26 de junio de 2013

Si sale puto lo mato (relato enviado como anónimo)


Cuando veo las fotos de cuando vivía en el pueblo, pareciera que se tratara de otro y no de mi, la persona ahí retratada, es un joven sencillo, vestido con mezclilla y camisas de manga larga, en aquella época no me sentía a gusto conmigo y no me daba cuenta de lo atractivo que podía ser para otras personas. Mi homosexualidad era para mi algo traumático y no podía contárselo a nadie, porque nadie parecía entenderlo, todo el mundo rechazaba a quien tenía un estilo de vida homosexual y yo no quería me rechazaran o se burlaran de mi. Desde muy temprana edad tuve que ocultar lo que sentía, recuerdo que en la primaria me atraían mas los niños que las niñas, pero mi familia era muy tradicional, nunca aceptaría que yo fuera diferente, para ellos no importaba eso de que la homosexualidad es una orientación y hay que comprender. Mi padre nos amenazaba desde niños, "si uno de ustedes sale puto, lo mato" a lo cual todos mis hermanos se reían acusándose falsamente en son de broma y así también yo me libraba de eso. Pero papá hablaba en serio y muchos años después amargamente lo comprobé.
Siendo así la vida en mi familia, siempre cuide lo que salía de mi boca y no había nada que me delatara, me comportaba como los demás esperaban y no me costaba trabajo. Pero llego la época en que el suceso que les voy a relatar me obligo a cambiar mi estilo de vida y a aceptar la persona que yo era, ese paso lo di gradualmente y para ello tuve que irme de mi pueblo y establecerme en la ciudad. Todo empezó un día previo a mi cumpleaños número 23, yo había tenido varias novias para cubrir el ojo al macho, pero no me casaba, mis padres ya me insistían en eso, mis hermanos a esa edad ya se habían casado, incluso mi hermano menor ya estaba casado y yo no.
Ese día antes de mi cumpleaños, me fui a bañar a un ojo de agua, donde acostumbran los hombres del pueblo ir a bañarse, pero ese día había una fiesta en la región y yo estaba solo, parecía que todo el pueblo estaba en la fiesta. Cuando de pronto llego Nazario, para entonces un chavo de 20 años que vivía como a cien metros del ojo de agua, no nos hablábamos, su familia era de las que tenían dinero en el pueblo y yo venía de una familia humilde, él me parecía atractivo, traía el estilo de vestir de los jóvenes de ciudad. De pronto vi que se quitó ante mi toda su ropa y salto al agua, yo capte cuando iba volando por el aire, tenía un cuerpo hermoso y un culo muy llamativo, no pude evitar excitarme y comencé a tocarme el miembro debajo del agua. No sé si él lo noto, pero después de un rato me hizo platica y me pareció muy agradable.
Entonces me dijo que sus papas eran los padrinos en la fiesta y que no estaba nadie en su casa, que si no me gustaría ir a tomar unas cervezas a su casa. Yo acepte por supuesto, lo que me contaba de la vida en la ciudad me parecía muy atrayente y tenía muchas preguntas que hacerle, quería seguir platicando con él y también la imagen de su cuerpo desnudo cruzaba por mi mente, yo para entonces nunca había estado con otro hombre, pero sí que tenia deseos de hacer algo, pero no sabía que era exactamente lo que me gustaría de estar con otro hombre, su hermoso trasero si me había llamado la atención.
Cuando entramos a su casa, todo estaba en silencio, solo a lo lejos se escuchaba la música de la fiesta que había en el pueblo. Me condujo a la parte trasera de su casa donde tenían una mesa y cerca un baño, tomábamos cerveza y platicábamos, él era el menor de cuatro hermanos y estudiaba la universidad en la ciudad, me pregunto a que me dedicaba yo, le conté que trabajaba en una granja y que me iba más o menos. Me animo a estudiar algo para tener un trabajo mejor. Pero el pensar en estudiar era algo que no me importaba por el momento, así que para cambiar de tema le dije que iba al baño, para entonces ya llevábamos varias cervezas y como pude camine hasta el baño, me saque el miembro y  comencé a orinar, no sé en que momento el llego, se agacho y se metió mi miembro en su boca, cuando baje la vista ya estaba ahí mamando y eso era agradable, no me resistí mucho, era muy placentero lo que sentía. Siguió mamando hasta que me vine, abrió la puerta, se salió y se sentó en la mesa a tomar su cerveza, después salí yo y nadie hablo de lo que paso en el baño. Me despedí después de otras cervezas y al otro día pensé que eso solo fue un sueño, que no había pasado, pero me seguía excitando pensar en ello.
