Nunca sabes cuánto puede cambiar tu vida al conocer una persona, aunque
sea solamente en un encuentro casual. Por un lado puede que de ese encuentro surja
una muy buena amistad forjándose así un lazo de amistad muy sólido que incluso
puede resistir el tiempo y la distancia; otras veces nos equivocamos y aunque
al inicio pareciera que la relación puede llegar a ser fuerte, nos damos cuenta
que no somos de interés para el otro, pero nadie nos prepara para saberlo, y el
aprendizaje suele ser doloroso. Sin embargo hay muchas otras formas en las que
pueden darse las cosas al entablar contacto con desconocidos. Pero de cualquier
forma, siempre es mejor ser sincero y actuar en consecuencia, aunque lo que se
diga pueda sonar agresivo, para no crear expectativas equivocadas.
Había yo pasado por algunas relaciones complicadas de donde salí
bastante lastimado, más por inexperiencia que por otra cosa, y donde me di
cuenta que hay quienes solo se dedican a jugar con los demás, en mi caso, esas
personas sólo habían buscado lo poco material que podía dar y que solo habían
mentido para lograr sus objetivos, resultando al final que no era yo alguien
especial, ni siquiera pensaban que era alguien agradable. Así que me había
hecho el propósito de no hacer lo mismo con otros. Una constante en mis
relaciones a partir de entonces era que no creía en una relación de pareja,
sólo buscaba el sexo por el sexo mismo, pero no estaba interesado en una
relación formal. Iba a los lugares que conocía para ello, cines, vapores, etc.
en busca de sexo.
Cierto día domingo que estaba teniendo una tarde muy aburrida me decidí
a ir a unos baños de vapor, cuando ingrese al establecimiento iba saliendo un
hombre que me gustó mucho, él también me miro y contrario a mi timidez ante los
desconocidos, le susurre que no se fuera, el solo sonrió y dijo que ya estaba
satisfecho, pero que esperaba verme en otra ocasión y se marchó. Entre al vapor
y nadie de los que estaban ahí me gustó, nadie llamo mi atención y casi al
final un chavo se me acercó y me abordó, aunque me había estado rondando toda
la tarde no le había hecho caso, no me latía, aunque era moreno, y a mí me
gusta la gente morena, había algo en él que no me gustaba, no sabía lo que era,
no podía definirlo, y lo había estado evadiendo.
Estaban por cerrar, yo no había hecho nada, no había encontrado alguien
de mi gusto, estaba por irme y entonces él se acercó y me dijo que me la quería
mamar, yo fui claro con él y le dije que él no era mi tipo y que de plano no me
latía, él insistió, yo no me había descargado, iba sólo por tener sexo como un
desahogo físico, como una sensación de tener hambre y comer cualquier cosa,
como la sensación de orinar donde sea, ante su insistencia le dije que tuviera
claro que él no me gustaba, y que si aún así quería hacérmelo allá él. No
pareció importarle y me hizo sexo oral, muy rápido porque ya estaban avisando
que nos saliéramos. Eyaculé, iba a eso, y cada quien se fue a su vestidor. Al
salir, casualmente estaba afuera esperándome. Me quiso acompañar a tomar mi
ruta caminamos hacia la parada y yo le reiteré que no me atraía sexualmente,
que lo que había pasado no había significado nada, que no se iba a repetir,
pero no le importó y me dijo que lo entendía y que únicamente me quería como
amigo. Llegamos a la parada del camión y me dio su número celular, me dijo que
se llamaba Raúl, y que yo no le interesaba solo para sexo, sino que parecía ser
una buena persona y que quizá podíamos ser solo amigos que el sabia ser un muy
buen amigo, de mala gana le di mi número celular ¡Mi más grave error!
