17 de julio de 2019

Obsesión, la historia de Raúl


Nunca sabes cuánto puede cambiar tu vida al conocer una persona, aunque sea solamente en un encuentro casual. Por un lado puede que de ese encuentro surja una muy buena amistad forjándose así un lazo de amistad muy sólido que incluso puede resistir el tiempo y la distancia; otras veces nos equivocamos y aunque al inicio pareciera que la relación puede llegar a ser fuerte, nos damos cuenta que no somos de interés para el otro, pero nadie nos prepara para saberlo, y el aprendizaje suele ser doloroso. Sin embargo hay muchas otras formas en las que pueden darse las cosas al entablar contacto con desconocidos. Pero de cualquier forma, siempre es mejor ser sincero y actuar en consecuencia, aunque lo que se diga pueda sonar agresivo, para no crear expectativas equivocadas.

Había yo pasado por algunas relaciones complicadas de donde salí bastante lastimado, más por inexperiencia que por otra cosa, y donde me di cuenta que hay quienes solo se dedican a jugar con los demás, en mi caso, esas personas sólo habían buscado lo poco material que podía dar y que solo habían mentido para lograr sus objetivos, resultando al final que no era yo alguien especial, ni siquiera pensaban que era alguien agradable. Así que me había hecho el propósito de no hacer lo mismo con otros. Una constante en mis relaciones a partir de entonces era que no creía en una relación de pareja, sólo buscaba el sexo por el sexo mismo, pero no estaba interesado en una relación formal. Iba a los lugares que conocía para ello, cines, vapores, etc. en busca de sexo.

Cierto día domingo que estaba teniendo una tarde muy aburrida me decidí a ir a unos baños de vapor, cuando ingrese al establecimiento iba saliendo un hombre que me gustó mucho, él también me miro y contrario a mi timidez ante los desconocidos, le susurre que no se fuera, el solo sonrió y dijo que ya estaba satisfecho, pero que esperaba verme en otra ocasión y se marchó. Entre al vapor y nadie de los que estaban ahí me gustó, nadie llamo mi atención y casi al final un chavo se me acercó y me abordó, aunque me había estado rondando toda la tarde no le había hecho caso, no me latía, aunque era moreno, y a mí me gusta la gente morena, había algo en él que no me gustaba, no sabía lo que era, no podía definirlo, y lo había estado evadiendo.
                                                  
Estaban por cerrar, yo no había hecho nada, no había encontrado alguien de mi gusto, estaba por irme y entonces él se acercó y me dijo que me la quería mamar, yo fui claro con él y le dije que él no era mi tipo y que de plano no me latía, él insistió, yo no me había descargado, iba sólo por tener sexo como un desahogo físico, como una sensación de tener hambre y comer cualquier cosa, como la sensación de orinar donde sea, ante su insistencia le dije que tuviera claro que él no me gustaba, y que si aún así quería hacérmelo allá él. No pareció importarle y me hizo sexo oral, muy rápido porque ya estaban avisando que nos saliéramos. Eyaculé, iba a eso, y cada quien se fue a su vestidor. Al salir, casualmente estaba afuera esperándome. Me quiso acompañar a tomar mi ruta caminamos hacia la parada y yo le reiteré que no me atraía sexualmente, que lo que había pasado no había significado nada, que no se iba a repetir, pero no le importó y me dijo que lo entendía y que únicamente me quería como amigo. Llegamos a la parada del camión y me dio su número celular, me dijo que se llamaba Raúl, y que yo no le interesaba solo para sexo, sino que parecía ser una buena persona y que quizá podíamos ser solo amigos que el sabia ser un muy buen amigo, de mala gana le di mi número celular ¡Mi más grave error!

Pasaron unos días, casi lo había olvidado pero un día me llamó, como por casualidad, el motivo era que me invitaba a su casa a comer, yo le dije que no podía, pero él me dijo que sólo era para comer, que iba a estar su mamá, que no me preocupara de que me pidiera sexo porque no era así, luego me hizo el drama de que había estado cocinando toda la mañana, pensé que el hecho de que su mamá estuviera presente de alguna forma lo iba a limitar para pretender algo más, yo tenía pocas opciones para comer cercanas, por lo que terminé aceptando, me dio la dirección de su casa y llegué. Efectivamente, había una mesa puesta con varios platillos recién hechos, ahí me presentó a su mamá, me sorprendí, más que su mamá parecía ser su abuela, era una anciana, de edad muy avanzada, amable, pero ya no oía bien, por lo demás la comida fue normal, platicando cosas sin importancia, cumplió su promesa de sólo comer, terminé y me fui. Pasaron un par de semanas, durante ese tiempo no me había hablado, nuevamente me invitó a comer, no había sido insistente, parecía ser sólo una persona solitaria buscando amistad, no me acosaba por teléfono, no pedía sexo, sólo me invitaba a comer, ¿qué podía salir mal?
 
De alguna manera me sentí obligado a ser amigo de Raúl porque pensé que debía ser una persona solitaria que no sabía cómo hacer amigos y pensé que si yo fuera igual me gustaría que alguien me diera su amistad, así que acepte de nuevo ir a comer a su casa, todo era como dos amigos, solo que esta vez al final me llevó a conocer su cuarto, estaba en la parte trasera de la casa, en realidad era un cuarto de servicio independiente de la casa que él había adaptado como un lugar para tener sexo, había una cama con sábanas blancas, una mesita con flores, una TV, un pequeño baño. Me pidió tener sexo y como vio que yo no quería me puso películas porno, y más a la fuerza que por gusto me lo cogí. No me gustó, hay algo en la forma forzada de tener sexo que inhibe la sensación de placer, es tener una erección por instinto, no por gusto. Creí que finalmente entendería que no deseaba tener sexo con él y que desistiría de presionarme para eso, así que a la siguiente semana que me invitó a cenar esperaba que no me insistiera de nuevo, esa noche después de cenar ya me quería ir, pero su mamá me decía que aún no me fuera, cuando ya vi que era muy tarde ella me dijo que me podía quedar en su casa, que había un cuarto al fondo (el que ya conocía), le dije que no y me despedí, salí corriendo a tomar mi ruta pero ya era muy noche y la ruta me había dejado, no llevaba dinero para un taxi, al cabo de unos minutos ahí estaba Raúl, y me dijo que me podía quedar en su casa. No tenía alternativa, así que regresé con él.
 
