31 de octubre de 2018

Aprendiendo a ser adulto


Esta tarde, mientras avanzaba en el trasporte público hacia mi casa, pasé por una zona de la carretera donde había una construcción en ruinas, aún quedan los vestigios de lo que en sus días fue una palapa de palma con bonitos jardines, aunque ahora todo está cubierto de maleza. Al observar ese lugar, de pronto llegaron a mi mente los recuerdos de mi pasado en ese lugar, de una época en la que me sentía muy mal, pues se habían dado muchos cambios en mi vida, estaba saliendo de la niñez para encontrarme viviendo en casa de los abuelos, donde había de iniciar mi adolescencia. Ellos me trataban bien, dentro de sus posibilidades, pero me habían cambiado de escuela y no conocía a nadie en el pueblo. Muchas veces me sentí raro, tenía 14 años y no tenía ningún amigo ni cerca de mi casa ni en la escuela secundaria a la que iba, solo tenía a mi primo Aníbal de 13 años, que era un verdadero bruto y no me agradaba mucho su compañía, sin embargo él sí que tenía amigos pues era muy popular, yo por mi parte era lo opuesto, nadie se me acercaba ni para preguntarme la hora, en el salón de clases, era una especie de rarito, cerebrito y lelo. A eso súmenle que no me gustaba el futbol, que si me gustaba leer y que prefería encerrarme en casa a leer todo lo que cayera en mis manos con tal de matar el aburrimiento, mientras los demás jóvenes de mi edad salían a divertirse con el balón o yendo a nadar a algún balneario o ya de perdida al río del pueblo.

No me gustaba ver televisión, así que fue en esa época que desarrolle la afición por leer revistas, de esas de los puestos de periódicos. Eran los noventas del siglo pasado y en los puestos de revistas abundaban varios títulos: Sensacional de Traileros, El Libro Vaquero, Joyas de la Literatura y un sinfín de títulos que traían historias muy sexosas, pero lo mejor eran las portadas con ilustraciones con una fuerte carga erótica, aún no descubría como masturbarme, pero ya estaba cerca, en algunas cosas estaba rezagado todavía. Me dedique a visitar las casas de mis familiares todos los días por la tarde, el tesoro que yo buscaba no era su compañía, sino la caja de cartón donde guardaban sus revistas para leerlas, llegaba a una casa y me llevaba la caja de revistas a su sala y toda la tarde leía las más nuevas y repasaba las que más me habían gustado, los dibujos de los hombres eran muy eróticos, traileros, vaqueros, albañiles, hombres borrachos sin camisa, etc., un verdadero placer.

Tenía bien clara mi orientación sexual, sabía que el objeto de mi deseo eran algunos hombres, pero no todos como equivocadamente interpretan los heterosexuales de nosotros, aun así tenía claro que debía ser cauteloso, los maestros evitaban el tema de la sexualidad, nadie de ellos se atrevía a tratar el tema de la homosexualidad aun cuando en ocasiones era algo muy evidente, pero eso no evitaba que sucedieran ciertos casos entre los alumnos, recuerdo muy bien que en otro grupo había un chico muy obvio llamado Fernando, que tenía todos los modales de una chica, así que otro de sus compañeros que era todo un desmadre llamado Pascual, corría a todos los de su grupo cuando estaban en el taller y se encerraba con Fernando, solo se escuchaban los gritos de este último, pero nunca tuve la certeza si Pascual lo penetraba o que hacían, pero cuando al parecer Pascual quedaba satisfecho, dejaba salir a Fernando todo despeinado y acomodándose la ropa por la arrastriza que al parecer le había puesto. Todos reíamos al ver eso, pero no se hablaba nada de ellos, era como si fuera algo vetado pero normal al mismo tiempo, ¿dónde estaban los maestros cuando eso ocurría? No lo sé, pero nunca intervinieron.

