Algunos dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, que todo lo que ha de
ser, alguna vez fue, otros dicen que todo cambia, que nada es para siempre, no
lo sé, quizá el deseo de cambiar está en cada uno de nosotros, pero también es
cierto que nos acostumbramos a ciertas cosas, a vivir de cierta forma, cada quien
va llevando adelante su vida, con sus limitantes, con sus posibilidades, con
sus errores, con algunos aciertos, hay quienes en algún momento de la vida, nos
cuestionamos, mostramos insatisfacción con lo que somos, y entonces deseamos
cambiar algo, buscamos vivir de forma diferente, vivir mejor… y no estar solos…
Es sábado por la noche, decido salir a caminar, el frío viento de la
noche comienza a soplar sobre mi rostro, me dirijo hacia el centro, la gente
sale a divertirse, camina dirigiéndose a algún lugar, van acompañados, yo
camino solo. No hice planes para salir de fiesta, no tuve deseos de salir con
mis amigos como lo hago siempre en fines de semana. Sí, hace frío, pero quizá
es más el frío que siento dentro de mí. Estoy cansado de esas noches que antes
parecían incansables, de visitar bares y tomarme fotos con los conocidos de
siempre, otras personas tan solitarias como yo, que se encuentran en ese
torbellino de fiestas y salidas a lugares para sentir que están vivas, pero que
en realidad están muertas, envueltas en vidas sin sentido, que solo viven por
vivir y que no se dan cuenta del frágil lugar en el que están parados. Hoy por
fin me doy cuenta que no es la vida que quiero tener, deseo algo más.
Quiero una persona con la cual compartir mi vida, disfrutar de su
compañía, no solo del sexo, sino de dormir juntos y despertar cada mañana
abrazados, con la esperanza de envejecer juntos, de lavar la ropa, de hacer
comida, de limpiar la casa, de ir al cine, de visitar lugares turísticos, de
viajes, pero sobre todo de compartir todas esas cosas de la vida cotidiana y…
¿por qué no? de criar juntos a otra persona, a un hijo o a alguna otra
personita, que quizá está esperando nuestro amor de padres. Quiero llegar a
casa sabiendo que alguien me espera, alguien que me pregunte ¿cómo te fue hoy?,
y no solamente una mascota que me mueva la cola, amo los perros y los gatos,
tengo un perrito de mascota para disimular la soledad en la que vivo, pero
necesito de alguien más con quien tener interacción en la intimidad de mi casa,
que me reciba con un abrazo y un beso, con quien pueda reír, hablar de lo que
siento, compartir mis vivencias, compartir mi lecho.
Los años de juventud han pasado sin darme cuenta, ahora soy un hombre
maduro, me he divertido mucho pero no deseo ser una persona que por siempre
ande divirtiéndose gastando sus recursos como si fuera un joven sin
responsabilidades y ansioso de diversión. Deseo invertir lo que aún tengo de
vida en algo que valga la pena. Quiero que cuando este viejo y a punto de morir,
haga un resumen de mi vida y me sienta satisfecho con lo que hice, que los
errores que cometa y he cometido sean menos que los aciertos que tenga para
entonces, y entonces no tendré miedo de partir de este mundo, quiero morir
sintiéndome satisfecho conmigo mismo y en paz con los demás.
Sigo pensando en todo eso, cuando de pronto se me acerca alguien, es un
conocido reciente muy atractivo que pertenece al grupo al que asisto, me
reconoce y de inmediato me invita a ir con sus amigos, es más joven que yo y es
muy guapo, por lo que recuerdo es uno de los que más son deseados en el antro,
siempre pensé que era muy exclusivo y presuntuoso, pero ahora que lo veo de cerca
parece alguien que no es complicado, en realidad sólo quiere divertirse, pasar
un buen rato, tiene esa mirada alegre que he visto antes, y acepto ir con él.
En ese momento olvido todo lo que antes había pensado y casi sin darme
cuenta regreso a la vida de la que estaba intentando alejarme, de nuevo se
repite el ciclo, voy al bar, salgo ebrio con gente diferente y al otro día
despierto en la cama de alguien más cuyo nombre ni siquiera recuerdo. El sexo
fue bueno porque era alguien nuevo por lo menos para mí, pero ese encuentro
será pronto olvidado por otros que pronto vendrán, los recuerdos tienden a ser
fugaces, los nombres se van olvidando, las sábanas serán cambiadas, han
cumplido su función.
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