PAGINAS

26 de noviembre de 2014

Enamorado de los casados

Esta son dos historias que he tenido con hombres casados, dicen que ellos lo hacen por curiosidad, pero no sé, ya que al final terminamos teniendo algo. Yo soy un tipo reservado, seguro de mi gusto por otros hombres, aunque no me gustan los obvios ni los que se visten de mujer, respeto mucho a los que son así, pero no va conmigo. Por el contrario, me encantan los osos gorditos, que se vean machos.

La primera historia es con un amigo casado de mi ciudad. La primera vez que nos conocimos no pensé que en un futuro íbamos a tener algo, pero hoy me atrevo a decir que tenemos una relación, aunque oculta. Cuando nos conocimos comenzamos a hacernos amigos, yo no pensaba tener algo con él ya que veía que no le “entraba” a tener algo conmigo. Lo cierto es que ya tenemos viéndonos a escondidas más de 4 años, y entre peleas y discusiones, siempre volvemos a vernos, no sé por qué, ya que en una ocasión quise dejarlo, pero siempre vuelvo con él. Yo tengo 33 años y él tiene 29, es gordito, lampiño, tiene mujer y 3 hijos, no está casado pero vive junto con su señora. Yo llego a su casa de vez en cuando, y hasta comemos juntos con su señora y sus hijos, pero lo que tengo con él, eso queda entre nosotros.

La primera vez que tuvimos un encuentro, él no se sentía seguro. Fue después de tanta insistencia mía en semanas anteriores, empezó como un juego, como vi que no me rechazó seguí insistiendo hasta que aceptó. Fuimos a un hotel a las afueras de la ciudad, ese día mi sueño se hizo realidad. Ahí comenzamos a mirar videos porno, y no me aguanté las ganas y me tiré encima de él, nos comenzamos a besar, comencé a sentir su pene que se paraba, y comenzamos a tocarnos apasionadamente. Nos echamos a la cama y nos desnudamos mutuamente, nuestras vergas ya estaban erectas, y yo empiezo a chuparle la verga mientras lo miraba cómo se excitaba bien rico. Yo también estaba excitado y le besaba las tetillas. De un momento a otro, él me pone boca abajo y comienza a recorrer mi cuerpo con su lengua, me empieza a morder las nalgas y yo estaba en un éxtasis total, cuando siento su lengua chupándome el ano, que rica sensación, después me comienza a penetrar, él estaba encima de mi moviéndose constantemente, y después me pone en otra posición de perrito. De un momento a otro siento su leche derramarse en mi espalda. “Wao” le dije, “que bueno estuvo”. Nos bañamos juntos y nos besamos en la ducha. Mientras regresábamos, yo le notaba algo nervioso, porque me dijo que era la primera vez que hacia esto con alguien de su mismo sexo, Yo le dijo: “Tranquilo, esto queda entre tú y yo”.

Ha pasado el tiempo, de vez en cuando nos damos una escapada, y cuando nos ven juntos todos piensan que somos grandes amigos, lo cual es muy cierto. Una escapada de vez en cuando no es suficiente para mí, yo quisiera tener más, pero él me dice que esté tranquilo, que debemos llevar la situación “oculta”, y de esa manera hemos de llevar la situación de las cosas, por mi trabajo salgo de la ciudad frecuentemente, por todo ello a veces pienso que esta relación no va a durar, porque él tiene mujer e hijos, y yo quisiera más, y a veces no sé qué pensar. Hay que algo que él me dijo: “Tengo miedo que en alguna ocasión, tú me quieras penetrar”. Yo le dije: “Yo no haría eso si tú no quieres”. Aunque ganas no me faltan, ya que se tiene un rico trasero, gordito y rellenito, aunque me gustaría solo meterle la lengua en su culito… jejejeje. Pero ya le dije que no lo voy a hacer.

Historia con otro casado.

