A veces, cuando uno conoce a alguien, quiere saber cómo fue el inicio,
cómo fue que entramos a este medio, que nos descubrimos lo que somos, y cómo lo
afrontamos. Mi caso puede ser como muchos otros, fue hace algunas décadas que
todo empezó, en aquel tiempo estaba estudiando la prepa, yo era de más edad que
el resto de mis compañeros ya que tenía que alternar el tiempo de estudio con
la necesidad de trabajar, provengo de una familia numerosa y a todos nos enseñaron
a trabajar antes que aprender a leer, no había para tener comodidades y si uno
quería un par de zapatos o unos pantalones se los tenía que comprar uno mismo.
El trabajar desde chico me hizo tener un cuerpo más desarrollado que otros
jóvenes de mi edad aunque no era consciente de eso, trabajaba en lo que se
podía.
Tendría unos 19 años cuando entré a trabajar en una tienda de muebles
donde hacía de todo, desde cargador, estibador, hasta labores de limpieza en la
tienda, dormía en la bodega de muebles, así que también la hacía de velador. Lo
alternaba con mis estudios de la preparatoria, en aquel tiempo yo era un chico
muy tímido, nunca entablaba una conversación con la gente, solo atendía a lo
que me decían. Nunca fui pretencioso, solo quería tener un trabajo honrado que
me permitiera poder vivir con lo que es necesario. Un día que estaba acomodando
unos muebles en el piso de la tienda llegaron dos hombres a pedir un
presupuesto para amueblar su casa, se veían como si fueran padre e hijo, el
encargado no estaba y yo los atendí, les di los precios que estaban marcados en
los muebles que me preguntaron pero les pareció demasiado caro, me preguntaron
si no hacían descuento alguno por esa cantidad, a lo que respondí que en cuanto
llegara el dueño yo le preguntaría y les pedí me dejaran su número de teléfono
para llamarles posteriormente, no había celulares. Me dijeron que estaban
hospedados en el hotel Muñoz frente al zócalo de la ciudad y que ahí podía
dejar con el administrador el presupuesto, que ellos estarían al pendiente.
Se despidieron muy amablemente, el señor de 60 años me dijo llamarse
Mario, el otro más joven de 35 años era Leopoldo. Si yo pudiera hacer esa venta
me podía ganar una buena comisión, así que cuando el dueño de la tienda llegó
le comenté que unos clientes habían ido a preguntar por el presupuesto para
unos muebles, el dueño era una persona comprensiva y me dio un presupuesto con
un buen descuento. Estaba contento, podía hacer mi primera venta y mi primera
comisión, pude ver una mejora en mis condiciones de trabajo y así podría
ayudarme para poder terminar la preparatoria, no ambicionaba mucho, solo tener
una mejor forma de vivir.
Al día siguiente fui a verlos después de salir de clases por la noche al
hotel, ellos estaban en el lobby, al verme me saludaron muy amables y me
invitaron a pasar a su habitación para que les dijera de su presupuesto. Yo no
sabía la verdadera intención de ellos, fui a su cuarto y entre pláticas me
contaron que eran tío y sobrino, que estaban trabajando en esta ciudad y que ya
estaban cansados de vivir en el hotel y que ya estaban por comprar una casa
para vivir más tranquilos. Me sirvieron un trago, yo no tomaba, no quise
despreciarles el trago, en mi inexperiencia lo tomé como si fuera refresco, me
sentí algo mareado. La plática era amena, pocas veces hablaba yo con alguien,
ellos se veían cultos, con estudios, usaban palabras que yo desconocía, el
tiempo paso muy rápido y sin darme cuenta ya era muy noche. Me dijeron que me
tenía que quedar a dormir ahí porque “ya habían cerrado el hotel”. Me quede
pensando “¿y dónde voy a dormir?”, me dijeron “hay dos camas, dormirás con mi
tío”, me dijo el más joven. Nunca en mi vida había dormido con un extraño, eran
aproximadamente la una de la mañana, no me quedaba de otra, apagaron las luces,
y solo me dijeron “ponte cómodo”, frase que hube de escuchar más a menudo.