De mis familiares acostumbraba visitar con más frecuencia la casa de una tía política, esposa de un tío muy querido por mí, según se sabía ella había sido prostituta y al parecer si tenía las características de una mujer de ese tipo, otros familiares la criticaban y no convivían con ella, pero a mí me gustaba visitarlos en su casa, ella siempre parecía recibirme con gusto y era muy hospitalaria conmigo, siempre me invitaba de comer y en ocasiones hasta me daba un vaso de cerveza, ella era la madre de mi primo Aníbal. El primo era un chico al que le daban toda la libertad del mundo, él fumaba y tomaba con sus amigos y casi no estaba en su casa, así que cuando yo llegaba a visitarlo, ya no estaba y realmente ni quería verlo, yo iba a su casa por leer revistas. Cuando su madre me veía sacar la caja de revistas que tenía en su casa solo me observaba sonriendo, recuerdo que yo me iba a sentar bajo un árbol enorme que tenían en su patio, tenía unas enormes raíces y ahí entre los huecos que se hacían me sentaba, junto a mí se acurrucaba una perrita de ellos y mientras la acariciaba, me dedicaba a leer la nueva revista que habían adquirido, yo no me daba cuenta, pero siempre trataba con respeto todo lo que leía, tomaba con mi mano izquierda la revista y con mi mano derecha le iba pasando a las paginas, sin maltratarlas.

En cierta ocasión mi tía, se llevó una silla junto a mí y se reía como estúpida, por el gran cuidado que le daba a lo que leía, supongo que lo hacía porque ya estaba borracha, pues mientras yo leía, ella tomaba su cerveza de la tarde, a mí no me importaba, yo estaba a gusto y solo por momentos breves platicaba con ella. Pero ese día ella me hizo una invitación, “Choche”, así me decía, “vamos a caerle a tu tío en la movida, vente vamos”. No sabía de qué se trataba, pero sonaba interesante, la verdad es que esa tía era todo un show, destilaba mucha sensualidad, vestía siempre minivestidos y enseñaba mucho con sus escotes, nos subimos a su bochito y salimos en chinga, al parecer estaba celosa, recientemente mi tío había puesto una cantina y había llevado muchachas de la costa para amenizar el ambiente en su nuevo negocio, una palapa que estaba a unos kilómetros del pueblo, el lugar que mencione al principio.

Cuando llegamos, me dijo “tu das la vuelta por atrás y me dices lo que veas cuando entres por el otro lado, mientras yo entrare por el frente”. Así lo hicimos, y cuando di la vuelta por atrás, descubrí que mi tío estaba bien abrochado por un hombre desconocido, lo tenía contra la pared detrás de unas plantas, cuando me acerque a pesar de que si me dio pena, le tuve que decir que mi tía estaba buscándolo, que yo había llegado con ella, al escucharme y verme, se soltaron y subieron los pantalones y después de recibir regaños por estar ahí, mi tío reacciono y se metió en chinga a buscar a su vieja que ya se la estaba haciendo de pedo a otra vieja adentro a puros gritos y groserías, había un cuarto adonde las chicas atendían a los clientes y mi tía pensaba que la vieja más buenota estaba ahí con mi tío, pero ¡oh sorpresa! cuando esa mujer abrió la puerta estaba con otro tipo, entonces mi tío apareció por otro lado y ella lo abrazo y se disculpó, él me miro y me cerro un ojo en señal de que no dijera nada de lo que había visto.

Las cosas no podían estar más candentes, me encantaba la vida que tenían ellos, a simple vista parecía muy excitante. Esa noche cuando regrese a mi casa, tenía en mi mente la imagen clarísima de cómo mi tío estaba siendo penetrado entre sus nalgas blancas, también mire cuando el otro señor le saco la verga del culo y la vi babeante, sentía un calorcito recorrer mi cuerpo y entonces comencé a juguetear con mi verga en la intimidad de mi cuarto, comencé a frotarla con salivita y de pronto alcance el clímax y me vine abundantemente, esa fue mi primera vez, pero pronto se convirtió en una actividad diaria y lo hacía casi a cada rato, pero lo más importante fue que de esa forma mi mentalidad comenzó a cambiar, empecé a ver las cosas de una forma distinta, mis pensamientos a veces infantiles comenzaron a ser diferentes. Muchas veces fui a la cantina y observe cosas que me ponían más caliente que leer las revistas, varias veces vi a mi tío en situaciones similares a la primera vez con otros hombres, me gustaba observarlo sin que se diera cuenta, o por lo menos parecía que no se daba cuenta que yo lo veía.