Esto me sucedió en una ciudad distinta a la mía. Fue cuando me enviaron a trabajar a otra ciudad, conocí a otro amigo gordito con esposa e hijos. No entiendo por qué soy de interesarme en personas casadas con esposa e hijos,  pero lo cierto es que yo me hago amigo de ellos porque quiero su amistad, no porque busque algo con ellos, pero de alguna forma las cosas se dan. En esa ciudad no conocía a nadie, él fue el que me hacía pasear por su ciudad, y hasta salíamos a buscar mujeres, es a lo que él me llevaba. Lo cierto es que yo no sabía que tenía mujer en un primer momento que lo conocí. Cuando me presentó a su familia, yo me decepcioné un poco, pero yo decía “no importa, sólo vamos a ser amigos”. Él siempre me buscaba en mi departamento, y como amigos salíamos a divertirnos, después de casi 8 meses de amistad, tuvimos nuestro primer encuentro en mi departamento y hasta dormimos juntos. Él es un gordito de 25 años, no sé por qué me ha gustado, ya que a mí me gustan de más edad, pero este amigo tenía algo especial, ¿será porque era un gordito rico y además muy velludo?.
 
Aquella vez de nuestro encuentro fue algo increíble, amanecer con él en mi cama, también fue un sueño hecho realidad. Fue en mi departamento, estuvimos bebiendo unas cervezas. Él fue primero al baño a orinar, después yo le seguí y le dije que quería verlo mientras orinaba, se puso algo nervioso, pero yo le dije: “Tranquilo, ponte cómodo”. Solo le agarre el pene cuando estaba orinando, entonces me dijo: “Espérame en la cama”.

“Ok”, le dije. Cuando estoy en mi cama, veo que viene desnudo, y se echa conmigo. Yo empiezo a besarlo, y se le comienza a parar la verga, fue muy excitante ver su pecho todo peludo, algo muy rico y como me gusta. Fue algo rápido aquella vez, parece que él estaba muy excitado. Los casados son un poco fríos con otro hombre, pero son excitantes, ya que a ellos no les gusta mucho que les besen las tetillas, ni les toquen las nalgas, solo besos, (a este no tanto, pero si nos besamos). Esa vez durante toda mi estancia en su ciudad ya teníamos más confianza entre nosotros, pero a veces cuando iba a su casa, me daba algo de vergüenza estar ahí con sus hijos y su esposa, pero también celos de ella, de saber que duerme con él cada noche, que tienen sexo juntos, y que conmigo solo tiene escapadas ocasionales, pero al mismo tiempo tengo remordimientos con su hijo, el verlos juntos no encaja conmigo ahí junto a ellos. Platicando mis temores con él me dijo que quiere que sea padrino de su hijo, lo cual ya acepte.

Epílogo


Detrás de estas historias hay algo de tristeza que siento, ya que en realidad uno no llega a estar con ellos, ya que ellos tienen su familia. ¿Por qué será que me da por  enamorarme de este tipo de “amigos”?. Sé que no voy a poder tener una relación completa con ellos, sé que no van a dejar a su esposa e hijos, y si lo hicieran yo no sé si podría afrontar mi conciencia y verlos a la cara, en ambos casos es una relación imposible, sin futuro, más que ir sobrellevando las cosas con ambos. Quizá porque no pueden darme lo que deseo es que he llegado a una situación en la cual estoy con dos casados, no sé cómo se puede querer a dos hombres casados, no sé si este traicionándolos, pero ellos tienen su esposa con la cual pasan cada noche, yo en cambio cuando el rato de sexo placentero termina me quedo solo, deseando tener más tiempo conmigo sus cuerpos, pero solo queda mi cama enfriándose. Creo que debiera decidirme por uno de ellos pero no puedo, a lo largo de este tiempo me he acostumbrado a estar con cada uno en distintos momentos, en distintas ciudades, quizá al igual que ellos que no pueden ofrecerme un futuro, yo tampoco pueda ofrecerles uno, pero el tiempo está pasando, entre uno y otro, entre una ciudad y otra, entre un encuentro y otro. Este año en mis vacaciones, regresé a su ciudad y tuvimos unos encuentros. Él me dice que va a venir a pasear a mi ciudad, ambos me dicen que “me quieren” mucho, que yo soy el único hombre con el cual han tenido sexo fuera de su matrimonio, creo que esperan de mi lo mismo, fidelidad hacia ellos, y de cierta forma es así, solo los veo a ellos. Y no sé qué hacer, no puedo decidirme por alguno porque  ellos tienen mujer e hijos. ¿y si se enteraran? ¿Sabré llevar la situación?...

