26 de diciembre de 2013

Mi profesor favorito


Relato Anónimo:
Una vez más estábamos en el hotel donde siempre nos veíamos a escondidas, comenzábamos a abrazarnos, yo le preguntaba por qué era así todo y él me dijo:"A ti te amo, a él solo lo quiero, pero tengo toda una vida con él y no puedo dejarlo" esas  palabras resonaron en mi cabeza durante largo rato, me lastimaban, me hacían sentir solo un pasatiempo, me sentía usado, mi dignidad estaba por los suelos, sabía que tenía que terminar aquello, pero de nuevo se acercaba hasta mí y me permitía tocar su suave piel, su delicioso cuerpo, sus dulces besos me hacían estremecer, seguiría con él un poco más, después pensaría en terminarlo, por ahora no podría negarme a esa invitación al deseo, su hermosa espalda solo era el principio y conducía a un rincón que me producía los más increíbles orgasmos, una vez más me fundía con él y me perdí. Ya no supe más de mi esa noche.
Al otro día, ya en la facultad, estaba en primera fila esperándolo, mis ojos estaban fijos en la puerta y cada vez que alguien entraba esperaba con atención que fuera él, mis compañeros entraban y a mí no me importaba, finalmente el Profesor Díaz llego y la clase inicio, yo estaba embelesado con su belleza, a sus cuarenta y tres años, se veía muy atractivo, otras personas también lo notaban, tenía un cuerpo atlético, un poco pasado de peso, un rostro varonil con vello facial y una voz que cuando se dirigía a mí, se me hacía un nudo en la garganta, todo eso era suficiente para mí, él era el hombre, el hombre que yo había deseado siempre. De vez en cuando me enviaba miradas furtivas, que supongo eran para ponerme alerta, pero yo solo estaba en un estado de ensoñación, en el cual solo él y yo éramos los  protagonistas.
En eso estaba cuando de pronto, vi su rostro dirigiéndose hacia mí y diciendo algo, solo pude balbucear, "me puede repetir la pregunta" y de nuevo pregunto "Sr. Rosales, podría darnos una definición de identidad", busque en mi mente y no encontraba nada, solo veía su rostro hermoso y no pude contestar. Luisa, una compañera, entonces salió en mi auxilio y dio la definición solicitada, ella era una chica interesada en mí y siempre me estaba enviando miradas, yo le gustaba, siendo yo un joven de veintitrés años, lo más probable fuera que con ella si tuviera éxito, pero yo no estaba interesado en ella, mi atención estaba en él, en ese momento me sonroje, algunos sonrieron y yo solo baje mi rostro apenado.
Más tarde, en el pasillo, lo vi platicando con el Prof. Anzures,  era su pareja de años. Después me dijo que planeaban sus vacaciones de fin de año, que irían a Cancún. No sé si se daba cuenta, pero sentí una envidia terrible, como me gustaría estar solo con él varios días, él y yo solo nos veíamos a escondidas, siempre cuidándonos de su pareja y de la gente de la facultad. Ya sospechaba que lo nuestro no era ningún secreto, a veces me llegaban rumores de que le habían visto con un alumno de la facultad, pero yo no hacía caso de eso y hablaba de otra cosa. Nunca tome clase con el Prof. Anzures, se murmuraba que vivían juntos y que ya tenían muchos años.
Un día el Prof. Anzures y yo nos encontramos en el largo pasillo de la facultad, él siempre me observaba, no supe que hacer, era incomodo, yo salía con su pareja y se murmuraba de eso en la facultad, estaba seguro que él también lo sabía, cuando nos encontramos en el pasillo él se detuvo frente a mí y me llamo por mi nombre, me pregunto si podía hablar conmigo, yo solo le dije que no tenía tiempo, él me dijo que no quería que yo saliera lastimado, que lo mejor que podía hacer era alejarme porque si no sufriría, quizá tanto como él y se alejó. Ya nunca volvió a verme, ni a decirme nada.
Por lo pronto su pareja, me escribía mensajes al celular en donde me decía cuanto me amaba, que si yo lo dejaba, no podría estar sin mí, que era su leoncito, que no había nadie como yo, que lo nuestro era eterno, que si yo lo dejaba podría seguir viviendo, pero que no podría disfrutar de esta vida. Yo me sentía halagado, me sentía único y siempre estaba pendiente de él, cada vez que me enviaba mensajes yo le contestaba, porque no quería se molestara conmigo. Sentía que lo amaba.
Yo sabía cuáles eran sus debilidades y lo peor, sabia con qué personas se le iban los ojos, pues existía en la facultad un detestable chico muy atractivo, que le provocaba y si yo le daba rienda suelta a mis más oscuros pensamientos, podía imaginarlo en el mismo hotel donde nos veíamos, con ese chico, más atractivo que yo si lo era, y a mi amor le gustaba, lo  sé. Yo siempre lo pensé, que ese chico era una jotita, cursaba su primer semestre en la facultad y al parecer no tenía ni dieciocho años, muy bien formado, pero con un look un tanto andrógino.
Cierto fin de semana, en el día que acostumbrábamos vernos me cancelo y me dijo que tenía que realizar unos trámites y no nos vimos. El siguiente lunes, en ese pasquín tan terrible, tan famoso en nuestro estado por sus notas amarillistas, apareció la noticia en portada "Profesor de la Facultad de Psicología dando clases privadas a uno de sus pupilos" La nota hablaba de un atractivo profesor y de uno de sus alumnos, que los involucrados salían del hotel, cuando eran sorprendidos por los padres del joven menor de edad, acompañados de la policía, y que los tortolos ya tenían mucho tiempo saliendo juntos.
Después de eso, mi profesor favorito, desapareció y no dio explicación alguna. Me sentí  mal, pero al otro día cuando llegue a la clase en su lugar llego un nuevo Profesor, más joven, mejor formado y con un trasero fantástico, de pronto me sentí bien y en ese primer día de clase con el nuevo profesor, participe mucho, lo cual llamo su atención y me comenzó a lanzar miradas de aprobación.
Una nueva historia comenzó, con quien sería mi Profesor favorito.

