5 de septiembre de 2013

Un desconocido

Relato enviado de forma anónima:

Hace ya aproximadamente un año que decidí salir una noche de domingo a divertirme con unos amigos a la zona en mi ciudad que es frecuentada por los gays, casi todo estaba cerrado, pero por fortuna el lugar al que vamos estaba abierto, es un bar muy sencillo, pero aun así aquí viene de todo, yo siempre me siento muy cómodo aquí. Mis amigos y yo nos tomamos unas cervezas, habíamos ido a celebrar que ya tenía yo trabajo, convivimos un tiempo y después ellos se fueron, son una pareja a la que yo estimo mucho, me quede solo y tomando mi última cerveza, pensé que la noche ya no ofrecería nada para mí.
 De pronto vi llegar un hombre muy atractivo al entrar al bar, llevaba un sombrero que le daba sombra a su cara. Echó una mirada por todos lados, cuando miró hacia donde yo estaba, inmediatamente se dirigió a mi mesa, me parecía conocido, pero no di con su identidad. Vestía un atuendo sencillo, mezclilla gastada, una camisa a cuadros, unas botas viejas y un sombrero, lo cual lo hacía ver muy macho. Cuando llego a mi mesa, me hablo de forma familiar tuteándome, pregunto con voz fuerte: "¿estas solo?" yo no lo reconocí, pensé que era porque mi mente estaba alcoholizada, aun así le dije que me acompañara. Entonces dijo que quizá nunca tendría otra vez la oportunidad platicar conmigo y que necesitaba de alguien de confianza como yo, que tenía una buena idea de mi. Le pregunte de donde nos conocíamos y el solo sonrió y me dijo "no te preocupes, ya me reconocerás, solo vengo vestido de otra forma".
 La verdad no lo reconocía, pero no rechazaría a un hombre tan guapo como ese, así que le dije que yo era materia dispuesta y seguimos tomando cervezas. Acerco su silla a la mía y después de platicar un rato, comenzó a acariciar mi entrepierna, mientras con la otra mano tocaba mi mano. Yo estaba más que feliz, la compañía era agradable, la plática era también amena, tomamos varias cervezas, yo me sentía ya bastante tomado pero aun así no rechace la invitación para ir a su depa, de alguna forma me daba confianza. Salimos y lo observe un poco, era un hombre de aproximadamente unos treinta y cinco, que aunque vestía muy sencillo, hablaba de forma educada, pero lo mejor era que estaba muy bien formado y ya tenía tiempo que no estaba con alguien como él, los años me estaban avejentando, mi pelo estaba poniéndose cano y ya no tenía el mismo éxito de antes, conseguir trabajo había sido complicado. Si él me estaba confundiendo con otro, no importaba, yo me iba a divertir mientras se pudiera.
 Detuvimos un taxi y nos fuimos a su departamento, cuando llegamos ya el frio de la noche me había bajado un poco la borrachera y aunque todavía no lo identificaba, si me di cuenta que su atuendo sencillo no parecía coincidir con el lujoso departamento donde vivía, no pude evitarlo y pregunte "¿estas seguro que vives aquí?", el no contesto mi pregunta, solo saco unas llaves y abrió la puerta, había una luz tenue que no alcanzaba a iluminar casi nada pero no encendió luz. Entramos y me condujo al baño, nos desnudamos, mis ojos se iban acostumbrando a la penumbra,  y nos dimos un regaderazo, mientras comenzamos a besarnos apasionadamente, cuando llegamos a la cama se sentó en ella y me hizo una rica felación, era todo un experto en ese arte, mientras yo acariciaba su hermoso cuerpo. Después de eso se tiro en la cama enseñándome un culo hermoso, mi verga estaba bien erecta, bese su hermoso y delicioso orificio y después me puse un preservativo, lo lubrique e introduje mi miembro mientras él se retorcía de placer, todo estaba saliendo de maravilla, los momentos más  hermosos de mi vida estaban ocurriendo ahí mismo, entonces comenzó a decirme "señor Chavira no se detenga, señor Chavira no se detenga, señor Chavira no se detenga" y lo dijo varias veces mientras yo lo disfrutaba a tope, aunque no recordaba haberle dicho mi apellido. Esa expresión me resulto familiar, pero no pensé mas en ella porque yo estaba a punto de venirme y eso era más importante "hahahahahahaha haaaaaa..."
Salí de su departamento, me pidió un taxi, y en el camino pensé en que había sido una noche deliciosa y aunque tenía en la mente su rostro, no daba con él, me ocurría como a veces nos pasa a todos que estamos a punto de definir algo en nuestra mente, finalmente no lo logramos y eso es frustrante, pero había tomado mucho y estaba desvelado. Además tenía prisa, en unas horas tenía que llegar al trabajo, tenía unos días apenas que había entrado a trabajar y no quería llegar tarde pero tenía que ir a mi casa primero, descansar un poco y cambiarme. Solo pensé en los últimos momentos con él, no me dio su número de teléfono, pero me dijo "no te preocupes, me gustó mucho, te prometo que esto se repetirá muchas veces"
 Dormí un poco, me desperté y me fui al trabajo, los efectos del alcohol aún estaban en mi cuerpo, así que cuando llegue al trabajo, por accidente tire unas hojas que estaban sobre un escritorio y comencé a juntarlas, de pronto se abrió la puerta de la oficina de mi jefe e inmediatamente voltee a verlo y deje de juntar las hojas, el me miró fijamente con su porte siempre elegante, usaba como siempre un traje con corbata, se veía varonil e inalcanzable y entonces me dijo con una sonrisa, la misma expresión de la noche "señor Chavira, no se detenga"…

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