Carta a Juan Manuel
“Adiós amigo, mi mejor amigo, las cosas que ya no tuvimos tiempo de
platicar ya nunca más las platicaremos, pero en el encanto pensaré en esas
cosas y entonces también pensaré en ti, amigo, mi mejor amigo, adiós…”
De la película “Sueño en otro idioma”
Hace muchos años que no te escribo, desde que estábamos en el cuarto que
rentábamos que nos servía de refugio donde nos escondíamos del mundo para estar
juntos. Éramos jóvenes, yo más, pero además yo era muy idiota en eso que llaman
conocer la vida y no sabía que la primavera duraba sólo un minuto. Nos
encontramos por casualidad, en ese tiempo yo no creía que las relaciones entre
dos hombres tuvieran futuro, no creía en el amor entre dos hombres, sólo me
importaba el sexo, tener encuentros ocasionales con hombres de los que ni
siquiera me preocupaba por conocer su nombre para después regresar a mi casa
donde vivía como hijo de familia, un hijo sobre el cual se habían puesto
demasiadas expectativas, lo común en una familia heterosexual, casarse, darle
nietos a mis padres. Y era algo en lo que yo también creía, por lo que con
otros hombres sólo me importaba tener sexo.
Pero te fui conociendo, y sin darme cuenta me fui involucrando
emocionalmente contigo. Después de la primera vez que nos vimos me diste el
número de teléfono de tu trabajo. Fue hace mucho tiempo, como si hubiera sido
en otra vida, una en donde los celulares no estaban aún generalizados. Recuerdo
que después de varios días te llamé, aún recuerdo tu voz y cómo cambió tu tono
cuando te dije que era yo, había alegría en tu voz. Luego seguimos saliendo, y
sin darnos cuenta creamos un vínculo emocional que fue pasando del gusto físico
al cariño, y a otra cosa que me sigue dando miedo decir, de amor. Sé que no fui
la mejor de las parejas contigo, pero aún tenía mucho que aprender de la vida,
tenía mucho que aprender para darme cuenta de cómo son las cosas y entender la
complejidad de las relaciones humanas, y me porté mal muchas veces contigo,
pero carajo, de joven piensas que tienes todo el tiempo por delante, y que
tendrás más oportunidades de hacer mejor las cosas, sólo que no hubo tiempo, no
hubo tiempo para todo lo que yo quería cambiar, para todo lo que tenía que
corregir, y no hubo tiempo para pedirte perdón…
Fueron seis años que estuvimos como pareja, con todos los problemas e
imposibilidades por nuestras propias circunstancias, tú estabas casado, lo que
teníamos era una relación sin futuro, pero con todo y eso nos las arreglamos
para tener una relación de pareja. Era una relación donde sólo estábamos
nosotros dos solos, no había nadie más, no había amigos, nunca fuimos a algún
bar, a algún antro, nunca hubo necesidad de nada más, de nadie más, no
necesitábamos validación de nadie, sólo hubiésemos deseado que las
circunstancias fueran distintas y poder tener más tiempo para estar juntos.
Pero ya no hubo tiempo, un día no te ví en el lugar donde solíamos
encontrarnos, no estabas. No pensé que pasara algo malo, a veces nos pasaba,
hasta que un par de días después un conocido común me fue a buscar a mi trabajo
y con voz temblorosa me dijo lo que había pasado. No lo entendí, no pude
entenderlo, éramos jóvenes, teníamos tanto tiempo por delante, y sin embargo ya
no había tiempo para ambos. Fue un mes de Septiembre cuando dejaste éste mundo.
No sé si presentías lo que iba a pasar, porque hablabas mucho de que cuando
murieras querías que te cremaran, me decías: “estoy acostumbrado a andar de
pata de perro, no voy a aguantar estar enterrado, quiero que me cremen y que
mis cenizas vuelen para que pueda yo andar por donde quiera”.