5 de diciembre de 2013

Infidelidad


Infidelidad, en tres actos
Hablar de infidelidad siempre es complicado. En el medio heterosexual la mujer que es infiel queda rebajada a la categoría de una puta, por lo que debe ocultarlo, mientras que el hombre que es infiel, es un chingón y suele alardear de sus amantes frente a sus amigos. Sin embargo, en el medio homosexual, esto es más complicado, porque, para empezar, todos son hombres, sean activos o pasivos, y donde nadie se pone de acuerdo en qué se entiende por infidelidad. ¿Se es infiel con el pensamiento, con el cuerpo, con la verga, con las nalgas, con los sentimientos? ¿Dónde comienza el límite y dónde termina? Aquí tres anécdotas
Primer acto: Cuando todos nos quejamos de la infidelidad pero no reconocemos cuando nosotros lo hacemos.
Hace tiempo escribí acerca de “Mi Primer Pareja”, cuando aún no tenía yo noción de lo que era tener una pareja, lo que implicaba, el compromiso. Nunca conté como terminó esa relación, y tampoco como inició. Vivía en provincia y descubrí un cine porno, tenía poco tiempo de ir y en una de las veces lo conocí, me gustó mucho cuando lo conocí, tenía el tipo norteño, con el pelo medio quebrado muy corto, alto, bigotón, mirada alegre y una sonrisa varonil que encantaba a cualquiera. Ahí en el cine hicimos lo que podíamos hacer, a los dos nos gustó, salimos juntos y cambiamos teléfonos del trabajo porque él era casado. Lo que vivimos juntos está escrito en ese relato, lo que no conté es que, a pesar de que andábamos juntos, yo no tenía la noción de que en realidad éramos pareja, y él me lo había dado a entender diciéndome que nunca iba a dejar a su familia por algo así, él amaba a su esposa y a su hijo. Teníamos unos tres meses de andar juntos cuando una vez se me ocurrió ir al cine porno donde nos conocimos. Según yo solo iba a ver la película y me quedé recargado cruzando los brazos sobre una medio barda que separaba el pasillo de las filas de asientos. Ahí alguien se me acercó, y me comenzó a tocar la bragueta, tuve una erección, el tipo me pidió que nos sentáramos y yo lo seguí, nos sentamos en la primera fila, quedando la barda justo a nuestras espaldas. Ahí me sacó la verga del pantalón, me estuvo masturbando y después se puso a mamarmela. En esto estaba cuando sentí la presencia de alguien que nos miraba fijamente, voltee a ver y era él, la persona con la que estaba saliendo. Un sudor frío me recorrió, él tenía una expresión de coraje en su cara, no dijo nada y salió del cine. Yo me levanté, me acomodé la ropa y salí tras él, sin importar que la gente en la calle nos volteara a ver. Se detuvo y me dijo: “pasaba por aquí y te vi cuando entraste, así que te seguí para ver lo que hacías, y ya sé lo que haces cuando entras aquí, te metes con todos…”. Yo no sabía que decirle, me había descubierto in fraganti, ¿Qué podía decirle?. Entonces él dio por terminada la relación y me dijo: “que bueno que paso esto, porque ya me estaba clavando contigo y yo amo a mi esposa, estaba comenzando a tener problemas con ella por causa de esto”. Se dio media vuelta y se fue. Me sentí el ser más despreciable, los días siguientes le llamé por teléfono a su trabajo, lo negaban hasta que un día me contestó y me pidió que no volviera a llamarlo nunca más. Durante mucho tiempo cargue con la culpa del rompimiento, todo iba tan bien y yo le había puesto los cuernos y él me había descubierto…
 Segundo acto: cuando alguien desea que lo atrapen siendo infiel visto como un juego. Años después conocí a un tipo en el cine, no debí haberme metido con él porque se le volvió una obsesión conmigo, me consideraba su padre real, no como palabra cariñosa sino como su padre biológico y me costó trabajo que me dejara en paz. Otro día lo contaré. Lo que él me dijo es que le gustaría que un día nos pusiéramos de acuerdo para que fuéramos al cine, él se iría hasta las últimas butacas y se metería a hacer algo con alguno, se pondría a mamarle la verga y que en ese momento yo llegara y le reclamara: “¿para eso te doy dinero que me pides para tu escuela? ¿para que vengas al cine de puto a mamarle la verga a otros güeyes?” entonces él se pondría a pedirme perdón ahí, pero todo era una farsa, era algo que él imaginaba que hiciéramos, no sé qué placer encontraba en eso, pero nunca le seguí el juego. Tiempo después me libre de él y no supe nunca más nada de él.
Tercer acto: cuando la víctima de la infidelidad no es tal…
También en un cine porno me tocó ver una escena. Andaba un chavo joven, algo gordito, con una mochila, caminando por los pasillos del cine, los que están a la entrada, se veía tranquilo, nadie le hacía caso. En una de esas voy al baño y de lejos veo al gordito al que se le había acercado un tipo, este era más alto, de cuerpo atlético, moreno. Cuando los vi juntos pensé que ya habían ligado, pero al pasar cerca de ellos me di cuenta que no era así, por lo que alcancé a escuchar, eran pareja, al parecer el tipo alto le estaba reclamando al gordito el por qué estaba en el cine cuando debiera estar en su casa, se veía muy alterado. El pobre gordito se veía todo sacado de onda e intentaba justificarse mientras movía desesperadamente las manos, explicando “pero es que yo solo entré a ver la película, no me he metido con nadie, no he agarrado la verga de nadie ni le he mamado a nadie…”. Fui al baño, salí y seguían discutiendo, los observe de lejos y entonces ambos salieron, el tipo alto se veía muy encabronado. Hasta ahí supuse que se habían ido a arreglar sus diferencias y me olvide de ellos, pero al cabo de unos veinte minutos vi de nuevo al tipo alto entrando a la sala de cine, iba solo, ¿y donde había dejado al gordito? Por curiosidad lo seguí de lejos, subió hacia la parte más alta del cine y ahí se sacó la verga, no tardaron en acercársele dos clientes, y le comenzaron a mamar la verga alternadamente, yo como voyerista me acerque lo suficientemente cerca para ver pero lo suficientemente lejos para que no me tocaran, no era mi tipo, solo quería ver lo que hacía. Y entonces eyaculó, puso cara de satisfacción, se arregló la ropa y salió del cine. Seguramente cuando salieron la primera vez llevó al gordito a tomar su camión para su casa, se aseguró que se fuera, no sin antes regañarlo, y entonces regresó al cine, no creo haya pagado otra entrada, seguramente conoce a que vende los boletos y le pidió que lo dejara entrar de nuevo y entonces hizo lo que acusó al gordito de hacer, con la diferencia que este era activo y el gordito era pasivo, pero finalmente en esa pareja, quien resultó ser el infiel fue justamente el que acusó de tal hecho, y además se metió con dos al mismo tiempo, lo cual no importa, sino el hecho de la doble moral, acusar de infidelidad cuando uno mismo lo es.
El juego de la infidelidad. Y el que esté libre de infidelidad que aviente el primer condón.

 

28 de noviembre de 2013

Por faltas a la moral

Sucedió hace muchos años, yo era un estudiante de licenciatura, cursaba el último año de la carrera y como buen alumno me estaba dedicado a hacer mi tesis para poder graduarme. Aunque yo sabía de mis preferencias sexuales nunca lo había querido reconocer y me había hecho tonto con novias ocasionales que tuve. Proveniente de un pueblo de tradiciones muy conservadoras y muy cerrado, el haber salido a estudiar me recluyo en una escuela con un sistema de internado, de tal forma que conocía muy poco del mundo real. Mis instintos los escondía aunque en la intimidad me masturbara con imágenes mentales de hombres musculosos o velludos. Había visto muy poco de pornografía, en mi pueblo había un solo puesto de periódicos y no tenía ese tipo de revistas, así que me tenía que conformar con ver la única revista de fisicoculturismo que había en aquel tiempo, y me gustaba ver a los hombres con cuerpos musculosos. En la universidad había visto un par de revistas de algunos compañeros, eran revistas de porno hetero y muy centrados en las figuras femeninas, grandes senos, nalgas, vulvas, nada que me llamara la atención.

Llegó el momento en que terminé la tesis, aún se usaban las máquinas de escribir, y ahora debía imprimirla. Me recomendaron que me fuera a la ciudad de México a la plaza de Santo Domingo donde había muchas imprentas, así que agarré mi mochila con las hojas de mi tesis y me fui al DF. No tuve problema en llegar, efectivamente, había muchas imprentas, después de estar en unas tres me decidí por una, acordamos el precio y el plazo de entrega. Después de eso caminé un poco y entonces descubrí un cine, se veía viejo, con una marquesina amarilla y paredes pintadas de azul, al acercarme vi que proyectaban películas porno, y aunque era temprano ya estaba abierto. La curiosidad mató al gato, así que pagué mi boleto y entré. Me quede en la entrada en lo que acostumbraba a la penumbra. La película que proyectaban era hetero pero el sexo era explícito, me quedé asombrado, era la primera vez que veía un acto sexual en una pantalla grande de cine, lo que me llamó la atención fue el actor que salía, muy velludo, con una verga muy grande y muy estética (después supe que se llamaba Ron Jeremy), le estaban haciendo sexo oral. Tuve una erección instantánea, y entonces sentí un roce en mi pierna que me electrizó, voltee a ver y era un señor ya grande que me estaba tocando, aunque nunca me devolvió la mirada, veía la película. Tenía intención de sentarme pero la extraña sensación de placer de su mano bajando el cierre de mi pantalón y agarrando mi verga erecta me hicieron quedarme ahí, preguntándome que iba a pasar. Y lo supe, no había pasado ni quince minutos que había entrado y que me habían comenzado a agarrar la verga cuando dos tipos se pararon detrás de nosotros, nos agarraron de los hombros con fuerza y nos sacaron de la sala mientras nos decían: “acompáñenos por favor…”.
No supe lo que pasaba, pero tuve miedo, me olvidé de la erección. Nos subieron a un lobby que estaba en un segundo piso, había una dulcería pero nos llevaron a cada uno por su lado a unas escaleras aisladas, supongo eran las que servía para subir al techo, y entonces el que me llevaba me mostró de rápido una placa y me dijo que era de la policía y que me había sorprendido cometiendo faltas a la moral, que estaban por llamar a una patrulla para que nos llevaran a la delegación y que la multa iba a ser muy cara. Seguramente yo debía tener cara de espanto, aparte de cara de tonto, y agregaron que estando en la cárcel le iban a hablar a mi familia y que se iban a enterar lo que yo estaba haciendo ahí. En eso llegó el otro “policía” y le dijo que no fuera gacho conmigo, (el juego del policía malo y el bueno), que me echara la mano, me preguntaron si era la primera vez que iba ahí, dije que sí, y entonces me pidieron que cooperara. No llevaba ya casi dinero, por suerte había dejado pagado el dinero de la tesis, les enseñé el recibo, me quitaron la cartera, el reloj y la chamarra. Les pedí que me dejaran lo de mi pasaje ya que venía de fuera y por suerte accedieron, junto con un boleto del metro. Así salí de ahí, todo miedoso y con las miradas de los curiosos sobre mi. Regresé al internado, pensando lo que había pasado. Obviamente había yo sido víctima de un atraco y seguramente el otro señor estaba en complicidad para hacer caer a los que ellos detectaran como los más tontos. El conjunto de circunstancias me habían bloqueado la cabeza en ese momento.
Pasó el tiempo y tuve que ir a la Plaza de Santo Domingo a recoger la tesis, pero ya no entré al cine. Por lo menos no a ese. Los años han pasado, hace poco pasé por esa calle, el cine Rio sigue ahí, en ruinas, no sé si aún funcione o que haya cambiado. El porno llegó para instalarse en nuestra vida diaria, y surgieron nuevos lugares dedicados al sexo. De esa época solo quedó esta anécdota…

