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23 de abril de 2014

El hubiera no existe

(Enviado por Santiago Gómez Velázquez)
Actualmente tengo 25 años, soy Lic. En Ciencias de la Comunicación y soy del hermoso estado de Veracruz, toda la gente que me rodea sabe que soy gay, no es algo que pregone a los 4 vientos porque mi entorno siempre ha sido un tanto religioso. Ahora poco a poco he ido sacando de mí todos aquellos dogmas que señalan que Dios nos odia y cosas así… en fin… Ahora quien me pregunta si soy gay, es algo que ya no niego y que digo con mucho orgullo. Me encuentro emocionalmente estable y al final de cuentas eso es lo que importa, sentirse bien consigo mismo y no dar gusto a los demás solo para llenar sus expectativas, ahora tomo mis propias decisiones y hago lo que a mí me hace feliz, estoy contento por ello y me siento en paz. Pero esta estabilidad que he conseguido fue gracias a una lección de vida muy fuerte por la cual tuve que pasar y que ya no me duele, pero sigue latente para no cometer los mismos errores.
Todo comenzó cuando yo estaba en la secundaria, empezando el segundo grado, y a esa edad la mente se encuentra llena de problemas existenciales: el ser o no ser, la gente, los amigos, la familia que no me comprendía y demás. En aquellos años atravesaba problemas con mi familia por las mismas razones y estaba emocionalmente mal. Había en la escuela en la que yo estudiaba un maestro de inglés con el que siempre me sentía a gusto, tenía un grado de confianza muy elevado puesto que Eduardo, el profesor de inglés de 32 años me había dado la confianza de hablarle de tu, Eduardo era originario de Hidalgo, tez blanca y ojos color azul muy claros, labios gruesos y una voz imponente que intimidaba a los demás y a mí en un principio. Yo notaba que él era un hombre muy solo que extrañaba a su familia porque aquí vivía solo.
Una ocasión en una de mis depresiones entre al laboratorio de la escuela y ahí descargue todo lo que tenía en ese momento, a la edad de 15 años me encontraba llorando como un niño de 5 y Eduardo pasó por ahí y se asomó al laboratorio y me vio.
-           Santi, te espero en el salón de clases, estamos por comenzar
-           Ahora voy…
-           ¿Te pasa algo?
-           Nada… todo bien, ahora voy
Aunque había desarrollado esa confianza jamás le había hablado de mis problemas o situaciones por las cuales atravesaba, pero esa vez no sé si me vio tan mal que pidió a un maestro suplente que cubriera su clase mientras hablaba conmigo, el a un costado de mí y yo con mi mirada hacia la mesa donde estaba recargado y con la cara agachada con lágrimas escurriendo mientras el insistía en preguntarme qué era lo que me ocurría.
Decidí platicar con el de todo, mientras hablaba el me observaba con detenimiento mientras limpiaba mis lágrimas con sus manos, gesto que no tome fuera de lo ordinario en ese momento. Comenzó a hablarme y darme consejos de cómo mejorar la relación con mi familia… al final él me dijo: “no te preocupes Santi veras que todo se va a arreglar” y mientras escuchaba esas palabras me rodeo con sus brazos y me apretó muy fuerte, me sentí reconfortado… pero también sentí algo más, él tenía su pene erecto y pego todo su cuerpo a mí, luego me dio la vuelta y toco mi cara con sus manos y me dio un beso… fue el primer beso y fue algo súper, muy cálido, muy tierno y luego dijo: “yo estoy contigo”…. Cuando eso terminó fue como si el dolor se fuera, pero también quede en shock, no sabía que pensar, que podía pasar después, pero lo que si tenía muy claro es que ese beso me había fascinado muchísimo y que seguiré recordando como uno de los más grandes momentos de mi vida.