Pasaron unos días, casi lo había olvidado pero un día me llamó, como por
casualidad, el motivo era que me invitaba a su casa a comer, yo le dije que no
podía, pero él me dijo que sólo era para comer, que iba a estar su mamá, que no
me preocupara de que me pidiera sexo porque no era así, luego me hizo el drama
de que había estado cocinando toda la mañana, pensé que el hecho de que su mamá
estuviera presente de alguna forma lo iba a limitar para pretender algo más, yo
tenía pocas opciones para comer cercanas, por lo que terminé aceptando, me dio
la dirección de su casa y llegué. Efectivamente, había una mesa puesta con
varios platillos recién hechos, ahí me presentó a su mamá, me sorprendí, más
que su mamá parecía ser su abuela, era una anciana, de edad muy avanzada,
amable, pero ya no oía bien, por lo demás la comida fue normal, platicando
cosas sin importancia, cumplió su promesa de sólo comer, terminé y me fui.
Pasaron un par de semanas, durante ese tiempo no me había hablado, nuevamente
me invitó a comer, no había sido insistente, parecía ser sólo una persona
solitaria buscando amistad, no me acosaba por teléfono, no pedía sexo, sólo me
invitaba a comer, ¿qué podía salir mal?
De alguna manera me sentí obligado a ser amigo de Raúl porque pensé que
debía ser una persona solitaria que no sabía cómo hacer amigos y pensé que si
yo fuera igual me gustaría que alguien me diera su amistad, así que acepte de
nuevo ir a comer a su casa, todo era como dos amigos, solo que esta vez al
final me llevó a conocer su cuarto, estaba en la parte trasera de la casa, en
realidad era un cuarto de servicio independiente de la casa que él había
adaptado como un lugar para tener sexo, había una cama con sábanas blancas, una mesita con flores, una TV, un pequeño baño. Me pidió tener sexo y como vio que yo
no quería me puso películas porno, y más a la fuerza que por gusto me lo cogí.
No me gustó, hay algo en la forma forzada de tener sexo que inhibe la sensación
de placer, es tener una erección por instinto, no por gusto. Creí que finalmente
entendería que no deseaba tener sexo con él y que desistiría de presionarme
para eso, así que a la siguiente semana que me invitó a cenar esperaba que no
me insistiera de nuevo, esa noche después de cenar ya me quería ir, pero su
mamá me decía que aún no me fuera, cuando ya vi que era muy tarde ella me dijo
que me podía quedar en su casa, que había un cuarto al fondo (el que ya
conocía), le dije que no y me despedí, salí corriendo a tomar mi ruta pero ya
era muy noche y la ruta me había dejado, no llevaba dinero para un taxi, al
cabo de unos minutos ahí estaba Raúl, y me dijo que me podía quedar en su casa.
No tenía alternativa, así que regresé con él.
Accedí a dormir con él con la promesa de que no tendríamos sexo, me dijo
que no, que solo quería que durmiéramos desnudos y que yo lo abrazara como si
yo fuera su papá. Me pareció algo bizarro, yo era mayor que él pero no como
para tener la edad de un padre con un hijo de su edad, la sensación era
chocante, pero con tal de no tener sexo le seguí el juego. Puso canciones con
temas de paternidad y dijo que yo era su papá y que quería ser mi hijo, como ya
tenía sueño le dije que sí. Me dormí un rato y me desperté cuando sentí que mi
verga estaba dentro de su boca, le dije que me había prometido no tener sexo
con él esa noche y me dijo que como su hijo él me tenía que complacer a mí como
su padre, y que le tenía que dar de mi leche, y que si no accedía entonces le
iba a hablar a su madre y me iba a acusar que yo lo quería violar. Hasta
entonces no había yo medido las consecuencias de seguirle la corriente a
alguien, así que tuve que acceder a tener sexo con él. Me estuvo mamando la
verga mucho tiempo, después tomó un condón, me lo puso y se sentó en mi verga,
no pude eyacular, no sentía ningún placer al penetrarlo, mientras él me decía
que yo era su papá y que me estaba complaciendo. Al día siguiente temprano salí
y prometí no volver más ahí.
