26 de diciembre de 2013

Mi profesor favorito


Relato Anónimo:
Una vez más estábamos en el hotel donde siempre nos veíamos a escondidas, comenzábamos a abrazarnos, yo le preguntaba por qué era así todo y él me dijo:"A ti te amo, a él solo lo quiero, pero tengo toda una vida con él y no puedo dejarlo" esas  palabras resonaron en mi cabeza durante largo rato, me lastimaban, me hacían sentir solo un pasatiempo, me sentía usado, mi dignidad estaba por los suelos, sabía que tenía que terminar aquello, pero de nuevo se acercaba hasta mí y me permitía tocar su suave piel, su delicioso cuerpo, sus dulces besos me hacían estremecer, seguiría con él un poco más, después pensaría en terminarlo, por ahora no podría negarme a esa invitación al deseo, su hermosa espalda solo era el principio y conducía a un rincón que me producía los más increíbles orgasmos, una vez más me fundía con él y me perdí. Ya no supe más de mi esa noche.
Al otro día, ya en la facultad, estaba en primera fila esperándolo, mis ojos estaban fijos en la puerta y cada vez que alguien entraba esperaba con atención que fuera él, mis compañeros entraban y a mí no me importaba, finalmente el Profesor Díaz llego y la clase inicio, yo estaba embelesado con su belleza, a sus cuarenta y tres años, se veía muy atractivo, otras personas también lo notaban, tenía un cuerpo atlético, un poco pasado de peso, un rostro varonil con vello facial y una voz que cuando se dirigía a mí, se me hacía un nudo en la garganta, todo eso era suficiente para mí, él era el hombre, el hombre que yo había deseado siempre. De vez en cuando me enviaba miradas furtivas, que supongo eran para ponerme alerta, pero yo solo estaba en un estado de ensoñación, en el cual solo él y yo éramos los  protagonistas.
En eso estaba cuando de pronto, vi su rostro dirigiéndose hacia mí y diciendo algo, solo pude balbucear, "me puede repetir la pregunta" y de nuevo pregunto "Sr. Rosales, podría darnos una definición de identidad", busque en mi mente y no encontraba nada, solo veía su rostro hermoso y no pude contestar. Luisa, una compañera, entonces salió en mi auxilio y dio la definición solicitada, ella era una chica interesada en mí y siempre me estaba enviando miradas, yo le gustaba, siendo yo un joven de veintitrés años, lo más probable fuera que con ella si tuviera éxito, pero yo no estaba interesado en ella, mi atención estaba en él, en ese momento me sonroje, algunos sonrieron y yo solo baje mi rostro apenado.
Más tarde, en el pasillo, lo vi platicando con el Prof. Anzures,  era su pareja de años. Después me dijo que planeaban sus vacaciones de fin de año, que irían a Cancún. No sé si se daba cuenta, pero sentí una envidia terrible, como me gustaría estar solo con él varios días, él y yo solo nos veíamos a escondidas, siempre cuidándonos de su pareja y de la gente de la facultad. Ya sospechaba que lo nuestro no era ningún secreto, a veces me llegaban rumores de que le habían visto con un alumno de la facultad, pero yo no hacía caso de eso y hablaba de otra cosa. Nunca tome clase con el Prof. Anzures, se murmuraba que vivían juntos y que ya tenían muchos años.
Un día el Prof. Anzures y yo nos encontramos en el largo pasillo de la facultad, él siempre me observaba, no supe que hacer, era incomodo, yo salía con su pareja y se murmuraba de eso en la facultad, estaba seguro que él también lo sabía, cuando nos encontramos en el pasillo él se detuvo frente a mí y me llamo por mi nombre, me pregunto si podía hablar conmigo, yo solo le dije que no tenía tiempo, él me dijo que no quería que yo saliera lastimado, que lo mejor que podía hacer era alejarme porque si no sufriría, quizá tanto como él y se alejó. Ya nunca volvió a verme, ni a decirme nada.
Por lo pronto su pareja, me escribía mensajes al celular en donde me decía cuanto me amaba, que si yo lo dejaba, no podría estar sin mí, que era su leoncito, que no había nadie como yo, que lo nuestro era eterno, que si yo lo dejaba podría seguir viviendo, pero que no podría disfrutar de esta vida. Yo me sentía halagado, me sentía único y siempre estaba pendiente de él, cada vez que me enviaba mensajes yo le contestaba, porque no quería se molestara conmigo. Sentía que lo amaba.
Yo sabía cuáles eran sus debilidades y lo peor, sabia con qué personas se le iban los ojos, pues existía en la facultad un detestable chico muy atractivo, que le provocaba y si yo le daba rienda suelta a mis más oscuros pensamientos, podía imaginarlo en el mismo hotel donde nos veíamos, con ese chico, más atractivo que yo si lo era, y a mi amor le gustaba, lo  sé. Yo siempre lo pensé, que ese chico era una jotita, cursaba su primer semestre en la facultad y al parecer no tenía ni dieciocho años, muy bien formado, pero con un look un tanto andrógino.
Cierto fin de semana, en el día que acostumbrábamos vernos me cancelo y me dijo que tenía que realizar unos trámites y no nos vimos. El siguiente lunes, en ese pasquín tan terrible, tan famoso en nuestro estado por sus notas amarillistas, apareció la noticia en portada "Profesor de la Facultad de Psicología dando clases privadas a uno de sus pupilos" La nota hablaba de un atractivo profesor y de uno de sus alumnos, que los involucrados salían del hotel, cuando eran sorprendidos por los padres del joven menor de edad, acompañados de la policía, y que los tortolos ya tenían mucho tiempo saliendo juntos.
Después de eso, mi profesor favorito, desapareció y no dio explicación alguna. Me sentí  mal, pero al otro día cuando llegue a la clase en su lugar llego un nuevo Profesor, más joven, mejor formado y con un trasero fantástico, de pronto me sentí bien y en ese primer día de clase con el nuevo profesor, participe mucho, lo cual llamo su atención y me comenzó a lanzar miradas de aprobación.
Una nueva historia comenzó, con quien sería mi Profesor favorito.

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