26 de noviembre de 2015

No se aceptan parejas


Gracias por las cervezas, pero la verdad es que ya no acostumbro a salir con parejas, no es que la pase mal, al contrario, el sexo es muy bueno, pero son muy complicados emocionalmente, primero te tratan bien pero luego las cosas pueden llegar a ponerse mal. Que no es su caso, me dicen, pero dejen que les haga una pregunta, ¿es la primera vez que lo hacen con alguien más? Porque de ser así prefiero no ir con ustedes. Dicen que la burra no era arisca, ¿quieren saber por qué? Bueno, sucedió no hace mucho, fue en la ciudad donde vivo…

Recuerdo que el televisor proyectaba la última película porno que ellos habían comprado, sobre la alfombra, Miguel y Samuel habían pasado de los besos a las caricias y después a todo lo demás, llevaban casi 6 años como pareja y parecían tener una buena relación, se notaba porque tenían buen entendimiento y una buena química en la parte sexual. Sobre la mesa de la sala había unos vasos con tequila, era de noche y la habitación estaba a media luz, por la ventana entraba la luz de los faros de los autos que pasaban afuera. Mientras Miguel estaba tendido boca abajo en el piso, era penetrado por Samuel, ambos tenían la vista puesta en la televisión donde había una escena interracial de tres hombres musculosos, uno de ellos penetraba al otro mientras este le mamaba la verga al tercero. El tequila calentaba los cuerpos, la excitación al ver la película aumentaba y entonces cambiaron de posición…

Me contaron que cuando se conocieron ambos se declararon como activos, “¿y entonces que hacemos, jugamos a espadazos?” y tuvieron que negociarlo, decidieron que lo mejor sería ir una y una, a cada quien le tocaría el turno de ser pasivo con el otro, primero uno y luego el otro. ¿Quién sería primero? Lo dejaron a la suerte, cada encuentro sexual comenzaba con un volado, el que perdiera asumía el papel de pasivo y era penetrado por el otro, pero luego cambiaban los roles, quien primero había sido pasivo era ahora quien penetraba al activo, y el cambio podía volver a darse. Entre ellos ahora ya no existía el ser activo o pasivo, ambos eran igual, ambos eran inter. Y aun cuando durante mucho tiempo antes ambos habían sido solo activos con otros, descubrieron la forma de sentir placer ahora como pasivos, sin dejar de actuar como activos. Así habían venido siendo durante todos esos años, hasta que aparecí yo…

Los conocí por casualidad una noche que pasaba por el zócalo de la ciudad, los días viernes un grupo de personas de la tercera edad se reúnen en una explanada del centro para bailar danzón, cuando los veía me detenía a verlos bailar, siempre me ha gustado la elegancia y sincronía con la cual bailaban, yo siempre he tenido dos pies izquierdos y solo bailo los ojos cuando los veo, esa noche estaba ahí cuando sentí que alguien me miraba, eran ellos, al inicio no supe la razón, no parecían ser “de ambiente”, y si lo eran no es muy común que siendo una pareja te busquen ligar, no es que crea en la fidelidad pero cuando deciden experimentar con otra persona usualmente lo hacen cada quien por su lado, a escondidas del otro. Incluso he conocido a parejas donde tienen permitido tener sexo con otros a condición que no lo sepa el otro. No les hice caso pero entonces uno de ellos se acercó a saludarme, me dijo que le parecía yo conocido, lo cual no era cierto pero era la forma que tenía de abordarme.

Al verlo de cerca pude notar que se veía bien, usaba lentes que le daban un aire interesante, un bigote corto bien recortado y un cuerpo firme, como de alguien que hace ejercicio sin ser de gimnasio. Le seguí la corriente y le dije que probablemente me habían visto antes ahí ya que a veces me detenía a ver al grupo de baile. Eso lo hizo entrar en confianza y se presentó, me dijo que se llamaba Miguel y que venía con su amigo Samuel, le hizo una señal con la cabeza y el otro se acercó, me dio la mano y se presentó. Samuel era un poco más alto que Miguel y algo velludo, también de bigote, aunque más grueso. Platicamos un rato mientras veíamos cómo bailaban danzones, luego me preguntaron si querría tomar una cerveza con ellos, lo pensé un momento, hasta ese día nunca me había ido con dos, era desconfiado, eran mayoría para mí y se veían más fuertes que yo, al parecer se dieron cuenta y me dijeron que eran tranquilos, que también para ellos era nuevo invitar a alguien a su casa, que solo querían invitarme a tomar una cerveza o lo que se diera. Los observé bien, también se veían nerviosos, me parecieron sinceros y además me gustaron, accedí a ir con ellos.