No volví a ver a Nazario, durante muchos días lo busque con la mirada por donde esperaba encontrarlo, pero nada y solo recreaba en mi mente lo que no estaba seguro si había ocurrido, estaba confundido, pero estaba sintiendo algo por él, hasta que un día, casi un mes después, lo encontré en la tienda de don Chema, estaba con otro chavo, quizá un amigo de la ciudad. Sentí celos, pero no lo manifesté, mis expresiones no reflejaban emociones, como un hombre debe ser, creo que tenía la misma cara para todo, Nazario en cambio me abrazo y me presento a su amigo y poco después se me acerco de nuevo y me susurro al oído "he pensado mucho en ti, te extrañe", lo aparte bruscamente y le pedí no volviera hacer eso, mi corazón latía con fuerza, el solo sonrió y me dijo que irían por la tarde al ojo de agua, y que yo también estaba invitado. Me despedí y me aleje avergonzado pues otros hombres del lugar habían visto la forma en que Nazario me abrazo, estaba entre avergonzado y emocionado y muy decidido a ir por la tarde al ojo de agua.
Cuando llegue al ojo de agua por la tarde, había mucha gente y a lo lejos estaba Nazario con su amigo divirtiéndose, ahí también estaba Joel, un ex compañero de la escuela secundaria con el que yo me odiaba, era una persona muy chismosa y siempre hablaba mal de los demás, a mi ni me podía ver en pintura pues siempre hubo rivalidad entre nosotros, vi que mi enemigo estaba muy contento con ellos tomando chelas y no me acerque. Entonces otro de los jóvenes que estaban cerca de mi me dijo que Nazario era un puto y que su amigo también, que Joel estaba con ellos porque le daban de tomar, pero que después tenía que pagar con cuerpo. La idea de que me relacionaran con Nazario me asusto y mejor me fui de ahí, aunque quería estar con él. Cuando ya me iba Nazario me alcanzo y como intuyendo lo que sentía, me invito a su casa y me dijo que estaríamos solos, fui con él y me llevo a su habitación y esta vez condujo mis manos a sus nalgas, las cuales me parecieron una delicia, después de eso me hizo sexo oral y lo penetre, disfrute mucho estar con él esa tarde, sin duda tendría que repetirlo. El no era afeminado, era muy varonil y atractivo e inteligente y parecía adivinar lo que yo pensaba y sentía, lo cual me gustaba mucho aunque al parecer tenía mala reputación, todo había estado increíble, pero cuando salimos de su casa Joel mi enemigo estaba con su amigo y al vernos salir reían a carcajadas, me asuste y me fui, ya no escuche a Nazario, ya no volví a buscarlo.
Días después, notaba que la gente me veía y cuchicheaba entre sí, algunos reían, pero no le di importancia, después uno de mis hermanos me dijo lo que Joel andaba contando, que yo era puto y que mi novio era Nazario, me dio mucho coraje y salí a buscar a Joel para golpearlo, pero no lo encontré, cuando regrese a casa, papá ya me estaba esperando, no para reclamarme sino para gritarme lo que creía que era, no esperaba que yo le diera una explicación, yo era un puto y por eso no me casaba y no pude decir nada porque justo cuando creí que las cosas no podían estar peor,  llego Nazario a buscarme, pues no sabía lo que estaba ocurriendo en mi casa, uno de mis hermanos lo corrió y mi papa, me dijo que tenía una hora para irme de la casa, yo no era su hijo y  cuando el volviera no quería encontrarme porque no sabría de que sería capaz, mi mamá lloraba y mi hermano me dijo que era mejor que me fuera. Yo sabía que las palabras de mi padre eran definitivas y que hablaba muy en serio.
Salí de mi casa en el pueblo con pocas de mis pertenencias, solo tome mis documentos personales entre ellos unas fotos que tenía, unas mudas de ropa y un poco de dinero que tenía ahorrado y ya nunca volví a mi pueblo. Tome el autobús a la ciudad, no me quedaría más en ese pueblo que a partir de ahora me rechazaría o se burlaría de mi, prefería irme. Durante el camino poco a poco me sentí libre de un peso que me había atormentado toda la vida, ahora era libre y podía reconocer esa parte de mi que durante años negué. Cuando llegue a la ciudad, no sabía qué hacer, donde ir y mientras estaba en la terminal de autobuses apareció el causante de todo eso que me pasaba, Nazario estaba frente a mí y al parecer sabía lo que ocurría conmigo, sin interrogarme me invito a donde él vivía y me ofreció quedarme el tiempo que quisiera, no lo pude evitar y comencé a llorar, yo no entendía que era lo que me hacía llorar, no sabía si era el haber sido rechazado por mi familia, mi padre o el haberme quitado el peso de seguir negando mi homosexualidad. A partir de ahí mi vida cambio bruscamente.