20 de noviembre de 2014

El chacal, un producto de consumo

Nunca he negado mi origen, provengo de un pueblo lejano en el cual no hay muchas oportunidades de trabajo ni de estudio, mi origen es humilde. Deseando mejorar, llegué a la ciudad, solo, buscando amigos que habían salido antes del pueblo, me dieron hospedaje y me consiguieron trabajo en dónde ellos andaban, de albañiles. Fue ahí cuando escuché la palabra “chacal”. Me sorprendió que algunas personas me dijeran así, de hecho a mis amigos también les decían chacales, ignoraba por qué nos identificaban de esa forma, a ellos no les importaba y decían que era mejor ser llamado así, que ser una jota como eran las que nos llamaban de ese modo. Poco después descubrí por qué nos decían chacales, no significaba que lo hicieran por desprecio, más bien esas jotitas, se morían por tener un romance con alguno de nosotros, “los chacales”, lo cual solo de imaginarlo me parecía desagradable, nunca me han llamado la atención los afeminados.

Lo mismo me han gustado los hombres que las mujeres, y a esa edad me daba igual.  En la ciudad había unos baños de vapor donde a veces iba, el vapor ayudaba a relajar mi cuerpo del arduo trabajo, y también algo de placer. Cierta vez me abordó un señor de edad, me anduvo rogando para que me dejara que me la mamara pero no me gustaba, lo evitaba, hasta que me ofreció dinero, aun así no acepté, pero había otro chavo ahí que salía de los vestidores y se dio cuenta, se quedó viendo y me hizo señas que aceptara. Eso fue lo que me hizo aceptar el dinero, el señor me estuvo mamando la verga hasta que me vine en su boca, quedó satisfecho y me dio un billete extra. Cuando terminé el chavo me abordó y platicó conmigo, resulto que ambos vivíamos por el mismo barrio, salimos juntos del vapor, me dijo que se llamaba Beto y le gustaba el futbol y me invitó a jugar con él. Así empezó un cambio en mi vida.

A partir de ahí cuando salía del trabajo por las tardes me iba a jugar futbol, descubrí que Beto era el más popular del barrio, aunque todos decían que era un flojo, que no trabajaba y que era un drogo, aun así él era un galancito y todas las viejas se enamoraban de él. Siempre andaba bien arregladito y no parecía preocuparse de nada. Hicimos buena amistad y comenzamos a platicar mucho. Yo me sentía muy atraído por lo que contaba, siempre tenía algo que decir y además parecía que yo le caía muy bien, siempre me buscaba, y cuando yo no podía ir a jugar por la tarde, al otro día los compañeros del juego me decían que el Beto había preguntado por mí el día anterior y se burlaban diciendo que era mi novia, yo solo reía, todavía no sabía por qué lo decían. Me dí cuenta que todas las tardes después de jugar fútbol y platicar conmigo él se iba al centro de la ciudad, parece que regresaba hasta el otro día a su casa.

Yo tenía 19 años y el 24 cuando me invito a trabajar con él, "ya no trabajes de macuarro, mejor ven conmigo, vas a ganar bien, tienes lo necesario, eres carita, de buen cuerpo y te ves bien machito, pagaran lo que sea por ti" yo era ingenuo, pero sabía bien a qué se refería, ya había tenido una paga en los baños de vapor. “¿Pero no es peligroso?”, pregunté, "yo te cuidare” me dijo. Pronto me di cuenta que él siempre tenía dinero y aunque sabía lo que otros decían de él, no le importaba. Finalmente acepte salir con él a su “trabajo”. Ese día sábado por la noche llegamos al centro de la ciudad, me presento con sus amigos y me dijo que tenía que ver a una persona más adelante, caminamos hasta donde se encontraba un auto negro muy lujoso, dentro estaba una mujer madura de cabello rubio muy bonita. Beto de inmediato subió al auto y hablo con la mujer, a continuación me invito a subir y ya dentro me presento con ella, la mujer me veía con agrado. Fuimos a un hotel y después de decirme como debía tratarla, me dejo con ella. Tuvimos sexo, ella era muy agradable y educada  y después  me fue a dejar cerca de donde me había encontrado, al final me dijo que esperaba verme otra vez.

Al siguiente día por la tarde Beto me fue a buscar, me entrego unos billetes que era el equivalente a varios días de trabajo en la obra en la que trabajaba. Me pregunto si quería seguir. La verdad es que me pareció muy fácil cómo se ganaba el dinero y acepte. Solo le dije que si no me gustaba la persona, no tratara de obligarme, me tranquilizo cuando me dijo que solo lo haría cuando quisiera. Entonces le comente que ya no quería seguir viviendo donde mismo, porque no parecían estar a gusto conmigo. Beto me dijo que él vivía solo que si quería podía irme con él y que a cambio debía ayudarle a mantener limpia la casa. Acepte y ese mismo día me fui con él.