Vivían a pocas cuadras del zócalo de la ciudad, lo que me dio tranquilidad de no ir por un rumbo que no conociera y que fuera más complicado regresar. Vivían en un segundo piso, la ventana daba a la calle. Nos sentamos en la sala y me invitaron de su barra, elegí tomar tequila, ellos también optaron por tomar lo mismo. Al principio estábamos medio serios, no parecía haber mucho tema para platicar, pero poco a poco nos fuimos relajando. Pusieron una película porno que recién habían comprado y comenzaron a besarse, hasta llegar al punto del inicio de la historia. Yo estaba a un lado de ellos sobre un sofá, solo como voyeur viéndolos, el tequila calentó mi sangre y me desabroché el pantalón, comencé a masturbarme lentamente sin interferir en lo que ellos hacían. Entonces cambiaron posición, Samuel se puso en cuatro en posición sesgada entre la televisión y el sofá donde yo estaba mientras Miguel lo penetraba, me gustó ver las nalgas peludas de Samuel, tenía un vello tupido.

En algún momento, Miguel comenzó a empujar a Samuel hacia mí mientras lo penetraba con fuerza, poco a poco Samuel se iba acercando hasta mí persona, pero su mirada seguía puesta en la televisión, hasta que su cabeza quedó muy cerca de mi entrepierna, pero parecía no verme, seguía mirando la televisión hasta que Miguel le tomó la cabeza y lo giró hacia mi verga, entonces se me quedó viendo sin decir nada, no se atrevía a hacer nada, yo sentía su aliento caliente cerca de mi miembro, fue Miguel quien nuevamente le tomó la cabeza para dirigirla hacia mi verga, Samuel ya no se pudo resistir y me comenzó a mamar la verga, Miguel se inclinó sobre él para ver cómo me mamaba la verga, yo me moví del sofá para acercar mi verga a Miguel quien también comenzó a mamármela. Después los penetre, uno a uno, y al parecer ambos disfrutaban mucho ser penetrados por mí.

Aunque me invitaron a quedarme a dormir con ellos, esa vez me fui para mi casa, pero seguí viéndolos de vez en cuando. Lo que hicimos en los siguientes encuentros fue más o menos parecido con algunas variantes, aunque en todas esas veces ellos tuvieron claro que yo solo era activo, pero eso era algo que les gustaba, creo que aunque al inicio ellos se declararon activos, después de cinco años querían experimentar otras cosas como pasivos. La pasábamos bien, a veces cuando estaba muy tomado aceptaba quedarme a dormir con ellos, primero insistían en que yo durmiera con ellos en su cama, me ponían en medio, yo no los aguantaba, no porque hiciéramos algo, sino por el calor de sus cuerpos, prefería quedarme en el sofá.

¿Qué fue lo que pasó si todo inicio tan bien? Bueno, dicen que una mesa de tres patas siempre va a quedar derecha, pero aquí no fue así, en algún momento me comenzó a gustar más Miguel, ambos eran atractivos, de buen cuerpo, pero creo que yo le comencé a gustar más a Samuel. Al principio eran como pequeñas diferencias que parecían no ser importantes, pero conforme iba pasando el tiempo las cosas iban teniendo un giro en esos encuentros. Yo siempre buscaba más a Miguel para cogérmelo más, pero Samuel comenzaba a querer ser siempre el primero para que me lo cogiera, y también por parte de ellos comenzaron a dejar de interactuar juntos conmigo, es decir, aparentemente hacíamos un trío pero entre ellos ya no había interacción; por ejemplo ya no me mamaban la verga juntos, ahora era uno a la vez, y cuando me cogía a uno, el otro ya nomás veía y toda la chamba como activo era para mí, entre ellos dejaron de ser activos.

