5 de diciembre de 2013

Infidelidad


Infidelidad, en tres actos
Hablar de infidelidad siempre es complicado. En el medio heterosexual la mujer que es infiel queda rebajada a la categoría de una puta, por lo que debe ocultarlo, mientras que el hombre que es infiel, es un chingón y suele alardear de sus amantes frente a sus amigos. Sin embargo, en el medio homosexual, esto es más complicado, porque, para empezar, todos son hombres, sean activos o pasivos, y donde nadie se pone de acuerdo en qué se entiende por infidelidad. ¿Se es infiel con el pensamiento, con el cuerpo, con la verga, con las nalgas, con los sentimientos? ¿Dónde comienza el límite y dónde termina? Aquí tres anécdotas
Primer acto: Cuando todos nos quejamos de la infidelidad pero no reconocemos cuando nosotros lo hacemos.
Hace tiempo escribí acerca de “Mi Primer Pareja”, cuando aún no tenía yo noción de lo que era tener una pareja, lo que implicaba, el compromiso. Nunca conté como terminó esa relación, y tampoco como inició. Vivía en provincia y descubrí un cine porno, tenía poco tiempo de ir y en una de las veces lo conocí, me gustó mucho cuando lo conocí, tenía el tipo norteño, con el pelo medio quebrado muy corto, alto, bigotón, mirada alegre y una sonrisa varonil que encantaba a cualquiera. Ahí en el cine hicimos lo que podíamos hacer, a los dos nos gustó, salimos juntos y cambiamos teléfonos del trabajo porque él era casado. Lo que vivimos juntos está escrito en ese relato, lo que no conté es que, a pesar de que andábamos juntos, yo no tenía la noción de que en realidad éramos pareja, y él me lo había dado a entender diciéndome que nunca iba a dejar a su familia por algo así, él amaba a su esposa y a su hijo. Teníamos unos tres meses de andar juntos cuando una vez se me ocurrió ir al cine porno donde nos conocimos. Según yo solo iba a ver la película y me quedé recargado cruzando los brazos sobre una medio barda que separaba el pasillo de las filas de asientos. Ahí alguien se me acercó, y me comenzó a tocar la bragueta, tuve una erección, el tipo me pidió que nos sentáramos y yo lo seguí, nos sentamos en la primera fila, quedando la barda justo a nuestras espaldas. Ahí me sacó la verga del pantalón, me estuvo masturbando y después se puso a mamarmela. En esto estaba cuando sentí la presencia de alguien que nos miraba fijamente, voltee a ver y era él, la persona con la que estaba saliendo. Un sudor frío me recorrió, él tenía una expresión de coraje en su cara, no dijo nada y salió del cine. Yo me levanté, me acomodé la ropa y salí tras él, sin importar que la gente en la calle nos volteara a ver. Se detuvo y me dijo: “pasaba por aquí y te vi cuando entraste, así que te seguí para ver lo que hacías, y ya sé lo que haces cuando entras aquí, te metes con todos…”. Yo no sabía que decirle, me había descubierto in fraganti, ¿Qué podía decirle?. Entonces él dio por terminada la relación y me dijo: “que bueno que paso esto, porque ya me estaba clavando contigo y yo amo a mi esposa, estaba comenzando a tener problemas con ella por causa de esto”. Se dio media vuelta y se fue. Me sentí el ser más despreciable, los días siguientes le llamé por teléfono a su trabajo, lo negaban hasta que un día me contestó y me pidió que no volviera a llamarlo nunca más. Durante mucho tiempo cargue con la culpa del rompimiento, todo iba tan bien y yo le había puesto los cuernos y él me había descubierto…
 Segundo acto: cuando alguien desea que lo atrapen siendo infiel visto como un juego. Años después conocí a un tipo en el cine, no debí haberme metido con él porque se le volvió una obsesión conmigo, me consideraba su padre real, no como palabra cariñosa sino como su padre biológico y me costó trabajo que me dejara en paz. Otro día lo contaré. Lo que él me dijo es que le gustaría que un día nos pusiéramos de acuerdo para que fuéramos al cine, él se iría hasta las últimas butacas y se metería a hacer algo con alguno, se pondría a mamarle la verga y que en ese momento yo llegara y le reclamara: “¿para eso te doy dinero que me pides para tu escuela? ¿para que vengas al cine de puto a mamarle la verga a otros güeyes?” entonces él se pondría a pedirme perdón ahí, pero todo era una farsa, era algo que él imaginaba que hiciéramos, no sé qué placer encontraba en eso, pero nunca le seguí el juego. Tiempo después me libre de él y no supe nunca más nada de él.
Tercer acto: cuando la víctima de la infidelidad no es tal…
También en un cine porno me tocó ver una escena. Andaba un chavo joven, algo gordito, con una mochila, caminando por los pasillos del cine, los que están a la entrada, se veía tranquilo, nadie le hacía caso. En una de esas voy al baño y de lejos veo al gordito al que se le había acercado un tipo, este era más alto, de cuerpo atlético, moreno. Cuando los vi juntos pensé que ya habían ligado, pero al pasar cerca de ellos me di cuenta que no era así, por lo que alcancé a escuchar, eran pareja, al parecer el tipo alto le estaba reclamando al gordito el por qué estaba en el cine cuando debiera estar en su casa, se veía muy alterado. El pobre gordito se veía todo sacado de onda e intentaba justificarse mientras movía desesperadamente las manos, explicando “pero es que yo solo entré a ver la película, no me he metido con nadie, no he agarrado la verga de nadie ni le he mamado a nadie…”. Fui al baño, salí y seguían discutiendo, los observe de lejos y entonces ambos salieron, el tipo alto se veía muy encabronado. Hasta ahí supuse que se habían ido a arreglar sus diferencias y me olvide de ellos, pero al cabo de unos veinte minutos vi de nuevo al tipo alto entrando a la sala de cine, iba solo, ¿y donde había dejado al gordito? Por curiosidad lo seguí de lejos, subió hacia la parte más alta del cine y ahí se sacó la verga, no tardaron en acercársele dos clientes, y le comenzaron a mamar la verga alternadamente, yo como voyerista me acerque lo suficientemente cerca para ver pero lo suficientemente lejos para que no me tocaran, no era mi tipo, solo quería ver lo que hacía. Y entonces eyaculó, puso cara de satisfacción, se arregló la ropa y salió del cine. Seguramente cuando salieron la primera vez llevó al gordito a tomar su camión para su casa, se aseguró que se fuera, no sin antes regañarlo, y entonces regresó al cine, no creo haya pagado otra entrada, seguramente conoce a que vende los boletos y le pidió que lo dejara entrar de nuevo y entonces hizo lo que acusó al gordito de hacer, con la diferencia que este era activo y el gordito era pasivo, pero finalmente en esa pareja, quien resultó ser el infiel fue justamente el que acusó de tal hecho, y además se metió con dos al mismo tiempo, lo cual no importa, sino el hecho de la doble moral, acusar de infidelidad cuando uno mismo lo es.
El juego de la infidelidad. Y el que esté libre de infidelidad que aviente el primer condón.

 

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