¿Cuál es el peor
pecado que puede cometer un homosexual? ¿Enamorarse de un casado? ¿el no
asumirse como tal y vivir siempre en el closet? ¿llegar a cometer la tontería
de casarse por presión de la sociedad y de la familia? ¿ser estafado por un
chichifo? Creo que todos estos son errores comunes, pero el peor pecado para un
homosexual es algo que no depende de él y que todos, en algún momento y si
vivimos lo suficiente, habremos de cometer.
Como lo dije en el
relato “Un rostro ajeno al que yo amaba”, cuando entre al medio homosexual fue
en un cine porno, y quizás por estar en provincia es uno de los lugares emblemáticos.
No acostumbro ir a antros aquí, no falta quién te llegue a ver y ande hablando
como si el otro no fuera exactamente a lo mismo, pero de las contadas veces que
he ido no me han gustado, prefiero ir al DF donde puedo estar en un lugar donde
realmente me sienta a gusto.
En aquel tiempo y con
una edad de veintitantos años fui conociendo a los que frecuentaban el cine, y
lo que se hace en un cine porno, convertido en un gigantesco cuarto oscuro
donde la gente anda de arriba abajo en busca de carne, literalmente de carne
nueva. Vi gente de todas las edades, jóvenes, maduros, viejos. Y los compañeros
de sexo ocasionales que escogían, muchos que solo buscaban jóvenes, otros
maduros, entre ellos conocí a un señor ya bastante maduro pero aún bien
conservado, bajito de estatura, pelo muy chino, moreno. Lo que siempre hacía
era irse a los baños o ubicarse en la parte media del cine, y ahí se bajaba los
pantalones y enseñaba las nalgas a quien entrara, él de espaldas solo veía de
reojo si alguien pasaba detrás suyo y luego se bajaba los pantalones para
mostrar sus nalgas. Conmigo lo hizo cuando iba al baño pero no era alguien que
me atrajera, si vi como varios se le acercaban y le tocaban las nalgas y se
iban, dejándolo así, con las nalgas al aire. De vez en cuando algún despistado
se lo llegaba a coger. Un día no lo volví a ver más, hasta el día de hoy. Fui a
efectuar un pago al banco y había una fila larga, y ahí delante de mi estaba
formado el mismo señor del cine, ahora ya casi un anciano, aunque su pelo sigue
estando negro, su cuerpo muestra el implacable paso del tiempo, llevaba camisa
de manga corta y su brazos eran los de un anciano, sin nada de músculo y con la
piel de alguien de esa edad, comienza a encorvarse y su paso ya no es firme, es
mucho más lento.
En una de las reseñas
de lugares de encuentro de internet he encontrado comentarios de gays jóvenes refiriendo
este cine como “es un lugar al que van puros ancianos, ¡que horror!”, otro dice
“fui a ese cine y un viejito andaba tras de mi, tuve que salirme, ¿qué hacen en
un lugar así?”, otro más “en vez de cine porno parece un asilo!” y así por el
estilo. El peor pecado para un homosexual es el paso del tiempo y su
consecuencia en el cuerpo, el envejecer. Porque un homosexual que envejece
pierde todo atractivo, se vuelve un cuerpo despreciable de ser deseado, de ser
tocado.
Ahí mismo en el cine
conocí a un señor, andaría en aquel tiempo por los 50 años, siempre buscaba
jovencitos, literalmente, que escasamente tendrían unos 20 años. Eso era lo que
el buscaba, y si encontraba. Un par de veces lo llegue a ver en el super con su
carrito haciendo las compras en compañía de algún jovencito que bien podría
pasar por su hijo, pero era obvio que era su galán en turno, era alguno que
había conocido y sacado del cine para llevarlo a vivir con él y era quien lo
mantenía, jóvenes de condición humilde que necesitaban de alguien que los
mantuviera, a cambio de algo de sexo. También lo deje de ver, la última vez que
lo vi andaba solo en el cine, dando vueltas, el paso del tiempo le complicaba
mucho encontrar carne fresca.
Una cosa que es cierta
de los comentarios es que en el cine, y también en los vapores, va gente de la
tercera edad. Son lugares donde no se les prohíbe la entrada a los homosexuales
viejos, donde pueden por lo menos ver de lejos lo que antes podían hacer,
cuerpos gastados, quizás prematuramente, pero con deseo sexual dentro, ardiendo
internamente, consumiendo el alma solitaria del homosexual que está condenado a
terminar su vida solo, sin amigos, sin amor, sin compañía, cuando el tiempo les
ha consumido ya la vida y el cuerpo y han cometido el peor pecado del
homosexual, envejecer.
Veo a los jóvenes hoy
expresarse de los viejos en términos bastante despectivos, asumiendo inconscientemente
que su vida terminará muy pronto, quizás antes de llegar a los 40 años, porque
a esa edad y según sus mismas palabras, un homosexual ya es viejo y
despreciable. Un conocido virtual que decía tener 30 años se decía viejo porque
había comenzado a engordar, pienso para mi “y lo que le falta”. Y en esa
rapidez del tiempo se lanzan a vivir la vida loca, prolongando el tiempo,
¿hasta cuando? Quizás hasta que escuchen de otro decirles “lo siento, busco
alguien más joven”, y entonces comenzarán a frecuentar los lugares donde no
sean ellos mismos discriminados.
El tema del sexo en la
tercera edad es un tabú, pero entre los homosexuales es un pecado. Y no existe
Dorian Gray, que vivió joven mientras su retrato era el que iba envejeciendo, en
un deseo que homosexual anhela, pero las almas ya están devaluadas. Toda la publicidad gay se basa en una imagen de juventud y belleza, porque es lo que vende. Pero de lo que pasa cuando eso termina nadie habla, nadie lo piensa, nadie lo desea, solo inspira la frase "¡que horror!"
Luego entonces, para
alguien que siempre ha estado living la vida loca, ¿Cuándo es el momento de
parar? ¿Cuándo deja de desear, de sentir, de anhelar tener sexo? ¿cuando se debe comenzar a ser invisible?...
2 comentarios:
Siempre tuve la idea de que un hombre homosexual "viejo" tenía más posibilidades de encontrar pareja la verdad no sé mucho del tema apenas tengo 21 me falta mucho por conocer
Todo depende de dónde busquen, siempre va haber "un roto para un desconocido", se te complicara si te gusta la gente más jóven, pero si eres de los que les gusta de tu edad o mayores el problema es el mismo que vive la gente heterosexual.
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