Los días posteriores a ese momento fueron extraños, Eduardo hacía como que no pasaba nada y todo normal, ahora entiendo que fue muy prudente, pero en aquel entonces creí que solo era un momento fugaz y que iba a guardar como solo eso, pero un día me invito a cenar, otro día al cine, algunas ocasiones más al mar o al bosque; o a su casa para ver películas o jugar ajedrez, solo para pasar tiempo juntos, el me preguntaba si aplicaba los consejos que me había dado y como habían fluido las cosas en mi hogar y pues todo era igual, pero a su lado sentía que todo estaba bien y me olvidaba de todo lo q pasaba en mi casa. Muchas veces me quede con él en su casa… la falta de atención por parte de mi familia en ese tiempo y la vivienda que el rentaba aquí porque vivía solo hacían posibles muchos grandes momentos y tardes especiales que pasamos.
Cuando termine la secundaria, creí que iba a terminar todo, cosa que me entristeció mucho y el me pregunto:
-           ¿Por qué lloras?
-           Porque ya termine la escuela, supongo que…
-           No no no… no supongas nada, entre tú y yo nada va a cambiar, yo te amo y no pienso perderte, a ti no…
Cuando dijo eso, me sentí súper feliz, había pensado que todo lo que hacía era producto de su soledad pero preferí quedarme con ello y nunca confirmar que era exactamente lo que quería de mí. Aquella noche de la graduación me quede con él en su casa y fue ahí cuando hicimos el amor por primera vez, fue una experiencia súper, me trato con muchísimo cuidado y mucho amor, dijo que no quería lastimarme y me ahorro esos detalles pero comprendí porque me decía eso jejeje… Aun así él siempre procuro que yo estuviera bien, me cuidaba mucho y fue algo lindo porque nadie se imaginaba que pasaba, cuando comprendí que era prudencia en la escuela, nunca lo trate más allá de mi profesor de inglés que eventualmente veía por cada clase salteada entre días.
En las vacaciones de ese año el me llevo a su pueblo, con su familia, y cuando llegue, el me presento a su mama, sus hermanos y tíos, como su pareja, en ese momento yo tenía 17 años pero como hacia gym aparentaba más edad. Yo jamás les dije nada a mis padres porque tenía miedo de que lo demandaran porque podían hacerlo si querían, mi padre en ese entonces ya tenía su buffete de abogados y no quería que él se imaginara cosas y por eso siempre evitaba esa parte, Eduardo comprendía bien mi temor y me dijo que se sentía a gusto conmigo porque comenzaba a hacer uso de mi sentido común, jaaaa!.
