9 de julio de 2013

Paternidad



“¿Para qué quieres tener un hijo?” Me dijo Mauricio. Llevábamos poco tiempo como pareja, pero siempre se lo dije desde el inicio de la relación, si me aceptaba con esta aspiración suponía yo que me entendía y que me aceptaba. Por alguna extraña coincidencia, mi anterior pareja era casado, al igual que Mauricio. Cuando nos conocimos no sabía que era casado, hasta algún tiempo después en que me confió que estaba casado y que tenía dos hijos. Yo no había vivido esa parte y era algo que internamente quería hacer, ser padre, real, no de una mascota. En el tiempo que llevaba relacionándome con otros hombres podía decir que llegue a conocer a muchos casados que eran homosexuales, y la gran mayoría eran padres muy responsables y cariñosos. Y la paternidad era mi mayor aspiración, pero mi pareja siempre me dijo que no lo hiciera. En cierto momento pensé que era egoísmo de su parte porque él ya se había realizado como padre y tenía dos hijos, él me decía que no era así; como sea, lo cierto es que en ese tiempo los dos teníamos diferencias y parecía que nos costaba trabajo entendernos por la familia, los hijos y todo lo que eso implicaba en una relación de pareja entre dos hombres. Aun cuando tiempo después de conocernos él se separó de su mujer, seguíamos teniendo diferencias.
Pasaron un par de años y cierta vez conocí a una mujer con la cual coincidimos en algunas cosas y con la cual al paso del tiempo resultó embarazada. Pasaron muchas cosas, dulces, amargas, pero esto fue algo que nos unió más como pareja. El que ahora yo también fuera padre me hizo entender muchas cosas que antes no veía de Mauricio y de como él era ante todo un padre de familia. Si bien ya había sido tío un par de veces y había estado cerca de mis sobrinos, el tener a un hijo propio, cargarlo, cuidarlo, es una sensación indescriptible e irrepetible. Cuando él te ve a los ojos por primera vez, cuando te toma alguno de los dedos con su manita y no te suelta es una emoción diferente a todo lo conocido hasta entonces.
Ese sábado fui con Mauricio al DF, nos hospedamos temprano en un hotel del centro y salimos a comprar algunas cosas que necesitábamos. Pero esta vez era diferente, caminamos por las calles del centro histórico y ambos nos deteníamos en los locales donde vendían artículos para bebes, ropa, mantas, juguetes, en fin. Uno compraba ropa para niño y otro para niña, ambos nos preguntábamos que tal se veía este ó aquel, y él me ayudaba a elegir. El tiempo se nos pasó rápido, pasamos a una cantina del centro a comer y a echarnos unas cervezas, era la primera vez que íbamos a comprar juntos cosas para bebes, era una sensación diferente. Bebimos cerveza, brindamos por estar juntos y él brindó porque mi aspiración se había vuelto realidad, ser padre. Lo demás no importaba. Caminamos hacia el hotel, en el camino pasamos a comprar más cervezas que metimos entre los bultos de las compras.
Muchas veces nos han preguntado cómo Mauricio y yo  hemos durado juntos 12 años; es porque nuestra relación ha girado en muchas cosas más que lo que es solo visible a primera vista para quienes nos hacen esa pregunta y porque hemos pasado por situaciones que nos han unido a lo largo del tiempo, porque hemos compartido las penas y las alegrías, sin egoísmos. Ese día llegamos al cuarto, nos bañamos para quitarnos el sudor de la caminada de todo el día, abrimos las cervezas y comenzamos a ver lo que habíamos comprado, las cervezas fueron acabándose una a una, hasta que, cansados, nos recostamos desnudos en la cama, en el respaldo había un botón para poner música, así que apagamos la televisión y dejamos solo la música del hotel, solo era radio, AM, una sola estación, “El fonógrafo”, y así nos quedamos abrazados, escuchando canciones quizás de antes que naciéramos, entre dormidos y despiertos, solo abrazados y besándonos de vez en cuando mientras poco a poco la luz del sol se iba, dejando el cuarto en penumbra.
Muchas cosas pasaron desde entonces, y no fueron como uno hubiera querido, y ahora de vez en cuando aún me dice mi pareja: “¿para que querías tener un hijo?”…

No hay comentarios: