante futuro en vista de su gran atractivo y éxito en
todo lo que hacía, pero las cosas se dieron de otro modo, uno muy distinto.
Tío Luis tenía un amigo muy cercano, su eterno compañero de parrandas, Oscar.
Era lo opuesto a mi tío físicamente, pero también era un hombre muy atractivo y
masculino, de piel blanca y cabello intensamente negro, con unos grandes ojos
verdes, recuerdo que decían su padre era gringo. Ambos se dedicaban a
conquistar a todas las mujeres del pueblo y de los lugares cercanos, la verdad
no entendía como ellos habían llegado a ser tan buenos amigos, pero se llevaban
muy bien, jamás los vi pelear y no había
lugar al que no fueran juntos, trabajaban y salían de fiesta siempre juntos,
incluso recuerdo que en muchas fiestas de la familia estaba Oscar, recuerdo que
se pasaban bebiendo por las noches alcohol, bromeando y presumiendo sus proezas
sexuales, mi papá era mayor que tío Luis, pero creo que siempre se había
sentido menos que él, por el enorme atractivo de su propio hermano, aun así mi
padre tenía talento para los negocios y teníamos una vida muy cómoda, en el
pueblo tenía varios locales con negocios,
además de que también tenía mucho ganado y propiedades. Los terrenos en
mi pueblo son enormes y en el que habitaba la familia había dos casas, una
vieja donde vivía mi abuela y Tío Luis y otra más nueva donde vivíamos la
familia de mi papá, donde yo vivía, había una enorme distancia entre ambas y
por la noche esa distancia se hacía mayor, papá casi no iba a casa de la
abuela, siempre estaba ocupado en sus negocios
y por la noche solo llegaba a descansar a casa. Oscar el amigo de mi tío
también vivía en casa de la abuela, y muchas veces mi abuela mejor prefería
irse a casa con nosotros porque ellos armaban fiestas de toda la noche, no
entiendo porque mi papá nunca trato de corregir a mi tío para que no hiciera
eso, más bien parecía sentirse orgulloso de que mi tío fuera tan famoso y
parrandero.
Siendo yo muy pequeño, creo que tendría unos 7 u 8 años, un día por la
tarde me decidí a visitar a mi tío cuando apenas estaba oscureciendo, para
demostrarle que era valiente, que no le tenía miedo a la oscuridad, recordaba
que la noche anterior habían tenido una gran fiesta en la casa de la abuela y
en cambio esa tarde todo parecía tranquilo, solo veía las luces que recién
habían encendido, recuerdo que entre por la puerta siempre abierta y me dirigí
al cuarto de mi tío, lo que vi en esa ocasión fue en cierto modo impactante
para mi mente infantil, a media luz estaba mi tío desnudo teniendo sexo con
otra persona, la piel de ambos se distinguía porque uno era más obscuro y la
otra persona era blanca, observe un poco y después salí disparado hacia mi casa
pero de forma sigilosa, si mi tío se daba cuenta me podría regañar y no quería
eso. Fue instantes después que sentí una gran curiosidad por saber con quién estaba
mi tío, pues cuando estuve ahí frente a ellos solo vi dos cuerpos entrelazados,
escuche jadeos y voces apasionadas, pero las voces no solo eran de mi tío,
también parecían ser… ¡de Oscar!. Al llegar a esa conclusión sentí una especie
de calorcito que recorrió mi pequeño cuerpo y cierta ansiedad por regresar a
contemplar, pero en ese momento mamá me hablo y ya no pude salir a constatar lo
que difusamente había visto, jamás dije nada de esto a nadie, pero fue mucho
después que lo comprendí.
Con el tiempo comencé a darme cuenta que cierto compañerito de la
escuela me provocaba algo, me parecía muy inteligente y lindo, yo trataba de
llamar su atención para que nos hiciéramos amigos, pero mis formas terminaban
siendo burdas y groseras, siempre he tenido mucha facilidad para poner apodos,
y cuando le puse unoo fue sin pensarlo, eso siempre lo molestaba, incluso un
día casi lo hice llorar porque le di un fuerte golpe con el balón de basquetbol
tratando de que el hiciera una canasta, yo solo le pase el balón, pero él no
supo recibirlo, sus ojos se pusieron rojos. Cuando descubrí que eso que sentía
por él era atracción, me di cuenta que yo era homosexual, que Carlitos mi
compañerito de la escuela, era el tipo de hombre que me gustaba, pero que al
parecer estaba fracasando al tratar de conquistarlo. Carlos siempre fue mi niño
favorito, todo lo que él era me gustaba, siempre estaba bien vestido, en el
salón era el niño más listo, todo lo sabía, parecía ser muy estudioso y
talentoso, nadie lo superaba y tristemente nunca logré siquiera que fuéramos
amigos, cada que lo intentaba terminaba echándolo a perder. Me hice novio de su
prima, cuando éramos adolescentes, pero eso tampoco ayudó a que estuviera cerca
de él, pues siempre me evitaba. Con el tiempo creció y se hizo aún más
atractivo para mí y por ello seguí queriéndolo, sin embargo no entiendo porque
pero siempre que lo veía mi corazón se aceleraba y en vez de tratarlo bien,
terminaba molestándolo con mis acciones y con lo que le decía. Al cabo de los
años su familia fue dejando el pueblo hasta que finalmente él también se fue,
lo cual me entristeció mucho, supongo que alguien como él no era para vivir en
un feo rancho como ese. Al no saber más de él, yo me casé porque eso parecía
ser lo más normal y era lo que mi padre esperaba de mí. Durante más de dos
décadas hice una vida de familia con mujer y con hijos. En casa no podían
enterarse de esta parte de mí, así que conscientemente sabía que debía
ocultarlo lo más que pudiera, en esos años pocas personas se enteraron de mi
verdadera sexualidad y me pase la mayor parte de mi vida ocultando algo que era
parte integral de mi persona.
Pero antes de contarles mi propio desenlace, es necesario decirles lo
que paso con Tío Luis. Pues bien, un año después de llevarme al putero ocurrió
algo terrible, mi tío fue asesinado, las circunstancias nunca fueron muy
claras, pero cierta noche que nadie de la familia estaba, pues todos habíamos
salido de vacaciones, llegaron unos hombres y sorprendieron a Tío Luis y a
Oscar, acribillándolos, más tarde se supo por un periódico local que mi tío
estaba involucrado en el robo de ganado, o al menos de eso se le acusaba, pero
eso no era lo peor, anduvo un carro en el pueblo con altavoces diciendo algo
así: “entérese de la noticia, hermano de exitoso comerciante, conocido
caballero de este pueblo dedicado al robo de ganado es asesinado en su propia
casa en compañía de su amante y mejor amigo”, el periódico local mostraba una
foto con dos cuerpos de hombre desnudos asesinados en una cama, insinuando que
al parecer estaban durmiendo como amantes.
Se rumoraba después en el pueblo, que mi padre había sido quien realmente lo mando a asesinar
al enterarse de lo que había entre Tío Luis y Oscar, mi padre siempre fue muy
machista y homofóbico, pero nunca tuve la certeza de que así hubiera sido, mi
abuela tuvo una fuerte discusión con él, después de la cual ella se fue de la
casa llorando y ya no volvimos a verla más, después supe que se fue a vivir sola
a un pueblo cercano. Entonces mi padre nos dijo solo una vez y sabíamos que era
una orden, él siempre fue muy autoritario “a partir de este momento no quiero
que se vuelva a hablar ni mencionar nada de Oscar ni de mi madre, ellos han
muerto para esta familia y nunca han existido”, mi madre, mis demás hermanos y
yo sabíamos que no podíamos modificar eso con él y así lo tomamos, nunca más
volvimos a hablar de ellos y aunque al principio extrañábamos a la abuela,
nunca la buscamos aunque supuse que mamá si la visitaba porque cada cierto
tiempo ella salía todo el día sin avisar adónde iba y muchas veces regresaba
con una expresión de tristeza, fue ella quien me mando con la abuela cuando mi
tragedia comenzó.
Después de lo que paso con Tío Oscar, pensé que casarme era lo mejor que
podía hacer, a los 18 me case con una chica que si bien era bonita y me
gustaba, nunca nos llevamos muy bien, pero fue una buena madre para mis dos
hijos, a los cuales amo mucho. Durante muchos años tuve sexo ocasional con
otros hombres, generalmente eran hombres que iban de paso y se quedaban a
trabajar para nosotros en el pueblo, pero nunca tuve nada especial con alguno
de ellos. Mi gran amor Carlos volvía de vez en cuando de la ciudad y yo siempre
estaba pendiente de recibirlo cuando bajara del transporte público, sabía que
llegaba los sábados por la tarde y no podía perderme la oportunidad de
saludarlo, cerca de su casa había una pequeña tiendita donde junto con algunos
de mis conocidos nos tomábamos la chela, mientras yo esperaba que Carlos llegara,
aunque creo que al verme se irritaba bastante y no le era para nada agradable,
seguía yo teniendo esa facilidad para los apodos y lo que le decía no era lo
más agradable, supongo que la educación que tuve me hacía decir cosas sin
pensarlas y el hecho de que yo estuviera casado me daba una sensación de
seguridad, de que nadie podría descubrir mi condición sexual, y de alguna forma
me hacía sentirme superior a quienes no se habían casado, como Carlos.
Yo sabía que él también era homosexual, pero también estaba seguro que
no tenía oportunidad con él, pues yo solo era un pobre ranchero sin clase,
burdo y desagradable, el seguramente estaba acostumbrado a tener hombres más
sofisticados y atractivos con los cuales yo no podía competir. Con su prima, la
que había sido mi novia en la secundaria, de vez en cuando platicábamos de
Carlos y me contaba algo de él, de sus logros y eso me hacía sentir bien, me
daba mucho gusto que fuera exitoso. El mejor día de mi vida llego cuando ella
organizo una reunión de ex alumnos de la secundaria y Carlos estuvo presente,
para entonces ya me había preparado, ya había estudiado, ya había mejorado mi
lenguaje y en esa reunión platicamos largamente, finalmente pude tratarlo con respeto
y educación, lo cual sirvió para que cambiara su actitud hacia mí y fue
entonces que descubrí en su mirada deseo al observarme, seguramente si me esforzaba un poco más podría lograr
algo. Poco más tarde pude conquistarlo, al final de esa noche logre lo que
siempre había soñado, hice el amor con él. No sé si significo algo para él,
pero para mí fue el mejor momento de mi vida, siempre lo había amado en
silencio.
Después de esa única ocasión que estuve con Carlos, ya no volvió a
buscarme y aunque de vez en cuando le llamaba para preguntarle cuando volvería
al pueblo, solo me respondía con evasivas, supuse que ya no volveríamos a estar
juntos otra vez como esa noche y me resigne a eso, me quedaba el consuelo de
haber estado una vez en la vida en sus brazos y aún tenía su amistad, creo que
podría vivir con eso. Fue por esa época que llego al pueblo un joven muy
atractivo llamado Gaspar, decían que era un montador muy bueno y decidí
conocerlo, escuche a alguien decir que le tronaba la reversa y eso tenía que
verlo. Nos conocimos en una cantina y lo invite a mi casa con el pretexto de
que me hiciera un presupuesto de un trabajo en el rancho, mi familia no estaba,
comenzamos a beber chelas y ya entrados tuvimos sexo, para no hacérselas larga,
la historia de Tío Luis volvió a repetirse conmigo, esta vez afortunadamente
nadie murió al menos no físicamente, pero si se dio un escándalo que se supo en
todo el pueblo y lugares circunvecinos, mi esposa nos descubrió en la cama y la
bomba estallo por segunda vez en la familia. Mi padre me golpeó y estuvo a
punto de dispararme de no ser porque mi madre intervino, aun así me corrió de
la casa y me dijo que ya no era su hijo, que no podía ser padre de un puto, que
ni esperara nada de herencia y que todo lo que yo tenía me lo quitaría porque
siempre había sido de él. Mi madre alcanzo a darme algo de dinero y me envió
con la abuela.
Me hundí en una fuerte depresión, creo que el estar con mi abuela y
darme cuenta de cuánto apoyo y comprensión necesitaba ella me fue haciendo
dejar de pensar únicamente en mis problemas y puse mayor atención en ella, en
sus extravíos mentales, en sus recuerdos desordenados de su vida en el tiempo,
como barajas que salen al azar. No quise saber nada de nadie, era como volver a
empezar desde cero después de tantos años, era como si mi vida anterior hubiera
sido una farsa y estaba con las manos vacías. Me dediqué a reorganizar mi vida
y a cuidar de mi abuela, pero al mismo tiempo me estaba yo sanando, y aquí
estoy ahora, comenzando de nuevo, más viejo, pero esta vez aceptando lo que soy
y con más experiencia, tratando de hacer las cosas mejor esta vez, mi abuela
ahora es una parte importante de mi vida, no puedo creer que la hayamos
abandonado tanto tiempo, me doy cuenta que por obedecer ciegamente a mi padre
nos olvidamos de una persona maravillosa y la condenamos a su suerte, sola.
Esta tarde sonó mi teléfono, vi el número, era Carlos, después de tanto
tiempo desde esa primera vez con él. Pensé que quizá había vuelto al pueblo y
que se había enterado de lo que pasó conmigo, sólo así me llamaría después de
esa única vez cuando cada quien volvió a sus vidas cotidianas. Tomé el teléfono,
no sabía qué me iba a decir, sólo pude decirle: “tardaste mucho en llamarme…”
Por: Tigrillo Serch
Ah maldición. No me puedes dejar asi.
ResponderEliminarQue se dijeron en esa llamada?, Volvieron a verse?, Esto debe tener un final feliz aunque la vida no sea así, porque sino solo será una anécdota triste en la vida de muchos de nosotros...
segunda parte porfavor
ResponderEliminar