´Cause somwhere there´s a place where you belong
¿Qué es un hogar? Quizá es la casa donde nacimos, donde crecimos, y donde descubrimos lo que somos, y entonces dejamos de sentirnos cómodos en esa casa, tenemos que comenzar a cuidar los detalles, a perder la privacidad y a ocultar lo que nos gusta, no vaya a ser que en un descuido dejemos olvidado algo a la vista y seamos descubiertos.
Independizarse se vuelve una necesidad. Buscar un refugio, un espacio propio, pero aún no hay dinero suficiente para ello. El primer espacio que tuve fue un cuarto que rentábamos entre mi pareja y yo, era un cuarto independiente que tenía una cama y un baño, y un par de sillas. Nada más, pero ahí cabía todo lo que eramos, una pareja. Poco a poco y al paso del tiempo fuimos acumulando ahí muchos detalles de nuestras vidas, escritos en trozos de papel que se acumulaban. Cuando todo terminó dejamos el cuarto y hubo que regresar a la casa familiar, cargando un montón de cosas que fueron a dar al fuego, no había forma de tenerlas ahí. Solo conservé algunas pocas cosas, un par de fotos y un par de tarjetas. No tengo nada más de aquella relación. Y sin embargo, cuatro paredes era todo lo que se necesitaba para ser feliz, y era lo más parecido a un hogar.
Hotel, dulce hotel, hogar, triste hogar.
Los hoteles fueron también en algún momento parte de mi vida, parte de mi espacio, donde la noche parecía demasiado corta para todo lo que había que hacer, todo lo que había que soñar, todo lo que había que amar. Los hoteles fueron el espacio de complicidad con la noche, siempre huyendo de la luz del día. Los hoteles tienen su encanto, sobre todo los hoteles de paso. Ahí conocí a quienes jamás volví a ver, y a alguno con el que se dio algo más a través del tiempo. El tiempo fue dando lugar a la necesidad de tener un espacio permanente, donde no hubiera la prisa por desocupar un cuarto a cierta hora. Surgió la oportunidad de un traspaso de un departamento y pude comprar un departamento de interés social con el infonavit. El primer día que me dieron el depa fue de mucha emoción, aunque de lo único que dio tiempo comprar fue un colchón, era todo lo que había en ese pequeño departamento de dos recamaras y 50 m2, y sin embargo ese colchón nos bastó para ser felices esa noche, esa primera noche de muchas más que vendrían con el tiempo. Ese fue, por fin, un lugar al que le podía decir hogar, donde ambos lo fuimos amueblando y decorando a nuestro gusto, donde ningún familiar nos visitaba porque nunca les dijimos donde vivíamos, y donde podíamos ser nosotros mismos. Podíamos andar desnudos en el depa, llevábamos nuestra vida diaria entre un una cerveza y una caricia, entre un tequila y muchos besos, y donde correteábamos a la noche, buscando que no amaneciera, despertando abrazados el uno al otro. Si, fuimos muy felices los años que estuvimos en el departamento.
Pasaron los años, y antes que nos pudiéramos dar cuenta envejecimos, el tiempo se nos vino encima, el cansancio comenzó a hacer mella en nuestros cuerpos, fuimos cambiando, nos fuimos cansando físicamente, perdimos energía, y eso que llaman amor para vivir. La percepción de los espacios fue cambiando, lo que era demasiado pequeño para contener nuestras vidas se volvió un espacio muy grande y silencioso. Es muy tarde en la vida, el ocaso se ve cada vez más cercano, solo espero poder valerme por mi mismo el mayor tiempo posible, pero esta casa se ha vuelto demasiado grande para mi. Ha dejado de ser un hogar, ahora solo es un lugar lleno de recuerdos y no sé si alguna vez pasaron todas estas cosas o solo las soñé en mi demencia senil. He olvidado muchas cosas, he olvidado muchos nombres, muchas caras, me quedan sensaciones que no sé si son reales, risas, amarguras, la memoria me juega malas pasadas. Lo único real es la dificultad que tengo cada día para levantarme de la cama, para iniciar otro día. Pero debo hacerlo, porque siento dentro de mi que aún hay un lugar al cual puedo pertenecer, en algún lado, y me siento tan cansado que lo único que quiero es ir a casa, encontrar ese hogar y poder descansar, porque cada día me siento más y más cansado. Ya no recuerdo cuál es el lugar de donde vengo, y puede que no exista un sitio a donde ir, pero solo quiero ir a casa, para poder dormir, y por fin descansar…
Home, home, where I want to go…
No hay comentarios:
Publicar un comentario