(Anónimo) Era la segunda vez que estaba con un señor de bigote muy abundante en su
casa. A pesar de que en aquel tiempo me llamaban la atención los chavos de mi
edad, este señor se veía muy bien, tenía muy buen cuerpo, muy musculoso y una
sonrisa atractiva, pero lo mejor era que se especializaba en el sexo oral, se
la metía toda hasta la garganta y aguantaba mucho, la primera vez que nos vimos
me estuvo mamando la verga por largo tiempo, cuando estaba a punto de venirme
se detenía y luego comenzaba otra vez, hasta que no pude contenerme más y eyacule
en su boca. Pero en esta segunda ocasión ocurrió algo distinto, yo traía unas
cervezas encima, me comenzó a hacer sexo oral y yo lo estaba disfrutando, pero
de pronto ya no aguantaba las ganas de ir a orinar, me quité y me dirigí a su
baño. El señor de bigote salió tras de mí, me siguió hasta el baño, se acercó y
me dijo: “no lo hagas ahí, mejor orínate en mi boca, yo me trago tus miados”.
La propuesta me desconcertó y sin pensarlo le dije que no, sentí que no podría
orinar si tenía la verga en su boca. Él agregó “orínate en mi boca, para que te
sientas más machín…”. Aun así no lo hice, pero seguí visitándolo.
En esa época yo era primerizo en eso de las relaciones sexuales, comencé
tarde al salir de la universidad y mejor dicho, tenía poco de haber iniciado en
las relaciones homosexuales, así que más bien era conservador, y había ciertas
cosas que no sabía. Había descubierto los grupos de chat por internet, no había
FB ni las otras redes sociales para encuentros de hoy día. En uno de esos foros
conocí a un chavo, dijo llamarse Emmanuel, a veces me lo encontraba conectado
en alguna de las salas y chateábamos siempre en alguna sala creada como
privada. De alguna manera me dio confianza y a unas semanas de platicar
decidimos conocernos. Él también había egresado recientemente de la
universidad, era bajito de estatura y gordito, era un oso muy lindo con mucha
barba. Poco después de conocernos por el chat, un día platicamos y quedamos de
vernos en el centro de la ciudad, eran alrededor de las 12 del medio día, el clima
era fresco y comenzaba a caer la lluvia lo espere frente al lugar que
acordamos.
Él llegó y me saludó, creo que su rostro reflejaba que yo le había
gustado mucho, me dio un abrazo y me pregunto que si planeaba algo y le dije
que no, que no tenía nada en mente, me dijo que fuéramos al cine y aunque era
temprano acepte, llegamos al cine y la verdad no recuerdo ni qué película
miramos, ya que eso fue lo de menos, a esa hora éramos los únicos en la sala
del cine después de un rato de mirar la película él puso su mano en mi pierna y
yo un poco nervioso pase mi mano por detrás de él. Emmanuel se quitó su
chamarra y la puso sobre mis piernas, desabrocho mi cinturón, bajó el zipper de
mi pantalón y comenzó a sobar mi verga que ya estaba parada y escurriendo liquido
preseminal. Eso pareció gustarle a Emmanuel ya que sacaba su mano y chupaba sus
dedos llenos de mis primeros líquidos, eso era nuevo para mí y me calentó mucho
más, entonces se agachó un poco y comenzó a chuparme la verga, la adrenalina me
puso al mil y disfrute muchísimo esa rica mamada.
Le dije que fuéramos a otro lugar y fuimos a su casa, solo que al llegar
¡oh sorpresa! su familia ya estaba ahí, y sería imposible hacer algo, pero
Emmanuel recordó que detrás de su casa había un predio baldío con una choza
vieja y solitaria. Fuimos hacia allá y me dijo que tratara de no hacer mucho
ruido. El entro primero y yo detrás siguiéndolo, inmediatamente bajo mi
pantalón hasta los tobillos, se puso de rodillas y se puso a mamar toda mi
verga de nuevo, disfrutando centímetro a centímetro. Después de eso se puso de
pie, me dijo que le mamara el culo, se volteó, se bajó el pantalón y yo me
encargue de bajar su bóxer, abrí su nalgas y se asomó un culo muy velludo con
unas nalgas blancas y redonditas, un delicia, de alguna forma la clandestinidad
agregaba emoción al encuentro y no me disgustó la idea de mamarle su culo, era
delicioso y él gemía cada vez que mi lengua entraba entre sus nalgas y tocaba
su hoyo caliente, pocas veces había experimentado dar un beso negro como
después supe que se decía pero me gustaba y escuchar que Emmanuel lo disfrutara
me excitaba más y más ... Después de un rato de mamar deliciosamente su culo,
me dijo que ya no aguantaba que quería que ya lo cogiera pero que tuviera
cuidado y me dio un tubito con algo que parecía ser lubricante, pero ninguno de
los dos llevaba condón, él me dijo que lo hiciéramos así, y sin pensarlo más lo
unte en mi verga y un poco en su culo, puse mi cabeza en la entrada de su culo
y el poco a poco comenzó a aventar el culo hacia atrás para que mi verga se
abriera paso.
