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25 de febrero de 2014

Sueños rotos

(Relato anónimo de un lector) Ahí estaba yo, nervioso, esperando en el fondo de un callejón, bajo la sombra de un árbol, esperando a que la novia de Héctor saliera de su casa, me la iba a presentar, había insistido en que la conociera, y yo no sabía qué pensar. Todo comenzó hacía tiempo, recuerdo que cuando conocí a Héctor me desagrado mucho, yo llegue como un empleado nuevo y él era el único en el trabajo al  que yo no parecía agradarle, pues siempre se las arreglaba para hacerme quedar mal en el taller donde trabajábamos. Pero yo tenía que estar ahí, no podía buscar otro trabajo, necesitaba el dinero y afortunadamente con el tiempo dejo de molestarme, no supe porque yo le caía tan mal hasta hace poco, que él mismo me lo dijo.
Yo recientemente había terminado mi profesión y no podía conseguir empleo, así que la oportunidad de trabajar en ese lugar era algo temporal, mis compañeros no tenían por qué saberlo, pero si me di cuenta que había algunas diferencias en mi forma de ser con respecto a ellos, así que tuve que cambiar un poco. Comencé a expresarme de forma más sencilla, también deje que mi barba creciera y no me afeite más, después de todo en un taller no importa andar bien arreglado. Cuando cambié, mis compañeros del trabajo comenzaron a invitarme a sus parrandas y acepte.
Me sentía a gusto con mis amigos del taller, aunque si eran algo culeros, pero aprendí a tratarlos y me la pasaba  bien con ellos, yo todavía era de closet y mantenía mi gusto por los hombres en secreto, aún me costaba reconocer que me gustaban los hombres, aunque si me deleitaba con ellos. Fue entonces cuando comencé a tener más trato con Héctor, aunque todavía no me caía muy bien, tuve que reconocer que era el más atractivo de todos mis compañeros del taller, después de platicar en una peda y coincidir en muchas cosas, nos hicimos amigos inseparables y los demás comenzaron a bromear con nosotros diciendo que éramos novios. Yo al principio si me apenaba y tenía miedo de que eso lo hiciera desistir de tenerme como amigo, pero a él parecía no importarle y cuando bromeaban con nosotros, él se acercaba hasta mí y me abrazaba de la cintura y simulaba darme besos, a mí me gustaba y solo me reía. Sobra decir que con el trato diario me fui enamorando de él. En el trabajo platicábamos mucho y descubrí que era un hombre muy inteligente, además de varonil, no le veía ningún defecto tan grave, pero si era orgulloso.
La parte que no me gustaba mucho era cuando salíamos a beber a un bar donde también llegaban chavas y por lo guapo que era siempre terminaba ligando alguna y se iba con ella a coger. De pronto un día me di cuenta que las chicas me preferían a mí y no a él, así que para complacerlo, tuve que hacer tríos con él y la chica que le había gustado, entonces descubrí, que yo era más atractivo que él y por eso cuando me conoció no le agrade mucho, el me lo confeso diciendo “por eso, no me caíste bien cuando te conocí, sabía que estando cerca de mí, las viejas te iban a preferir”. No me gustaba anduviera con mujeres, pero la que más celos me daba era una que nunca me presentaba, era  “la más hermosa”, decía él, una tal Jesica y me hablaba mucho de ella.
Una noche de sábado, durante una peda en su casa, nos quedamos solos bebiendo, no sé en qué momento ya no pude contenerme y le comencé a sobar su paquete, aunque borracho, se dio cuenta y me dijo “¿te gusta verdad?” yo solo asentí con la cabeza, entonces se la saco y yo se la mame, la tenía muy buena, mejor que lo que había imaginado, él solo cerró sus ojos y se dejó hacer, respirando más rápido. Al otro día, el actuó como si nada y me quede con la idea de que tal vez lo había soñado, pero no, si había ocurrido y sin embargo con el pasar de los días, él no me hablaba del asunto y todo seguía normal, así que me decidí a preguntarle. Cuando lo hice, me dijo que no había problema, que el respetaba la forma de ser de todas las personas y que no debía preocuparme. Me quede sorprendido por la respuesta que me dio, pues parecía más abierto que yo para aceptar la homosexualidad.
Después de eso yo me sentí más libre de hablarle de mí, y le conté lo que sentía, aunque no le dije que me había enamorado de él, eso fue bueno, porque después de eso me dijo que él no podía corresponderme, que respetaba mi forma de ser pero que eso no iba con él porque estaba enamorado de Jessica, y entonces me dijo que tenía que presentármela,  dijo que era el momento de que yo la conociera. Al principio me negué, yo estaba enamorado de él y me sentía mal que no pudiera corresponderme, así que un día acepté conocerla. Yo para entonces, pensaba que tal vez él era bisexual y que no tenía empacho en estar  con mujeres y hombres, que quizá por eso aceptaba a los homosexuales, porque de hecho admitió que no era la primera vez que un hombre le mamaba la verga y que le había gustado. Pues bien, yo cada vez me sentía más atraído por Héctor y estaba seguro que quizá podía pasar algo más interesante entre nosotros, pero la vida dio un vuelco inesperado.
Cuando llegamos a la calle donde vivía esta chica llamada Jessica, nos metimos en un callejón y hasta el fondo, bajo la sombra de un árbol, esperamos a que saliera de su casa, yo me quede a unos metros de Héctor, mientras él esperaba saliera ella, yo aún me hacía en la mente historias de amor, pensaba que en algún momento él se aburriría de una mujer y entonces vendría a mí. No me di cuenta cuando ella salió, fue tan traumático para mis ojos, cuando gire mi vista hacia ellos que mi celular cayó al piso. Ante mi estaba un travesti, abrazando a mi Héctor, de verdad que era un travesti atractivo, muy femenino, pero a mí no me gustan y eso no fue lo peor, sino lo que él dijo, cuando me pidió me acercara para que me presentara a Jessica, que ella era el amor de su vida. No supe qué decir, definitivamente no estaba preparado para eso, fue una desagradable sorpresa, mis sueños se destrozaron en ese momento, junto con el celular que caía de mis manos, ante la sonrisa divertida de Jessica…