Hacía calor, solo me quede con mi calzoncillo, cuando ya me estaba quedando
dormido empecé a sentir como Mario empezó a ponerme su culo cerca de mi cuerpo,
nunca había sentido esa sensación, era la primera vez que un hombre me acercaba
su culo, mi verga empezó a reaccionar, yo me hice el dormido, mi verga ya
estaba dura, de pronto él se voltea y mete su mano en mis calzoncillos, saca mi
verga y empieza a jugar con ella, yo mantenía los ojos cerrados haciéndome el
dormido. De pronto siento algo más caliente, era su boca que me estaba mamando
la verga, así estuvo buen rato hasta hacerme venir, yo no entendía de qué se
trataba eso pero me gusto venirme a chorros, se tragó todo mi semen y me limpio
todo con su boca, hasta la última gota. Después me venció el sueño y a la
mañana siguiente se despertaron a las siete de la mañana, yo me metí al baño a
darme un regaderazo y cuando salí ya tenían un desayuno suculento, me apresure
a desayunar, no hubo comentario alguno, solo me dijeron: “gracias, puedes venir
cuando gustes, mañana iremos a la mueblería para realizar la compra”.
Al tercer día fueron a realizar su pedido, los muebles eran para Vallarta,
allá habían comprado un departamento y lo ocuparían solo los fines de semana,
siguieron viviendo en el hotel durante un tiempo en el cual los visite una vez
más, siempre me ofrecían un trago antes de hacer lo demás. Ahora el plan era
que me quedara con el sobrino, me había gustado como me deslecharon con la
boca, ya no fingí dormir, el sobrino fue más directo, inmediatamente se puso a
mamar mi verga durante más de media hora, no decíamos nada, solo se la empujaba
hasta que me hacía venirme, esa noche me vine tres veces en su boca, él quería
que se la metiera, yo nunca había cogido un culo y si me daba algo de
repulsión. A la mañana siguiente me dijeron: “la próxima semana ya nos iremos a
vivir a Vallarta, si gustas puedes visitarnos allá, podrás tener más oportunidades
de trabajo allá”, les respondí gracias, y me dieron la dirección.
No era una atracción física, solo el puro deseo de que mamaran mi verga,
así que fui a visitarlos a su casa de Vallarta, era un departamento que tenían
a la orilla del mar, con una vista muy bonita. Ahí me dijeron que si quería
podría irme a vivir con ellos: “la casa tiene dos recamaras, una de ellas tiene
dos camas, acá tendrás casa, comida y un buen trago siempre dispuesto”. No lo
pensé dos veces y a la siguiente semana me fui a vivir con ellos, ¿qué más
quería? tenía comodidades y un lugar seguro. Hablé con el dueño de la
mueblería, le agradecí me hubiera dado trabajo, en mi casa no me dijeron nada,
éramos tantos que uno menos era lo mejor. Don Mario y su sobrino ya habían
platicado sobre el tamaño de mi verga, pero ahora ya en su casa deseaban “algo
más”, la penetración. Ellos no lo hacían por amabilidad, me querían como su
semental de planta, por las noches acostumbraban a tomar la copa y después a
dormir, pero no sin antes que un día estuviera con uno y la siguiente noche con
el otro. Yo prefería hacerlo con el más
joven, tenía el culo menos abierto y estaba peludísimo, nunca hubo besos, solo
me la mamaba y lo penetraba, al principio no aguantaba el grosor de mi verga,
tenía que usar mucho lubricante, con el paso de las semanas se fue
acostumbrando, en cambio el señor Mario ni se quejaba, ya tenía el culo como si
fuera vagina.
Estando en Vallarta volví a retomar mis estudios de la preparatoria,
ahora no tenía necesidad de trabajar, usaba la ropa que ellos ya no querían, pero
al poco tiempo comenzaron a hartarme, cada noche pedían sexo, era como una
obligación que tenía yo que cumplir por el hecho de que me dieran techo y
comida. Si bien al inicio me gustaba mucho que me la mamaran no eran el tipo de
hombre que me gustara, y cada vez se me hacía más difícil tener sexo con ellos,
cada vez requería más alcohol. Poco a poco comenzaba a poner algún pretexto
para no tener sexo más seguido, pero cuando eso pasaba, al día siguiente me
castigaban, me dejaban sin comer, tenía que salir a buscar algo que hacer o ir
con alguno de mis compañeros de la prepa.