Así poco a poco la cabeza de mi verga entró y despacio fui empujando el
tronco de mi miembro, él me decía entre gemidos que lo hiciera despacio y
después de unos minutos Emanuel comenzó a moverse y me decía cómo quería que me moviera, me
dijo que se la sacara un poco y luego se la metiera toda, luego que la sacara
toda y se la metiera de golpe, así lo hice y la excitación nos arrastró por
completo, en una de esas que le había sacado mi verga él se volteó y me la mamó
sin que yo pudiera reaccionar, solo me dejé llevar por el cambio de sensación
de su ano a su boca húmeda, luego se volvió a dar vuelta, tomó mi verga con su
mano y la dirigió a su culo. Yo reinicié el mete y saca y él gozaba y gemía
como un loco... Lo cogía cada vez más rápido, sentía mi verga entrando en su
culo caliente, las respiraciones de ambos muy agitadas y no tardaría mucho en
acabar, Emmanuel con sus manos tomo sus peludas y blancas nalgas y las abría
para que mi verga entrara más hondo... Yo seguía perforando su culo, él me
apretaba la verga y cuando se la sacaba por completo se volteaba a mamármela,
había una revoltura de fluidos, no sé qué tan batidos estábamos pero la
penetración cada vez era más fácil, mi verga entraba con más facilidad en su
ano, él gemía fuerte cada que su culo recibía toda mi verga, lo estuve
bombeando un poco más hasta que le dije que ya me iba a venir, que ya no
aguantaba... él sacó con su mano mi verga y se volteó a mamármela, cuando
sintió que estaba por eyacular se sacó la verga de la boca y yo termine con un
orgasmo riquísimo que causó que le llenara la cara de semen que él disfrutaba
con los ojos cerrados. Emmanuel pasaba mi verga por su cara y en ocasiones
chupaba mi verga para no desperdiciar ni una gota de semen.
Después de un rato él se limpió y me limpio por completo, salimos del
lugar baldío y me encamino a tomar un taxi, me dio un abrazo y me dijo que
había sido una deliciosa cogida, que nos teníamos que volver a ver. Llegué a mi
casa a bañarme, no podía creer lo que habíamos hecho, era una mezcla entre
placer, culpa y asco, placer de algo prohibido, no convencional. No sabía si
volverlo a ver o no, aún veía al señor de bigote que me hacía un buen sexo oral
y un día lo visité. Llevaba un six de cervezas, él no tomaba, se cuidaba por el
gimnasio, platicamos un rato, yo quería preguntarle de lo que me había pasado
con Emmanuel, pero no sabía cómo abordarlo, me tomé las cervezas y luego me
desabroché el pantalón, él me comenzó a mamar la verga y entonces hice el
intento de orinar en su boca, al principio no podía, el señor se dio cuenta lo
que quería hacer, no dijo nada pero cambió el ritmo con el cual me la estaba
mamando, sentí más libertad en mi verga y entonces pude orinar en su boca. Al
terminar todo platicamos y le dije lo que había pasado con Emmanuel, sabía que
él tenía más experiencia y me dijo que me iba a encontrar cosas que podrían
parecer extrañas, pero que la decisión de hacerlas era mía. Seguí viendo a
Emmanuel y duramos varios meses cogiendo hasta que él tuvo que ir a hacer
trámites a otra ciudad para su título y allá conoció a una persona con la que
estableció una relación, entonces puse punto final a esa historia. Ese fue mi
inicio en el sexo y lo disfrute mucho, he tenido otras experiencias pero las contaré
en otra ocasión…

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