Esa noche me dijo que no saldría y nos quedamos platicando y viendo tv acostados en la cama, yo cerré mis ojos y comencé a dormitar, supongo que al notar eso apago la luz y se acostó junto a mí de espaldas, de pronto sentí cuando acerco su cuerpo al mío, algo me impulso a abrazarlo, poco después él se dio la vuelta e intento besarme pero no lo deje, pero si deje me tocara el miembro, cuando me di cuenta me estaba haciendo sexo oral, solo me limite a disfrutarlo sin abrir los ojos, no hicimos nada más, poco después me dormí y creo que el también.

El siguiente día era de trabajo, así que nos arreglamos y nos fuimos al centro de la ciudad. Beto me dio ropa y me dijo cómo debía arreglarme, no era algo elegante pero si limpio, pantalones de mezclilla, una playera blanca sin magas y una camisa a cuadros encima. Esta vez, los clientes eran dos hombres, uno de ellos era mayor, le calculaba unos 60 años, bastante refinado, en esa época no entendía bien que profesión podían tener, pero si me di cuenta que eran personas que parecían saber mucho, creo que nos veían como dos jóvenes muy asnos y que lo único que podían obtener de nosotros era sexo. No me gustaba que pensaran eso de mí y tampoco quería tener sexo con ellos, la verdad me parecían muy viejos y feos. Así que cuando el mayor me comenzó a preguntar sobre quién era yo, le demostré que no era un simple joven, pues a mis 19 años yo ya había concluido el bachillerato y había leído bastante, conocía muchos autores y eso lo sorprendió. Beto también demostró que no era un ignorante. Así que en vez de tener sexo nos invitaron a cenar y platicamos bastante durante varias horas, al final Beto les cobro, porque aunque no tuvimos sexo, si habían consumido nuestro tiempo, ellos pagaron con gusto, y manifestaron el deseo de vernos otra vez. Beto me dijo que estaba resultando más listo que él.

Mientras el taxi nos llevaba a casa, Beto y yo íbamos en la parte trasera del auto platicando, de pronto Beto me tomo de la mano, después puso su mano en mi bulto, y me masajeaba mientras me veía con deseo. Tan pronto entramos a la casa nos desnudamos y comenzamos a besarnos, estábamos muy excitados, esa noche nos fundimos en un solo cuerpo.

Pasamos algún tiempo juntos, él me acompañaba al “trabajo”, aunque siempre me decía que no eyaculara, que me contuviera, porque al llegar a la casa él se encargaba de ordeñarme, el eyacular en él era algo que le gustaba, pero esto chocaba con el trabajo, los clientes solo se iban satisfechos si yo eyaculaba en ellos, era algo que esperaban ver, el pago era generoso cuando eso pasaba. Al paso del tiempo Beto me dijo que había obtenido una beca para seguir estudiando, que no esperaba que la juventud le durara mucho tiempo y que le preocupaba la vida cuando dejara de ser el galán que todos admiraban. Me pidió que lo acompañara, pero yo no tenía las mismas posibilidades que él, y aunque en ese tiempo había aprendido a amarlo, también supe que los dos buscábamos algo distinto. Así que un día él se fue sin avisar, yo por mi parte seguí en el trabajo, me hice una imagen, vestía de cierta forma, a como Beto me había enseñado, yo no era refinado, no era guapo, pero aprendí que lo que los hombres y algunas mujeres buscaban en mi era una imagen ruda, de un chacal. Beto fue el primer amor que tuve y fue alguien que todavía recuerdo con mucho aprecio, pero en este trabajo no vale el amor, es solo una fantasía que se vende por un rato.


Creo que muchas personas ven con desprecio a los prostitutos, pero esa experiencia me hizo saber y dejar muy en claro, que los prostitutos también somos personas, que necesitamos amor y comprensión y además hacemos un servicio social que pocos estamos dispuestos a hacer… Después de todo, si en tu casa no tienes placer… alguien debe dártelo ¿no lo crees querido lector?