Con el tiempo comencé a darme cuenta que ambos eran muy diferentes, pero esa diferencia no hacía que se complementaran, más bien el que ambos fueran diferentes los separaba cada día más. Cuando los visitaba y me quedaba con ellos, al principio todo estaba bien, después de coger por la noche tomábamos unos tragos y platicábamos, nos estábamos conociendo, pero ya más tarde avanzada la noche y ya algo ebrios, ellos comenzaban a pelear por las cosas más simples y tontas. Me di cuenta que ellos se presentaban como una buena pareja que se llevaba bien y que tenían años con su relación, pero en la intimidad de su casa sus diferencias los hacían pelear cada vez que yo los veía.

Samuel, al principio parecía ser un hombre sencillo, agradable y muy hospitalario y comenzó a decirme que yo era su amigo, pero con el tiempo me di cuenta que la relación que tenía conmigo solo era utilitaria, me veía más como una especie de servidor, de chacal disponible para cuando deseara sexo. Detrás de su generosidad iba implícita la obligación de darle sexo, si se podía toda la noche. Sin embargo quien más me gustaba para eso era Miguel, y aunque también tenía sexo con él era cada vez menos, era evidente que yo había dejado de gustarle y aceptaba tener sexo conmigo solo para que yo siguiera yendo a verlos y pudiera tener sexo con Samuel, quien no era de coger una vez y ya, para él tener sexo era de toda la noche, mientras tomaba tequila o cerveza. Creo que en el fondo ambos buscaban en mi algo de compañía, ya que ellos no se soportaban y casi no tenían tema para platicar, el que yo estuviera ahí les permitía desviar la atención hacia mí y hacer como que no pasaba nada, ambos se disputaban mi atención para platicar. Quien más hablaba era Samuel, sin embargo su plática siempre estaba centrada en sí mismo, era un verdadero yoyo. Mientras estuviera de acuerdo con él estaba a gusto. Ahí comenzó a tener problema conmigo, ese no es mi estilo, si alguien me gusta no lo digo, nos gustamos y lo que salga, lo demás sale sobrando, y tampoco soy consejero matrimonial, yo solo quiero pasar un buen rato de sexo sin complicaciones.

Miguel por otro lado parecía ser el más centrado, platicaba de temas interesantes, de películas, de libros, pero eso molestaba a Samuel, supongo que se dio cuenta que su pareja y yo nos entendíamos más en cuestión de intereses, se ponía celoso, pero la verdad es que Miguel solo parecía más centrado en apariencia, pero en el fondo era tan explosivo como Samuel, y al no poder ser directo con él volcaba su frustración en mí. Desaparecía la persona madura y agradable que aparentaba y se transformaba en alguien muy infantil, se portaba de manera caprichosa e imbécil. Si algo me molestan son los dramas, y un día me hartaron y les dije lo que pensaba de ellos, que eran un par de homosexuales histéricos y dramáticos en busca de sexo fácil. Ellos no esperaban les hablara así de fuerte, se quedaron sin decir nada, yo agarré mi chamarra y me salí de ahí, me habían hartado y ya no me importaba lo que pasara con ellos, sé que iban a terminar muy mal, pero ese ya no era mí problema.


Desde ahí decidí que las parejas no eran lo mío, cuando me llego a encontrar a una pareja que me invita la verdad no soy grosero pero prefiero alejarme. Ustedes me cayeron bien, y de nuevo gracias por las cervezas, ahora ya saben por qué no quiero ir con ustedes, ¿Qué no son así, que ustedes son maduros y tiene una relación estable? Si, también ellos me dijeron eso, ¿quieren arriesgarse? ¿una cerveza más? Bueno, la verdad es que me laten, y la calentura es canija, quizá si vaya con ustedes, pero solo sería una vez, no los volvería a ver, ¿Dónde dicen que viven?...

Por: Martín Soloman


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