Accedí a dormir con él con la promesa de que no tendríamos sexo, me dijo que no, que solo quería que durmiéramos desnudos y que yo lo abrazara como si yo fuera su papá. Me pareció algo bizarro, yo era mayor que él pero no como para tener la edad de un padre con un hijo de su edad, la sensación era chocante, pero con tal de no tener sexo le seguí el juego. Puso canciones con temas de paternidad y dijo que yo era su papá y que quería ser mi hijo, como ya tenía sueño le dije que sí. Me dormí un rato y me desperté cuando sentí que mi verga estaba dentro de su boca, le dije que me había prometido no tener sexo con él esa noche y me dijo que como su hijo él me tenía que complacer a mí como su padre, y que le tenía que dar de mi leche, y que si no accedía entonces le iba a hablar a su madre y me iba a acusar que yo lo quería violar. Hasta entonces no había yo medido las consecuencias de seguirle la corriente a alguien, así que tuve que acceder a tener sexo con él. Me estuvo mamando la verga mucho tiempo, después tomó un condón, me lo puso y se sentó en mi verga, no pude eyacular, no sentía ningún placer al penetrarlo, mientras él me decía que yo era su papá y que me estaba complaciendo. Al día siguiente temprano salí y prometí no volver más ahí.

Él me llamó por teléfono un par de veces más y yo me negué a regresar, decidí no contestar más de su número, hasta que unos días después recibí una llamada de un número que yo no conocía, era una mujer, me dijo que me iba a pasar una llamada y para mi sorpresa era la madre de Raúl, me dijo que su hijo estaba muy mal, que se había desmayado y que solo repetía mi nombre, que él le había dado mi número para que me llamara y que por favor fuera. Sentí dentro me mí mucho coraje de que Raúl usara a su madre para obligarme a ir, pero decidí ir una última vez. Me abrió la puerta su mamá, Raúl estaba recostado en un sofá, haciéndose el enfermo, y ahí en voz baja me dijo que todo lo había hecho para que yo regresara porque yo era su padre y no lo iba a dejar abandonado, no otra vez. Le reclamé el que me obligara a ir, pero él se dirigía a mí como su papá y me reclamaba una y otra vez que lo hubiera dejado abandonado, no entendía qué tenía en su cabeza y todas las fantasías que había armado alrededor de mí usando la figura de un padre ausente como pretexto para el acoso y el forzarme a tener sexo con él, yo le había dejado claro que no me interesaba ni siquiera para tener sexo, pero todo lo que yo había accedido con él me hacía responsable también de lo que pudiera pasar.

Su mamá se acercó, me dijo que comiera, se mostró contenta de que yo hubiera regresado, me sentía comprometido con su madre y a la vez enojado por la forma como la usaba para sus propios fines, accedí a comer, estuve la tarde y me fui con la promesa de que las cosas iban a estar bien. Esa misma noche destruí el celular (en aquel tiempo no eran de chip). Por suerte nunca supo donde vivía yo o donde trabajaba, y en adelante evité ir a los baños de vapor, fue la única forma de poner fin a esa obsesión. En adelante procuré ser más cuidadoso con la gente que pudiera conocer, me hice más desconfiado, si antes no buscaba una relación formal, ahora menos lo haría, seguí con la parte de buscar sólo sexo, sin ningún tipo de compromiso, sin ningún futuro, sin ninguna formalidad, sexo ocasional, esporádico, sólo eso.
 

Pasó el tiempo, no supe más de Raúl, no lo volví a ver ni a saber de él nunca más, hasta hoy que fui a otros baños de vapor después de meses de no presentarme en un lugar así. Encontré por fin al hombre que me había gustado aquella vez que yo llegaba y él salía, al verme también me reconoció de ese día que nos cruzamos, me sonrió, recordaba vagamente su cuerpo, seguía viéndose bien, y por fin ésta vez accedió a estar conmigo, por fin tuvimos sexo y fue muy placentero. Nos vimos fuera de los baños, accedió a tomar una cerveza en una cantina cercana y platicamos cosas sin importancia, hablamos de la vez que nos encontramos y que no hicimos nada y en la plática salió que él conocía a Raúl, no le dije todo lo que yo había pasado con él, sólo le pregunté cómo era que lo conocía y me dijo que era muy conocido en los baños, buscaba gente para crear fantasías, me contó que Raúl al parecer tenía un problema psicológico por el abandono de su padre cuando era niño, tampoco sabía mucho de él y lo último que supo es que alguien lo había asesinado, no se supo quién, sólo que lo encontraron muerto en el cuarto al fondo de su casa a donde él llevaba a sus invitados...

Por: Martín Soloman

2 comentarios:

Anónimo dijo...

De esta historia no se que me dió más miedo la persona que te acosaba o la persona que lo mató, por un lado puede que lo hallan asesinado tal vez por acosar a esa persona o talvez por que encontró a alguien más enfermo mentalmente que el

Viajes de Ramón dijo...

Que triste final para Raúl, lamentablemente hay gente con mucho daño y no busca ayuda profesional, crean fantasías que no todos están dispuestos a tolerar.