25 de noviembre de 2013

Mis inicios (relato de un lector)

Mi historia comienza así soy originario de puebla pero al año de vida llegue a la ciudad de México por circunstancias de la vida mi madre se queda sola con tres hijos a la edad de 21 años.  La vida transcurrió hasta el inicio de la adolescencia en donde mi madre empezó a preocuparse por mí al no tener una figura paterna en esa etapa de mi vida me gustaban las niñas, hubo una niña en la secundaria que me gusta mucho pero nunca me acerque o le dije algo. Fue en esa etapa en donde me empezó a llamar la atención la ropa interior el tipo bikini y los bultos de los modelos que se observa en la publicidad así fue que se quedaron atrás las trusas Blancas y dio inicio a mi afición por la underwear sexys. Como parte de tu crecimiento y búsqueda del sexo llegaron las películas xxx heterosexual en donde mi mirada se dirijo a esos cuerpos músculos y a su sexo. Ver penes enormes que resaltaban al estar erguidos y con las venas saltadas y observa el momento glorioso del orgasmo y ver la salida de la leche del macho me ponía caliente, llegaron después a mi vida las películas gay en donde por primera vez observe sexo oral, beso negro y la penetración anal y el placer que tenían al ser follados por un súper macho  guapo, musculoso, bien dotado y sabiendo hacer su trabajo proporcionar una súper cogida fue que pase de la fantasía a la realidad inicio a buscar sitios de encuentros publicados en revistas así que fui descubriendo lugares muy excitantes cines pornos el famoso savoy y los baños de vapor. 
Baños san juan en donde con miedo pero con curiosidad compre mi boleto al vapor general en donde al entrar descubrió el mundo real gay: besos, caricias, sexo oral y penetraciones todo por un mismo boleto bueno si tienes suerte y como dicen de ver se antoja ahí di mi primera mamada y probé que me dieran mi primera mamada la cual fue un placer desconocido para mí. En búsqueda de más lugares de encuentro llegue a la toalla de obregón un lugar de encuentro en donde perdí mi virginidad  después de los 30 años de edad. Al estar excitado con el bombardeo de imágenes sexuales de machos teniendo sexo mi culo estaba ansioso de probar su primera verga por lo que mi primera vez fue con un desconocido en el cuarto oscuro y con protección pero sin el preámbulo de las caricias, La relajación, la dilatación,  etc. Fue dolorosa, fue rápida, fue sin amor, fue únicamente una penetración. Y se podría decir fue la curiosidad y el deseo lo que provoco que mi primera vez no fuera una experiencia especial. Continuara......... Parte de mi vida no ha sido fácil y esto explica mi forma de ser.      
Atentamente. Morgan hill

 



19 de noviembre de 2013

Aprendiendo a vivir


Soy un hombre que me siento muy orgulloso y a gusto de mi genero, disfruto mucho de la fuerza y libertad que me da, fui criado como la mayoría de los niños con un padre de carácter fuerte y un tanto machista y una madre dedicada al hogar y sus hijos, pero desde muy pequeño me di cuenta de que era muy diferente a los demás desde mi forma de pensar hasta mis gustos por los deportes y juegos y ahí aprendí la diferencia de pensar y decir lo que piensas son muy independientes una de la otra, lo que me llevo por consecuencia a llevar una doble vida.
Hace poco descubrí la página de Top Bear mex donde tuve el gusto de enviar una solicitud de amistad y fue aceptada. Hasta ahí todo era normal puesto que el perfil que tengo de oso osesno se presta para ese propósito, recuerdo que esta página me llamo la atención por la foto del perfil un pecho grande con piel morena y el atuendo leather que resaltaba y lo hacía más imponente, revise el perfil y como es mi costumbre y me agradó mucho, todas las fotos con ese porte masculino que irradia virilidad leí todos los comentarios y percibí a una persona amable y sencilla, al poco tiempo publicaron que habría una pool party. Yo nunca había ido a un antro o algún lugar de encuentro como cabinas o cines, mucho menos a una pool party, lo estuve pensando por algunos días y me dije es hora de aprender a vivir quiero ser un oso en todos los aspectos, quiero conocer osos grandes fuertes y viriles como desde niño imagine, así que tome un fin de semana y me dispuse a ir. En un inicio la idea era ir acompañado pero no fue así y creo que fue lo mejor. Cuando iba en camino tenía miles de dudas, algunas personas me llegaron a decir “no vayas en esas fiestas, sólo hay personas con pose, drogas y la bebida esta adulterada para que te excites y te tomen entre varios”. Ahora sé que uno debe de pensar y opinar como le fue en la feria.
Para mi fue el mejor fin de semana de mi vida desde que llegue con todas las dudas del mundo, desde el clima hasta como me veía, todo se desvaneció poco a poco. Me recibieron muy amablemente, me indicaron mi cama y habitación donde me quedaría, me dijeron que me pusiera cómodo y que me esperaban en la piscina me senté un momento en la cama y pensé “bueno ya estás aquí ya no hay marcha atrás”. Baje en un traje de baño tipo short corto que utilizo para natación. Al llegar a la alberca sin mi mochila inseparable compañera me sentí sólo pero dentro de mi decía siempre ha sido así, lo único que tengo que hacer es hacer lo que haces siempre, se cortés y educado, luego a buscar un lugar alejado y tranquilo donde puedas observar bien lo que pasa ya veremos qué pasa después, así fue que me dispuse a saludar a todos ya para ese entonces conocí en persona a Mauricio y Oswi amigos con los que había tenido el gusto de platicar por medios electrónicos, yo me contuve mucho las ganas de abrazarlos muy fuerte y tocarlos, eso secumplió después y me dije vamos a nadar un poco, me metí a la alberca el agua estaba fresca y eso dio pie a platicar con los que ya estaban dentro, al poco tiempo apareció mi amigo Oswi que al saber que no contaba con una ropa un poco más indicada para la ocasión me dijo que si quería ponerme una tanga, sólo dos cosas pasaron por mi mente 1.- decir no y ser un calzón apretado 2.- decir si y probar nuevas experiencias yo soy práctico para esas cosas y me dije A QUE VIENES??? Obvio mi respuesta fue sí. Me probé varias, era el comienzo y ya me estaba excitando salí del cuarto con una tanga de arcoiris directo a el agua para que el frío me ayudara a relajar mi mente, creo que fue en vano sentí la mirada de varios hombres recorriendo mi cuerpo de arriba a abajo y me sentí como carnada como objeto del deseo pero no estaba dispuesto a ceder mi lugar como hombre y posición de oso dentro de la manada pero faltaba mucho y el tiempo me diría si estaba equivocado o no....
El agua en la alberca seguía muy fresca y aunque nublado hacía calor rico y estando ahí decidimos quitarnos el frío con unos abrazos así fue como todo comenzó a dejar mi idea de ser sólo un simple espectador fue muy grato recibir un par de abrazos de osos ricos así fueron pasando las horas y llegando la noche fueron llegando más personas la mayoría muy varoniles otros no tanto pero todos con una gran integración el respeto y esa mezcla sin poses y convivencia entre todos fue lo que más me gustó el ambiente estaba cargado de erotismo y excitación y llegó el momento donde Martín y Mauricio mostrarían los atuendos leather y a varios nos pidieron modelar. De ahí en adelante mi gusto por este tipo de accesorios fue creciendo ya que el desnudarme y ponerme esos atuendos hizo que yo recordara como veía a Mauricio y lo que provocaba en mí. Ahora lo podía ver que ese efecto también lo causaba en otras personas viéndome a mí, eso me ayudó a mostrarme más seguro. El resto de la noche la pase en compañía muy grata y jamás se me borrara de la memoria, lo único que sé es que dormimos muy poco y al día siguiente el andar desnudos fue algo tan natural que sólo momentos antes de irnos y preparar mi mochila para el regreso me vestí. Ahora tengo una historia tatuada en mi piel que marcó mi vida de una manera que jamás me imaginé…
 