Cuando entre a la universidad había muchos planes en puerta, el seguía dando clases en la secundaria y yo continuaba formando mi presente, pero nos encontrábamos en planes en común acuerdo… en el segundo año de la universidad hubo un congreso para comunicólogos que daría Yordi Rosado en la ciudad de México donde todos los pasantes de mi carrera con un puesto eventual podían ir. Yo comenzaba a hacer prácticas en los medios y mi promedio era excelente así que tenía la oportunidad de ir. El congreso duraba 3 días, pero en casa dije que ese congreso duraría 5 días, en esos dos días pasearía con Eduardo por la ciudad de México para ir a museos y monumentos históricos, ambos éramos cultos y en mi caso, era la primera vez que iría al DF y que mejor que con él.
Al finalizar el congreso él dijo que me recogería a las afueras de las instalaciones, pero no llego, pensé que se había ido directo al hotel y le marque pasa saber dónde estaba, el teléfono sonaba pero no contesto. Pensé que había pasado algo y que más tarde llamaría, pero eso jamás paso. No sabía que pensar porque no me respondía el teléfono y no llego nunca por mí, me sentí mal y luego me enoje porque pensé que el trafico lo había atorado, pero ¿Por qué no contestaba?... esa noche no dormí y me sentí muy inquieto, al otro día no llego, y cuando le marque de nuevo, el teléfono se había apagado, pero yo creí que había sido él.
Regrese a mi casa un poco desilusionado y al llegar aquí pensé que tendría una buena explicación para haberme dejado ahí solo. Cuando llegue fui a su casa y no había nadie todo se encontraba cerrado y su coche tampoco estaba. Me altere un poco porque no sabía que estaba pasando y el teléfono jamás se volvió a encender, cuando llegue a mi casa me dijo mi madre que una de mis amigas me estaba buscando y que era importante que le llamara, cuando lo hice…. Dijo algo que hizo que mi mundo se viniera abajo… Eduardo se había volteado en una curva y se había ido a un barranco y estaba muy mal en el hospital, cuando me dijo eso sentí como algo se desgarro dentro de mí pero lo peor del caso es que tenía que mantener la calma porque mi familia no sabía nada. Solo dije “voy a salir”
Cuando llegue al hospital donde Eduardo se encontraba… estaba mi amiga en la puerta y me comento lo que ya mencione, la noche que el salió para alcanzarme había llovido mucho y la carretera se encontraba muy mojada y había muchas curvas por el tramo que él tomo, entonces se fue por ese barranco y lo trasladaron a mi ciudad. Eduardo falleció esa misma noche, y no pude despedirme de él, solo pude verlo de afuera por unos momentos, porque me dolía ver como se encontraba, habíamos platicado con el médico que lo atendía porque era cuñado de mi amiga y nos dijo que no iba a sobrevivir porque tenía varias hemorragias internas y muchos huesos rotos, y así fue como paso, cuando lo vi me derrumbe totalmente y sentí literal, que la vida se me iba con él.
Cuando todo paso, lo del sepelio y demás… tenía que actuar como si nada pasara, y me culpaba a mí mismo, decía “si yo no hubiera callado tanto tiempo, quizá no habríamos tenido la necesidad de mentir y el seguiría conmigo” y esas ideas me atormentaron por un año. Fueron días de enojo, impotencia, lo quería de vuelta conmigo pero sabía que eso no podría ser posible… me contaba tan mal que decidí hablar con mi familia y ya no callar más lo que era, pero paso mucho tiempo para poder decírselos e hicieron el drama de su vida pero ya no me importo.

