Relato Anónimo enviado por un lector...
Todo comenzó cuando mi
padre falleció. A veces uno piensa que las cosas no cambian y para mi sorpresa
así lo fue. En total quedamos mi madre, mi hermano mayor y yo a la edad de 18
años, eso fue en 1997. Una tarde y buscando pensar en otra cosa, decidí ir al
gym, no recuerdo con exactitud cómo fue que me entere y como fui a parar ahí. En
ese gym conocí a mi instructor llamado “K” así le llamaré por discreción. Al
entrar y verlo no me llamo la atención al principio, me presenté y me dijo cuál
era mi rutina y yo comencé a hacerla; así pasaron los días yo seguí entrenando
y nomas recuerdo que pague una mensualidad ya que poco tiempo después me hice
amigo de K, el instructor. Él me estuvo enseñando lo que era las rutinas, tal
vez sabía que necesitaba alguien que lo ayudara y así fue, recuerdo la primera
vez que se ausento y sentí un peso enorme ya que no tenía yo control de la
gente que se dirigía a mí para las rutinas y cosas así. Eso fue una tarde, al
regresar sentí un alivio que por fin estuviera cerca, creo que eso me
tranquilizaba.
La amistad fue
creciendo más y más. Yo veía las revistas de fisicoculturismo que tenía y
siempre fantaseaba en que alguien así se fijaría en mi. Platicando con K supe
que estaba separado de su mujer, así que no fue problema cuando salimos de
viaje la primera vez para ver competencias de fisicoculturismo. Estar cerca de
ellos fue lo más excitante que he vivido, tocar su piel, sentir su olor a
hombre fuerte, me sentía en un paraíso de hombres musculosos. En ese tiempo
conocí a un participante que a la larga se haría mi amigo, pero eso es otra
historia Total que salimos de ahí, nos regresamos a la casa y todo normal. Un
día me invitó a la alberca y acepté. En
ese momento lo vi por primera vez en ropa interior y mi excitación fue tal que
me tuve que contener las ganas de besarlo y mamarle su pene al verlo bañarse. Me
dijo que nos fuéramos a la alberca, yo no sabía nadar así que él me dijo que me
enseñaría, pero de la desesperación que me causaba el agua, lo abracé instintivamente.
Al sentir su piel pegada a la mía lo abracé más fuerte con la excusa que no
podía nadar, creo que sintió mi pene erecto en ese momento y así era, pero no
dijo nada. Después de salir de ahí regresamos a las rutinas diaria,s cada quien
a su trabajo y un día en el gym estábamos entrenando de día ya que era el único
horario que podíamos entrenar sin que nos interrumpieran, a esa hora no iba
nadie. El me dijo “mira estas son las poses, son las que se hacen en un
concurso de físicoculturismo”. Se bajo el short y quedo en ropa interior. Yo me
acerque y le toque los bíceps y le dije que estaba muy fuerte y grande, después
toque su pecho, era como una roca fuerte y caliente. Baje mis manos a su
abdomen y me percate que su pene estaba erecto completamente, yo no aguante más,
le quite la trusa y comencé a mamarle la verga, no me importo si nos vieran,
estaba completamente excitado. El fue a cerrar el la puerta del gimnasio y
cuando volvió me dijo que fuéramos a un aparato de ejercicio al cual me subí. Me
comenzó a besar y sujetarme fuerte, me volteo de espaldas y su enorme pene
rosaba mi pierna hasta que encontró mi ano y sin dudarlo me penetró. En ese
momento no contuve la eyaculación y me vine en el aparato de ejercicios, pero
él me siguió penetrando una y otra vez hasta que termino dentro de mi, yo no
quería que terminara, que no se saliera de mi así que lo acosté boca arriba y
me senté en su Pene aún erecto. Le dije al oído “eres el primer hombre que me
ha hecho sentir así, no termines…” En ese momento mi pene seguía erecto y me
dispuse a limpiar el pene de mi instructor con mi boca, cosa que fue de lo más
rico que he probado y de repente eyacula de nuevo. No quería que parara, así
que seguí y seguí, y de repente me mira y me dice “yo quiero saber lo que
sentiste tu…” Yo lo bese y empezó a lamerme la verga, yo estaba empapado de
semen de la anterior eyaculación. El me dijo “no te limpies, entra en mi así”.
Yo lo volteó de espaldas, le lamí su cuello mientras gime de placer y mi semen
moja su ano y lo hace más palpitante una y otra vez y con un fuerte golpe entré
en su ano, él contuvo su grito y una lagrima salió de sus ojos. Cambiamos de
posición, el sentado en mi verga. “No te detengas” me dijo y acto seguido
terminó en mi pecho con una presión tan fuerte que llegó a mi boca. El me decía que no
me detuviera, que siguiera más y más hasta que terminé en su ano. Al sentir su
respiración me abrazó. Nuestros cuerpos entraron en contacto cubiertos por
semen, así estuvimos por un rato y él me confesó que cuando me vio por primera
vez supo que sería su hombre y que no descansaría hasta que lo fuera y así fue.
Esto duro tres años. Tiempo después cada quien tomó su camino, él comenzó su
vida con una mujer y yo con un amigo de mi trabajo, pero eso ya es aparte…
(Anónimo)
WOW CUANTA ANECDOTA SUPER BUENAS
ResponderEliminar