Escrito por: Oso Ozesno

13 de noviembre de 2013

Hogar, triste hogar

 
´Cause somwhere there´s a place where you belong
¿Qué es un hogar? Quizá es la casa donde nacimos, donde crecimos, y donde descubrimos lo que somos, y entonces dejamos de sentirnos cómodos en esa casa, tenemos que comenzar a cuidar los detalles, a perder la privacidad y a ocultar lo que nos gusta, no vaya a ser que en un descuido dejemos olvidado algo a la vista y seamos descubiertos.
Independizarse se vuelve una necesidad. Buscar un refugio, un espacio propio, pero aún no hay dinero suficiente para ello. El primer espacio que tuve fue un cuarto que rentábamos entre mi pareja y yo, era un cuarto independiente que tenía una cama y un baño, y un par de sillas. Nada más, pero ahí cabía todo lo que eramos, una pareja. Poco a poco y al paso del tiempo fuimos acumulando ahí muchos detalles de nuestras vidas, escritos en trozos de papel que se acumulaban. Cuando todo terminó dejamos el cuarto y hubo que regresar a la casa familiar, cargando un montón de cosas que fueron a dar al fuego, no había forma de tenerlas ahí. Solo conservé algunas pocas cosas, un par de fotos y un par de tarjetas. No tengo nada más de aquella relación. Y sin embargo, cuatro paredes era todo lo que se necesitaba para ser feliz, y era lo más parecido a un hogar.
Hotel, dulce hotel, hogar, triste hogar.
Los hoteles fueron también en algún momento parte de mi vida, parte de mi espacio, donde la noche parecía demasiado corta para todo lo que había que hacer, todo lo que había que soñar, todo lo que había que amar. Los hoteles fueron el espacio de complicidad con la noche, siempre huyendo de la luz del día. Los hoteles tienen su encanto, sobre todo los hoteles de paso. Ahí conocí a quienes jamás volví a ver, y a alguno con el que se dio algo más a través del tiempo. El tiempo fue dando lugar a la necesidad de tener un espacio permanente, donde no hubiera la prisa por desocupar un cuarto a cierta hora. Surgió la oportunidad de un traspaso de un departamento y pude comprar un departamento de interés social con el infonavit. El primer día que me dieron el depa fue de mucha emoción, aunque de lo único que dio tiempo comprar fue un colchón, era todo lo que había en ese pequeño departamento de dos recamaras y 50 m2, y sin embargo ese colchón nos bastó para ser felices esa noche, esa primera noche de muchas más que vendrían con el tiempo. Ese fue, por fin, un lugar al que le podía decir hogar, donde ambos lo fuimos amueblando y decorando a nuestro gusto, donde ningún familiar nos visitaba porque nunca les dijimos donde vivíamos, y donde podíamos ser nosotros mismos. Podíamos andar desnudos en el depa, llevábamos nuestra vida diaria entre un una cerveza y una caricia, entre un tequila y muchos besos, y donde correteábamos a la noche, buscando que no amaneciera, despertando abrazados el uno al otro. Si, fuimos muy felices los años que estuvimos en el departamento.
Pasaron los años, y antes que nos pudiéramos dar cuenta envejecimos, el tiempo se nos vino encima, el cansancio comenzó a hacer mella en nuestros cuerpos, fuimos cambiando, nos fuimos cansando físicamente, perdimos energía, y eso que llaman amor para vivir. La percepción de los espacios fue cambiando, lo que era demasiado pequeño para contener nuestras vidas se volvió un espacio muy grande y silencioso. Es muy tarde en la vida, el ocaso se ve cada vez más cercano, solo espero poder valerme por mi mismo el mayor tiempo posible, pero esta casa se ha vuelto demasiado grande para mi. Ha dejado de ser un hogar, ahora solo es un lugar lleno de recuerdos y no sé si alguna vez pasaron todas estas cosas o solo las soñé en mi demencia senil. He olvidado muchas cosas, he olvidado muchos nombres, muchas caras, me quedan sensaciones que no sé si son reales, risas, amarguras, la memoria me juega malas pasadas. Lo único real es la dificultad que tengo cada día para levantarme de la cama, para iniciar otro día. Pero debo hacerlo, porque siento dentro de mi que aún hay un lugar al cual puedo pertenecer, en algún lado, y me siento tan cansado que lo único que quiero es ir a casa, encontrar ese hogar y poder descansar, porque cada día me siento más y más cansado. Ya no recuerdo cuál es el lugar de donde vengo, y puede que no exista un sitio a donde ir, pero solo quiero ir a casa, para poder dormir, y por fin descansar…
Home, home, where I want to go…

30 de octubre de 2013

Juan quería morir...


Creo que te comienzas a dar cuenta de que estas envejeciendo cuando las personas que más conoces son las que ya han muerto, y dejas de compartir cosas con las personas que están vivas y que te rodean. La muerte tiene un significado diferente para cada uno de nosotros, dependiendo de cómo sea cuando nos enfrentamos a ella en el transcurso de nuestra vida. La primera vez que supe de cerca esto fue cuando estaba en la primaria, un compañero de mi grupo había muerto ahogado durante el fin de semana cuando su familia visitó una laguna, no sabía nadar y la canoa donde estaban se había volcado. No había una amistad, así que asistí al funeral por ser compañeros de grupo, para mi solo fue dejar de verlo, al igual que cuando terminamos la primaria y dejé de ver a muchos de mis compañeros. El tiempo fue pasando y la muerte se fue haciendo presente en diferentes etapas de mi vida, acercándose cada vez más hasta que me tocó de forma personal en personas de mi familia. Dicen que la muerte se siente, dicen que los perros aúllan cerca cuando alguien va a morir, dicen que hay objetos que se caen sin que nadie los toque, dicen que se oyen ruidos de objetos que se rompen sin que haya nada, dicen que quien va a morir hace cosas que nunca antes había hecho, diferentes a su rutina. Quizás algo de cada una de estas cosas me hayan pasado, quizá solo las he imaginado.

Juan quería morir. No es solo porque me lo haya dicho, sino porque yo lo vi cómo es que fue perdiendo las ganas por todo aquello que va haciendo la vida día con día. Meses antes de su muerte les había dicho a sus hijos que cuando él muriera quería que lo cremaran, su esposa decía que no, que tenía que ser sepultado porque así decía Dios que tenía que ser para poder resucitar en el juicio final. Pero él decía que estaba acostumbrado a ser libre, a ir de un lado a otro, porque siempre le había gustado andar de pata de perro y que no iba a aguantar estar encerrado en una tumba, que si lo cremaban entonces iba a ser libre para andar por todos lados. En todo caso nadie pensaba que pudiera morir, aún era joven, sus hijos eran adolescentes, tenía buena salud, pero fue perdiendo las ganas de vivir. Hacía más de un año que ya no eramos pareja, pero nos seguíamos viendo, como amigos, él sabía que yo ya tenía otra persona en mi vida, alguien que se había decidido a compartir su vida conmigo, mientras que Juan, por el hecho de ser casado, nunca se había decidido a hacer. Fuimos pareja durante seis años de los cuales solo nos veíamos por ratos, una o dos horas al salir del trabajo, para después cada quien volver a su vida “normal”. Hasta que llegó un momento en que decidimos que no podíamos llegar a nada más y entonces terminamos la relación de pareja, pero quedamos como buenos amigos. Mientras fuimos pareja rentamos un cuarto en donde nos veíamos, le decíamos “la madriguera”, era nuestro refugio. Sin embargo, en todo ese tiempo solo una vez se quedó a dormir conmigo, yo quería más con él, supongo que presione demasiado y decidimos terminar.

Juan conoció a mi pareja, sin que este lo supiera, le platicaba lo que pensábamos, lo que él me decía, los planes que teníamos, y entonces supo que ya no había forma de volver a estar juntos. Durante más de un año fue cayendo en una espiral sin fondo, haciendo todo lo que en seis años no se había decidido a hacer. Conoció a otro hombre y se iba a quedar con él los fines de semana, en su casa confesó su preferencia sexual a su esposa y a sus hijos, todos le dieron la espalda, fue un apestado en su propia casa. Juan me dijo de mi pareja “ese cabrón te quiere”, era su forma de aceptarme y aceptar al otro. Por alguna razón durante esos seis años coleccionábamos conejos, en peluche, cerámica. Cierta vez llegó con un regalo para mi, pero no era un conejo, era un perrito de peluche, me extrañó, siempre eran conejos, le pregunté pero no dijo nada. Platicamos un rato y luego se fue, en medio de la noche, la avenida por donde se fue estaba cubierta de árboles, me pareció que la noche era más oscura que otras veces, soplaba un viento frío que hacía que los arboles susurraran, las hojas caían. Fue la última vez que lo vi. Días después murió.

