27 de mayo de 2015

En busca de una mejor vida


 A veces, cuando uno conoce a alguien, quiere saber cómo fue el inicio, cómo fue que entramos a este medio, que nos descubrimos lo que somos, y cómo lo afrontamos. Mi caso puede ser como muchos otros, fue hace algunas décadas que todo empezó, en aquel tiempo estaba estudiando la prepa, yo era de más edad que el resto de mis compañeros ya que tenía que alternar el tiempo de estudio con la necesidad de trabajar, provengo de una familia numerosa y a todos nos enseñaron a trabajar antes que aprender a leer, no había para tener comodidades y si uno quería un par de zapatos o unos pantalones se los tenía que comprar uno mismo. El trabajar desde chico me hizo tener un cuerpo más desarrollado que otros jóvenes de mi edad aunque no era consciente de eso, trabajaba en lo que se podía.

Tendría unos 19 años cuando entré a trabajar en una tienda de muebles donde hacía de todo, desde cargador, estibador, hasta labores de limpieza en la tienda, dormía en la bodega de muebles, así que también la hacía de velador. Lo alternaba con mis estudios de la preparatoria, en aquel tiempo yo era un chico muy tímido, nunca entablaba una conversación con la gente, solo atendía a lo que me decían. Nunca fui pretencioso, solo quería tener un trabajo honrado que me permitiera poder vivir con lo que es necesario. Un día que estaba acomodando unos muebles en el piso de la tienda llegaron dos hombres a pedir un presupuesto para amueblar su casa, se veían como si fueran padre e hijo, el encargado no estaba y yo los atendí, les di los precios que estaban marcados en los muebles que me preguntaron pero les pareció demasiado caro, me preguntaron si no hacían descuento alguno por esa cantidad, a lo que respondí que en cuanto llegara el dueño yo le preguntaría y les pedí me dejaran su número de teléfono para llamarles posteriormente, no había celulares. Me dijeron que estaban hospedados en el hotel Muñoz frente al zócalo de la ciudad y que ahí podía dejar con el administrador el presupuesto, que ellos estarían al pendiente.

Se despidieron muy amablemente, el señor de 60 años me dijo llamarse Mario, el otro más joven de 35 años era Leopoldo. Si yo pudiera hacer esa venta me podía ganar una buena comisión, así que cuando el dueño de la tienda llegó le comenté que unos clientes habían ido a preguntar por el presupuesto para unos muebles, el dueño era una persona comprensiva y me dio un presupuesto con un buen descuento. Estaba contento, podía hacer mi primera venta y mi primera comisión, pude ver una mejora en mis condiciones de trabajo y así podría ayudarme para poder terminar la preparatoria, no ambicionaba mucho, solo tener una mejor forma de vivir.

