PAGINAS

17 de octubre de 2013

La pérdida de la "virginidad"


Sucedió hace mucho tiempo, yo era estudiante de licenciatura. En aquella época no tenía problema con mi sexualidad, tenía muchas novias con las cuales tenía relaciones sexuales pero también muchos hombres se fijaban en mi y me gustaban. También había tenido relaciones sexuales con hombres, siempre como activo. En aquella época usaba pantalones ajustados que remarcaban el bulto que formaban mi verga y mis testículos, y me gustaba pasear por el centro de la ciudad donde estudiaba, así conseguí que varios me invitaran las cervezas, la cena y algo para mis estudios, así que en cierta forma digamos que andaba de chichifo.
Tenía un amigo que era mi compañero de grupo, se llamaba Ernesto, era un chavo más alto que yo, moreno, de manos grandes y un carácter muy alegre, con el cual a veces nos íbamos a tomar. Su familia tenía mejor posición económica, así que era él quien siempre invitaba las cervezas. Me apoyaba en las tareas y varias veces que había estado en el cuarto donde él vivía, entre cerveza y cerveza, bromeábamos de a ver quien la tenía más grande, a veces nos abrazábamos con el pretexto de la borrachera y hasta ahí.
Cierta vez estábamos tomando en su cuarto y ahí comenzamos a bromear nuevamente, y llegó la pregunta: “¿y que va a ganar el que la tenga más grande?”, le dije, y me contestó: “el que la tenga mas grande se coge al otro”. A mi como activo nunca me habían penetrado, pero estaba yo seguro de que iba a ganar, así que acepté. Nos quitamos el pantalón y comenzamos a masturbarnos uno frente al otro, y ahí fue cuando vi que esta vez iba a perder, la mía era más gruesa que la de él, pero Ernesto la tenía más larga, aunque con una peculiaridad, el prepucio no le había bajado, su glande estaba cubierto parcialmente por la piel.
“Perdiste” me dijo, “ahora cumples, te voy a coger”. Yo intente hacer tiempo y quise emborracharlo más, pero también aguantaba tomando, y él seguía con la verga parada, así que hice mis cálculos y pensé que aunque lo intentara no iba a poder cogerme, iba a apretar las nalgas lo más que pudiera para que no me pudiera coger. Le dije que se sentara en la cama y que yo me sentaría en él y aceptó. Entonces me fui sentando poco a poco, apretando lo más que podía las nalgas, él por más que intentaba no podía entrar, así que en un intento por penetrarme me jaló hacia él, yo descontrolé el peso de mis rodillas y me recargué el cuerpo más de la cuenta y entonces Ernesto gritó y con una mano me aventó. Al voltear a verlo su verga estaba sangrando, y no era yo. El prepucio que le cubría el glande se había rasgado con el impulso y estaba sangrando, mientras él tenía una cara de espanto y de dolor. Me subí los pantalones y le di mi playera para que se cubriera. “¿Y ahora que hago?” me dijo. En mis pantalones traía antibióticos que me había dado, le di unas pastillas y le dije que se apretara con la playera para que le dejara de sangrar, me terminé de vestir, me puse una camisa y salí a buscar algún doctor. No encontré, cuando regresé ya no estaba en su cuarto.
Los siguientes dos días y el fin de semana no fue a clases. Llegó el lunes y llegó a clases, no quiso verme, estaba muy enojado conmigo, yo lo evitaba, y así estuvo varias semanas, hasta que un día me encontró de frente y me dijo que por qué no le hablaba. Le dije que era él quien no quería hablarme, le pregunté cómo estaba y me dijo que lo habían tenido que circuncidar. Se me quedó viendo y me dijo: “¿tu crees que eso no fue importante? Tu me quitaste la virginidad, siempre te voy a recordar”. Yo no supe que decirle, mi concepto de virginidad era diferente, pero él lo entendía por el hecho de que había sangrado en el intento de una relación sexual. No le dije nada, en adelante lo evité hasta que terminamos la licenciatura. Y aunque después lo veía de vez en cuando, nunca volví a estar con él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios:


Gracias por comentar