Nunca use esa información para chantajear a mi tío, él me agradaba más que su esposa y yo pensaba que por su estilo de vida ambos debían aguantar sus infidelidades, yo también le sabia a ella muchas aventuras con señores, así que me mantuve callado. De hecho eso me servía mucho, mi tío siempre se portaba bien conmigo y me llevaban de viaje cuando salían de vacaciones y también me hacían obsequios. La tía en cambio cuando la visitaba en su casa me permitía tomar micheladas y también me compartió otras revistas más sexosas que solo leían ellos como adultos, tenían dibujos más explícitos, no recuerdo esos títulos, pero estaba muy complacido con eso. Estoy seguro que ella se daba cuenta de mi homosexualidad, siempre había sido de moral relajada y muy hábil para distinguir esas cosas, aunque al parecer no se daba cuenta de su propio marido o no lo quería ver o quizá eso no le interesaba y solo buscaba que no se involucrara con otras mujeres. Fue por esa época que comencé a comprender el mundo, mi vida en casa tampoco había sido muy fácil y había vivido muchas cosas difíciles, también había leído ya  bastante y ahora podía hacer juicios de la realidad que una persona común a esa edad todavía no puede hacer, al menos eso pensaba yo en esa época, me creía muy maduro, así que lo primero que intente fue cambiar mi realidad en la escuela.

Descubrí que podía ser muy divertido con mi sarcasmo y a partir de entonces en la escuela comencé a hacer bromas a mis demás compañeros y a ser más juguetón, al principio se sorprendían de mi, pero con el tiempo las chicas hasta me comenzaron a ver guapo, incluso hasta varias de ellas hacían que otros compañeros me sujetaran mientras ellas me daban un beso. Yo estaba complacido, de pronto me hice popular y me comenzaron a incluir en sus actividades recreativas. La vida cambio para mí, de ser un personaje opacado y hasta repudiado de pronto me convertí en uno de los chicos más populares y asediados de la escuela secundaria donde asistía. El tiempo paso, y al ir madurando creo que desarrolle un buen sentido común, así que deje de convivir con mi primo y sus padres, sabía que algo malo podía ocurrirme si me seguía juntando con ellos, me dedique a mis estudios de preparatoria y deje de leer esas revistas que tanto me gustaban.

Cuando ya tenía 18 años ocurrió algo terrible, asesinaron a mi primo Aníbal, las circunstancias no eran muy claras, pero le habían disparado un escopetazo en el estómago, decían que había suplicado que no lo mataran, lo encontraron muerto en la cocina de sus vecinos, decían que lo habían descubierto robando y que por eso lo habían matado, varios hombres de esa familia habían huido, no se sabía quién había sido el que le disparo. Nadie fue a la cárcel, pero con el tiempo esa familia poco a poco desapareció, no fue porque alguien hubiese vengado a mi primo, más bien creo que fueron los remordimientos y el temor, lo que afectó severamente la salud de esas personas. Me entere que la señora y su esposo se separaron y que ambos cada quien por su lado desarrollaron diabetes y murieron muy rápidamente. El hombre que decían había disparado contra mi primo, murió también unos años después cuando uno de sus enemigos lo golpeo tan severamente que falleció en el hospital. Después se supo que mi primo Anibal andaba con la señora y que iba a su casa a tener sexo con ella, al parecer el esposo sabia de eso pero no hacía nada, entonces un familiar de ellos, el hombre de muy mala fama antes mencionado, dicen que lo espero un día por la noche cuando sabía que iría a ver a la mujer y lo mato de la forma más cruel en que se puede matar a un joven inexperto de tan solo 19 años, porque de esa edad murió mi primo. Fue una tragedia que impacto mucho a la familia.

Unos años después mi tío también murió, lo atropellaron a bordo de la carretera, unos hombres que iban borrachos en su auto pasaron sobre él mientras caminaba con su esposa, sorprendentemente a ella no le ocurrió nada, ni siquiera un rasguño tuvo, por esa razón se especuló mucho sobre esa muerte, pues decían que había sido su propia esposa la que había planeado todo, porque esos hombres después se supo que eran sus amigos y nunca recibieron ningún castigo. Ya estaba yo muy al margen de ellos, pero si me parecía probable que ella hiciera eso, durante el tiempo que la conocí me di cuenta que era una persona muy narcisista, ambiciosa, sin escrúpulos y capaz de hacer mucho daño a su propia familia, pero nunca se comprobó que ella hubiese tenido algo que ver, aún así fue la más beneficiada, se quedó con lo que tenía mi tío, tierras, negocios y la casa, con el tiempo ella también fue a dar a la cárcel, pues dicen que se involucró con un hombre que se dedicaba a actividades delictivas y  finalmente ella está cumpliendo una condena en la cárcel por varios cargos, creo que uno es de secuestro. Pero fue así como esa familia término. Sin embargo reconozco que la compañía que tuve de ellos me permitió construirme en una época de mi vida en la que me sentía muy solo. Con ello se cerró esa parte de mi vida, mi adolescencia había terminado de golpe junto con la familia de mi tío, había entrado en la etapa de adulto y había de comenzar a tomar decisiones sobre mí mismo y lo que sería en adelante. El camino por delante aún era largo, pero ahora estaba más preparado, había madurado.