Él me llamó por teléfono un par de veces más y yo me negué a regresar,
decidí no contestar más de su número, hasta que unos días después recibí una
llamada de un número que yo no conocía, era una mujer, me dijo que me iba a
pasar una llamada y para mi sorpresa era la madre de Raúl, me dijo que su hijo
estaba muy mal, que se había desmayado y que solo repetía mi nombre, que él le
había dado mi número para que me llamara y que por favor fuera. Sentí dentro me
mí mucho coraje de que Raúl usara a su madre para obligarme a ir, pero decidí
ir una última vez. Me abrió la puerta su mamá, Raúl estaba recostado en un
sofá, haciéndose el enfermo, y ahí en voz baja me dijo que todo lo había hecho
para que yo regresara porque yo era su padre y no lo iba a dejar abandonado, no
otra vez. Le reclamé el que me obligara a ir, pero él se dirigía a mí como su
papá y me reclamaba una y otra vez que lo hubiera dejado abandonado, no
entendía qué tenía en su cabeza y todas las fantasías que había armado
alrededor de mí usando la figura de un padre ausente como pretexto para el
acoso y el forzarme a tener sexo con él, yo le había dejado claro que no me
interesaba ni siquiera para tener sexo, pero todo lo que yo había accedido con
él me hacía responsable también de lo que pudiera pasar.
Su mamá se acercó, me dijo que comiera, se mostró contenta de que yo
hubiera regresado, me sentía comprometido con su madre y a la vez enojado por
la forma como la usaba para sus propios fines, accedí a comer, estuve la tarde
y me fui con la promesa de que las cosas iban a estar bien. Esa misma noche
destruí el celular (en aquel tiempo no eran de chip). Por suerte nunca supo
donde vivía yo o donde trabajaba, y en adelante evité ir a los baños de vapor,
fue la única forma de poner fin a esa obsesión. En adelante procuré ser más
cuidadoso con la gente que pudiera conocer, me hice más desconfiado, si antes
no buscaba una relación formal, ahora menos lo haría, seguí con la parte de
buscar sólo sexo, sin ningún tipo de compromiso, sin ningún futuro, sin ninguna
formalidad, sexo ocasional, esporádico, sólo eso.
Pasó el tiempo, no supe más de Raúl, no lo volví a ver ni a saber de él
nunca más, hasta hoy que fui a otros baños de vapor después de meses de no
presentarme en un lugar así. Encontré por fin al hombre que me había gustado
aquella vez que yo llegaba y él salía, al verme también me reconoció de ese día
que nos cruzamos, me sonrió, recordaba vagamente su cuerpo, seguía viéndose
bien, y por fin ésta vez accedió a estar conmigo, por fin tuvimos sexo y fue
muy placentero. Nos vimos fuera de los baños, accedió a tomar una cerveza en
una cantina cercana y platicamos cosas sin importancia, hablamos de la vez que
nos encontramos y que no hicimos nada y en la plática salió que él conocía a
Raúl, no le dije todo lo que yo había pasado con él, sólo le pregunté cómo era
que lo conocía y me dijo que era muy conocido en los baños, buscaba gente para
crear fantasías, me contó que Raúl al parecer tenía un problema psicológico por
el abandono de su padre cuando era niño, tampoco sabía mucho de él y lo último
que supo es que alguien lo había asesinado, no se supo quién, sólo que lo
encontraron muerto en el cuarto al fondo de su casa a donde él llevaba a sus
invitados...
Por: Martín Soloman
2 comentarios:
De esta historia no se que me dió más miedo la persona que te acosaba o la persona que lo mató, por un lado puede que lo hallan asesinado tal vez por acosar a esa persona o talvez por que encontró a alguien más enfermo mentalmente que el
Que triste final para Raúl, lamentablemente hay gente con mucho daño y no busca ayuda profesional, crean fantasías que no todos están dispuestos a tolerar.
Publicar un comentario