La muerte cambia el rostro de las personas, dicen que algunos rejuvenecen, otros parecen dormidos. Juan tenía en su rostro una expresión de sufrimiento. Fue cremado, como había sido su voluntad. La causa de su muerte fue un derrame cerebral. Aunque dentro de mi pienso que todos contribuimos a su muerte, es como si cada uno de nosotros cargara con una parte de la culpa por su muerte. Y entonces me dolió su ausencia, creando una vacío en alguna parte de mi sentir. Quería verlo en la esquina de la calle donde casi siempre me esperaba, pero él ya no estaría ahí nunca. Quería verlo para hablarle, para decirle muchas cosas que me había faltado decirle, por orgullo, por soberbia, pero ya nunca iba a escuchar lo que tenía que decirle. Solamente en sueños, aunque cada vez tardo más tiempo en soñarlo, siempre tengo un sueño recurrente con él. Siempre sueño que lo veo y que está vivo, y entonces le preguntó que donde ha estado todo este tiempo, que a mi me dijeron que él estaba muerto, y él solo se sonríe y me dice que no es así, que solo me quiso dejar solo un tiempo y no quiso que yo supiera nada de él, pero que ahí esta; en mi sueño yo le reclamo que por qué nunca me habló por teléfono, pero él no me da explicaciones, solo me mira, se sonríe y me pregunta cómo he estado y después hablamos de otras cosas que no recuerdo al despertar. Han pasado muchos años, la muerte ha estado presente en estos años, y nunca esta uno preparado, durante este tiempo ha habido también nacimientos, y también partidas. La muerte nos recuerda lo que es la vida, y la vida es sueño.

Ya se va para los cielos
ese querido angelito
a rogar por sus abuelos
por sus padres y hermanitos.
Cuando se muere la carne
el alma busca su sitio
adentro de una amapola
o dentro de un pajarito.
La tierra lo está esperando
con su corazón abierto
por eso es que el angelito
parece que está despierto.
Cuando se muere la carne
el alma busca su centro
en el brillo de una rosa
o de un pececito nuevo.
En su cunita de tierra
lo arrullará una campana
mientras la lluvia le limpia
su carita en la mañana.
Cuando se muere la carne
el alma busca su diana
en el misterio del mundo
que le ha abierto su ventana.
Las mariposas alegres
de ver el bello angelito
alrededor de su cuna
le caminan despacito.
Cuando se muere la carne
el alma va derechito
a saludar a la luna
y de paso al lucerito.
Adónde se fue su gracia
y a dónde fue su dulzura
porque se cae su cuerpo
como la fruta madura.
Cuando se muere la carne
el alma busca en la altura
la explicación de su vida
cortada con tal premura,
la explicación de su muerte
prisionera en una tumba.
Cuando se muere la carne
el alma se queda oscura.

23 de octubre de 2013

Jacinto (relato anónimo)

Mi mundo entero se cayó a pedazos, tan pronto se supo la noticia de mi homosexualidad y siendo una figura pública en mi ciudad que es homofóbica hasta el tuétano, los medios locales me destrozaron, lo peor era que cada entrevista hecha a mi familia, era echarle mas sal a la herida. Parecía que esas personas a las que yo llamaba "mi familia" nunca habían sentido nada bueno por mí, ni siquiera agradecimiento, todos desde el más pequeño hasta el mayor de mis familiares, cada vez que me veían o les hablaban de mí, vociferaban cosas horribles. Fue así como fui despojado de casi todo lo que tenía, perdí mi trabajo, fui rechazado por todo el que me conocía, nadie me respetaba, era un apestado. Tuve que huir en busca de refugio, no me detuve hasta que estaba muy lejos y cuando llegue a un lugar desconocido cambie mi identidad. No fue fácil levantarme, durante un tiempo me sumí en la desesperanza y el alcohol, las perdidas habían sido muchas y la vida en esas condiciones, yo no la quería.
Paso mucho tiempo de eso y de pronto un día me vi en un espejo, la persona que vi reflejada no era agradable, estaba delgadísimo, tenía muchas canas y no me sentía nada bien. Sabía que eso tenía que terminar porque si no moriría, pero ¿cómo hacer para cambiar? tenía un dolor en el corazón que no me permitía ni siquiera disfrutar del alcohol. Una cosa era segura, tenía que hacer nuevos recuerdos buenos, que me motivaran a seguir viviendo, empezaría de nuevo. Ya no podía ejercer profesionalmente, durante un tiempo trabaje como ayudante de todo tipo de trabajo y teniendo siempre cuidado de no delatarme, tenía mucho miedo de volver a encontrar a las personas que me hicieron daño, poco a poco fui recuperando la tranquilidad y mis heridas emocionales cicatrizaron, aunque a veces deseaba volver a la vida que tuve previamente, me recordaba que eso ya no podía ser.
Entonces tuve una idea genial, pondría un taller, en mi infancia y adolescencia mi padre me enseño el oficio de carpintero y aunque yo ya tenía muchos años que no hacia trabajo de ese tipo decidí retomarlo, junte todos mis ahorros y rente una pequeña casa con un local que convertí en taller de carpintería y me puse a trabajar, el negocio funciono, pero ahora necesitaba un ayudante y pegue un anuncio solicitándolo.
Fue así como conocí al pequeño Jacinto, él era un joven de 25 años, de porte agradable, bajito, algo tímido y muy listo, aunque admitió no saber nada del oficio, dijo que aprendía rápido y lo demostró, además era muy servicial y responsable. Tarde un poco en notarlo, pero, ese joven hizo que olvidara todo lo malo de mi vida pasada y pensara solo en cosas positivas. Pasábamos mucho tiempo juntos en el taller, no parecía tener amigos y cuando después del trabajo nos quedábamos platicando, no parecía tener prisa por irse, parecía alguien que necesitaba mucho amor, poco a poco fui conociendo su historia y eso me unió más a él. Un día después de unas cervezas me confesó que no conoció a su padre, que tenía dos hermanos mayores que él, pero que no tuvieron el mismo padre y que no tenía buena relación con ellos, que no vivían en casa con su mamá, que desde muy joven estaba al cuidado de su madre y que era lo único que tenía.
Pronto descubrí que había tenido pocas oportunidades en la vida y que por ello solo había cursado la educación básica, estaba lejos de conocer el mito griego de Apolo y Jacinto, estuve a punto de contárselo, cierta vez que hablábamos del origen de los nombres, pero me arrepentí, no quise que le asustara la idea, si pensaba que yo le estaba tratando de decir que podría ser homosexual, solo le dije que el Jacinto era una planta de color muy agradable, tampoco lo considere prudente porque el nuevo nombre que adopte en secreto era Apolo. Jacinto, tiene un porte muy masculino, en especial cuando usa para trabajar playeras que muestran sus fuertes brazos y también su comportamiento era siempre masculino y yo todavía no sabía qué era lo que le interesaba sexualmente.
Poco a poco fui demostrándole que confiaba en él, al dejarle más responsabilidades y al cabo de un año, yo podía dejarlo trabajando todo el día solo si tenía que dedicarme a otra cosa, nunca me ha fallado. Durante todo ese primer año del taller, estuve yendo al gym y recupere mi buen aspecto, a mis cuarenta años, me veo bastante bien y en ocasiones creía ver que Jacinto me veía con interés sexual, pero no podía asegurarlo así que mantenía mi distancia con él en ese aspecto. Le había contado parte de mi historia y de esa manera justificaba el ya no buscar una relación con otra mujer. El también comentaba que por el momento no buscaba casarse porque no tenía nada que ofrecer.
Cierto día Jacinto no llego al trabajo, le envié un mensaje y solo contesto con otro, que no podía ir que había ocurrido una desgracia en su casa, que lo disculpara que después iría, yo me fui de inmediato a buscarlo, pensando en que le habría ocurrido, llegue a su casa y me encontré con un funeral, su madre había muerto el día anterior y la estaban velando. Adentro el discutía con sus hermanos y escuche cuando le decían que ahora que su madre había fallecido, el ya no tenía que hacer ahí. Una mujer de las que estaban en el funeral, me comento que lo más seguro era que sus hermanos lo corrieran porque la casa había pertenecido al padre de ellos y no al de Jacinto. Cuando salió y me vio se plantó frente a mi pero no dijo nada, me conmovió mucho y lo abrace, le dije que lo que fuera que necesitara yo lo apoyaría y él contesto que lo único que lo mantenía en esa casa ya no estaba y que era el momento de irse, que si yo podía recibirlo en mi casa temporalmente. Le dije que sí, que en mi casa él podía estar todo el tiempo que quisiera. Me pidió lo esperara un poco y después salió con una maleta, se acercó al féretro de su madre, se despidió y me dijo nos fuéramos, dijo que no iría a su entierro.
Ese día no abrí el negocio, yo me dedique a arreglarle un cuarto y mientras lo deje descansar un rato, él se durmió casi todo el día, cuando despertó, le ofrecí de comer y después una cerveza que él tomo con ansia, yo también tome una y encendí el televisor, seguimos tomando y platicando de otras cosas, de momentos graciosos, me dio gusto olvidara por un momento lo triste y sonriera, tenía una sonrisa que me gustaba mucho, se acercó a mí en el sillón y lo abrace, seguimos bromeando y de pronto me dio un beso en la boca, yo aunque sorprendido lo correspondí, seguimos besándonos y en poco tiempo la ropa fue despojada de nuestros cuerpos, mi hermoso y pequeño ayudante estaba proporcionándome mucho placer, yo desde hacía tiempo estaba enamorado de él y deseaba que esto que estaba pasando entre nosotros fuera el principio de algo hermoso. No lo podía creer pero esto superaba por mucho lo que alguna vez tuve cuando viví con esposa e hijos, ahora tenía muchos deseos de vivir, de vivir al lado de mi bello Jacinto. El estaba en un periodo de transición y yo estaría ahí para apoyarlo, no estaba solo, yo estaría con él. A partir de ahí, nuestra vida cambio, yo conocí cada vez más a Jacinto y entre más lo conocía más me enamoraba de él, pude descubrir a una persona de nobles sentimientos y de muchas más cualidades, finalmente me confesó que desde la primera vez que me vio le guste, cuando vio el anuncio solo pensó en estar cerca de mí, que anteriormente tuvo una relación con otro hombre pero que lo dejo muy lastimado y que ya no creía en el amor, hasta que me conoció. Es así como le dimos nueva vida al mito de Apolo y Jacinto, con ciertos cambios por supuesto y en esta historia, el bello Jacinto vivía. Seguramente mi tocayo Apolo está envidiándome en el Olimpo, porque yo sí puedo disfrutar a mi pequeño Jacinto... sí, mi bello Jacinto.
 
http://www.historia-homosexualidad.org/historia-gay/historia-homosexualidad/literatura-gay/mitos-leyendas-gay/griega-gay/apolo-jacinto-mito-gay/apolo-jacinto-mito.html

17 de octubre de 2013

La pérdida de la "virginidad"


Sucedió hace mucho tiempo, yo era estudiante de licenciatura. En aquella época no tenía problema con mi sexualidad, tenía muchas novias con las cuales tenía relaciones sexuales pero también muchos hombres se fijaban en mi y me gustaban. También había tenido relaciones sexuales con hombres, siempre como activo. En aquella época usaba pantalones ajustados que remarcaban el bulto que formaban mi verga y mis testículos, y me gustaba pasear por el centro de la ciudad donde estudiaba, así conseguí que varios me invitaran las cervezas, la cena y algo para mis estudios, así que en cierta forma digamos que andaba de chichifo.
Tenía un amigo que era mi compañero de grupo, se llamaba Ernesto, era un chavo más alto que yo, moreno, de manos grandes y un carácter muy alegre, con el cual a veces nos íbamos a tomar. Su familia tenía mejor posición económica, así que era él quien siempre invitaba las cervezas. Me apoyaba en las tareas y varias veces que había estado en el cuarto donde él vivía, entre cerveza y cerveza, bromeábamos de a ver quien la tenía más grande, a veces nos abrazábamos con el pretexto de la borrachera y hasta ahí.
Cierta vez estábamos tomando en su cuarto y ahí comenzamos a bromear nuevamente, y llegó la pregunta: “¿y que va a ganar el que la tenga más grande?”, le dije, y me contestó: “el que la tenga mas grande se coge al otro”. A mi como activo nunca me habían penetrado, pero estaba yo seguro de que iba a ganar, así que acepté. Nos quitamos el pantalón y comenzamos a masturbarnos uno frente al otro, y ahí fue cuando vi que esta vez iba a perder, la mía era más gruesa que la de él, pero Ernesto la tenía más larga, aunque con una peculiaridad, el prepucio no le había bajado, su glande estaba cubierto parcialmente por la piel.
“Perdiste” me dijo, “ahora cumples, te voy a coger”. Yo intente hacer tiempo y quise emborracharlo más, pero también aguantaba tomando, y él seguía con la verga parada, así que hice mis cálculos y pensé que aunque lo intentara no iba a poder cogerme, iba a apretar las nalgas lo más que pudiera para que no me pudiera coger. Le dije que se sentara en la cama y que yo me sentaría en él y aceptó. Entonces me fui sentando poco a poco, apretando lo más que podía las nalgas, él por más que intentaba no podía entrar, así que en un intento por penetrarme me jaló hacia él, yo descontrolé el peso de mis rodillas y me recargué el cuerpo más de la cuenta y entonces Ernesto gritó y con una mano me aventó. Al voltear a verlo su verga estaba sangrando, y no era yo. El prepucio que le cubría el glande se había rasgado con el impulso y estaba sangrando, mientras él tenía una cara de espanto y de dolor. Me subí los pantalones y le di mi playera para que se cubriera. “¿Y ahora que hago?” me dijo. En mis pantalones traía antibióticos que me había dado, le di unas pastillas y le dije que se apretara con la playera para que le dejara de sangrar, me terminé de vestir, me puse una camisa y salí a buscar algún doctor. No encontré, cuando regresé ya no estaba en su cuarto.
Los siguientes dos días y el fin de semana no fue a clases. Llegó el lunes y llegó a clases, no quiso verme, estaba muy enojado conmigo, yo lo evitaba, y así estuvo varias semanas, hasta que un día me encontró de frente y me dijo que por qué no le hablaba. Le dije que era él quien no quería hablarme, le pregunté cómo estaba y me dijo que lo habían tenido que circuncidar. Se me quedó viendo y me dijo: “¿tu crees que eso no fue importante? Tu me quitaste la virginidad, siempre te voy a recordar”. Yo no supe que decirle, mi concepto de virginidad era diferente, pero él lo entendía por el hecho de que había sangrado en el intento de una relación sexual. No le dije nada, en adelante lo evité hasta que terminamos la licenciatura. Y aunque después lo veía de vez en cuando, nunca volví a estar con él.

9 de octubre de 2013

Solamente un buen recuerdo


Ustedes lo entenderán, porque tal vez guardan en su memoria el recuerdo de una persona que quizá pudo ser el amor de su vida, o algo así. A continuación les relatare acerca de un hombre del cual creo que me enamore, aunque nunca tuvimos sexo. Todo inicio cuando estábamos en esa edad en la que se da la transición entre jóvenes y adultos, aunque con más características de jóvenes dieciochoañeros. Saúl y yo nos conocimos cuando inicio el primer semestre de la licenciatura en administración, a los dos nos tocó en el mismo grupo y él estaba cerca de mí, después de una charla durante un breve receso, coincidimos en varias cosas, iniciamos amistad y a partir de ahí siempre nos buscamos durante la carrera.
Él era de esos jóvenes muy varoniles de barba de candado y pelo en pecho y una voz grave que te derrite nomas de escucharlo y verlo. Si todavía no les inquieta un poco, su cuerpo era delgado y musculoso, con el tiempo embarneció un poco y se veía súper bueno, era un placer contemplarlo cuando se quitaba la playera, después de un partido de futbol. Sobra decir que muchas de las chicas más guapas pasaron por su cama. Tenía unos ojos negros muy atrayentes y una mirada que inquietaba a más de una persona, yo creo que el atraía a mujeres y a hombres por igual, pero nunca le conocí algún amor de hombre.
Poco a poco nos fuimos conociendo y entrelazando nuestra historia, fuimos juntos al gym, compartimos muchas cosas y él fue ocupando en mi corazón un lugar muy especial, pero como les dije antes, él era muy popular con las chicas y no con cualquier chica, siempre eran las más bonitas. Eso hacía que yo me sintiera fuera de lugar y prefería no estar cerca cuando estaba con su novia. El solo me observaba, parecía entender que yo estaba celoso, pero nunca decía nada. Muchas veces, cuando veíamos en su cuarto los partidos de futbol, por la emoción el me abrazaba y me decía al oído en voz baja que me quería un chingo, por eso yo siempre estaba cerca de él. Nunca me pregunto qué onda conmigo, si era homosexual o algo así, ni yo le dije, pero debía de intuirlo, yo nunca tuve novia y generalmente pasaba por tímido.
Un día después de haber iniciado un semestre, me llamo y me pidió fuera a su cuarto donde rentaba porque quería hablar conmigo. Ese día, me conto que su madre había fallecido hacia poco durante las vacaciones y que no había hablado de eso con nadie, que no era fácil para él confiar en las personas y que yo era su único amigo de confianza, lo abrace y estuvimos así mucho tiempo, mientras el lloraba. Me quede con él esa noche y cuando pensó que yo dormía, se acercó a mí, me abrazo y me dio un beso en la espalda. Sin embargo al otro día el seguía siendo como siempre, mujeriego y encantador.
Pero lo más interesante pasó al final de la carrera. Para entonces, los nueve semestres que habían transcurrido desde que nos conocimos no habían pasado en balde sobre nosotros, éramos distintos, más adultos, más hombres, físicamente habíamos cambiado, nuestros cuerpos eran más robustos, yo ahora usaba bigote y él una barba cerrada. Unos días después de la ceremonia de graduación, nos vimos para despedirnos, él se iba con su familia a otro estado y yo me  quedaría solo, sin él. Esa tarde fue lluviosa, fuimos al billar que está cerca de la universidad y jugamos un rato y tomamos unas cervezas. Casi no platicamos, solo nos veíamos mucho y mientras nos movíamos alrededor de la mesa para golpear las bolas con los tacos, siempre nos rozábamos con nuestros cuerpos al cruzarnos. Yo sentía esa, atracción y sabía que él estaba sintiendo lo mismo.
De pronto llegaron otros conocidos de nuestra generación y se acercaron a jugar con nosotros. Así estuvimos un rato, entonces nos invitaron a casa de uno de ellos a seguir tomando y aceptamos, creo que ninguno de los dos se decidía a tomar la iniciativa y alejarnos e irnos juntos a un lugar donde solo estuviésemos los dos. En la casa de esos fulanos, seguimos solos platicando de lo que habíamos vivido juntos y los otros nos dejaron platicar a gusto, para entonces yo estaba ya muy borracho, lo último que recuerdo fue que me llevo a una parte oscura de la casa y nos besamos, al menos eso recuerdo.
Cuando desperté la mañana siguiente, estaba dormido solo en un cuarto del amigo de la casa que nos había invitado, cuando salí me dijeron que Saúl me había dejado de recado que fuera a verlo porque ese mismo día se iba y así lo hice. Cuando lo fui a buscar estaba con su familia, ya se iba. Me abrazo y me dijo que quedaba algo pendiente entre nosotros, se despidió y nunca más volví a verlo en estos cinco años.
Pero hoy, el me llamo a mi teléfono celular y me ha pedido nos veamos, porque "tenemos algo pendiente". No sé qué hacer, durante todo este tiempo guarde ese recuerdo como algo hermoso. Y si lo hecho a perder? Ustedes que opinan? Dicen que el hombre vive de recuerdos, yo quisiera conservar a Saúl, como un buen recuerdo