Viendo en retrospectiva mi época de adolescente, me considero afortunado porque la pude terminar con éxito, a pesar de muchas influencias que pudieron haberme llevado por caminos que hubieran afectado mi integridad. La vida siempre sigue y hoy por hoy tengo nuevos retos, lo vivido es hoy como un sueño, pero ahora tengo la compañía de un hombre que me ha ayudado a madurar más y a tomar mejores decisiones, ya no me siento solo, ahora lo tengo a él y juntos podemos enfrentar los nuevos retos que presenta ante nosotros la vida.



Por: Tigrillo Serch

4 de octubre de 2018

Sueños humedos


Había un rumor que iba creciendo más y más conforme avanzaba la tarde, de boca en boca se extendía entre los alumnos de la preparatoria; esa noche, ya tarde, una vez que la vigilancia sobre el internado de varones se hubiese relajado, se proyectaría una película pornográfica, entre los edificios de los dormitorios donde vivían los estudiantes, cuyos muros estaban pintados de blanco, en medio de los edificios dos y tres se apagarían las luces de los cuartos para que la proyección sobre una de las paredes de uno de los dormitorios para que pudiera verse lo mejor posible, era algo clandestino, las autoridades escolares no debían enterarse, unos alumnos habían conseguido un proyector rústico que serviría para la proyección. A las ocho de la noche cerraba el servicio de cena en el comedor de estudiantes, a esa hora los alumnos se retiraban a sus dormitorios, los pasillos lucían desiertos, muchos se preguntaban si lo harían, pero nada pasaba, era una noche como tantas, hasta que a eso de las once de la noche, los provincianos estudiantes comenzaron a salir de sus cuartos para instalarse de pie ó sentados entre los edificios convenidos, las luces de los cuartos se comenzaron a apagar, el murmullo se extendía, alguien comenzaba a sacar aguardiente, mezcal, la cerveza era un lujo, todos eran estudiantes de bajos recursos, provenientes de diversos estados del país, acostumbrados a vivir con poco, para ellos que no tenían nada más que sus sueños, ésta noche sería especial, para la gran mayoría sería la primera vez que podrían ver una película pornográfica, y sería casi como en el cine. Ya pasaba de las once, sólo la ventana de uno de los cuartos tenía luz, muchos comenzaban a chiflar y a gritar “¡cácaro!”, el barullo crecía, entonces se proyectó un halo de luz sobre el muro contrario y las primeras escenas aparecieron, una mujer y un hombre completamente desnudos, los gritos de los estudiantes eran fuertes, de alegría, de reto a la autoridad de la escuela, senos, vulva, miembro erecto, no hacía falta el sonido, y si lo hubo, los gritos lo acallaban, por fin las escenas de sexo en gran formato visual, no importaba si los actores eran poco agraciados, si el color del filme era malo, ¡era sexo explícito!, algo que muy pocos de los jóvenes que ahí estaban habían visto alguna vez en su vida, con nula educación sexual, y ahora estaba a su alcance. Los gritos de alegría atrajeron la atención de los vigilantes nocturnos quienes se acercaron a ver lo que pasaba, al darse cuenta corrieron hacia la entrada del dormitorio que había sido cerrada previamente, tardaron algún tiempo en abrir, la proyección se detuvo subditamente entre chiflidos de protesta, apenas habían pasado unos quince minutos de la película antes de ser cancelada por los vigilantes, algunos permanecieron un tiempo más para ver si se reanudaba, otros se comenzaron a ir, la euforia seguía en el ambiente, en el murmullo de las conversaciones, había sido una noche transgresora, entre las ideas de revolución social que los estudiantes tenían, la exhibición pública de una película pornográfica fue como un reto a la autoridad escolar, un desafío al estatus quo, un evento que los hermanó. Seguramente quienes lo habían hecho serían severamente castigados, pero no importaba, habían obsequiado una noche que había irrumpido en los sueños de los estudiantes en la adolescencia, húmedos en esa noche de otoño, de alguna forma se sentían más adultos, más seguros, más hombres y más retadores a la autoridad, así era para los estudiantes de bajos ingresos de una preparatoria rural, una noche cualquiera de fines de los años setentas. 

 Por: Martín Soloman