5 de noviembre de 2014

El Carnicero

(relato enviado como anónimo)

Dicen que la forma como uno inicia es lo que nos va a definir el resto de nuestra vida como homosexuales. Mi historia sexual comenzó hace más de diez años, cuando yo era un joven inquieto por mi sexualidad, pero que aún no había llevado a cabo una relación sexual con otro hombre, lo que a continuación les contare, considero es el inicio de mi vida homosexual, como tal. Siempre he tenido un porte masculino desde niño, nunca tuve un comportamiento que mostrara lo contrario, a mí no me dio por jugar con muñecas o cosas así como los clichés señalan la niñez de los gays, al contrario, en la escuela más de una vez me agarré a golpes con algún compañero y de alguna manera me había ganado respeto, supongo que el hecho de tener que comenzar a trabajar desde muy joven en el mercado de mi localidad me había enseñado a pelear, pues la vida en esos lugares es dura y si no te defiendes desde el principio, después todos te agarran de su puerquito.

Desde que termine la primaria comencé a trabajar en el mercado, acomodando y cargando cosas, todas las tardes al salir de la escuela comenzaba mi faena y el dinero que ganaba me ayudaba con mis gastos. En aquel tiempo yo ayudaba a una señora en una carnicería del mercado, aunque aún no tenía la mayoría de edad el trabajo fuerte me hacía ver más desarrollado. Frente al negocio de mi patrona, abrieron una nueva carnicería, era de un tipo llamado Gabriel, este hombre era una persona común, al principio así lo vi, pero con el tiempo él comenzó a llamar mi atención y no era porque fuera muy atractivo, sino porque cada vez que notaba que yo me quedaba a solas me echaba unas miradas señalándome con sus ojos su paquete, aunque detrás del mostrador que él tenía no se veía nada, pero siempre hacia eso y yo me sonrojaba y desviaba la mirada. Paso el tiempo y comencé a sentir entre curiosidad y atracción por él, aunque también muchos nervios cada vez que lo veía.

Un día por casualidad coincidimos en el baño del mercado y, sin que yo me diera cuenta al principio, se acercó por detrás de mí y sin decirme nada me recargo toda su verga erecta, al darme cuenta que era él, permanecí quieto, entonces me preguntó si me gustaba, yo no supe que decir, quería salir pero al mismo tiempo quedarme, podía haberle dado un golpe, pero la sensación en mis nalgas era nueva, sentía un raro cosquilleo muy profundo, dentro de mí, me quedé quieto mientras mi corazón latía rápidamente hasta que escuché ruido de pasos, me separé y salí de ahí inmediatamente. Después de ese incidente, seguramente noto que si me atraía y comenzó a buscarme para platicar por cualquier pretexto, yo me sentía bien, me gustaba sentir su interés en mi persona, así que también le pedía consejos de la carnicería y él me respondía, la plática a veces era de otras cosas y supe que Gabriel jugaba en un equipo de fútbol. De pronto, en una plática, me dijo que tenía películas pornográficas, que si quería verlas, mientras él se sobaba la entrepierna. Dudé pero le dije que sí, me explico cómo llegar a su casa y fijamos el día.