Este abril 20 el cumplió 4 años de haber fallecido. Siento que no es algo que se supere pero que se aprende a vivir con ello más por cómo se dieron las cosas en su momento, pero con esto aprendí que no podemos dejar pasar las oportunidades que la vida nos da, solo por llenar las expectativas de otros, las oportunidades de ser feliz se presentan muy esporádicamente en la vida y yo deje pasar una que hasta hace 2 años me pesaba… hoy la vida me trae de vuelta una nueva oportunidad y no la pienso desaprovechar, estoy conociendo a alguien que es muy lindo conmigo y quizá todo lo que pase fue necesario para aprender y no cometer los mismos errores, primero estoy yo y luego…. Quién sabe.
Santiago Gómez Velázquez

16 de abril de 2014

La primera vez

(Relato enviado por Wolfang Van)
La noche quedó atrás, y con ella se va nuestra vivencia,  aquella que por unas cuantas horas, por unos cuantos momentos nos toca vivir, el proceso de la vida que nos atrae nuevas experiencias y va definiendo nuestras preferencias. El solo revivirlas hace que mi cuerpo se erice y anhele tenerlas de nuevo, ¿Será porque fue la primera vez?, ¿ Será porque deseo revivir esas emociones que llenaron mi cuerpo de endorfinas y golpearon con fuerza mi cabeza? ¿Será que la vivencia de sentimientos encontrados?. Miles de sustancias recorriendo locamente mi cuerpo, sensación sublime que se encuentra,  EN LAPRIMERA VEZ.
Yo vivía en la clásica familia citadina, llena de hermanos y de padres estrictos y religiosos los cuáles me inculcaron que todo lo referente al sexo era malo, incluso llegue a pensar a mis escasos 12 años que debería de tener un demonio adentro, porque no vencía esas  locas ganas  de masturbarme diariamente, aunque fuera con la cartelera del cine, la cual dejaba ver entre sus escasas fotos una que otra de una mujer medio desnuda, imágenes que les brindaba la faena de ese día.
Por azares del destino mi padre se quedó sin trabajo y  obligado por la necesidad conseguí emplearme en una tienda de abarrotes, cerca de mi domicilio,  el cual me facilitaba estudiar por las mañanas y laborar en ella por las tardes de tres de la tarde a diez de la noche, es así como conocí a Raymundo, el sobrino del dueño de la tienda, el cual cubría el turno matutino, él ya tenía 15 años me llevaba 3 y tenía una novia llamada Malena, yo me hice novio de una muchacha que vivía enfrente la cual se llamaba Alicia, y era prácticamente una langosta….
Un día en días de vacaciones,  los dueños se fueron al cine y nos dejaron solos a Raymundo y a mí cuidando de la tienda; como era costumbre cerramos de 1 a 3 para comer y compramos unos pollos, al preguntarle a Raymundo,  qué  refresco quería me dijo que un Delawere Punch, los cuales se encontraban hasta atrás de la hielera vertical, a lo cual a mis doce años me costaba trabajo alcanzarlos, para lo cual tuve que casi meterme para hacerme de uno; momento que Raymundo aprovechándose que tenía las nalgas prácticamente en el aire cerró parte de la puerta para encerrarme y dejarme indefenso, y me empezó a restregar su miembro en mis nalgas, un verdadero BIG BANG de emociones surcaron mi cuerpo. Enojo, ira, deseo, placer, desesperación, incertidumbre, estrés, rechazo y una enorme sensación de que no parará de hacerlo. Yo de dientes para fuera lo insultaba, le decía que parara,  pero por dentro,  por dentro de mí el deseo era que continuara haciéndolo, y mucho más cuando su miembro empezó a sentirse duro, más tieso y grande, que al pasar por las raja de mis nalgas sentía un placer extremo.  Así continuó el deleitándose con mis nalgas como cinco minutos,  los cuales a mí me parecieron toda una eternidad, por tan emocionante experiencia, el amenazó – Te voy a dejar salir pero tu tranquilo-, no pasa nada-,    -es juego no te preocupes-,- es aquí nomas entre compas para pasar el rato-
