Hace mucho, cuando aún
era joven y creía en el amor y en la pareja, fui con unos amigos a una cantina
cerca del eje Central. Hacía tiempo que no tenía pareja, después de haber
salido de una relación tormentosa había jurado que no me iba a volver a
involucrar en una relación conflictiva nunca mas. De hecho casi no salía desde
hacía ya tiempo, estaba dedicado a mi trabajo y a mis padres. Pero mis amigos
insistieron en que debería distraerme y los acompañé. De entre toda la gente
que había me llamó la atención un tipo, vestía unos pantalones vaqueros que se
veían rotos a la altura de las nalgas, no llevaba ropa interior, así que se le
veía la piel de las nalgas, tupidas de vellos, eso fue lo que más me llamó la
atención. Como todos en esa cantina usaba camisa a cuadros y sombrero, era un lugar
para vaqueros, la música era de banda. Cruzamos miradas de lejos, yo también le
llamé la atención y después de algún tiempo, Bernardo, que así se llamaba, me
sacó a bailar. Era mucho mas joven que yo pero mas alto, delgado, la camisa
desabotonada dejaba ver un pecho tapizado de pelo, usaba bigote y se rasuraba
la barba. Platicamos un poco, entre el ruido de la música de banda y con
algunas cervezas encima me atreví a meter mano entre sus pantalones rotos, pude
sentir su piel aterciopelada por los vellos. Volví a mi mesa donde mis amigos
celebraron que por fin estuviera con alguien. Después supe que era bastante
conocido en ese bar. Terminamos la noche intercambiando teléfonos, cada quien
iba con amigos. No sabía si iba a volver a verlo.
Pasó un mes desde que
nos conocimos, un mes fabuloso, nos habíamos estado viendo desde las fiestas de
navidad y de año nuevo, quizás las cosas fueron muy rápido, él vivía solo en un
departamento pequeño, me he comencé a quedar con él las noches de los fines de
semana y yo lo invité a mi casa y conoció a mis padres, ellos conocen mi
orientación desde hace años y me apoyan, así que nos recibieron bien a ambos. Comenzamos
a hablar de planes para vivir juntos, pensaba que las cosas iban muy rápido
pero todo parecía ir muy bien.
Llevaba viviendo con
Bernardo cinco meses, desde que celebramos el 14 de Febrero en su departamento
ya no me dejó ir. Hablé con mis padres y hermanos y me fui a vivir con Bernardo
y ya antes había estado fuera de mi casa en una relación anterior, así que no
hubo problema. Los visitaba periódicamente y las cosas fueorn bastante bien,
aunque cada quien con sus manías en cuanto a como llevar una casa nos fuimos
acoplando. Cierto sábado fuimos a un
antro que hacía muchos años no había ido y que ya no existe más, un antro
pequeño de dos pisos que en su tiempo había sido muy famoso, pero que ahora no
era la sombra de lo que había sido. Estuvimos un rato en el primer piso y después
de unas cervezas subimos al segundo piso, al fondo estaba un cuarto oscuro. Por
un rato estuvimos ahí, poca gente, mas bien aburrido, pero la curiosidad nos
llevó a conocer el cuarto oscuro y ahí nos sentamos en unas sillas, ambos de
frente, había poca gente y estábamos casi al fondo del cuarto oscuro de tal
forma que la luz de la entrada iluminaba la silueta de los que entraban al
cuarto, después de un rato de acostumbrarnos a la oscuridad podíamos distinguir
los cuerpos de los que entraban. Nosotros comenzamos a besarnos y a fajar, de
alguna forma el no dejaba de besarme y obstruía mi visión de la entrada, pero
pude percibir la presencia de alguien junto a nosotros, cerca, muy cerca, y a
pesar de la música de fuera pude escuchar el ruido de un zipper bajando.
Bernardo hizo un movimiento con una mano como para rechazarlo y continuó
besándome, pero entonces en la penumbra y con el fondo de la luz de la entrada pude
ver la mano de Bernardo que estaba tomando de la verga del que se había
acercado a nosotros.
No supe como reaccionar, hasta este momento de mi vida yo
concebía una relación de pareja como algo exclusivamente de dos, no más, no
estaba preparado para eso, no así, y menos frente a mis ojos. No quise saber
hasta donde podía llegar, así que me levante de la silla y le pedí que nos saliéramos.
Sentía la boca amarga, un vacío en el estómago, bajamos al primer piso, tomamos
una cerveza más y nos fuimos. En el camino le pedí compráramos más cerveza y al
llegar a su departamento continuamos tomando, él estaba como si nada, bromeando
como siempre. Nos desvelamos tomando, no tenía yo nada de sueño, ya casi cerca
del amanecer nos acostamos, y entonces ahí dormitando, le pedí me dijera lo que
había pasado, pero Bernardo negó todo, incluso cuando le dije que lo había
visto agarrarle la verga a otro fulano en el cuarto oscuro, él siguió negándolo
hasta que se quedó dormido, o por lo menos eso pareció.
La confianza se había
roto, y todo lo que veía en mi cabeza era su mano en la penumbra agarrando la
verga a otro tipo cuando supuestamente Bernardo era solo activo, a poco tiempo
de estar juntos, a poco de habernos conocido, de estar viviendo juntos. Debí
haberlo dejado en ese momento, porque a partir de ahí muchas cosas cambiaron en
mi mente, en mi forma de entender el medio, el amor, la pareja, la fidelidad,
la sinceridad, todos los valores en los que creía se fueron derrumbando uno a
uno a partir de esa noche. Pero el amor es ciego, y solo le dije antes de quedar
dormido: “esta bien, te creo”…

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios:
Gracias por comentar