Un día un compañero de la prepa que vivía por ese rumbo me abordo y me pregunto: “¿Es
cierto que vives en la casa de los putos?”, no supe qué responder, solo le
dije: “me rentan un cuarto, y no sé si sean putos, además la vida de ellos no
me interesa, es cosa de ellos”. Él riéndose me dijo: “pero si toda la colonia
sabe y hasta dicen que ahora ya son tres, muchos de los chavos de acá vienen a
cogérselos porque los invitan a beber y les dan una lana”. Me quede pensando y
recordando, con razón a veces veía a otros chavos que iban y nomas se me
quedaban viendo. Eso que me había dicho mi compañero me dejó pensando muchas
cosas, si bien vivía cómodamente, tenía que pagar un precio en especie. Comprendí
que nadie hace las cosas por buena gente, todos tienden a usar a alguien, a
sacar alguna ventaja, poco a poco iba abriendo los ojos. Yo tenía que buscar un
trabajo, tenía que salirme de ahí, tenía que buscar dónde vivir, o regresarme a
mi ciudad derrotado.
De cualquier forma, estaba decidido a que las cosas tenían que cambiar.
En eso estaba cuando un día al regresar a su departamento estaba uno de sus
amigos, era un hombre mayor, de unos 50 años, estaban tomando y al verme me dijo
directamente: “ya Mario y Polo me contaron que tienes buena verga, así que
ahora me toca probarte”, y sin decir nada se me fue directo a la bragueta. Nuevamente
mi faena empezó, me dio unas ricas mamadas y después quiso que lo penetrara,
este era muy insaciable y gritón, sus amigos escucharon todo. Al siguiente día
él entraba seguido al baño, tenía el culo adolorido de tanta cogida, esto ya no
me gustaba. Esa misma semana conseguí quedarme con uno de mis compañeros de la
prepa, le dije que era solo por un tiempo, me dijo que no había problema y me
dediqué a buscar trabajo, pero era muy difícil, no tenía la prepa terminada y
no tenía yo un oficio.
Deambulando por las calles cierto día me encontré con el amigo de Mario
y Polo, me reconoció y me abordó, me dijo que me había ido a buscar al
departamento de sus amigos pero que ya no estaba, que quería volver a estar
conmigo. Yo le dije que no, que no me latía andar haciendo eso, que ya lo veía
muy grande, pero él insistía mucho, hasta que en eso sacó de bolsillo un par de
billetes y me los puso en la bolsa de la camisa al tiempo que me decía
“anímate, yo te pago”. Yo necesitaba la lana, así que le dije que estaba bien,
pero que las cosas se iban a hacer a mi modo, él estuvo de acuerdo. Fuimos a su
casa, ahí me senté en la sala, le pedí que no se desvistiera, nomás que se
bajara los pantalones, así lo hizo, le dije que se pusiera de rodillas y me
desabrochara la bragueta. Mi verga estaba flácida, me volteó a ver y le dije
“tienes que hacer que despierte”. Comenzó a darme besos en la verga y unas
mamadas suaves, fui reaccionando y entonces comenzó a metérsela toda hasta la
garganta, quería más pero yo le dije que siguiera mamando, estaba ya muy
caliente cuando me dijo que quería que me lo cogiera, entonces, no sé de dónde
me vino el pensamiento, pero le dije “te cojo, pero te va a costar más”, él no
dijo nada, solo buscó entre sus pantalones que tenía abajo su cartera, sacó un
par de billetes más y me los dio al tiempo que se ponía de rodilla enseñándome
su culo y volteando a verme para que se la clavara.
Después de eso nos vimos otras veces, siempre era algo parecido, en una
de esas me dijo que sus amigos donde viví le dijeron que yo fui un
malagredecido, que ellos me querían como a un hijo y que cuando me salí les
robé dinero que guardaban en un colchón, eso me dio mucho coraje, pero no dije
nada, realmente creo que pudieron haberme acusado de muchas cosas y en una de
esas hasta iba yo a terminar en la cárcel. Este señor me presentó a otro amigo
suyo, me había recomendado muy bien y al poco tiempo pude rentar un cuarto independiente
y pude terminar la preparatoria. Así pasó el tiempo, uno piensa que las cosas
no pueden cambiar, que todos los tiempos son iguales, que las personas no
pueden cambiar, pero todo cambia. Ya no soy joven pero ahora hay cosas que ya
puedo decidir con libertad qué hacer y con quien, no creo en eso de sentar
cabeza, he pasado de vivir como he podido a vivir como he querido, y así quiero
seguir. Como diría Chavela Vargas, "El amor no existe, es un invento en
noches de borrachera. Cuando pasa la borrachera se acabó el amor. El amor es
muy complejo y muy baboso. Yo amo con el hígado. El corazón no tiene nada que
ver con esto..."