5 de febrero de 2014

Mi Instructor y yo (anónimo)

Relato Anónimo enviado por un lector...
Todo comenzó cuando mi padre falleció. A veces uno piensa que las cosas no cambian y para mi sorpresa así lo fue. En total quedamos mi madre, mi hermano mayor y yo a la edad de 18 años, eso fue en 1997. Una tarde y buscando pensar en otra cosa, decidí ir al gym, no recuerdo con exactitud cómo fue que me entere y como fui a parar ahí. En ese gym conocí a mi instructor llamado “K” así le llamaré por discreción. Al entrar y verlo no me llamo la atención al principio, me presenté y me dijo cuál era mi rutina y yo comencé a hacerla; así pasaron los días yo seguí entrenando y nomas recuerdo que pague una mensualidad ya que poco tiempo después me hice amigo de K, el instructor. Él me estuvo enseñando lo que era las rutinas, tal vez sabía que necesitaba alguien que lo ayudara y así fue, recuerdo la primera vez que se ausento y sentí un peso enorme ya que no tenía yo control de la gente que se dirigía a mí para las rutinas y cosas así. Eso fue una tarde, al regresar sentí un alivio que por fin estuviera cerca, creo que eso me tranquilizaba.

La amistad fue creciendo más y más. Yo veía las revistas de fisicoculturismo que tenía y siempre fantaseaba en que alguien así se fijaría en mi. Platicando con K supe que estaba separado de su mujer, así que no fue problema cuando salimos de viaje la primera vez para ver competencias de fisicoculturismo. Estar cerca de ellos fue lo más excitante que he vivido, tocar su piel, sentir su olor a hombre fuerte, me sentía en un paraíso de hombres musculosos. En ese tiempo conocí a un participante que a la larga se haría mi amigo, pero eso es otra historia Total que salimos de ahí, nos regresamos a la casa y todo normal. Un día me invitó a la alberca  y acepté. En ese momento lo vi por primera vez en ropa interior y mi excitación fue tal que me tuve que contener las ganas de besarlo y mamarle su pene al verlo bañarse. Me dijo que nos fuéramos a la alberca, yo no sabía nadar así que él me dijo que me enseñaría, pero de la desesperación que me causaba el agua, lo abracé instintivamente. Al sentir su piel pegada a la mía lo abracé más fuerte con la excusa que no podía nadar, creo que sintió mi pene erecto en ese momento y así era, pero no dijo nada. Después de salir de ahí regresamos a las rutinas diaria,s cada quien a su trabajo y un día en el gym estábamos entrenando de día ya que era el único horario que podíamos entrenar sin que nos interrumpieran, a esa hora no iba nadie. El me dijo “mira estas son las poses, son las que se hacen en un concurso de físicoculturismo”. Se bajo el short y quedo en ropa interior. Yo me acerque y le toque los bíceps y le dije que estaba muy fuerte y grande, después toque su pecho, era como una roca fuerte y caliente. Baje mis manos a su abdomen y me percate que su pene estaba erecto completamente, yo no aguante más, le quite la trusa y comencé a mamarle la verga, no me importo si nos vieran, estaba completamente excitado. El fue a cerrar el la puerta del gimnasio y cuando volvió me dijo que fuéramos a un aparato de ejercicio al cual me subí. Me comenzó a besar y sujetarme fuerte, me volteo de espaldas y su enorme pene rosaba mi pierna hasta que encontró mi ano y sin dudarlo me penetró. En ese momento no contuve la eyaculación y me vine en el aparato de ejercicios, pero él me siguió penetrando una y otra vez hasta que termino dentro de mi, yo no quería que terminara, que no se saliera de mi así que lo acosté boca arriba y me senté en su Pene aún erecto. Le dije al oído “eres el primer hombre que me ha hecho sentir así, no termines…” En ese momento mi pene seguía erecto y me dispuse a limpiar el pene de mi instructor con mi boca, cosa que fue de lo más rico que he probado y de repente eyacula de nuevo. No quería que parara, así que seguí y seguí, y de repente me mira y me dice “yo quiero saber lo que sentiste tu…” Yo lo bese y empezó a lamerme la verga, yo estaba empapado de semen de la anterior eyaculación. El me dijo “no te limpies, entra en mi así”. Yo lo volteó de espaldas, le lamí su cuello mientras gime de placer y mi semen moja su ano y lo hace más palpitante una y otra vez y con un fuerte golpe entré en su ano, él contuvo su grito y una lagrima salió de sus ojos. Cambiamos de posición, el sentado en mi verga. “No te detengas” me dijo y acto seguido terminó en mi pecho con una presión tan  fuerte que llegó a mi boca. El me decía que no me detuviera, que siguiera más y más hasta que terminé en su ano. Al sentir su respiración me abrazó. Nuestros cuerpos entraron en contacto cubiertos por semen, así estuvimos por un rato y él me confesó que cuando me vio por primera vez supo que sería su hombre y que no descansaría hasta que lo fuera y así fue. Esto duro tres años. Tiempo después cada quien tomó su camino, él comenzó su vida con una mujer y yo con un amigo de mi trabajo, pero eso ya es aparte…
(Anónimo)