1 de octubre de 2013

El Cock Ring

Aunque los había visto en películas nunca me había llamado la atención el usar uno, solo se quedaban en la película, se veían curiosos, supuse su función era mantener una erección por un tiempo más prolongado, pero hasta ahí. Mi primer encuentro con un cock ring fue por parte de una persona que conocí y con la cual tuvimos algunos encuentros, era un tipo alto, corpulento, pelo quebrado, simpático, él era pasivo, y en algún momento cuando me hacía sexo oral me lo puso. Era una tira de cuero con estoperoles y un broche para dos medidas. Él lo usaba como pulsera de mano, y más por curiosidad me lo puso y si me quedó bien. No sé si fue la excita

ción del fetichismo al tener el cock ring ó si era la sensación de la sangre retenida en mi miembro, lo cierto es que sentía que la erección si era más firme. Cuando todo terminó le quise devolver su pulsera pero él me dijo que me lo regalaba, que me quedaba mejor como cock ring. No diré el grosor de mi verga pero lo que a él le quedaba como pulsera de mano a mi me quedaba justa alrededor de mi miembro y testículos, quedándome bien como cock ring. Ahí fue cuando comenzó a gustarme el usar algo así y en adelante lo usaba cuando tenía sexo, a la mayoría le gustaba, agregaba algo de morbo al encuentro y la sensación al coger también era diferente, como si la erección fuera dirigida.
Tiempo después busqué otro tipo de cock ring y comencé a probar con argollas de distintas medidas. Ponerse un cock ring metálico y cerrado es diferente a ponerse uno como el que usaba con broche, este tenía su chiste. Había que ponérselo cuando no había erección, y primero había que meter un testículo, luego otro y finalmente el miembro, y ajustarlo a la base del pene, después de eso se podía tener la erección. Encontrar la medida adecuada al tamaño llevó tiempo en probar la que mejor me quedaba. Para quitármelo la erección tenía que haber bajado, de otra forma no había forma de quitarlo. Cierta vez encontré una argolla, pero esta no iba soldada y me quedaba bien. Llegó el momento de usarla en una fiesta que me invitaron, y todo iba muy bien, mi verga sostenía una erección firme. Sin embargo, al terminar la fiesta yo seguía con la erección, aunque ya no tenía excitación, me metí al baño, me puse jabón para intentar quitármela y nomas no pude, la erección no bajaba. Así que me vestí y me fui en un taxi al hotel donde me hospedaba esa noche, supuse que en el trayecto la erección iba a bajar, pero al llegar al cuarto del hotel me encontré con que no bajaba, ya era algo doloroso, la erección ya no era normal y la sangre comenzaba a entumecerse en el miembro encerrado por la argolla. Me metí al agua fría, intenté con jabón, con aceite, y nada. Así pasó como una hora, el dolor era cada vez mayor, así que me vestí nuevamente y bajé al estacionamiento donde tenía el coche, ahí busque entre la herramienta de emergencia y no tenía nada, solo estaba el gato manual para ponchaduras. Tome un tubo hueco y pensando en una pretexto fui a la administración a preguntarles si no tenían pinzas ó algún tipo de herramienta para abrir una “cerradura”. Solo tenían unas pinzas, así que las tomé, me fui al cuarto y ahí con todo el dolor tuve que arreglármelas. Por un extremo de la argolla sin soldar introduje un poco la boquilla del tubo hueco, por el otro extremo pasé otra argolla la cual sujeté con la pinza y con toda la fuerza y cuidando de no lastimar la piel de mi verga fui abriendo poco a poco la argolla hasta que el espacio fue lo suficiente amplio para sacármela. Por fin descansé, me metí de nuevo al agua fría y me metí a la cama para dormir. Aunque ya no tenía la argolla la erección no me bajaba, pero el cansancio me venció y me dormí. Al amanecer aún tenía algo de erección pero ya era menos, mi verga estaba adolorida y algo morada y lastimada, Durante un par de días anduve así hasta que se normalizó. Por suerte no pasó a mayores. Decidí en ese momento no volver a usar un cock ring. Pero la curiosidad fue más, ahora uso otro tipo de cock ring, es un anillo de acero, solo espero no me pase lo mismo, porque ahí si no habrá forma de abrirlo…
 

