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29 de enero de 2014

El Vaquero y yo

Entonces abrí la puerta de mi casa…
Fue en el mes de Diciembre, esa noche fue diferente, cuando llegamos al bar la gente que estaba ahí nos barrió con la mirada, como suele suceder con todo el que llega a un grupo expectante de caras nuevas, las que están ahí ya fueron vistas y quieren ver otras, algo nuevo, diferente, quizá esa persona nueva es la que se busca. Yo iba acompañado de mis amigos Martín y Mauricio, ellos iban como pareja y yo soltero como siempre, pero antes de sentarnos vi a un vaquero, era un hombre alto de barba y bigote, vestía una camisa a cuadros verde y un pantalón negro y unas botas y sombrero. Me gusto, pero él ni siquiera reparo en mí.
Ese vaquero estaba acompañado de dos jóvenes morenos, al parecer muy conocidos en el bar, tenían la facha de los chichifos que deambulan en los lugares de ambiente buscando homosexuales deseosos de hombres masculinos y para sacar algo de ventaja. Poco después uno de ellos saco al vaquero a bailar y el éste estaba feliz, el hacia el rol de la mujer en el baile y se veía disfrutaba mucho, aunque no tenía los movimientos de otros que en su lugar serian afeminados, el seguía igual de masculino, termino la pieza y volvieron a la mesa a sentarse. Fue en esos momentos cuando nuestras miradas se cruzaron e hicieron el clic necesario para que descubriera que yo estaba ahí.
Las cervezas llegaron a nuestra mesa y comenzamos a consumirlas con mis amigos, ellos estaban contentos y me contaban experiencias de su vida, algunas malas y otras buenas, pero con un poco de alcohol, estábamos contentos, de cuando en cuando el vaquero me echaba miradas por encima del hombro del moreno con el que parecía tenía algo que ver, yo solo correspondía la mirada con un guiño.
Llego el momento en que me sentí algo ebrio y de pronto vi que se pararon de su mesa el vaquero y sus amigos y vi cómo se dirigieron a la salida, parecía ya se iban. Mauricio, uno de mis amigos de pronto me dijo "mira el vaquero regresó" y vi cómo se metió al baño, pero no quise seguirlo me sentía apenado, generalmente yo no tomo la iniciativa cuando se trata de ligar. Pero mi amigo insistió y decidí ir, total no perdía nada. Fui al baño y el vaquero estaba de en mingitorio, no me acerque, mejor me quede en otro mingitorio, pero de pronto voltee de nuevo y lo tenía junto a mí a punto de darme un beso en la boca, me dio un beso y con una de sus manos agarro mi miembro y de pronto se salió porque entraron otras personas, yo regrese a sentarme.
De pronto vi hacia la salida y el vaquero me estaba haciendo señas, salí a verlo y me invito a otro bar, le dije que estaba con unos amigos y no podía irme, pero que me gustaría nos acompañara un rato, el acepto y regreso adentro, lo presente con mis amigos y nos pusimos a platicar, a preguntarnos lo habitual, de donde éramos, a que nos dedicábamos, etc.
Entonces me dijo que le gustaría pasar la noche conmigo y yo no estaba seguro, pero me intrigaba un poco su persona, me gustaba lo que veía, pero no me decidía, quienes me conocen dicen que yo soy muy elitista y que no me voy con cualquiera, incluso mis amigos después me dijeron que no esperaban me fuera con él, pues en dos años de acompañarlos a la gran ciudad, nunca me había ido con nadie, pero esta vez sí lo hice.
 Creo que lo que me dio confianza fue que mientras estábamos en el bar, hablamos de un tema que para él fue muy sensible porque mientras me contaba cómo fue la muerte de su madre comenzó a llorar y yo entonces concluí que una persona que es así de sensible, no puede ser capaz de hacer daño a otro ser humano y me fui con él.
Esa noche fue inolvidable, tuvimos sexo con hambre de nosotros, dando rienda suelta a los instintos, tomándonos nuestro tiempo, conociendo nuestros cuerpos y dejando que hablaran. Después nos dimos un baño y nos recostamos, puso su cabeza en mi pecho y me siguió contando su vida, descubrí que era una persona muy solitaria, que los momentos que compartía con otras personas en el trabajo, con amigos y en todos los espacios en los que no estaba solo los aprovechaba al máximo porque sabía que al volver a casa, estaría solo y los recuerdos tristes inundarían su cabeza. Cuando comprendí su dolor, unas lágrimas salieron de mis ojos, él no se dio cuenta, pues la noche las cubrió, pero su vida llena de momentos tristes, no era muy diferente a la mía, pero no le conté, no quise quitarle protagonismo, ya llegaría el momento de hablar sobre mí.
Al día siguiente, despertamos abrazados y de verdad que fue un placer compartir la noche con una persona tan sensible, él antes que yo expresó el placer de haber estado juntos y me pidió nos volviéramos a ver, yo entonces dije que no teníamos muchas posibilidades de vernos, pues vivíamos muy lejos el uno del otro, vivíamos en estados distantes y yo no tenía ni las posibilidades ni el tiempo para poder trasladarme tan lejos. El dijo que eso no era problema porque él me visitaría hasta mi casa y que deseaba conocer a mi familia. Eso sonaba muy bonito para ser cierto y decidí aceptar, total si después él se arrepentía, no había problema, ya estaba yo preparado para eso y no me decepcionaría, si después me decía que no podría.
Durante la semana intercambiamos mensajes y fue muy agradable sentirme querido por él, ya había olvidado esas experiencia, uno de esos días compartimos  ubicación GPS por el celular y supe de qué parte del país era, igual él vio mi ubicación en su móvil. A los ocho días el día sábado por la mañana, estaba yo recordando y reproduciendo en mi mente los recuerdos tan agradables pasados con el vaquero, cuando alguien llamo a la puerta, siempre me asomo por la ventana antes de abrir y entonces lo vi, ahí estaba, el hombre de mis sueños, mi vaquero había ido hasta mi casa.

Entonces abrí la puerta…

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