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5 de febrero de 2014

Mi Instructor y yo (anónimo)

Relato Anónimo enviado por un lector...
Todo comenzó cuando mi padre falleció. A veces uno piensa que las cosas no cambian y para mi sorpresa así lo fue. En total quedamos mi madre, mi hermano mayor y yo a la edad de 18 años, eso fue en 1997. Una tarde y buscando pensar en otra cosa, decidí ir al gym, no recuerdo con exactitud cómo fue que me entere y como fui a parar ahí. En ese gym conocí a mi instructor llamado “K” así le llamaré por discreción. Al entrar y verlo no me llamo la atención al principio, me presenté y me dijo cuál era mi rutina y yo comencé a hacerla; así pasaron los días yo seguí entrenando y nomas recuerdo que pague una mensualidad ya que poco tiempo después me hice amigo de K, el instructor. Él me estuvo enseñando lo que era las rutinas, tal vez sabía que necesitaba alguien que lo ayudara y así fue, recuerdo la primera vez que se ausento y sentí un peso enorme ya que no tenía yo control de la gente que se dirigía a mí para las rutinas y cosas así. Eso fue una tarde, al regresar sentí un alivio que por fin estuviera cerca, creo que eso me tranquilizaba.

La amistad fue creciendo más y más. Yo veía las revistas de fisicoculturismo que tenía y siempre fantaseaba en que alguien así se fijaría en mi. Platicando con K supe que estaba separado de su mujer, así que no fue problema cuando salimos de viaje la primera vez para ver competencias de fisicoculturismo. Estar cerca de ellos fue lo más excitante que he vivido, tocar su piel, sentir su olor a hombre fuerte, me sentía en un paraíso de hombres musculosos. En ese tiempo conocí a un participante que a la larga se haría mi amigo, pero eso es otra historia Total que salimos de ahí, nos regresamos a la casa y todo normal. Un día me invitó a la alberca  y acepté. En ese momento lo vi por primera vez en ropa interior y mi excitación fue tal que me tuve que contener las ganas de besarlo y mamarle su pene al verlo bañarse. Me dijo que nos fuéramos a la alberca, yo no sabía nadar así que él me dijo que me enseñaría, pero de la desesperación que me causaba el agua, lo abracé instintivamente. Al sentir su piel pegada a la mía lo abracé más fuerte con la excusa que no podía nadar, creo que sintió mi pene erecto en ese momento y así era, pero no dijo nada. Después de salir de ahí regresamos a las rutinas diaria,s cada quien a su trabajo y un día en el gym estábamos entrenando de día ya que era el único horario que podíamos entrenar sin que nos interrumpieran, a esa hora no iba nadie. El me dijo “mira estas son las poses, son las que se hacen en un concurso de físicoculturismo”. Se bajo el short y quedo en ropa interior. Yo me acerque y le toque los bíceps y le dije que estaba muy fuerte y grande, después toque su pecho, era como una roca fuerte y caliente. Baje mis manos a su abdomen y me percate que su pene estaba erecto completamente, yo no aguante más, le quite la trusa y comencé a mamarle la verga, no me importo si nos vieran, estaba completamente excitado. El fue a cerrar el la puerta del gimnasio y cuando volvió me dijo que fuéramos a un aparato de ejercicio al cual me subí. Me comenzó a besar y sujetarme fuerte, me volteo de espaldas y su enorme pene rosaba mi pierna hasta que encontró mi ano y sin dudarlo me penetró. En ese momento no contuve la eyaculación y me vine en el aparato de ejercicios, pero él me siguió penetrando una y otra vez hasta que termino dentro de mi, yo no quería que terminara, que no se saliera de mi así que lo acosté boca arriba y me senté en su Pene aún erecto. Le dije al oído “eres el primer hombre que me ha hecho sentir así, no termines…” En ese momento mi pene seguía erecto y me dispuse a limpiar el pene de mi instructor con mi boca, cosa que fue de lo más rico que he probado y de repente eyacula de nuevo. No quería que parara, así que seguí y seguí, y de repente me mira y me dice “yo quiero saber lo que sentiste tu…” Yo lo bese y empezó a lamerme la verga, yo estaba empapado de semen de la anterior eyaculación. El me dijo “no te limpies, entra en mi así”. Yo lo volteó de espaldas, le lamí su cuello mientras gime de placer y mi semen moja su ano y lo hace más palpitante una y otra vez y con un fuerte golpe entré en su ano, él contuvo su grito y una lagrima salió de sus ojos. Cambiamos de posición, el sentado en mi verga. “No te detengas” me dijo y acto seguido terminó en mi pecho con una presión tan  fuerte que llegó a mi boca. El me decía que no me detuviera, que siguiera más y más hasta que terminé en su ano. Al sentir su respiración me abrazó. Nuestros cuerpos entraron en contacto cubiertos por semen, así estuvimos por un rato y él me confesó que cuando me vio por primera vez supo que sería su hombre y que no descansaría hasta que lo fuera y así fue. Esto duro tres años. Tiempo después cada quien tomó su camino, él comenzó su vida con una mujer y yo con un amigo de mi trabajo, pero eso ya es aparte…
(Anónimo)

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