12 de septiembre de 2013

La noche que yo amo


Hoy es viernes, saldré con mi pareja. ¿A dónde ir? Hay muchas opciones, pero al mismo tiempo son pocas las que encajan para nosotros, quienes gustamos por un estilo masculino, sin poses ni exageraciones.
Mientras camino hacia donde quedamos en vernos, recuerdo que hace muchos años cuando no existían las libertades de hoy en día había pocas, muy pocas opciones de bares o de lo que hoy en día se llaman “antros”.  Eran los tiempos en que la cultura homosexual se quedaba encerrada dentro de las paredes de un tugurio, de entrada discreta, disimulada.
Quizás por el hecho de que lo homosexual estaba mal visto la gente tenía que ser más discreta, mas conservadora en su forma de vestir. Los colores de la bandera del arco iris eran solo para la gente mas obvia y totalmente fuera del closet.  El resto teníamos que actuar con cautela, estar fuera del closet no estaba de moda.
La gente “normal” pensaba muchas cosas de los homosexuales, los imaginaba personas raras, diferentes, quizás enfermos, pervertidos, encerrados en su mundo subterraneo de antros oscuros y sucios. Y como todo lo que es prohibido, atrae, se desea en secreto. Para nosotros fueron las primeras escapadas a un bar gay. Por fuera no se reconocía, abría temprano y había poca gente, nada dentro del bar podía hacer pensar que se trataba de un bar gay. Los meseros eran señores de edad, como en cualquier cantina del centro histórico, el mobiliario común, simple, sin ninguna publicidad. Pero por referencias sabíamos que sí lo era.
Así que entramos, pedimos unas cervezas y esperamos a ver qué pasaba. Iba llegando mas gente, todos de apariencia común, aunque todos hombres. Pantalón de mezclilla, camisas informales, bigote, barbas descuidadas, andar firme, ademanes toscos. Y entre todo esto poco a poco surgían abrazos tímidos, miradas de atracción y uno que otro beso furtivo.
En algún punto algo pasó. El closet literalmente explotó. Muchos artistas comenzaron a descubrir que los gays eran sobre todo una moda. Y lo volcaron a la cultura de las masas. Lo gay se volvió glamuroso. Los homosexuales dejaron de ser raros y enfermos mentales a excéntricos, sofisticados, de buen gusto. Los cantantes comenzaron a adoptar letras alusivas, vestuarios coloridos, bailarines andróginos, coreografías amaneradas.
Y el closet se abrió de golpe. Los colores de la bandera arco iris comenzaron a inundar la vida cotidiana, y con eso llegó una normalización del estilo de vida.
Han pasado muchos años. El triunfo del movimiento homosexual que buscaba la aceptación de un estilo de vida es ahora el fracaso del movimiento. El homosexual es hoy una persona más común y corriente que el mismo heterosexual. Ha perdido el encanto de lo oculto, de lo prohibido, de lo que incita, de lo que provoca y lo que atrae. Se ha perdido la originalidad. Los elementos de la bandera homosexual se encuentran ya en la cultura de masas. Mucha publicidad y productos que no tienen nada que ver con lo gay han adoptado los colores del arco iris. Surge el concepto “gayfriendly”; lo nuevo, lo inn ya no es solo lo gay, es lo queer. En la lucha por el reconocimiento y aceptación de los derechos de los homosexuales, estos han perdido su identidad.
¿A dónde ir hoy? Creo que mi pareja y yo seguimos siendo conservadores en este sentido. Buscamos un sentido de identidad masculina, porque somos hombres y nos sentimos bien como hombres. Hoy los antros lucen coloridos, se anuncian, son extrovertidos, y por lo mismo, demasiado obvios, sin ese halo de lo prohibido que los hacía atractivos años atrás
Llego junto a mi pareja, ya me esta esperando, nos damos un abrazo fuerte, no más. Le platico las cosas que venía pensando, no puede más que estar de acuerdo. Así que nos dirigimos al primer bar que conocimos en el centro histórico. Es el mismo de años atrás pero al mismo tiempo luce diferente. Y aunque aún hay gente como la que conocíamos en nuestros inicios, también hay mucha gente diferente, con playeras de lycra ceñidas a cuerpos delgadísimos y pantalones ajustados a la cadera, con un montón de cintas de colores atados a las muñecas, cejas delineadas, cinturones en tela con la bandera del arcoiris y voces atipladas. Sin embargo, ya no sorprenden, no transgreden, no provocan. Si, la diversidad llegó para quedarse, pero también la pérdida de identidad.
El mesero nos conoce, nos asigna una mesa, vamos reconociendo a quienes frecuentamos ese bar, quienes de alguna manera no han cambiado el estilo masculino en el vestir y en el expresarse. Es irónico, antes nos vestíamos de forma masculina y con un comportamiento varonil para pasar desapercibidos entre una sociedad homofóbica. Con la explosión de lo queer, ahora quien lleva un atuendo masculino es quien llama la atención, quien marca una identidad propia, con elementos que marcan lo varonil. Un sombrero, una gorra, mezclilla, botas, piel, cinturones, dog tags, etc. Elementos que marcan una identidad masculina, que nos hacen ser uno mismo. Y eso es algo que llama la atención no solo a los que nos identificamos de la misma forma, sino también a quienes son diversos.
La noche avanza, entre una cerveza y otra, hay gente bailando, cuando de una mesa vecina ocupada por mujeres, de repente una de ellas se acerca sonriendo y sin decir nada se sienta entre mis piernas. Es joven, agradable, no esta tomada, es conciente de que me ha tomado por sorpresa, la abrazo de la cintura y ella pega su cuerpo al mío mientras comienza a moverse al ritmo de la música. Mi pareja se me queda viendo sin alcanzar a decir nada. Todo pasa muy rápido, ambos sabemos que es solo un juego, ella sabe que soy un hombre a quien le gustan los hombres, y sin embargo me provoca, su cabello suelto roza mi cara, sus manos tocan mi entrepierna. Sus compañeras de la mesa ríen, y entonces ella se levanta, me planta un beso y se va.
Creo que es hora de que mi pareja y yo nos vayamos al hotel. Pagamos la cuenta y salimos entre miradas curiosas. Salimos a la noche. A la noche que yo amo y que no amanece jamás.

5 de septiembre de 2013

Un desconocido

Relato enviado de forma anónima:

Hace ya aproximadamente un año que decidí salir una noche de domingo a divertirme con unos amigos a la zona en mi ciudad que es frecuentada por los gays, casi todo estaba cerrado, pero por fortuna el lugar al que vamos estaba abierto, es un bar muy sencillo, pero aun así aquí viene de todo, yo siempre me siento muy cómodo aquí. Mis amigos y yo nos tomamos unas cervezas, habíamos ido a celebrar que ya tenía yo trabajo, convivimos un tiempo y después ellos se fueron, son una pareja a la que yo estimo mucho, me quede solo y tomando mi última cerveza, pensé que la noche ya no ofrecería nada para mí.
 De pronto vi llegar un hombre muy atractivo al entrar al bar, llevaba un sombrero que le daba sombra a su cara. Echó una mirada por todos lados, cuando miró hacia donde yo estaba, inmediatamente se dirigió a mi mesa, me parecía conocido, pero no di con su identidad. Vestía un atuendo sencillo, mezclilla gastada, una camisa a cuadros, unas botas viejas y un sombrero, lo cual lo hacía ver muy macho. Cuando llego a mi mesa, me hablo de forma familiar tuteándome, pregunto con voz fuerte: "¿estas solo?" yo no lo reconocí, pensé que era porque mi mente estaba alcoholizada, aun así le dije que me acompañara. Entonces dijo que quizá nunca tendría otra vez la oportunidad platicar conmigo y que necesitaba de alguien de confianza como yo, que tenía una buena idea de mi. Le pregunte de donde nos conocíamos y el solo sonrió y me dijo "no te preocupes, ya me reconocerás, solo vengo vestido de otra forma".
 La verdad no lo reconocía, pero no rechazaría a un hombre tan guapo como ese, así que le dije que yo era materia dispuesta y seguimos tomando cervezas. Acerco su silla a la mía y después de platicar un rato, comenzó a acariciar mi entrepierna, mientras con la otra mano tocaba mi mano. Yo estaba más que feliz, la compañía era agradable, la plática era también amena, tomamos varias cervezas, yo me sentía ya bastante tomado pero aun así no rechace la invitación para ir a su depa, de alguna forma me daba confianza. Salimos y lo observe un poco, era un hombre de aproximadamente unos treinta y cinco, que aunque vestía muy sencillo, hablaba de forma educada, pero lo mejor era que estaba muy bien formado y ya tenía tiempo que no estaba con alguien como él, los años me estaban avejentando, mi pelo estaba poniéndose cano y ya no tenía el mismo éxito de antes, conseguir trabajo había sido complicado. Si él me estaba confundiendo con otro, no importaba, yo me iba a divertir mientras se pudiera.
 Detuvimos un taxi y nos fuimos a su departamento, cuando llegamos ya el frio de la noche me había bajado un poco la borrachera y aunque todavía no lo identificaba, si me di cuenta que su atuendo sencillo no parecía coincidir con el lujoso departamento donde vivía, no pude evitarlo y pregunte "¿estas seguro que vives aquí?", el no contesto mi pregunta, solo saco unas llaves y abrió la puerta, había una luz tenue que no alcanzaba a iluminar casi nada pero no encendió luz. Entramos y me condujo al baño, nos desnudamos, mis ojos se iban acostumbrando a la penumbra,  y nos dimos un regaderazo, mientras comenzamos a besarnos apasionadamente, cuando llegamos a la cama se sentó en ella y me hizo una rica felación, era todo un experto en ese arte, mientras yo acariciaba su hermoso cuerpo. Después de eso se tiro en la cama enseñándome un culo hermoso, mi verga estaba bien erecta, bese su hermoso y delicioso orificio y después me puse un preservativo, lo lubrique e introduje mi miembro mientras él se retorcía de placer, todo estaba saliendo de maravilla, los momentos más  hermosos de mi vida estaban ocurriendo ahí mismo, entonces comenzó a decirme "señor Chavira no se detenga, señor Chavira no se detenga, señor Chavira no se detenga" y lo dijo varias veces mientras yo lo disfrutaba a tope, aunque no recordaba haberle dicho mi apellido. Esa expresión me resulto familiar, pero no pensé mas en ella porque yo estaba a punto de venirme y eso era más importante "hahahahahahaha haaaaaa..."
Salí de su departamento, me pidió un taxi, y en el camino pensé en que había sido una noche deliciosa y aunque tenía en la mente su rostro, no daba con él, me ocurría como a veces nos pasa a todos que estamos a punto de definir algo en nuestra mente, finalmente no lo logramos y eso es frustrante, pero había tomado mucho y estaba desvelado. Además tenía prisa, en unas horas tenía que llegar al trabajo, tenía unos días apenas que había entrado a trabajar y no quería llegar tarde pero tenía que ir a mi casa primero, descansar un poco y cambiarme. Solo pensé en los últimos momentos con él, no me dio su número de teléfono, pero me dijo "no te preocupes, me gustó mucho, te prometo que esto se repetirá muchas veces"
 Dormí un poco, me desperté y me fui al trabajo, los efectos del alcohol aún estaban en mi cuerpo, así que cuando llegue al trabajo, por accidente tire unas hojas que estaban sobre un escritorio y comencé a juntarlas, de pronto se abrió la puerta de la oficina de mi jefe e inmediatamente voltee a verlo y deje de juntar las hojas, el me miró fijamente con su porte siempre elegante, usaba como siempre un traje con corbata, se veía varonil e inalcanzable y entonces me dijo con una sonrisa, la misma expresión de la noche "señor Chavira, no se detenga"…