 Al hallarme libre me pare frente a él y lo miré fijamente reprochando su acción, inmediatamente me abrazó y me besó, empezó a restregarme de nuevo la verga ahora junto a la mía las cuales estaban a su  máximo esplendor, yo hacía como que lo rechazaba pero el por la diferencia de edades era mucho más fuerte y no me dejaba, solo me susurraba al oído – tranquilo- , -no pasa nada- -verás que la vamos a pasar muy bien- a lo cual solo le suspiré un OK.
Así fue que siguió besándome, agarrando y apretando firmemente mis nalgas, descendiendo lentamente por mi cuello,  explorándome sin prisas, me liberó de mi camisa,  se concentró en mis pezones  y con su mano agarro mi pene, uffff que delicia sentí, que mar tan vertiginoso, ¡tiempo detente¡.  Fue descendiendo más abajo me bajo los pantalones y la truza agarró con  suavidad mi pene y lo engullo con su boca, Dios, esa sensación me llevo ida y regreso a la luna y no dejaba de sobarme mis nalgas,  me dijo ¡ahora te toca a ti!… ¿Qué?,  ¿Yo??,  ¿Cómo??? , me dijo –No pasa nada , ve,  yo lo hice y no pasa nada y bien que te gustó verdad?, no tan  convencido empecé a  bajar mi boca por su cuello, a agarrar ese trozo de carne punzante, que electrocuto mis sentidos al tocarlo, al apretarlo, al acariciar sus bolas, sus nalgas, todo un deleite sensorial. Fui bajando lentamente mi cabeza imitando su trabajo, al tener enfrente de mi ese falo hinchado y ver que segregaba  liquido transparente,  el cual escurría inundando su cabeza, lo limpié y empecé a pasarlo por mis labios, a pasarle mi lengua para probarlo, para saber que sentía a mi corta edad mamar una verga, La cual fui introduciendo lentamente a mi boca; sintiendo con mi lengua los pliegues de su cabecita el palpitar de su tronco, saboreándolo sin limitaciones. El forzando mi cabeza me lo metió de una hasta mi garganta, lo cual provocó que me ahogará, que me sintiera usado, pero contento porque lo hiciera; Seguí con mi trabajo, el me levanto, volvió a besarme y metió su pene entre mi entrepierna, debajo de mis huevos, yo casi desfallecía con ese placer que él me brindaba, luego quiso girarme para ponerme de espaldas , lo cual me negué y el tratando de convencerme, me decía que no me preocupara, que todo saldría bien, que no tenía nada que temer, que él lo haría primero. Así  se volteó y me dejó abiertas ese par de nalgas lampiñas, suaves, lisas y tersas a disposición de mi excitado miembro, agarró mi verga y la froto en su agujero contrayéndolo por repetidas ocasiones, provocando una gran explosión en mi ser, y al ver que estaba por terminar me separó suavemente y me dijo  -espérate-, -todavía no te vengas-, ¡viene la mejor parte!...... Así me volteo y empezó a lamerme el culo con su húmeda lengua, yo sentía mil sensaciones por todo mis ser, me estremecía, mi cuerpo temblaba, al tener completamente húmedo mi culo, empezó a frotar la cabeza de su pene por él, nuevas sensaciones, nuevos sentimientos .¡Dios!, ¿qué me está pasando?,  ¿Por qué siento este enorme placer?, ¿Por qué es malo?.  Esto tan placentero no puede estar condenado, ¡¡ jamás!!!,  de ninguna forma,…. -Al sentir tanta excitación y a la quinta rozada de su pene en mi culo no pude contenerme y derrame mi leche salpicando la hielera, cómplice de aquel seductor, mis calzones y mis piernas chorreadas,  al percatarse agarro mi pene, se volteó y empezó a frotárselo de nueva cuenta en su negro orificio deseoso de ser penetrado, terminó salpicando todo el suelo con su semen, agarramos servilletas del mostrador y limpiamos nuestros fluidos recién derramados, al mismo tiempo él me dijo – Esto queda entre nosotros dos-
Esa fue mi primera vez, mis primeras sensaciones de adolecente, la primera vez que exploraban todo mi cuerpo,  por fin me sentía simplemente FELIZ…
No sabía yo que sorpresa me deparaba la vida en 15 días posteriores, que caminos nos ponen en la vida, en el hallaría mi verdadera identidad….. PROXIMO RELATO….