Al día siguiente fui a verlos después de salir de clases por la noche al hotel, ellos estaban en el lobby, al verme me saludaron muy amables y me invitaron a pasar a su habitación para que les dijera de su presupuesto. Yo no sabía la verdadera intención de ellos, fui a su cuarto y entre pláticas me contaron que eran tío y sobrino, que estaban trabajando en esta ciudad y que ya estaban cansados de vivir en el hotel y que ya estaban por comprar una casa para vivir más tranquilos. Me sirvieron un trago, yo no tomaba, no quise despreciarles el trago, en mi inexperiencia lo tomé como si fuera refresco, me sentí algo mareado. La plática era amena, pocas veces hablaba yo con alguien, ellos se veían cultos, con estudios, usaban palabras que yo desconocía, el tiempo paso muy rápido y sin darme cuenta ya era muy noche. Me dijeron que me tenía que quedar a dormir ahí porque “ya habían cerrado el hotel”. Me quede pensando “¿y dónde voy a dormir?”, me dijeron “hay dos camas, dormirás con mi tío”, me dijo el más joven. Nunca en mi vida había dormido con un extraño, eran aproximadamente la una de la mañana, no me quedaba de otra, apagaron las luces, y solo me dijeron “ponte cómodo”, frase que hube de escuchar más a menudo. Hacía calor, solo me quede con mi calzoncillo, cuando ya me estaba quedando dormido empecé a sentir como Mario empezó a ponerme su culo cerca de mi cuerpo, nunca había sentido esa sensación, era la primera vez que un hombre me acercaba su culo, mi verga empezó a reaccionar, yo me hice el dormido, mi verga ya estaba dura, de pronto él se voltea y mete su mano en mis calzoncillos, saca mi verga y empieza a jugar con ella, yo mantenía los ojos cerrados haciéndome el dormido. De pronto siento algo más caliente, era su boca que me estaba mamando la verga, así estuvo buen rato hasta hacerme venir, yo no entendía de qué se trataba eso pero me gusto venirme a chorros, se tragó todo mi semen y me limpio todo con su boca, hasta la última gota. Después me venció el sueño y a la mañana siguiente se despertaron a las siete de la mañana, yo me metí al baño a darme un regaderazo y cuando salí ya tenían un desayuno suculento, me apresure a desayunar, no hubo comentario alguno, solo me dijeron: “gracias, puedes venir cuando gustes, mañana iremos a la mueblería para realizar la compra”.
Al tercer día fueron a realizar su pedido, los muebles eran para Vallarta, allá habían comprado un departamento y lo ocuparían solo los fines de semana, siguieron viviendo en el hotel durante un tiempo en el cual los visite una vez más, siempre me ofrecían un trago antes de hacer lo demás. Ahora el plan era que me quedara con el sobrino, me había gustado como me deslecharon con la boca, ya no fingí dormir, el sobrino fue más directo, inmediatamente se puso a mamar mi verga durante más de media hora, no decíamos nada, solo se la empujaba hasta que me hacía venirme, esa noche me vine tres veces en su boca, él quería que se la metiera, yo nunca había cogido un culo y si me daba algo de repulsión. A la mañana siguiente me dijeron: “la próxima semana ya nos iremos a vivir a Vallarta, si gustas puedes visitarnos allá, podrás tener más oportunidades de trabajo allá”, les respondí gracias, y me dieron la dirección.

No era una atracción física, solo el puro deseo de que mamaran mi verga, así que fui a visitarlos a su casa de Vallarta, era un departamento que tenían a la orilla del mar, con una vista muy bonita. Ahí me dijeron que si quería podría irme a vivir con ellos: “la casa tiene dos recamaras, una de ellas tiene dos camas, acá tendrás casa, comida y un buen trago siempre dispuesto”. No lo pensé dos veces y a la siguiente semana me fui a vivir con ellos, ¿qué más quería? tenía comodidades y un lugar seguro. Hablé con el dueño de la mueblería, le agradecí me hubiera dado trabajo, en mi casa no me dijeron nada, éramos tantos que uno menos era lo mejor. Don Mario y su sobrino ya habían platicado sobre el tamaño de mi verga, pero ahora ya en su casa deseaban “algo más”, la penetración. Ellos no lo hacían por amabilidad, me querían como su semental de planta, por las noches acostumbraban a tomar la copa y después a dormir, pero no sin antes que un día estuviera con uno y la siguiente noche con el otro. Yo prefería  hacerlo con el más joven, tenía el culo menos abierto y estaba peludísimo, nunca hubo besos, solo me la mamaba y lo penetraba, al principio no aguantaba el grosor de mi verga, tenía que usar mucho lubricante, con el paso de las semanas se fue acostumbrando, en cambio el señor Mario ni se quejaba, ya tenía el culo como si fuera vagina.

Estando en Vallarta volví a retomar mis estudios de la preparatoria, ahora no tenía necesidad de trabajar, usaba la ropa que ellos ya no querían, pero al poco tiempo comenzaron a hartarme, cada noche pedían sexo, era como una obligación que tenía yo que cumplir por el hecho de que me dieran techo y comida. Si bien al inicio me gustaba mucho que me la mamaran no eran el tipo de hombre que me gustara, y cada vez se me hacía más difícil tener sexo con ellos, cada vez requería más alcohol. Poco a poco comenzaba a poner algún pretexto para no tener sexo más seguido, pero cuando eso pasaba, al día siguiente me castigaban, me dejaban sin comer, tenía que salir a buscar algo que hacer o ir con alguno de mis compañeros de la prepa.