Quiero pensar que lograste ser libre, pero tu ausencia me hizo un vacío
en mí, tenía tantas cosas aún que decirte, y ya nunca te las podría decir,
quería gritar, quería verte una vez más, pero ya no podía. Y lloré, y entendí
que cuando uno llora así es por los remordimientos y las cosas inconclusas que
deja uno ya sin poder decir jamás. Y pasaba que de repente me parecía verte por
la calle caminando, a veces veía a alguien de espaldas y te veía a ti
caminando, luego lo alcanzaba y veía que era cualquiera. No, no eras tú, pero
te veía a menudo en algunas personas, en las calles que caminábamos juntos, en
los lugares donde nos veíamos, eran instantes fugaces en que creía verte,
instantes donde se removía en mí sentimientos que cuando estábamos juntos no
los hacía conscientes. Creo que me di cuenta que te amaba hasta que ya no estuviste conmigo. Y entonces lamenté
mucho no haber podido hecho más, pero ya era tarde, y sólo tenía un sentimiento
de culpa muy pesado. Recuerdo que, cuando te ví en el féretro, tu rostro era
distinto al que yo había conocido, entonces te dije “perdóname”.
Semanas atrás, meses atrás habíamos hablado del callejón sin salida al
que había llegado nuestra relación por el hecho de que eras casado, yo te
presionaba porque después de tantos años quería más de ti, más tiempo juntos, y
tú no podías. Me sentía culpable contigo por la forma como te traté, inmadura,
caprichosa, pero me dijiste que no era mi culpa, porque “en el corazón no se
manda”, y que también a ti te “habían faltado huevos” para tomar una decisión.
Y después de tu muerte no quise entablar ya una relación, si bien me relacioné
con otras personas, no volví a sentir lo mismo que sentí por ti, pude llevar
una relación por un tiempo pero fracasó, conocí el mundo homosexual y me
sumergí en él, pero un día conocí al hombre con quien ahora estoy. Nunca busqué
una relación, nunca fue mi idea el tener una pareja y jugar a ser felices para
siempre, pero las cosas simplemente se fueron dando a través de mucho tiempo.
Comenzamos como dos personas que se gustan para un encuentro ocasional,
al que siguió otro, y otro más. Luego nos fuimos haciendo amigos y poco a poco
nos fuimos conociendo como personas, como seres humanos, con bondades y muchos
defectos, y fue difícil al inicio, porque éramos diferentes, en formas de
pensar, en formas de ser, sinceramente nunca creí que pudiéramos llegar a algo,
discutíamos mucho porque al no pretender que podía haber un futuro no nos
importó mostrarnos tal cual éramos, con todos nuestros defectos, con todas
nuestras manías, con todo lo que es desagradable en cada uno de nosotros y que
cuando se son novios se oculta, se disimula, pero aquí no hubo eso, nos
mostramos descarnados, digamos que nos conocimos en lo peor de cada uno. ¿Y
sabes qué? con el tiempo supe que tenías razón, que en el corazón no se manda,
ahora después de muchos años lo entiendo, porque me terminé enamorando de él y
él de mí, y debo decirte que es una buena persona, y también entiendo que para
defender lo que quieres hay que tener valor, hay que tener huevos como decías.
Con él tengo confianza para hablar de todo, y le he hablado de ti, no
hay celos, sabe lo importante que fuiste en mi vida como la primer pareja que
tuve y me ha preguntado algunas cosas de cómo fue esa parte de mi vida, y le he
contado. Y es como si tú también lo conocieras. A menudo te sueño, y sucede que
en mis sueño tú estás vivo y sólo has estado ausente por mucho tiempo y
simplemente me dejaste de buscar, hasta que te encuentro de nuevo. Y cuando te
veo me lleno de alegría y al mismo tiempo te pregunto dónde estuviste todos
estos años, porque me dijeron que habías muerto, pero no es cierto porque aquí
estás, ¿dónde has estado?. Tú me sonríes y encoges los hombros, no me dices
nada y luego despierto. Hace poco te soñé pero ésta vez fue diferente, porque platicamos
brevemente, en mi sueño tú conoces al hombre con quien hoy estoy y me dices “por
fin encontraste a alguien para que esté contigo”, te digo que si y te veo
sonreír con una mirada de aprobación y agregas “está bien que estés con él, te
quiere”, yo trato de decirte muchas cosas pero al mismo tiempo sé que no hay
nada que decir porque tú sabes todo lo que está pasando y entonces despierto,
me quedo con una sensación agradable al saber que estás de acuerdo con la
persona con quien hoy estoy.
Por eso hoy quiero también despedirme de ti como el hombre que amé en
ese tiempo. Siempre vas a ser parte de la vida que he tenido, pero hoy quiero
despedirme y decirte que no quiero cometer los errores que cometí contigo, hoy
quiero hacer mejor las cosas, sé que seguiré cometiendo errores pero quiero
poder reconocerlos y repararlos, porque no sé cuánto tiempo tenga aún, y lo que
tenga quiero que sea bueno. Con él tengo sentimientos que hace mucho no tenía
para con alguien, no fue algo que haya buscado, sólo se fue dando y fue
creciendo con los años, hoy vivimos juntos de la forma que nosotros no pudimos
vivir, cada noche dormimos juntos y nos abrazamos, a veces tengo pesadillas,
mis demonios me atormentan pero él me abraza y me calmo y todo pasa. Sé que nos
seguiremos viendo en algún sueño, pero ya será diferente, por eso hoy me
despido de ti, de esa parte inicial de mi vida, de esa parte final de tu vida,
una vida que hoy va a seguir adelante, con alguien que sé que conoces en mis
sueños, porque la vida es sueño.
“Adiós amigo, mi mejor amigo, las cosas que ya no tuvimos tiempo de
platicar ya nunca más las platicaremos, pero en el encanto pensaré en esas
cosas y entonces también pensaré en ti, amigo, mi mejor amigo, adiós…”
Por: Martín Soloman
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar< b > Casi todas las despedidas son tristes. En este caso lo que hay es una aparente despedida puesto que Juan Manuel habita en tu corazón y no tiene visos de querer marcharse de ahí.Tienes un corazón tan grande que recibe al que acaba de llegar y no olvida al que nunca se fue.El tiempo transcurrido te ha dado la madurez suficiente para poder analizar objetivamente y desapasionadamente lo vivido,lo erróneo,lo improbable y lo que realmente aconteció.Tuvo que ser demasiado tarde cuando te percataste que era amor lo que sentías y no se lo pudiste decir.No importa eso ahora.Él lo supo desde siempre.Tú lo sabes ahora que estás de nuevo con el "susto del amor" que llegó de nuevo para quedarse para siempre.No hay tristeza en tu carta de despedida.Si hay algún reproche es para ti mismo que no supiste ver,o entender,o definir lo que tu joven corazón te decía.Hoy lo sabes y compartes con Juan Manuel la dicha de tu nuevo amor que tambien cuenta con su anuencia.El espíritu libre que anheló ser da muestras de su verdadera naturaleza al decirte,en sueños,que le complace verte feliz.Llega un tiempo nuevo de paz,de estabilidad a tu vida.Un tiempo de renovación y de ilusión.En el amor no hay nada escrito,ni siquiera en una supuesta carta de despedida.
ResponderEliminarMe encanto el escrito, hace mucho que necesitaba escuchar/leer algo así..
ResponderEliminarYo pase mucho tiempo en el closet y me casé y tuve hijos, entiendo como duele encontrar personas con quien se desarrollan sentimientos y tener que separarse de ellos por falta de “huevos”
Ahora finalmente estoy viviendo mi sexualidad y me duele pensar todo el tiempo perdido y tantas personas lastimadas y objetificadas por no entender que el amor es amor de cualquier forma que se presente.
No te conozco, pero me da mucho gusto por tí, siempre he dicho que para ser feliz se necesitan muchos huevos, la felicidad se trabaja 24/7 los 365 días. Me da gusto que hayas tenido el valor de aceptar tu sexualidad.
EliminarEs doloroso y se entiende y me acordé de la canción de Mocedades adiós amor...
ResponderEliminarMuy hermosa carta Martincillo. Me hizo recordar a un compa que murió a causa del COVID19 y, se fueron con él muchos proyectos .....
ResponderEliminar