Sucedió hace mucho
tiempo, yo era estudiante de licenciatura. En aquella época no tenía problema
con mi sexualidad, tenía muchas novias con las cuales tenía relaciones sexuales
pero también muchos hombres se fijaban en mi y me gustaban. También había
tenido relaciones sexuales con hombres, siempre como activo. En aquella época
usaba pantalones ajustados que remarcaban el bulto que formaban mi verga y mis
testículos, y me gustaba pasear por el centro de la ciudad donde estudiaba, así
conseguí que varios me invitaran las cervezas, la cena y algo para mis
estudios, así que en cierta forma digamos que andaba de chichifo.
Tenía un amigo que era
mi compañero de grupo, se llamaba Ernesto, era un chavo más alto que yo,
moreno, de manos grandes y un carácter muy alegre, con el cual a veces nos íbamos
a tomar. Su familia tenía mejor posición económica, así que era él quien
siempre invitaba las cervezas. Me apoyaba en las tareas y varias veces que había
estado en el cuarto donde él vivía, entre cerveza y cerveza, bromeábamos de a
ver quien la tenía más grande, a veces nos abrazábamos con el pretexto de la
borrachera y hasta ahí.
Cierta vez estábamos tomando
en su cuarto y ahí comenzamos a bromear nuevamente, y llegó la pregunta: “¿y
que va a ganar el que la tenga más grande?”, le dije, y me contestó: “el que la
tenga mas grande se coge al otro”. A mi como activo nunca me habían penetrado,
pero estaba yo seguro de que iba a ganar, así que acepté. Nos quitamos el
pantalón y comenzamos a masturbarnos uno frente al otro, y ahí fue cuando vi
que esta vez iba a perder, la mía era más gruesa que la de él, pero Ernesto la
tenía más larga, aunque con una peculiaridad, el prepucio no le había bajado,
su glande estaba cubierto parcialmente por la piel.
Los siguientes dos
días y el fin de semana no fue a clases. Llegó el lunes y llegó a clases, no
quiso verme, estaba muy enojado conmigo, yo lo evitaba, y así estuvo varias
semanas, hasta que un día me encontró de frente y me dijo que por qué no le
hablaba. Le dije que era él quien no quería hablarme, le pregunté cómo estaba y
me dijo que lo habían tenido que circuncidar. Se me quedó viendo y me dijo: “¿tu
crees que eso no fue importante? Tu me quitaste la virginidad, siempre te voy a
recordar”. Yo no supe que decirle, mi concepto de virginidad era diferente, pero
él lo entendía por el hecho de que había sangrado en el intento de una relación
sexual. No le dije nada, en adelante lo evité hasta que terminamos la
licenciatura. Y aunque después lo veía de vez en cuando, nunca volví a estar
con él.

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