Un día un compañero de la prepa que vivía  por ese rumbo me abordo y me pregunto: “¿Es cierto que vives en la casa de los putos?”, no supe qué responder, solo le dije: “me rentan un cuarto, y no sé si sean putos, además la vida de ellos no me interesa, es cosa de ellos”. Él riéndose me dijo: “pero si toda la colonia sabe y hasta dicen que ahora ya son tres, muchos de los chavos de acá vienen a cogérselos porque los invitan a beber y les dan una lana”. Me quede pensando y recordando, con razón a veces veía a otros chavos que iban y nomas se me quedaban viendo. Eso que me había dicho mi compañero me dejó pensando muchas cosas, si bien vivía cómodamente, tenía que pagar un precio en especie. Comprendí que nadie hace las cosas por buena gente, todos tienden a usar a alguien, a sacar alguna ventaja, poco a poco iba abriendo los ojos. Yo tenía que buscar un trabajo, tenía que salirme de ahí, tenía que buscar dónde vivir, o regresarme a mi ciudad derrotado.

De cualquier forma, estaba decidido a que las cosas tenían que cambiar. En eso estaba cuando un día al regresar a su departamento estaba uno de sus amigos, era un hombre mayor, de unos 50 años, estaban tomando y al verme me dijo directamente: “ya Mario y Polo me contaron que tienes buena verga, así que ahora me toca probarte”, y sin decir nada se me fue directo a la bragueta. Nuevamente mi faena empezó, me dio unas ricas mamadas y después quiso que lo penetrara, este era muy insaciable y gritón, sus amigos escucharon todo. Al siguiente día él entraba seguido al baño, tenía el culo adolorido de tanta cogida, esto ya no me gustaba. Esa misma semana conseguí quedarme con uno de mis compañeros de la prepa, le dije que era solo por un tiempo, me dijo que no había problema y me dediqué a buscar trabajo, pero era muy difícil, no tenía la prepa terminada y no tenía yo un oficio.
 
Deambulando por las calles cierto día me encontré con el amigo de Mario y Polo, me reconoció y me abordó, me dijo que me había ido a buscar al departamento de sus amigos pero que ya no estaba, que quería volver a estar conmigo. Yo le dije que no, que no me latía andar haciendo eso, que ya lo veía muy grande, pero él insistía mucho, hasta que en eso sacó de bolsillo un par de billetes y me los puso en la bolsa de la camisa al tiempo que me decía “anímate, yo te pago”. Yo necesitaba la lana, así que le dije que estaba bien, pero que las cosas se iban a hacer a mi modo, él estuvo de acuerdo. Fuimos a su casa, ahí me senté en la sala, le pedí que no se desvistiera, nomás que se bajara los pantalones, así lo hizo, le dije que se pusiera de rodillas y me desabrochara la bragueta. Mi verga estaba flácida, me volteó a ver y le dije “tienes que hacer que despierte”. Comenzó a darme besos en la verga y unas mamadas suaves, fui reaccionando y entonces comenzó a metérsela toda hasta la garganta, quería más pero yo le dije que siguiera mamando, estaba ya muy caliente cuando me dijo que quería que me lo cogiera, entonces, no sé de dónde me vino el pensamiento, pero le dije “te cojo, pero te va a costar más”, él no dijo nada, solo buscó entre sus pantalones que tenía abajo su cartera, sacó un par de billetes más y me los dio al tiempo que se ponía de rodilla enseñándome su culo y volteando a verme para que se la clavara.

Después de eso nos vimos otras veces, siempre era algo parecido, en una de esas me dijo que sus amigos donde viví le dijeron que yo fui un malagredecido, que ellos me querían como a un hijo y que cuando me salí les robé dinero que guardaban en un colchón, eso me dio mucho coraje, pero no dije nada, realmente creo que pudieron haberme acusado de muchas cosas y en una de esas hasta iba yo a terminar en la cárcel. Este señor me presentó a otro amigo suyo, me había recomendado muy bien y al poco tiempo pude rentar un cuarto independiente y pude terminar la preparatoria. Así pasó el tiempo, uno piensa que las cosas no pueden cambiar, que todos los tiempos son iguales, que las personas no pueden cambiar, pero todo cambia. Ya no soy joven pero ahora hay cosas que ya puedo decidir con libertad qué hacer y con quien, no creo en eso de sentar cabeza, he pasado de vivir como he podido a vivir como he querido, y así quiero seguir. Como diría Chavela Vargas, "El amor no existe, es un invento en noches de borrachera. Cuando pasa la borrachera se acabó el amor. El amor es muy complejo y muy baboso. Yo amo con el hígado. El corazón no tiene nada que ver con esto..."





No hay comentarios: