PAGINAS

30 de julio de 2013

Infidelidad


Hace mucho, cuando aún era joven y creía en el amor y en la pareja, fui con unos amigos a una cantina cerca del eje Central. Hacía tiempo que no tenía pareja, después de haber salido de una relación tormentosa había jurado que no me iba a volver a involucrar en una relación conflictiva nunca mas. De hecho casi no salía desde hacía ya tiempo, estaba dedicado a mi trabajo y a mis padres. Pero mis amigos insistieron en que debería distraerme y los acompañé. De entre toda la gente que había me llamó la atención un tipo, vestía unos pantalones vaqueros que se veían rotos a la altura de las nalgas, no llevaba ropa interior, así que se le veía la piel de las nalgas, tupidas de vellos, eso fue lo que más me llamó la atención. Como todos en esa cantina usaba camisa a cuadros y sombrero, era un lugar para vaqueros, la música era de banda. Cruzamos miradas de lejos, yo también le llamé la atención y después de algún tiempo, Bernardo, que así se llamaba, me sacó a bailar. Era mucho mas joven que yo pero mas alto, delgado, la camisa desabotonada dejaba ver un pecho tapizado de pelo, usaba bigote y se rasuraba la barba. Platicamos un poco, entre el ruido de la música de banda y con algunas cervezas encima me atreví a meter mano entre sus pantalones rotos, pude sentir su piel aterciopelada por los vellos. Volví a mi mesa donde mis amigos celebraron que por fin estuviera con alguien. Después supe que era bastante conocido en ese bar. Terminamos la noche intercambiando teléfonos, cada quien iba con amigos. No sabía si iba a volver a verlo.
Pasó un mes desde que nos conocimos, un mes fabuloso, nos habíamos estado viendo desde las fiestas de navidad y de año nuevo, quizás las cosas fueron muy rápido, él vivía solo en un departamento pequeño, me he comencé a quedar con él las noches de los fines de semana y yo lo invité a mi casa y conoció a mis padres, ellos conocen mi orientación desde hace años y me apoyan, así que nos recibieron bien a ambos. Comenzamos a hablar de planes para vivir juntos, pensaba que las cosas iban muy rápido pero todo parecía ir muy bien.
Llevaba viviendo con Bernardo cinco meses, desde que celebramos el 14 de Febrero en su departamento ya no me dejó ir. Hablé con mis padres y hermanos y me fui a vivir con Bernardo y ya antes había estado fuera de mi casa en una relación anterior, así que no hubo problema. Los visitaba periódicamente y las cosas fueorn bastante bien, aunque cada quien con sus manías en cuanto a como llevar una casa nos fuimos acoplando.  Cierto sábado fuimos a un antro que hacía muchos años no había ido y que ya no existe más, un antro pequeño de dos pisos que en su tiempo había sido muy famoso, pero que ahora no era la sombra de lo que había sido. Estuvimos un rato en el primer piso y después de unas cervezas subimos al segundo piso, al fondo estaba un cuarto oscuro. Por un rato estuvimos ahí, poca gente, mas bien aburrido, pero la curiosidad nos llevó a conocer el cuarto oscuro y ahí nos sentamos en unas sillas, ambos de frente, había poca gente y estábamos casi al fondo del cuarto oscuro de tal forma que la luz de la entrada iluminaba la silueta de los que entraban al cuarto, después de un rato de acostumbrarnos a la oscuridad podíamos distinguir los cuerpos de los que entraban. Nosotros comenzamos a besarnos y a fajar, de alguna forma el no dejaba de besarme y obstruía mi visión de la entrada, pero pude percibir la presencia de alguien junto a nosotros, cerca, muy cerca, y a pesar de la música de fuera pude escuchar el ruido de un zipper bajando. Bernardo hizo un movimiento con una mano como para rechazarlo y continuó besándome, pero entonces en la penumbra y con el fondo de la luz de la entrada pude ver la mano de Bernardo que estaba tomando de la verga del que se había acercado a nosotros.
 
No supe como reaccionar, hasta este momento de mi vida yo concebía una relación de pareja como algo exclusivamente de dos, no más, no estaba preparado para eso, no así, y menos frente a mis ojos. No quise saber hasta donde podía llegar, así que me levante de la silla y le pedí que nos saliéramos. Sentía la boca amarga, un vacío en el estómago, bajamos al primer piso, tomamos una cerveza más y nos fuimos. En el camino le pedí compráramos más cerveza y al llegar a su departamento continuamos tomando, él estaba como si nada, bromeando como siempre. Nos desvelamos tomando, no tenía yo nada de sueño, ya casi cerca del amanecer nos acostamos, y entonces ahí dormitando, le pedí me dijera lo que había pasado, pero Bernardo negó todo, incluso cuando le dije que lo había visto agarrarle la verga a otro fulano en el cuarto oscuro, él siguió negándolo hasta que se quedó dormido, o por lo menos eso pareció.
La confianza se había roto, y todo lo que veía en mi cabeza era su mano en la penumbra agarrando la verga a otro tipo cuando supuestamente Bernardo era solo activo, a poco tiempo de estar juntos, a poco de habernos conocido, de estar viviendo juntos. Debí haberlo dejado en ese momento, porque a partir de ahí muchas cosas cambiaron en mi mente, en mi forma de entender el medio, el amor, la pareja, la fidelidad, la sinceridad, todos los valores en los que creía se fueron derrumbando uno a uno a partir de esa noche. Pero el amor es ciego, y solo le dije antes de quedar dormido: “esta bien, te creo”…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios:


Gracias por comentar