Cuando iba camino a su casa, pensaba sobre lo que podía pasar, imaginaba muchas cosas, y recordaba la sensación que sentí en los baños cuando puso su verga en mi trasero, finalmente toqué su puerta y  al abrir, él estaba solo con un short de esos que son para jugar fútbol, algo flojo y color blanco, no traía playera, su piel era  blanca y bajo su ombligo tenía un camino de vellos muy negros que lo hacía ver muy atractivo, me invito a pasar y me dijo que me quitara la mochila y que me sentara en su cama ya que su departamento era pequeño. Él fue al baño y al regresar vi como el short hacia muy notorio que su verga había crecido, me puse de pie, nervioso, y entonces me abrazo por la espalda restregándome toda su verga en mis nalgas como ese día en los baños y así estuvimos un momento, después me volteó frente a él y me dijo que me pusiera de rodillas. Gabriel bajo su short y pude ver que llevaba puesto un bikini tipo tanga blanco ajustado que apretaba todo su miembro, me dijo que se lo quitara, y torpemente baje su bikini y al hacerlo saltó una verga como jamás la había visto, por lo menos no en vivo, de un color claro, serian como 19 cm, estaba ya bien dura, y con mucho vello púbico muy negro, que resaltaba en contraste con su piel blanca, en ese punto yo también estaba muy excitado, lo miré hacia arriba y lo tomé con mis manos, sentía el calor de su miembro, la cabeza del glande estaba húmeda, estaba cerca de mi cara y pude percibir su olor, un olor a sudor de genitales mezclado con sudor de un hombre, comencé a acariciarlo, podía ver cada detalle de su verga, las venas que se le marcaban, entonces me dijo que se la mamara, yo que jamás lo había hecho me sentí confundido, por un lado el deseo de tener más cerca de mí esa verga, pero por otro lado el olor que tenía era muy penetrante, muy torpemente comencé a pasar mi lengua por su verga y sus huevos y aunque en ese momento sentía muchos nervios, comencé a sentir un poco de nauseas, era algo totalmente nuevo para mí, traté de meterlo en mi boca pero al primer intento tuve una sensación de asco y lo saqué, le dije que no lo iba a poder hacer, entonces él me dijo que cerrara los ojos, abriera la boca y que no respirara para no sentir el olor hasta que tuviera la verga dentro de mi boca. Lo hice y entonces él poco a poco fue metiendo su verga en mi boca, me sentí con más confianza, entonces ya pude abrir los ojos, el sabor se mezclaba con mi saliva y comencé a dar la primera mamada a una verga. Gabriel se miraba en un espejo del cual yo no había reparado que tenía a un costado y pude ver cómo se lo hacía y mi excitación crecía, yo seguía chupando todo su miembro y también sus huevos y el solo tomaba de mi cabello para darle ritmo a esa mamada de verga que yo le estaba dando, de repente él comenzó a gemir más fuerte y empujó mi cabeza contra su verga con ambas manos, yo no pude zafarme, esta vez había entrado más a mi garganta, mi nariz chocó contra su pubis peludo, tenía toda su verga dentro de mi garganta y sin decir nada más me inundo con su leche mientras yo procuraba zafarme. Finalmente me soltó y saco su verga escurriendo y dejando mi boca escurriendo también, comencé a toser y corrí al baño, más por la sensación de vómito involuntaria por lo profundo que su verga había entrado en mí. Después de eso me vestí muy rápido y salí de inmediato de su casa sin decir nada, él me miró sonriendo mientras mis ojos estaban llorosos. Camino a mi casa tenía sentimientos encontrados, de culpa, vergüenza y asco, pero también de placer, de sensaciones nuevas, de haber tenido algo real en mis manos, en mi boca, eran muchos pensamientos invadiendo mi cabeza....

Al día siguiente en la carnicería procuraba evitar su mirada, pero después de unos días volví a mirarlo y comenzamos a platicar de nuevo, hasta que un día me dijo si quería visitarlo otra vez.... No le contesté de inmediato, necesitaba unos días a solas conmigo mismo, quizá sí, quería volver a sentirlo, quería experimentar más sensaciones, quería explorar más mi sexualidad. Finalmente le dije que no. Aunque admito que después de esa experiencia quería regresar a descubrir más de mi vida como homosexual, pero me di cuenta que él no era la persona adecuada para ello, él solo me había usado para satisfacer su propio deseo sexual de una forma unilateral, no le interesaba el placer de la otra persona, solo me había usado para eyacular, y yo quería alguien que pudiera enseñarme a sentir, que me ayudara a descubrir mi forma de sentir el placer con otro hombre, quería sentir un abrazo, un beso, caricias recorriendo mi cuerpo.

Fue entonces cuando dejé de ir al mercado, había conseguido una beca para estudiar mi carrera profesional y ya no necesitaba seguir trabajando medio tiempo. No volví más al mercado, hasta hace poco, han pasado más de diez años desde entonces, volví a ver a mis amigos de esa época y por ellos supe que al carnicero lo había encontrado su mujer con otro hombre en su casa y que lo había corrido, yo no sabía que era casado sino hasta entonces, en un pueblo pequeño la noticia se volvió un escándalo, tuvo que cerrar su negocio y se fue de ahí, nadie supo nada de él, yo no lo extraño, solo recuerdo que mi primera experiencia sexual fue con él, y que no era la mejor persona para haber iniciado, aunque supongo que en el medio homosexual el tener encuentros sexuales con personas equivocadas es lo más común, los relatos rosas son una mentira, ¿o en tu caso, cómo fue tu inicio, querido lector?...