Wolfang Van

3 de abril de 2014

La pasiva


¿Cuál es el colmo de una pasiva? Que siempre busca quien la trate con la punta de la verga y termine siendo tratada con la punta de la zapatilla.
Dicen que en política, la forma es fondo. Pero en el medio homosexual esto es más cierto. El uso del lenguaje refiere la forma en que los homosexuales se ven a sí mismos, en como construyen sus identidades y como se relacionan con los demás.
Entre los heterosexuales, por ejemplo, el albur es muy utilizado como un juego de palabras donde el fondo es una relación homosexual donde la finalidad es “cogerse” verbalmente al otro, sodomizarlo, y el que pierde es el que ya no tiene forma de contestar al otro y acepta ser el pasivo. Así, entre los mexicanos, la homosexualidad está permitida siempre y cuando quien la practique sea el sujeto activo. El que es el pasivo es sujeto de burlas y escarnio, se vuelve “puto”.
Pero entre los homosexuales, ¿Cómo aplica el juego del albur? Si hay activos y pasivos y, a diferencia de los heterosexuales donde nadie quiere perder el juego del albur  porque resultaría “cogido” verbalmente, aquí hay uno que quiere coger y otro que quiere ser cogido, entonces, ¿Cuál es el chiste? ¿o acaso los homosexuales no se alburean?. Funciona igual que entre los heterosexuales, porque la cuestión no es quien es el pasivo, sino quien es LA PASIVA, así, en sentido femenino. Lo condenable en los homosexuales no es quien es pasivo, sino quien adopta la condición de mujer en contra de su voluntad.  Quienes son más selectivos en la clasificación de los homosexuales son los mismos homosexuales, y quienes tienen los adjetivos más agudos. Y cuando se le llama al homosexual en términos femeninos se busca despojarlo de su condición biológica de varón para mostrarlo como una mujer feminizada, y de ahí ridiculizarla. La pasiva, la loca, la jota, ellaaa, etc. Y no es cualquier mujer, es una mujer que ya no merece ningún respeto, como entre los heterosexuales las mujeres que han perdido el respeto son las prostitutas, así entre los homosexuales, la jota es una puta, es un hombre que le da a su culo el mismo uso de una prostituta, que asedia a los hombres activos, que se ofrece a cualquiera, que se la pasa en cuartos oscuros y se mete con cualquiera sin importar nada, que se ha degradado, que se ha perdido el respeto a sí mismo, y por lo tanto nadie más lo tiene por qué respetar.
La jota no solo es la puta, es la persona que no es digna de confianza, porque así como abre su culo para cualquiera, ha abierto su intimidad, no tiene nada que guardar para sí, es como un recipiente abierto incapaz de guardar algo, un sentimiento, un secreto, un valor, es solo un agujero abierto que ya no contiene nada como persona y sobre él caen las burlas y escarnios de todos los demás.
El homosexual activo es la antítesis de la jota, es el macho, es el chacal, es el que nunca va a abrir su intimidad al otro, es el que nunca va a ser pasivo, es una rara especia que solo va a coger, a meter su verga en cualquier hoyo, que tampoco se enamora de otro hombre, que solo se desahoga sexualmente en otro hombre, mas no emocionalmente. Y cuida esa imagen. Y los mismos homosexuales refuerzan esa imagen, y buscan algo que no existe, el hombre en un estado químicamente puro.
La jota solo puede ser respetada cuando se despoja totalmente de su condición de varón para transmutarse en una mujer. Los travestis son vistos entonces como mujeres y respetados en ese instante en que dejan de ser ellos para transformarse en una mujer, y entonces bajo esa figura femenina, el travesti se burla de los hombres, se burla de los machos, quizás porque sabe que no existen, que finalmente son una máscara más, y que hasta el más macho se ha sentado en una verga y ha sido pasivo, aunque nadie lo sepa y se haya esforzado por ocultarlo. El travesti se burla del casado, del homosexual de closet, del macho, y nadie se molesta, al contrario, lo celebran, sus chistes causan risa y aplausos. Porque no los dice una jota sin valor, los dice quien ha asumido una condición de mujer desde la cual puede fustigar a todos.
 Al quitarse su maquillaje vuelve a ser quien era, en un juego de máscaras que todos usamos, en un juego de palabras que usamos para golpear, para denigrar, no para construir valores. Y los medios masivos de comunicación como la TV y los medios comerciales contribuyen a crear la imagen de un homosexual vacío, sin valores, donde todo es fiesta y cuartos oscuros, para llegar a la imagen de que el gay es un ser que solo persigue una cosa: sexo, no importa con quien, no importa con cuantos, no importa cómo.

Hace tiempo fui a un conocido Spa en provincia para homosexuales, me llamó la atención como los baños, en un lugar donde solo van hombres gays, tuvieran un letrero para diferenciar: “Activas” y “Pasivas”. Así, en femenino, algo que no viene absolutamente al caso y que juega con las palabras para feminizar a todos los que van ahí, un lugar que bajo una apariencia jocosa se burla de quienes van ahí, en un concepto donde todos son jotas. Ya no importa el rol sino la condición de mujer que los dueños del spa adjudican a todos quienes van a su negocio, es cuando el homosexual es visto y comercializado sólo como un objeto vacío, no como una persona.